Eres mi presa (Yoonmin, Jimsu)

Sinopsis

Yoongi mira cada día a su próxima victima, desde que lo vio no ha dejado de pensar en el adorable chico de cabellos dorados, quiere tenerlo, poseerlo a la fuerza, pero lo que Yoongi no sabe es que tal vez él no sea el depredador en esta historia. - He soñado con tener tu sangre Hyung. PD. Es la primera vez que escribo versátiles ⚠️ Prohibido copias y adaptaciones⚠️

Genero:
Erotica
Autor/a:
Elymochy
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Sus cabellos dorados que brillan a la luz del sol, hipnotizan a cualquier ser humano, sus ojos azules son los más hermosos que jamás existió, un ser humano tan delicado y armonioso, su sonrisa calienta más que los días de verano, la sensación que produce dentro de mi es inexplicable, con solo una sonrisa suya hace que mi corazón se agite y salte, mis manos temblorosas hacen que me de cuenta de mi nerviosismo al estar a centímetros de él y solo puedo pensar en una cosa, quiero tenerlo, quiero poseerlo, como a todos los que he poseído antes, quiero escuchar sus gritos, sentir su miedo al saber que no tiene escapatoria de mi y saber que terminara como todos ellos, hace que mi casería sea aún más placentera para mi. 


Cada día de cada semana lo he seguido, desde su casa hasta su empleo, cuando sale a almorzar con su amigo, yo siempre estoy ahí, de vez en cuando puedo acercarme lo suficiente para oler su perfume, ese olor me vuelve loco, es como un día de primavera, puedo oler diferentes flores y un toque de naranja en él, es exquisito y hace que quiera acercarme más, pero no puedo hacerlo, aún no, me encanta ver sus ojos llenos de angustia cuando me siente muy cerca y gira su cabeza buscándome, pero no me encuentra, nunca lo hace y eso hace que mi deseo crece aún más. 


Hoy en la tarde vi como salía de su casa al parque a correr, todos los días lo hace a las 5:30 am, esta vez en vez de correr junto a él o detrás de él, fui a su departamento, abrí su puerta fácilmente, pues para mi es sencillo, entre a lugar que todos lo días e visto de lejos, es mucho más bonito por dentro, en la entrada me recibió un espejo de cuerpo entero, ese espejo donde Jimin siempre se mira antes de salir a cualquier lugar, seguí mi camino por el pasillo hasta encontrar su sala de estar, me senté en el sofá color blanco, es muy suave y cómodo, en este momento imagino cómo sería tenerlo en este sofá, obligarlo a que me de una mamada, me gusta imaginar las cosas que le voy hacer. Fui a su dormitorio y urge un poco sus cosas, cambie pequeñas cosas de lugar para que se diera cuenta de que estuve allí, solo el imaginarme su rostro lleno de pánico al saber que alguien estuvo en su casa me éxito, porque sí debe saber que fui yo, su admirador secreto, él que le deja una rosa roja todos los días e su escritorio, en la oficina donde trabaja, él que le deja un bombón todas las mañanas en su puerta con una nota diciendo que no puedo esperar para poseerlo, porque si e hecho todo eso para ver su pánico, para ver cómo se desmorona con cada acción de mi parte. Verlo salir con sus ojos llorosos de la estación de policía creo que fue mi parte favorita, porque no pudieron ayudarlo, ni siquiera sabe mi nombre y no sabe mi apariencia así que no pudo poner una denuncia por acoso, después de eso, las notas con los bombones ya no las escribí con tinta, decidí hacerlo con sangre, sus ojos cristalinos al ver la nota para mi fue lo mas hermoso que pude haber visto. 


Pasaron varios meses desde que entre en su departamento y lo segui haciendo, de vez en cuando me llevaba alguna prenda suya y otras le llamaba a las 2 de la mañana solo para escuchar su voz rota y suplicante diciendo que lo dejara en paz a lo que solo pude reír. Después de eso se cambió de departamento y yo hice lo mismo, alquile uno al lado suyo y desde ahí con algunas modificaciones escuchaba su llanto y su desesperación y con ello solo podía masturbarme y gozar de los orgasmos más placenteros de toda mi vida. 


Esta noche, esta noche sería mi noche, al fin aria a Jimin mío, al fin lo poseería como tanto quise en todos estos meses, estaba listo, asustado y vulnerable, eso espere cuando entre a su departamento en la tarde y ver su expresión cuando entré y me vea en su sofá, espere eso y mucho más. 


