Dance with the devil

Sinopsis

Muchas cosas podrían haber esperado Akaza/Hakuj, Shinou y Kokushiboui a la hora de su muerte, sin embargo ahora que tendrá una muy larga estancia en el infierno, puede decir que pudo haber sido mucho peor. Parejas. Hakuji/Akaza x Koyuki Shinobu x Mitsuri Kokushibou x Yoriishi Kyojuro x Giyuu

Genero:
Fantasy/Other
Autor/a:
Darkmiss
Estado:
En proceso
Capítulos:
9
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Un camino a un solo destino (parte 1)

Akaza había tenido una mañana agotadora como para caer contra el suelo en cualquier momento. Podía decir que no ha tenido una de las mejor de las mañanas, pero al menos podría disfrutar de la hora que tiene para comer antes de regresar, si es que algo pueda suceder en los próximos 60 minutos en adelante.

Al frente de una gran fila de locker, llego al suyo y tomo con desgano la modesta caja envuelta con un paño y camina directamente al comedor. Al llegar, miro por encima de varias cabezas que ya se encontrar en ese momento y se dirigió a la única mesa libre. Tomo asiento y antes de que pudiera hacer algo más, sintió las vibraciones al interior del saco que estaba vistiendo. Sus ojos se pusieron blancos y su cabeza golpeo contra la plana superficie, el fuerte golpe fue escuchado por algunos que se encontraban alrededor, pero no hubo reacción alguna, incluso algunos solo se encogieron los hombros y siguieron con lo suyo.

Estaba seguro que el golpe le dejaría una enorme marca en la frente, saco el móvil del interior de la prenda y apenas levanto la mirada para ver lo que le había llegado, lo leyó y se apresuro a contestar solo para segundos después volver a la misma posición original.

Todo esto terminó por esfumar las pocas fuerzas que tenía. Susurro pequeñas frases que pasaban entre quejas, gemidos, murmullos y gruñidos a la vez. Algunos curiosos deseaban saber que le pasaba a ese sujeto, sin embargo, alguien ya iba acercándose hacia donde está el hombre, tuvieron que voltear a mirar a otro lado, como si la mera llegada de ese extraño los obligaba a regresar a sus propios asuntos.

El sujeto en cuestión miraba con cierta gracia y pena al desafortunado, y con una sonrisa encantadora en los labios, tomo la iniciativa de saber un poco más del asunto.

—¿Esta ocupado?

Akaza lanzó un gruñido y como si dijera que era todo suyo, la recién llegada tomo el otro asiento disponible y puso sobre la mesa su propio almuerzo.

—Veo que no has tenido una mañana fácil, amigo —Akaza niega con un gemido.—¿Quieres hablar de eso?

—Es una larga historia.

Con un poco de más calma, Akaza levanto la cabeza dejando caer todo el cuerpo sobre el asiento, destaparon sus almuerzos y comenzaron a comer.

—Necesito un poco de chocolate con leche y mermelada de fresa.—dice Akaza luego de degustar un poco de carne de res y una pequeña porción de papa.

—Dudo mucho que el comedor tenga.—Akaza soltó el aire por la mala noticia.

—Porque me persigue la desgracia.

—Los hijos de la señora Fujiki suelen acabar con las reversas de dulces—explica puntualmente.— No importa cuanto los protejan, siempre logran romper los hechizos y maldiciones que ponen los cocineros.

—hay que darles un poco de crédito, así logran mejorar sus habilidades, la señora Fujiki es muy severa con su educación.

—escuche que ninguno de los institutores dura menos de un siglo a su cargo.

— Es una suerte el que señor Marufuji le “guste” pasar tiempo con sus sobrinos.

Nuevamente el teléfono vibro, Akaza desvió la vista para ver el aparato, leyó rápidamente el mensaje.

—Mierda.

—¿Qué pasa?

—Nada, solo me recuerdan que algunas veces me quiero morir e ir al infierno

Su compañera quedo unos segundos en silencio antes de lanzar una fuerte carcajada.

—claro como si en este instante tú y yo no estuviéramos en el mismo infierno

-.-.-.-.-.-.-.-

Cuando Akaza o más bien, Hakuji, perdió la voluntad de luchar contra los cazadores y dejo atrás el mundo terrenal una persona ya lo estaba esperando. Aquellos rostros familiares causo que el joven hombre comenzara nuevamente a llorar. El reencuentro con su padre, maestro y especialmente su prometida fue lo que más había añorado subconscientemente durante todos esos años bajo el mandato de Muzan. Llegar a ellos lo expuso en un estado de vulnerabilidad que nunca antes habían visto, dejo que lo vieran en ese estado tan patético para que pudieran ser testigo de cuanto le hacen falta. Koyuki lo abrazo con cuidado incluso si eso causaba que las lagrimas humedecieran sus ropas, Keizo y el padre de Hakuji igualmente se acercaron a abrazar al desdichado hombre.

Koyuki fue la primera en romper tacto y antes de que el joven pudiera decir algo, la joven se acerco un poco más llegando a compartir un beso que por mucho tiempo había querido dar. Hajuki acepto el sencillo toque, incluso cuando sintió algo ingresaba en él, no quiso cuestionar, por lo que se dejo pasar.

