Rechazos

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Sinopsis

Desde cachorra Melany persiguió un mismo objetivo: ser la futura beta de su manada. Ella soñaba con llenar de orgullo a sus padres, liderar a su pueblo y eventualmente encontrar a su alma gemela. Su futuro estaba planeado, su vida estaba resuelta. Pero nunca esperó que su transformación, que aquél esperado momento para su raza, derrumbaría todo lo que construyó al descubrir que su compañero destinado era el futuro alfa Matthew. El rechazo, el miedo y la presión fueron más fuertes, llevándola a escapar sin saber que dos años después se vería obligada a volver.

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Completado
Capítulos:
37
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4.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Melany

Siendo honesta, recordar mi pasado es algo que prefiero evitar; y no porque haya tenido una mala infancia. Por el contrario, crecí dentro de la manada Dalion con dos padres amorosos que, siendo respectivamente ella una guerrera y él el actual beta de la manada, me entrenaron para que fuera una digna sucesora. Y yo cumplí orgullosa con sus expectativas.

Me encantaba explorar y sobresalir en cualquier nuevo desafío que me presentaran, al punto de que llegados mis diecisiete años había logrado separarme de la sombra que ser hija de mis padres conlleva para darle espacio a una identidad propia. Me gané el respeto de los altos mandos tanto dentro como fuera de mi hogar, y aseguré que el puesto que en ese entonces le pertenecía a mi padre en un par de años me perteneciera.

En pocas palabras, mi vida ya estaba resuelta. O eso pensé.

Resulta que aún me faltaban dos cosas cruciales para estar completa, las cuales sólo el tiempo y la diosa Luna me brindarían.

La primera, llegaba al igual que para el resto de los de mi raza a eso de los diecisiete o dieciocho años, en el último año de entrenamiento. Y se trata de la habilidad de transformarnos, de conectar con esa parte lobuna que desde el nacimiento nos acompaña a pesar de no poder interactuar con ella. Pero en esa noche, cuando la luna se encuentra en su máximo esplendor y la ceremonia da a lugar, todos dejamos atrás la etapa de ser “cachorro” para volvernos lobos completos capaces de proteger y ser miembros activos de la manada. Y como si eso no fuera lo suficientemente grandioso, también se desbloquea la posibilidad de la segunda cosa que todo licántropo espera alcanzar, y que es la oportunidad de reconocer a nuestras almas gemelas.

Resumiendo cientos de años y libros de historia, cuenta la leyenda que la diosa Luna en su momento se enamoró de un lobo salvaje, y que de esta unión nacieron los primeros cambiaformas. El problema era que dichos seres no podían decidir entre ser bestias o una raza semejante a la imagen de la deidad. Por ello su madre los dividió.

Dentro de cada uno coexisten una mitad lobo y otra humana. Pero, ¿qué sucede con las otras dos mitades?

Bueno, ahí es donde los “soulmates” o “mates” toman protagonismo.

Como claro ejemplo puedo tomar a mis padres: sus personalidades son polos opuesto la mayor parte del tiempo, pero se complementan a la perfección. Se aman y protegen ante todo y, salvo por algunos casos aislados, ese patrón se repite en cada miembro de nuestra raza.

Y de esa noche recuerdo estar emocionada, pensando en lo mucho que ansiaba encontrar a mi pareja; pero antes que eso me centré en disfrutar del cambio. De un segundo para el otro mi cuerpo temblaba desplomado en el piso; sentía cómo cada célula de mi cuerpo vibraba a la par de que mis huesos se quebraban para reorganizarse en el nuevo cuerpo. Fue algo doloroso, no lo niego. Pero valió la pena al recuperar la conciencia y notar lo diferente que era todo. Mis sentidos se agudizaron y por instinto me largué a correr.

La primera corrida en manada jamás se borrará de mi miente. El viento, la adrenalina y toda la emoción de salir con los lobos mayores que fueron a brindarnos apoyo y protección, no se comparan con nada. Lo aproveché tanto como mis músculos lo permitieron, y una vez rendida papá me cargó hasta casa. Y a pesar del cansancio, me juego la vida a que ninguno se fue a dormir, sino que nos quedamos conversando con nuestros lobos.

Tori se volvió de inmediato mi mejor amiga, y creí que nunca tendríamos inconvenientes para compartir nuestro cuerpo hasta el día siguiente.

Según lo normal, me levanté y fui a la preparatoria para mi último día de clases y la ceremonia de graduación. Apenas entré me dirigí junto a mi curso, que no paraba de contar sus experiencias y celebrar por esta nueva etapa; sobre todo aquellos afortunados que ya reconocieron a sus parejas.

Y justo pensaba en felicitar a un par, cuando me estremecí de pies a cabeza mientras Tori en mi cabeza gritaba que mi mate estaba ahí, que tenía que buscarlo ya, porque él también me sintió y corría desesperado a nuestro encuentro. Los demás notaron eso y me sacaron del shock alentándome para que fuera, e incluso me siguieron en el recorrido hasta el patio de entrenamiento; y luego todos nos congelamos en el lugar.

Porque mi alma gemela, mi compañero destinado, era Matthew Dalion. El próximo alfa de la manada y el chico con el cual crecí entrenándome con el objetivo de ser su mano derecha.

Otros quizás se sentirían honrados de ocupar mi lugar, ya que se trataba de un chico amable, de un gran líder al que todos admiraban. Pero no era él problema, sino yo.

Matt llevaba más de tres años saliendo con Ema, y ninguno jamás dudó de que ella sería nuestra luna por el inmenso amor que se profesaban. Entonces, ¿por qué su alma me reclamaba como suya?

