Andrología {CHanbaek/Baekyeol}

Sinopsis

la mamá de baekhyun creé que su hijo ya tiene edad suficiente , para ir con un andrologo, pero siendo su primera vez, hace que su gran amigo que es andrologo atienda a su hijo, pero que pasará cuando en vez del Dr sehun sea el Dr chanyeol que lo atienda. ◆ este one shot está hecho a imaginación mía.

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Completado
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1
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Clasificación por edades:
18+

🍃Andrología🍃

Narrador

Baekhyun era un joven de diecinueve años, de cabello castaño y facciones delicadas que le daban un aire casi angelical. Esa tarde, estaba encerrado en su habitación, completamente absorto en su videojuego favorito, con la concentración reflejada en sus grandes ojos oscuros.

—¡¿Qué?! ¡No, no, no...! —exclamó, inclinándose hacia la pantalla de la televisión, como si así pudiera cambiar el curso de lo que estaba pasando.

De repente, la imagen se apagó por completo, dejando la habitación en un silencio repentino y doloroso. Baekhyun se quedó inmóvil unos segundos, antes de empezar a revisar los cables y el aparato con desesperación, buscando la causa que le había hecho perder una partida que era crucial para él.

—¿Baek...? Cariño, ¿qué haces ahí tan agitado? —la voz de su madre se escuchó suave desde la puerta.

El joven se giró hacia ella, y sus ojos, hermosos y expresivos, ya estaban llenos de lágrimas que amenazaban con desbordarse.

—Mamá... Ha pasado algo terrible —dijo con un hilo de voz.

Al verlo así, su madre se alarmó de inmediato y corrió a abrazarlo, acariciando su espalda con ternura para calmarlo.

—Dime, hijo... ¿Qué pasó? Cuéntame.

—Perdí... Perdí una partida súper importante —confesó, dejando caer la cabeza sobre el hombro de ella, abatido.

—¿¡EH?! —su madre se separó bruscamente, mirándolo con una mezcla de incredulidad y diversión, y alzó una ceja—. ¿Eso es todo lo que pasó?

—Sí... Fue muy grave —aseguró él, limpiándose las lágrimas con la manga.

—Mmm... Baekhyun, necesito hablar contigo. Y es algo serio —dijo ella, cambiando de tono y dándose la vuelta para salir de la habitación.

—Pero mamá, aún tengo que arreglar la televisión...

—Baja conmigo ahora, por favor.

Baekhyun no tuvo otra opción más que obedecer. El problema del aparato tendría que esperar. Bajó las escaleras detrás de ella, preguntándose qué era lo que tenía que decirle con tanta seriedad. Ya en la sala, su madre se sentó en un sillón individual, mientras él se acomodaba en el sofá más grande, aún con el ceño fruncido por lo de su juego.

—Baek... Creo que ya tienes la edad suficiente para entender ciertas cosas —empezó ella, mirándolo con calma.

—¿Ah? ¿Qué cosas?

—Sabes que en este mundo existen muchas enfermedades y problemas de salud, ¿verdad?

—Mamá, por favor... Sabes que no me gusta hablar de temas así —respondió él, enderezándose en el asiento, visiblemente incómodo.

—Hijo, es por tu bien. Creo que ha llegado el momento de que vayas a ver a un andrólogo.

—¡¿EH?! —los ojos de Baekhyun se abrieron como platos, sorprendido—. ¡Pero eso es para mujeres! ¿Verdad?

—No, cariño. La andrología es la rama de la medicina que se encarga de la salud masculina —le explicó ella con paciencia—. Es para hombres.

—¿Papá ha ido alguna vez?

—Sí, claro. Y tú también deberías hacerlo. Es solo un chequeo de rutina, para asegurarnos de que estás perfectamente sano.

—No quiero —respondió él de inmediato, poniendo un mohín de desagrado y cruzándose de brazos, comportándose como el niño pequeño que ella todavía veía en él.

—Ay, Baek... —su madre sonrió con ternura, acariciando su mejilla—. No tienes nada de qué preocuparte. Yo te acompañaré, estaré ahí contigo todo el tiempo.

—¿Y qué hacen ahí exactamente? —preguntó, ahora con curiosidad y cierta desconfianza.