El emotivo encuentro tuvo que ser detenido, pues alguien más los estaba esperando. Era un hombre delgado, con piel pálida y cabellos color gris; sus ojos, un par de joyas purpuras, los miraban fijamente, especialmente al ex demonio..

—lamento mucho lo que les paso humanos, y aunque me gustaría guiarlos en otro camino, estoy seguro que ninguno de ustedes quiere volverse a separarse.

—Claro que no ángel-san, ya tuvimos mucho tiempo separados.

—Entiendo, entonces déjame guiarlos a su próximo destino.

La luz al otro lado del camino iba desapareciendo hasta que una nueva luz iba divisándose al frente de ellos. Contrario a lo que cualquiera de ellos se hubiera esperado, había muchas personas que igualmente iban siguiendo el mismo camino, algunos iban solos, otros iban acompañados y algunos más iban en presencia de pequeños luceros que los guiaban.

Para ser mucho más rápido el camino, Hakuji puso en su espalda a Koyuki, mientras el extraño hombre llevaba consigo a los dos adultos, siguieron caminando en silencio, pues ninguno de ellos se atrevía a perturbar la extraña aura que emanaba ese extraño hombre. Durante su travesía, el pequeño grupo observaba a muchas personas que se hablaban a sí mismas y avanzaban, otros más simplemente sus pies se detuvieron y ya no pudieron avanzar ni un paso más, todo esto bajo una enorme ola de moscas que se detenían sobre la piel de aquellos que no avanzaban y lentamente empezar a comer. Aquel hombre los protegía hasta que este no pudo avanzar más.

—Solo sigan el camino al frente de ustedes y cuando vean a un hombre en una barca, entreguen esto.—Keizo recibió varias monedas de oro.—Sigan caminando y no se detengan.

El hombre iba perdiendo su forma corpórea y lentamente iba desapareciendo, las palabras perdieron fuerza hasta ser un simple eco. Hakuji y compañía retomaron el camino procurando que el desagradable entorno no los perturbara. En pequeños lapsos, Hakuji acariciaba una de las manos de Koyuki para transmitirle un poco de seguridad.

—No te preocupes, estamos juntos en esto, yo te protegeré.—Koyuki asiente con la cabeza ejerciendo un poco más de fuerza en su agarre.

El grupo continuó caminando por mucho tiempo hasta poder divisar algo a lo lejos. Antes ellos iban emergiendo un hombre encapuchado sobre una barca, al frente de él había una larga fila donde el hombre les decía a los humanos si podían pasar o no.

Cuando fue turno de ellos, Keizo entrego las monedas y el barquero pudo darles pasaje. Los cuatro tomaron asiento sobre la madera de la barcación antes de que el hombre dijera que ya estaban todos y empezara a trasladarlas sobre la superficie acuosa. Todos estaban en silencio, nadie quería incomodar pero se podía sentir la tensión. Hakuji se mantenía en alerta por cualquiera que quería iniciar algún conflicto, pero extrañamente cada uno de los pasajeros tenía sus propios pensamientos como para ser una molestia. El viaje por el rio fue corto, por lo que cuando la barcaza toco tierra, todos se apresuraron a bajar.

—Seguir adelante almas pecadoras, seguir adelante hasta llegar a los tribunales del infierno para que se les dicte su merecido castigo.

Los cuatro obedecieron y siguieron caminando, en el camino las voces se hacían más fuertes y las exclamaciones de miedo se intensificaban, Hakuji era quien les decía a su familia que no tenían que preocuparse, que él daría todo con tal de que ninguno de ellos sufrieran. Llegaron donde una fuerte voz gritaba antes de escucharse un grito de caída para luego pasar con un siguiente.

Cuando fue turno de ellos, Hakuji podía mirar todo lo que lo rodeaban. Eran un total de tres hombres que se asemejaban a una combinación de hombre y lagarto. El principal de ellos cargaba una corona lisa sin puntos de color cobre, en cambio los otros dos, apenas de carecer corona, se podía sentir una especie de majestuosidad.

—¿Qué es lo que tenemos aquí?

Me llamo Hakuji—El ex demonio fue quien habló todo ese tiempo.— y vengo a pagar por mis delitos en vida.

—vaya, nunca antes había llegado a nuestra corte un alma muy valiente.

—por lo general siempre llegar los pecadores buscando un poco de piedad y justificación, sin saber que aquellas oportunidades las tuvieron en vida y no supieron aprovecharlas.

—mis manos están tenidas de sangre, algunos la merecían, pero muchos otros no, eran inocentes y les arrebate la oportunidad de tener una vida.

—¿A qué te refieres?

—Fui un demonio por más de 100 años y lo único que podía ingerir era carne humana.

Luego de terminar de hablar, los tres hombres se quedaron reflexionando.

otro más de esos impuros ha llegado. —señala uno de los tres hombres.

—Ya veo, será mejor que los dirijas a la sala especial, lo más seguro es que los señores ya te estén esperando.