El impacto fue duro para ambos, y ver la decepción y tristeza en sus ojos porque yo no era su rubia, me destruyó. Tanto así que ni siquiera recuerdo bien lo sucedido hasta que estuvimos separados un metro con los ojos llenos de lágrimas.

Comprendí que pasábamos por el mismo debate, en el cual la parte salvaje nos quería juntos, mientras que la humana se negaba a asimilar la ruptura que esto simbolizaba para nuestras realidades.

¿Cómo podría competir con una relación de tres años? ¿Cómo podríamos renunciar a lo que amábamos y dedicarnos tanto a pesar del instinto?

—Lo siento, Mel —dijo inclinándose (los alfas no hacen eso, y si lo hacen es porque la decisión ya fue tomada)—; en serio lo lamento, pero no puedo...

Ema llegó entonces y, horrorizada, tapó su boca. La miré a ella y al chico, que no se atrevía a levantar su cabeza. Y resignada bloqueé a Tori en mi cabeza. Apreté mis puños detrás de mi espalda e hice lo posible por esbozar una sonrisa.

Matt, lo entiendo. Sé lo mucho que se aman, y de todas formas yo no me veo como luna. Se supone que seré tu beta, ¿verdad? —le dije aferrándome a mis deseos, igual que se aferraba él a los suyos.

Para sorpresa de muchos, Ema gritó negándose a que siguiéramos adelante con esto; y los demás la apoyaron diciendo que nuestro destino era ese, que debíamos estar juntos. Pero Matt y yo sabíamos la verdad. Fue duro para él que ella estuviera dispuesta a dejarlo por mí: a fin de cuentas, se trataba de una buena chica que no merecía esta situación.

Él dijo que la elegiría ella. Que incluso si no estaban destinados, sus sentimientos eran reales. Que siempre la eligió y que eso no iría a cambiar. Demás está decir la forma en que esto me afectó. Porque no me estaba dejando de lado por ser débil, incompetente, malvada o tantos otros motivos que a lo largo del tiempo se han usado de excusas para abandonar a tu mate; sino que se trataba de algo que jamás podré cambiar: incluso por más que yo quisiera, no soy Ema.

Por eso, y por la confusión del momento, opté por cortar las cosas de raíz; e ignorando el llanto de todos, Matt y yo nos rechazamos. Y nunca nada me dolió con tanta intensidad.

Hay lobos que incluso podrían morir con esto; y estoy segura de que si no lo hice, fue a causa de la fuerza que desarrollé con el paso de los años. Misma fortaleza que me permitió abandonar el predio y llegar hasta mi casa con paso firme. Luego me derrumbé sin cuidado delante de mis padres. Él se centró en consolarme, y ella se controlaba para no ir a buscar la cabeza del chico. Fue una noche dura y yo rogaba que quedase pronto en el olvido para poder seguir con mi vida ideal.

No fue así; de hecho, empeoró hasta el punto de no querer salir de mi hogar por el daño que me causaban las miradas de lástima de los otros. Era acosada día y noche con todo tipo de comentarios: desde los que intentaban alentarme, hasta los que me reprochaban por ser una cobarde que no luchó por su pareja destinada.

Llegó un punto en que la manada se volvió un infierno que no estaba dispuesta a soportar. Y dos semanas después del rechazo, me presenté en la mansión del alfa y le rogué a Matt que me permitiera irme de la manada sin ser expulsada, ya que quería seguir en contacto con mis seres amados. Él aceptó y me facilitó todo lo necesario para empezar desde cero en el mundo humano; incluso en la despedida me tendió la mano, asegurando que contara con su ayuda ante cualquier cosa.

Me prometí no mirar atrás, y cumplí. Empecé a trabajar como guardabosques y algunos meses después me fue enviado un compañero humano llamado Harry, al cual evité durante un largo rato. Hasta que una tarde, mientras Tori salía a correr, se lo cruzó; y lejos de lo esperado, el rubio no se asustó e incluso una vez que regresó a la cabaña me contó, fascinado, sobre su encuentro con una gran y hermosa loba negra.

De ahí en adelante siguió yendo a ese mismo punto para pasar más tiempo con mi loba y fue imposible no tomarle cariño. Resultaba ser un chico increíble, que me confundía. Y no supe cómo verlo a la cara luego de que le confesara a su lobuna amiga sobre el enamoramiento que su compañera de trabajo provocó en él.

Fue muy difícil decidir si darle o no una oportunidad, ya que no es mi mate. Pero llegué a la conclusión de que merecía ser feliz y que, en definitiva, todo con Matt estaba más que muerto. Decidimos salir, y a los seis meses nos convertimos en una hermosa pareja que, gracias a la diosa, los demás adoran al ver que me ha devuelto la chispa.

Pasaron dos años desde que dejé atrás todo lo conocido, y no me arrepentí. De a poco todo lo relacionado con esa vida dejó de doler y pasó al olvido.

Hasta hace dos semanas, cuando una carta llegó para informarme sobre la coronación de Matthew. Y al ser yo hija del actual beta, tengo el deber de asistir para ver cómo mi alma gemela desposa a otra mujer.

Ahora estoy pensando en todo esto mientras observo a Harry dormir. Desearía quedarme a su lado y no tener que mentirle sobre el verdadero motivo de mi partida.

Él no me ha forzado a hablar sobre mi pasado, y cree que voy a mi pueblo natal por un festival importante. No lo expresa, pero veo en sus ojos que se siente excluido.

Para Harry y el resto de los humanos, mi pueblo existe como cualquier otro; pero se trata de una civilización cerrada que no acepta extranjeros, y así será por siempre.


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Hola a todos, mi nombre es Raven Moonlight y espero disfruten mucho esta historia.