—Bueno... —la mujer se sonrojó levemente, buscando las palabras adecuadas—. Eh... Solo te revisan para comprobar que todo funciona bien, que estás fuerte y sano. Nada que te vaya a doler.

—Mmm... De todos modos no quiero ir. Yo me siento perfectamente bien.

—¿Y si te digo que ya hablé con alguien? Si quieres, te agendo la cita con el doctor Sehun.

Al escuchar ese nombre, la actitud de Baekhyun cambió por completo. Sus facciones se suavizaron y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—¿Sehunnie? ¿De verdad?

—Sí. Él es andrólogo, ¿recuerdas? Hablé con él y le comenté que quería llevarte para tu primer chequeo. Me dijo que no había problema, que te atendería personalmente.

—¿Sehunnie aceptó atenderme a mí...? —repitió él, con una expresión iluminada.

—Sí. Se llevan muy bien, ¿no es así? Pensé que te sentirías más tranquilo si fuera alguien que conoces y en quien confías.

—Está bien... Si es Sehun quien me va a ver, entonces está bien —dijo Baekhyun, poniéndose de pie de un salto, ya sin rastro de su negativa anterior.

—Perfecto. Mañana a primera hora iremos.

—De acuerdo —respondió él, ya caminando hacia las escaleras, ansioso por volver a su habitación.

Su madre sonrió para sí misma y, en cuanto él desapareció de la vista, sacó el teléfono para llamar al doctor Oh Sehun y confirmar la cita para la mañana siguiente. Todo parecía estar listo.


~ En el hospital ~

—¡Por fin libre! —exclamó una voz profunda y alegre, mientras un hombre alto, de cabello negro y sonrisa encantadora, entraba al consultorio de su amigo—. ¿Sehun? ¿Todavía trabajando?

Sehun levantó la vista de los papeles que estaba revisando y sonrió al verlo.

—Chanyeol... ¿Qué haces aquí? Creí que ya te habías ido a casa.

—Pasaba por aquí y quise verte. Ya terminé con todos mis pacientes del día —respondió Park Chanyeol, acercándose con pasos largos y relajados.

Mientras Sehun ordenaba unos informes, Chanyeol comenzó a mirar a su alrededor, deteniéndose en las fotografías que adornaban el escritorio. Eran recuerdos familiares, viajes y celebraciones.

—Tienes fotos muy bonitas —comentó, tomando una en sus manos—. Se te ve muy bien aquí.

—Gracias. Esa fue en un campamento con mi familia hace un par de años.

Pero entonces, otra imagen llamó poderosamente la atención de Chanyeol. Sus ojos se fijaron en un marco pequeño, colocado en un lugar privilegiado, y sintió que su respiración se entrecortaba un poco.

—Sehun... —llamó con la voz un poco más baja, señalando la foto—. ¿Quién es él?

En la imagen, Sehun aparecía junto a un joven de cabello castaño, piel pálida y unos ojos del mismo tono cálido que su pelo. Era una cara hermosa, dulce y con una inocencia que se transmitía incluso a través de la fotografía.

—Ah... —Sehun sonrió, una sonrisa suave y especial que rara vez mostraba—. Él es Byun Baekhyun. Es hijo de unos grandes amigos de la familia.

—Es... impresionante —murmuró Chanyeol, totalmente cautivado por la imagen.

—Lo sé. Es como un ángel, ¿verdad? —dijo Sehun con orgullo, recuperando la foto y dejándola en su lugar—. A veces me sorprendo a mí mismo mirándola cuando estoy aquí solo. Me gusta tenerla cerca.

—Es muy lindo... —repitió Chanyeol, sin poder apartar la vista del rostro del chico. Algo dentro de él se agitó con fuerza.

—Y mañana vendrá —añadió Sehun, con entusiasmo.

—¿En serio? —Chanyeol casi gritó de la emoción, recibiendo una mirada de advertencia de su amigo por el escándalo.

—Sí. Su madre lo traerá para su primer chequeo médico. Me pidió personalmente que fuera yo quien lo atendiera, ya que confían en mí y querían que su primera experiencia fuera con alguien de confianza.