Escuche su llave en la puerta, escuche como entraba y se sacaba su abrigo y dejaba todo en el mueble que está a un lado de la puerta de entrada, escuche sus pasos por el pasillo, pero lo que espere escuchar no vino a mi, un jadeo de asombro, un grito, lo que sea, pero simplemente solo escuche silencio y eso me decepciono un poco. 



Entre a mi departamento, sabía que estaba aquí, lo espere día y noche, pero el día no llegaba y me estaba empezando a desesperar, tanto que por poco el que sorprendiera sería él, al verme en su sofá cualquier noche.


Camine despacio hasta estar frente de él, noté sus ojos decepcionados, no lo quería decepcionar, pero ya no podía seguir fingiendo, era agotador hacer que mis lágrimas salieran de mis ojos, fue divertido en un inicio, sentirme la presa por una vez en cientos de años fue relajante y sobrecogedor, ser el que esperaba a ser devorado fue interesante, nadie me había cazado en cientos de años, recuerdo que la última vez fue en los Ángeles, un cazador de vampiros, era lindo y hasta tierno, lastimosamente cada paso que daba hacia mi era captado por mi rápidamente, al final lo mate, claro antes de hacerlo mío, me encantaba jugar con mis presas antes de comer y fue relajante en ese tiempo hacerlo con ese cazador de vampiros. 


Cientos de años más adelante, en la actualidad ya no era divertido, la sangre de cazadores de vampiros se perdió con el acuerdo entre humanos y vampiros, después de eso, todo fue triste y aburrido, ya nadie me cazaba, ya nadie hacía mi vida interesante, pero un día, lo sentí, esa sensación de persecución afloro en mi como un huracán, como un volcán en erupción, capte su olor fácilmente y en la noche fui a un club, él me siguió y en le momento en el que fui al baño y lo despiste fui a su departamento y fue mucha mi sorpresa al encontrar varias fotografías mías, una pared estaba repleta de mis fotos y en otra estaba toda mi información de la vida que supuestamente tenía en este tiempo, por suerte en todos esos meses no me había alimentado, pues mi despensa de sangre estaba bien dotada, entonces no me fue necesario de ir en busca de un humano para dotar de suficiente sangre, el chico no me había visto matar, ni secuestrar a ningún humano, en ese momento un alivio inundó mi ser. Después de ese día todo fue una actuación, mi rostro de pánico al saber que alguien me observaba, mis lágrimas, mis intentos de pedir ayuda, todo para hacer feliz a mi linda presa, fue el primero en darme caza en muchos siglos y solo quise darle lo que quería, lastimosamente mi paciencia se fue esa noche, era hora de hacerlo mi compañero y hacer que me acompañe por el resto de mi vida inmortal. 


- Quiero tu sangre Hyung-dije cambiando el color de mis ojos azules  un rojo carmín intenso. 


- ¿Pero qué...?-preguntó sobresaltado, pues mi cambio de color de ojos tal vez lo asusto.


- Y te quiero a ti. 


Salté sobre él sin darle tiempo a nada, en un solo movimiento lo tenía bajo de mi, quieto y muy sobresaltado. - ¡Suéltame!-gritó iracundo, pero yo solo lo inmovilice aún más.


Mire sus ojos y descubrí toda la crueldad de que era capaz y eso me gusto y sin mas preámbulos lo bese, atacando con pasión sus labios que en un momento se mantuvieron rígidos, inmóviles, pero después aceptaron mi beso, metí mi legua en su boca, en un inicio se resistió pero después me dejo hacerlo, se rindió a mi y eso me gusto. Me aleje de sus labios lentamente, sintiendo su respiración acelerada y la sangre que corría por sus venas calentaba mi ser, tanto tiempo permanecí frío que ahora al sentir su sangre caliente entre mis manos, debajo de mi cuerpo hizo que la espera de milenios valiera la pena. Bese su cuello deleitándome en esa piel blanquecina que prometía ser mi perdición los siglos que me quedaran de vida. Mis manos soltaron sus muñecas y fueron al filo de camisa y la subí hasta quitársela, sus manos viajaron a mi cabello y tiraba de él y sus gemidos hacia que mi cordura se perdiera en los confines de la oscuridad, baje poco a poco por su pecho besando, succionando y de vez en cuando mordiendo haciendo que gotas de sangre salieran de las mordeduras y eso por suerte no le incomodaba a mi compañero de cabellos negros. 