Fueron sacados de la enorme fila y dirigidos a otro pasillo, los cuatro estaban desconcertados y nerviosos, siguieron sus guías hasta otra puerta que fue abierta por nadie al estar cerca.

La atravesaron y develar otra sala, mucho más grande donde ya había varias personas allí.

—Un nuevo ha llegado. —habla con aburrimiento un hombre de piel bronceada, ojos azules y cabellos negros con algunos mechones con reflejos dorados. A su lado estaba sentada una joven mujer de ojos castaños y cabellos rojos que caían seductoramente de su cabeza, y alrededor de ellos iban en fila hombres y mujeres que cargaban una hipnótica belleza que podía ser peligrosa para cualquiera.

—Si, las ultimas horas han llegado muchos de ellos. —señala con fiereza un hombre rubio de ojos verdes.—será mejor que terminemos pronto con ellos para poder regresar a nuestras tareas.

—No seas impaciente hermano Astaroth, no vez que esta alma esta a punto de desmayarse y podría dejar caer ese delicioso aperitivo—Hakuji y Keizo conscientemente ocultaron en vano a la única mujer de aquel sujeto.—Vamos mortal no sabes que no tienes poder en oponerte a nuestra voluntad

—Y será mejor que ocultes tu naturaleza, si no quieres perder tus alas querido. —habla con burla un hombre de cabellos puntiagudos, flequillo morado con reflejos rosados y ojos de color citrino.—No creo que a la reina le guste que hables de tu naturaleza en frente de nuestros “invitados” y no quieres experimentar lo que nuestro querido Asmodeo sintió cuando hizo enojar a la reina

—Es mejor iniciar con este juicio a esta alma que tuvo la desgracia de involucrarse con este sujeto.—El hombre de cabellera rubia ojos purpuras y extrañas marcas rojas en el rostro en forma de garras.

—¿Qué es lo que quieres?—Finalmente habla Hakuji a los presentes.

—Solo queremos saber si vales la pena o simplemente podemos dejarte caer al infierno por tus crímenes.

—¿Cómo que valer la pena?

—Tu nombre es Hakuji, sin embargo también fuiste Akaza, un poderoso “demonio” al servicio de ese tal Muzan Kibutsuyi.

—¿Y eso que tiene de importante? Yo solo quiero pagar por el daño que hice.

—Ustedes se hacían llamar Demonios, aunque en realidad son un experimento que salió muy mal. —admite uno de ellos. —Solo fueron una insignificante muestra de la oscuridad y lo que depara para la humanidad en el momento que llegué el juicio final.

—¿Disculpa?

—Ese sujeto llamado Muzan fue un ratón de laboratorio para uno de nuestra clase—Hablo Astaroth. —Pero jugar con los humanos para obtener una ventaja contra el paraíso trajo muchas consecuencias para el equilibrio espiritual. El paraíso no tomo tan bien que un humano haya obtenido poderes del infierno; buscaron eliminarlo pero este ya había escapado y ese maldito anciano ordeno que ninguno de ellos interviniera en los asuntos terrenales.

Esas palabras hicieron que Hakuji perdiera fuerza y terminara arrodillado en medio de la sala; Keizo, su padre y Koyuki tuvieron que hablarle para que regresara en si, ella también estaba igualmente sorprendidos por la revelación, pero quien estaba realmente más afectado era él. Todos en la sala esperaron que el humano regresara en si para poder continuar con la historia

—Se suponía que Muzan solo sería un sujeto de prueba, pues su vida no valía nada ni poseía la bendición de alguno de la corte celestial, sin embargo ese maldito resulto ser más astuto y uso su nuevo poder para reproducirse.

—También el demonio que lo creo nunca dijo que había utilizado elementos del mismo infierno para transformar a ese mortal, por lo que las armas humanas nunca hubiera sido de utilidad, al menos varias de las propiedad de lo que haya usado ese ser se transfirió en Muzan como la debilidad a la luz del sol.—admite la mujer pelirroja.

La creación de Muzan y toda su travesía fue un terrible error que tanto el cielo como el infierno no podía intervenir por ordenes del maldito sentado en su trono. Es por eso que el paraíso solo podía otorgar pequeñas ayudas o guías para acabar con ellos, mientras tanto, nosotros acortábamos su capacidad para crear más de esos impuros.

Hakuji se quedo callado por toda esa explicación, realmente todo eso lo estaba dejando agotado, llevó ambas manos enterrándolas en la cabeza, jalando su cabello de la desesperación, tenía ganas de gritar, golpear, maldecir por todo lo que le paso más de un siglo atrás. Maldice aquel hombre que le robo todo, sus recuerdos, su deber, su muerte y sobre todo su humanidad.

—¿y porque estoy aquí?

—Bueno—Habla nuevamente la mujer. —al haber sido uno de sus “demonios” prácticamente marco tu alma para que puedas tener cierto porcentaje demoniado en ti. Descubrimos que algunos de ustedes son mucho más interesantes que otras por lo que queremos darles una opción, claro dependiendo si son de utilidad para nosotros.

—¿y que es ese trato?

—Vuélvete un verdadero demonio