En ese momento, algo hizo "clic" en la mente de Chanyeol. Una mezcla de celos, deseo y posesividad creció rápidamente en su pecho. Su amigo iba a tener a ese chico hermoso, a ese "ángel", en su consultorio, solo para él... y él no podía permitirlo. Tenía que hacer algo, lo que fuera.

—Sabes... —empezó a decir Chanyeol, buscando la forma de torcer la situación—, acabo de recordar que me llamaron hace un rato. Tengo un asunto urgente mañana temprano, así que no podré venir... —Sehun frunció el ceño, confundido, pero Chanyeol continuó rápido—. De hecho, deberías hacer lo mismo. Llama a su madre y cancela tu cita. Diles que tienes un problema imprevisto y que no podrás atenderlo mañana.

—¿Qué? ¿Por qué debería cancelar? —preguntó Sehun, sin entender a qué venía esa insistencia repentina.

—Porque... —Chanyeol tomó aire y soltó su carta—, porque si tú no puedes ir, yo puedo atenderlo en tu lugar.

—¿Tú? —Sehun se quedó mirándolo, incrédulo.

—Sí. Yo me encargo de todo. Le digo a su madre que hubo un cambio de último momento y listo.

—Chanyeol, no puedes hacer eso —dijo Sehun, negando con la cabeza—. Tú no eres andrólogo, tu especialidad es otra.

—¡Pero soy médico! Dime qué pasos hay que seguir y yo lo hago. No es tan complicado, ¿verdad?

—¡No! —Sehun se levantó de su silla, seriamente molesto—. No voy a dejar que lo revises ni te acerques a él.

—¿Por qué te pones así? —Chanyeol frunció el ceño, sintiendo cómo la tensión subía entre ellos.

—Porque no eres el especialista indicado. Podrías lastimarlo o hacerlo sentir incómodo. Además... —Sehun bajó la voz, mirando fijamente a su amigo a los ojos—, le tengo mucho cariño a Baekhyun y no permitiré que nadie como tú se le acerque con malas intenciones.

Esas palabras fueron la gota que derramó el vaso. Chanyeol sintió una rabia repentina al darse cuenta de que Sehun también sentía algo más que amistad por el chico de la foto.

—Sehun, por favor... Solo quiero ayudarte.

—¡He dicho que no! Y no me importa que tu padre sea el dueño de todo este hospital. No lo atenderás. Y ahora, vete. —Sehun se dio la vuelta, agarró la fotografía de Baekhyun y la guardó en un cajón, lejos de la vista de su amigo.

Chanyeol salió del consultorio furioso, con las manos cerradas en puños. No podía creer que le hubieran prohibido algo así. Pero ya había tomado una decisión: no importaba lo que dijera Sehun, él encontraría la forma de ver a Baekhyun. La imagen de ese chico hermoso se había grabado a fuego en su mente y no pensaba renunciar a él.

Más tarde esa noche, Sehun intentó llamar a la señora Byun para explicarle la situación y cambiar la cita, pero nadie contestaba. Ella había salido a hacer unas compras y, con la prisa, había dejado el celular olvidado sobre la mesa de la sala. Mientras tanto, Baekhyun, feliz, ya había logrado reparar la televisión y volvía a estar inmerso en sus videojuegos, totalmente ajeno a lo que se estaba tramando en el hospital.


~ Al día siguiente ~

Baekhyun caminaba junto a su madre hacia la entrada del hospital, con las manos entrelazadas frente a él y una mezcla de nervios y emoción en el pecho. Estaba un poco inquieto, pero se repetía a sí mismo que todo estaría bien porque vería a Sehun.

Entraron al edificio y se dirigieron directamente a la recepción.

—Buenos días, señorita. Tenemos una cita programada con el doctor Oh Sehun, del departamento de Andrología —dijo la señora Byun con una sonrisa amable.

—Buenos días —respondió la recepcionista, mirando sus registros.

La joven recordó entonces lo que había ocurrido la tarde anterior, justo antes de irse a casa.

[Flashback]

—Señorita Junsun, el doctor Oh no podrá venir mañana, me pidió que yo me encargue de uno de sus pacientes —le dijo el doctor Park Chanyeol, acercándose al mostrador con mucha confianza.

—Sí, dígame el nombre del paciente, doctor —respondió ella, buscando en la lista digital del doctor Sehun.