En medio de mi excitación me llevó hacia abajo del sofá y él se posiciono encima de mí, sujetando mis muñecas y besándome con pasión y furia al mismo tiempo.


- Es así cómo debería ser, ¿entendiste?-me dijo entre besos furiosos. 


Con una sola mano me tomó por las muñecas dejando libre la otra, para rasgar mi camisa y con fuerza sacó mis pantalones y el boxer, podía zafarme de su agarre y tenerlo debajo de mi en cuestión de segundos, pero parecía que forzar lo excitaba entonces solo le di lo que quería, al menos hasta que me diera la gana.


Sacó su miembro de sus pantalones sin sacarlos, y me penetro sin preámbulos, ni ubicación y de una sola vez, eso hizo que me excitara  demasiado, porque los vampiros adoramos el dolor, salio y entro de mi con fuerza y mis gemidos retumbaban por toda el departamento, sus gruñidos y sus fuertes movimientos se hacían más rápidos hasta que llegó al ansiado orgasmo y salió de mi, estaba agotado, pero aun así se puso de pie y fue a la cocina, lo vi tomar un cuchillo y acercarse a mí nuevamente, pero en el momento en el que iba a clavarlo en mi pecho, me puse de pie y tomé el cuchillo de sus manos y lo puse boca abajo y le dije. - Es mi turno. 


- ¡Suéltame!-gritó él, pero no le hice caso.


Coloque sus manos en su espalda y la sujete con una sola mano, en medio de sus gritos e insultos y también amenazas de muerte hacia a mi, ensalive mis dedos y metí uno lentamente en su ano, en tanto le daba suaves besos en su espalda y su cuello, en medio de sus gritos y amenazas empezó a gemir y eso era una buena cosa, metí otro y lo seguí estirando, estaba muy apretado a lo que supuse que esta debía ser su primera vez, seguí preparándolo lentamente torturando su próstata con cada embestida de mis dedos, hasta que ya no pudo más.


- ¡Mételo ya!-gritó desesperado en medio de gemidos.


- Pensé que no te gustaba-me burlé en su oído antes de entrar en él poco a poco. 


- ¡Ah!-Fue la respuesta que me dio. 


Solté sus manos y lo levanté del suelo, sin salir de su interior me senté en el sofá con él encima de mi.


- Si lo quieres vas a tener que mover ese culito Yoongi. 


Creí que no lo haría, pero empezó a subir y bajar, penetrándose por sí solo, y mis manos fueron a parar a sus pezones y los acaricie y pellizque, Yoongi gimió aún más y saltó encima de mí con más rapidez y fuerza, sabía que iba a llegar a su orgasmo y entonces hundí mis colmillos en él, haciendo que se corriera con el grito más alto que pudo salir de garganta y el mío se perdió en su cuello, sentí su sangre cayendo por mi garganta haciendo que terminara en su interior, nuestras respiraciones continuaron irregulares y después Yoongi se levantó haciendo que saliera de él, vi como se acostaba a un lado de mi, lo atraje cerca abrazando su cuerpo.


- ¿Qué fue eso?-Preguntó.


- Solo fue la pertenencia que me diste.


-¿Pertenencia?-Preguntó aun agitado y envolviendo sus brazos en mi abrazándome fuerte.


- Sí mi querido, ahora me perteneces por el resto de la eternidad.


- Me obligaste-dijo.


- Y te gusto-respondí.


Después de ello se quedo dormido, esa era la ultima vez que iba a dormir, entonces solo deje que tuviera su ultimo sueño antes de despertar como yo. Ahora solo tendría que hacerlo mas cociente y obediente, sobre todo sigiloso, no quería tener que estar constantemente sacándolo de prisión porque se fue de juerga a violar y asesinar a algún chico de por ahí, porque en los últimos meces estuvo a poco de que lo atraparan y si no hubiera  matado a los detectives que estaban en su búsqueda, ahora mismo estaría en prisión. Sobre todo me quedaba el gran trabajo de hacer que me sea fiel, al menos los primeros diez años, en lo que dura que sus instintos humanos desaparezcan, una vez que toda la humanidad salga de él, jamas querrá acostarse con nadie mas a excepción de mi. Sobre todo esa ganas de asesinar a otras personas se perdería, bueno al menos ahora ya no las mataría porque le gusta, ahora seria para alimentarse.  Al verlo dormir, sabia que nunca mas en mi vida habría un momento donde me aburriría con él a mi lado y eso era bueno. Al final el cazador se convirtió en presa, mi presa. 


Fin