—Su nombre es Byun Baekhyun. Tiene cita a las 7:00 a.m.

—Sí, aquí está. ¿Qué debo hacer?

—Cuando llegue, lo envía directamente a mi consultorio, el número 107. Y su madre puede esperar en la sala de espera.

—¿Debo decirle que la cita fue cambiada, doctor?

—¡No! —la interrumpió él rápidamente, con una sonrisa encantadora pero firme—. No le digas nada del cambio. El chico es un poco tímido y sensible, y el doctor Oh me comentó que es muy importante que lo atienda yo. Es un asunto personal y de confianza. ¿Entendido?

—Entendido, doctor Park. Mañana lo enviaré con usted.

[Fin del Flashback]

La recepcionista volvió a mirar a la madre y al hijo con una sonrisa profesional.

—Todo está en orden. Su cita es en el consultorio 107. Y señora, usted deberá esperar aquí en la sala de asientos, por favor.

—Entendido, muchas gracias —respondió la mujer, tranquila. Luego se giró hacia su hijo—. Anda, cariño. Ve tranquilo, aquí te espero.

Baekhyun asintió con la cabeza y comenzó a caminar por los pasillos, buscando el número indicado. Sus manos estaban frías y sentía mariposas en el estómago.

«Tranquilo, Baek... Es Sehunnie. Él no te hará nada malo, al contrario, te tratará con mucho cariño», se repitió para darse ánimo.

Llegó frente a la puerta y respiró hondo antes de tocar suavemente. Una voz desde adentro le dio permiso de pasar. Empujó la puerta y entró.

Lo que vio lo hizo detenerse en seco.

Frente al escritorio no estaba Sehun. Quien se puso de pie al verlo entrar era un hombre alto, de cabello negro, hombros anchos y una sonrisa que le pareció increíblemente atractiva y magnética. Tendría unos veinticuatro años, era imponente y guapo de una forma que hizo que el corazón de Baekhyun diera un vuelco.

—¿Sehunnie...? —preguntó con voz entrecortada y confundido, dando un paso atrás.

El hombre caminó hacia él con calma, mirándolo de arriba abajo con una intensidad que lo hizo sonrojar hasta las orejas.

—Hola, pequeño —dijo Chanyeol con voz grave y dulce—. Mi nombre es Park Chanyeol. Seré yo quien te atienda hoy.

—D-disculpe... Creo que hay un error... Yo tenía cita con el doctor Oh Sehun... —balbuceó Baekhyun, nervioso y queriendo salir de ahí.

Pero Chanyeol no le dio oportunidad. Cerró la puerta tras él y corrió el cerrojo con un sonido metálico y definitivo.

—El doctor Oh tuvo un imprevisto y me pidió expresamente que te atendiera yo. No te preocupes, todo está bien y autorizado. Será rápido y sencillo.

—E-es que yo... —Baekhyun jugaba con los dedos de sus manos, totalmente intimidado por la presencia de ese hombre.

«Qué lindo es», pensó Chanyeol, sintiendo cómo se le aceleraba el pulso. «En la foto se veía hermoso, pero en persona... es mil veces más adorable, dulce y perfecto. Es todo lo que siempre he buscado».

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo? —preguntó Chanyeol, acercándose un poco más y sonriendo con malicia disfrazada de amabilidad.

—No... Claro que no... Solo que... me da un poco de vergüenza —confesó Baekhyun, bajando la mirada hacia el suelo.

«Tan tierno... Dios, qué voy a hacer contigo, ángel mío», pensó Chanyeol, sintiendo que estaba perdiendo la cabeza de deseo.

—Entonces, ¿empezamos?

Baekhyun asintió lentamente con la cabeza.

—Muy bien. Quítate la ropa —ordenó Chanyeol, cambiando su tono a uno más serio y autoritario.

—¿¡Qué?! —los ojos del chico se abrieron desmesuradamente.

—Necesito revisarte por completo, ¿no es eso lo que viniste a hacer? Quítate todo, por favor.

—P-pero... ¿No hay un probador o un lugar privado para cambiarse? —preguntó Baekhyun, mirando alrededor buscando privacidad.

—No hace falta. Aquí estás seguro y solo estamos tú y yo. Vamos, no me hagas esperar —insistió Chanyeol, apoyándose en el escritorio y cruzándose de brazos, disfrutando de la situación.

Baekhyun mordió su labio inferior, indeciso, pero la idea de que era un médico y que debía obedecer lo hizo empezar a moverse. Comenzó por quitarse el suéter, sintiendo la mirada pesada y ardiente de Chanyeol recorriendo cada centímetro de su piel a medida que se iba desvistiendo.

Con solo verlo así, medio desnudo y sonrojado, Chanyeol sintió cómo la sangre se le iba a la cabeza y a otras partes del cuerpo. Tuvo que contenerse para no lanzarse sobre él en ese mismo instante.

Baekhyun, ya temblando un poco, desabrochó su pantalón y lo dejó caer al suelo, quedando solo en ropa interior. Se sentía expuesto, pero extrañamente excitado por la atención que recibía.

—También eso —dijo Chanyeol con voz ronca, señalando su ropa interior.

Baekhyun obedeció, sintiendo su cara arder, y se quedó totalmente desnudo bajo la mirada hambrienta del doctor.

—Ahora, acuéstate en la camilla.

El joven hizo lo que le decían, sentándose y luego recostándose con timidez. Chanyeol se acercó a un cajón y sacó un frasco con una sustancia transparente y espesa, algo parecido a un gel.

—Si te sientes muy incómodo, solo cierra los ojos y respira hondo. Todo estará bien —susurró Chanyeol mientras se acercaba de nuevo a él.

Baekhyun cerró los ojos con fuerza. Entonces, sintió que una mano grande y cálida recorría su mejilla, bajaba por su cuello y llegaba hasta su abdomen, enviándole hormigueos por todo el cuerpo. Un gemido ahogado se le escapó cuando sintió que esa mano llegaba a su zona íntima y lo apretaba con firmeza y destreza.

Abrió los ojos de golpe y vio la escena: el doctor Park tenía su miembro entre sus dedos, moviéndolo con ritmo, y en sus ojos ya no había rastro de profesionalismo, solo pura lujuria y deseo salvaje.

—D-doctor... ¿Esto... es parte del chequeo? —preguntó Baekhyun, totalmente confundido y sonrojado, pero sin querer que parara.

Chanyeol se inclinó sobre él, acercando sus labios a su oído.

—Dime, cariño... ¿Quieres que hagamos de esta visita algo divertido? ¿Quieres que te haga sentir cosas que nunca antes has imaginado?

Baekhyun lo miró, viendo la belleza de ese hombre, y asintió tímidamente.

—S-sí...

La sonrisa de Chanyeol fue triunfal. Se quitó la bata blanca y comenzó a desvestirse con prisa, con movimientos torpes por la urgencia que sentía. En cuestión de segundos, estaba completamente desnudo frente a él. Baekhyun se quedó sin aire; era la primera vez que veía un cuerpo masculino desnudo, y aquel hombre alto, musculoso y hermoso lo tenía hipnotizado.

—Eres lo más lindo que he visto en mi vida —murmuró Chanyeol, empujándolo suavemente para que se acostara totalmente y empezó a besarlo con hambre.

Sus labios recorrían su cuello, su pecho, su abdomen, provocando que Baekhyun soltara gemidos y suspiros que sonaban como música celestial para los oídos de Chanyeol. Recorrió cada rincón de su piel con la lengua, deleitándose con su sabor, y atrapó uno de sus pezones entre sus dientes, jugando con él mientras su mano no dejaba de estimularlo.

—¡Ah!... Doc... ¡Ah, por favor! —gimió Baekhyun, con la respiración acelerada y el cuerpo cubierto por una fina capa de sudor.

—Shhh... Cállate y disfrútalo, bebé... —le ordenó Chanyeol entre besos.

Sabía que no podían tardar demasiado; en cualquier momento la madre del chico podría impacientarse y decidir entrar. No podía arriesgarse a que lo vieran, pero tampoco podía detenerse ahora que tenía a su ángel desnudo y dispuesto sobre la camilla.

Se separó un momento para tomar el frasco de gel, y Baekhyun lo miró con ojos brillantes y expectantes.

—Bebé... —dijo Chanyeol, mirándolo fijamente a los ojos—. ¿Seguro que quieres seguir? Podemos parar aquí si quieres...

Ni siquiera Baekhyun entendía bien qué era todo lo que estaba sintiendo, una mezcla de miedo, placer y emoción, pero sabía con certeza que quería saber hasta dónde podía llegar con aquel hombre. Asintió con fuerza.

—Hazlo... —susurró.

Chanyeol untó abundante lubricante en sus dedos y volvió a acercarse.

—Puede que te duela un poco al principio... Pero solo será un momento. Intenta relajarte todo lo que puedas, ¿sí? —le dio un beso tierno en la frente antes de continuar.

Introdujo lentamente un dedo en su interior. Baekhyun arqueó la espalda y comenzó a quejarse, brotando lágrimas de sus ojos por la sensación extraña y molesta. Chanyeol las limpiaba todas con besos suaves, murmurando palabras dulces para calmarlo. Luego introdujo un segundo dedo, abriéndolo poco a poco, y Baekhyun se aferró con fuerza a los brazos del mayor, clavando las uñas en su piel.

—C-Chanyeol... Me duele... —lloriqueó.

—Ya pasará, mi vida... Ya pasará... —lo consolaba con besos en los labios.

Cuando introdujo un tercer dedo y comenzó a moverlos como si fueran unas tijeras, buscando el punto exacto, la expresión de dolor de Baekhyun cambió bruscamente. Abrió la boca en un gemido largo y agudo, y sus caderas comenzaron a moverse solas, buscando más contacto.

—¡S-sí!... Ahí... Se siente... ¡Se siente bien! —gritó, perdido en la sensación nueva y explosiva.

—Este es tu punto dulce... —sonrió Chanyeol, orgulloso de haberlo encontrado—. Aquí es donde te haré ser mío.

Retiró sus dedos con mucho cuidado y se posicionó entre las piernas del joven. Al ver su miembro erecto y grueso, Baekhyun se asustó un poco, pero la confianza que le inspiraba aquel hombre era mayor que cualquier miedo.

Chanyeol comenzó a penetrarlo despacio, entrando poco a poco, sintiendo cómo las paredes internas de Baekhyun se contraían y lo apretaban con una fuerza increíble. Era una sensación perfecta, como si Baekhyun hubiera nacido solo para él y él para Baekhyun.

Baekhyun comenzó a mover sus caderas buscando más fricción, necesitando sentirlo más profundo. Al principio los movimientos fueron lentos y profundos, pero a medida que Baekhyun le rogaba entre sollozos y gemidos que fuera más rápido, Chanyeol aceleró el ritmo con fuerza y pasión.

Hacía tiempo que nadie le había provocado sensaciones así. Lo hacía suyo con cada embestida, escuchando cómo el otro gritaba su nombre, pidiéndole más, más fuerte, más rápido. Baekhyun se aferraba a su espalda, dejando marcas con sus uñas, y arqueaba el cuerpo recibiéndolo todo.

De repente, Baekhyun sintió que algo le recorría las piernas caliente y espeso. Chanyeol había llegado al clímax y se había corrido dentro de él sin previo aviso, llenándolo todo.

—Baekhyun... Me encantas... Te deseo desde el primer segundo que te vi... —susurró Chanyeol, dejándose caer sobre él, besando su rostro sudoroso.

—¿Hablas en serio? —preguntó el castaño, con los ojos brillantes y la voz débil por el agotamiento.

—Muy en serio. Me gustas muchísimo.

Lo abrazó fuerte, y Baekhyun escondió su rostro en su cuello, sintiéndose la persona más afortunada del mundo.


~ 10 minutos después ~

Ya vestidos y con el desorden del consultorio arreglado, Chanyeol acompañó a Baekhyun hacia la puerta, pero antes de que saliera, lo detuvo un momento.

—Te espero mañana a esta hora en la cafetería Coffee Love, ¿de acuerdo? —dijo, anotando el número de teléfono personal de Baekhyun en su celular. Luego le entregó dos tarjetas—. Ten, esto es para ti.

Baekhyun miró las tarjetas confundido.

—Channie... ¿Por qué en esta no dice "Doctor Park"?

—Ah... Porque esa es mi número de celular personal. Y esta otra es la profesional, la del trabajo —le explicó con una sonrisa.

—Ya veo...

—No le doy mi número personal a nadie... —Chanyeol se inclinó para besarlo suavemente en los labios—. Solo a ti. Eres especial para mí. Hasta mañana, Baekkie.

—Hasta mañana, Channie —respondió el chico, sonriendo con dulzura.

Justo antes de que Baekhyun cruzara el umbral de la puerta, Chanyeol lo abrazó por la espalda, pegando sus labios a su oído con tono posesivo.

—Una cosa más: no quiero que nadie... pero absolutamente nadie te toque. A menos que sea yo. ¿Entendido? —pensaba claramente en Sehun y en cualquier otro que pudiera acercarse a su ángel.

Baekhyun se giró entre sus brazos, con las mejillas sonrosadas y una ilusión inmensa brillando en su mirada.

—¿Entonces... eso significa que ya somos novios? —preguntó con timidez pero con mucha emoción.

—¿Acaso pensabas que era solo un juego? —rió Chanyeol, encantado—. Claro que lo somos. Pero lo que pasó aquí... y lo que tenemos, es nuestro secreto. ¿De acuerdo?

Baekhyun asintió fervientemente.

—Eres mi vida entera, mi mundo hermoso... Te amo, Baekhyun.

—Yo también te amo, Channie... —respondió el castaño, con una sonrisa radiante que iluminó todo el consultorio.

Se dieron un último beso y Baekhyun salió caminando, un poco cojo y con las piernas temblando, pero con el corazón lleno de felicidad. Chanyeol se quedó mirándolo irse, apoyado en el marco de la puerta.

«Tan lindo... Y solo mío. Todo mío», pensó con satisfacción.

Cuando Baekhyun llegó a la sala de espera, su madre se levantó preocupada al verlo caminar con dificultad.

—¡Cariño! ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¡Tardaste mucho tiempo y vienes cojeando!

—No es nada, mamá... Estoy bien —respondió él, tratando de disimular su sonrisa y el rubor de sus mejillas.

—¿Seguro? ¿Te dolió algo?

—Solo... me dolió un poquito al final, pero ya pasó.

—¿Y qué te dijo el doctor Sehun? ¿Todo está bien?

—Dijo que estoy perfectamente sano y que no tengo de qué preocuparme. Ya podemos irnos, ¿sí? Tengo ganas de ir a casa.

—Está bien, vamos.

Salieron juntos del hospital. Baekhyun sentía que flotaba. Solo podía pensar en que mañana volvería a ver a Chanyeol, su nuevo amor, su secreto más dulce.


~ Al día siguiente ~

Baekhyun llegó puntual a la cafetería. Ya lo había visto desde la entrada: Chanyeol estaba sentado en una mesa, con ropa casual, sin su bata de médico, y se veía increíblemente guapo. Varias chicas lo miraban y susurraban entre ellas, atraídas por su presencia, pero en el momento en que Chanyeol vio llegar a Baekhyun, todo lo demás dejó de importarle.

Baekhyun casi corrió hacia él, y Chanyeol se levantó para recibirlo con un abrazo largo y lleno de cariño, ignorando a todos los demás presentes.

[...]


Pasaron dos años desde entonces. Dos años en los que Baekhyun y Chanyeol aprendieron a vivir juntos, a amarse y a construir su propio mundo. Vivían en un departamento propio, y cada día que pasaba se demostraban su amor con más fuerza que el anterior.

Aunque a veces Sehun iba de visita a su casa, y Chanyeol se ponía muy celoso porque su amigo no dejaba de mirar a Baekhyun con nostalgia y cariño, al final todo eran bromas. Sehun solía hacerlo solo para molestar a Chanyeol y verlo enfadarse.

Pero Sehun también había aceptado la realidad: Baekhyun era feliz, inmensamente feliz, junto a Chanyeol. Al principio se había opuesto y había estado muy dolido, pero con el tiempo entendió que lo más importante era la felicidad de las personas que quería. Y ahora los apoyaba incondicionalmente, porque sabía que la felicidad de Chanyeol tenía nombre y apellido: Byun Baekhyun; y que la felicidad de Baekhyun era, sin duda alguna, Park Chanyeol.

Eran dos mitades que se habían encontrado para ser felices para siempre.


*

FIN

*