Renacida (Hantengu clones x tn)

Sinopsis

En ésta historia eres Yume Nishimura, una joven cazadora de 18 años que fue secuestrada por 4 demonios que dicen conocerte de tu vida pasada. Harán todo lo posible para que recuperes tus memorias. ¿Podrás recordarlos? Descúbrelo, en esta historia romántica, entre tu y las emociones de Hantengu. . . . Actualización todos los días ♡'・ᴗ・'♡ Yume. Significa «sueño, visión», aunque se le pueden dar otras interpretaciones como «abundante». La mayoría de episodios en lo posible serán con más de 2000 palabras. Soy una más que viene de Wattpad, aun que mis obras no fueron eliminadas, pues me gustaría llegar a otro público.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Mely
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1


Yume


Y ahí estaba yo, corriendo para escapar de aquella finca en la que me habían encerrado, con el corazón casi saliéndome del pecho, temiendo por mi vida. Aquel demonio me perseguía diciendo un montón de incoherencias.

—¡Vuelve aquí! ¡Te eh buscado por años y no pienso dejarte ir! —decía mientras corría a toda velocidad tras mío.

—¡Déjame en paz! —“¿De qué rayos está hablando?” —Mis piernas estaban empezando a cansarse, ya había corrido por un buen rato.


Estaba buscando el momento adecuado para atacar, necesitaba una distancia prudente para hacerlo, cuando ya creí que era suficiente me voltee y me puse en posición para hacer una postura. Él se detuvo y me miró con una sonrisa que de verdad irritaba.

—Créeme que no querrás hacer eso, hermosa —dijo mientras caminaba lentamente hacia mi —¿Por qué no te relajas y hablamos?

—¡Atrás! ¡No te atrevas a dar un paso más! No sé quién piensas que soy ¡No pienso ser el juguete de unos demonios! —entonces decidí atacarlo… grave error… éste ni siquiera se molestó en defenderse simplemente se dejó cortar la cabeza.

Seguido de eso empecé a ver cómo le crecía una cabeza al cuerpo y un cuerpo a la cabeza, el aspecto del nuevo clon se lo veía diferente, tenia las partes de un ave.

“¿Otro más? ¡¡Esto debe ser una maldita broma!!”.

Nuevamente empecé a correr, no iba a dejar qué me atrapen, aun que no duró mucho mi huida, de la nada algo me agarró y me empezó a llevar por los aires.

—¡¡No puedo creer que de verdad eres tú!! —decía mientras se elevaba cada vez más y más alto —¡No sabes cuanto te extrañé!

—¡¡Suéltame maldito demonio!! —de verdad quería bajar, me daban pánico las alturas —¡¡No sé por quién me tratas, no soy esa persona!!

—¿Enserio? ¡Pero si te encantaba volar Yume!  —respondió, había dejado de elevarse para planear velozmente por los aires.

Estaba gritando del terror que sentía —¡¡Ya bájame idiota!! —Traté de buscar mi nichirin pero se me había caído cuando éste tonto me agarró.

¿Cómo llegamos a esta situación?




Mi nombre es Yume Nishimura, esta historia empieza cuando yo tenía aproximadamente unos 16 años de edad, medía aproximadamente un metro y medio. Tenía el cabello de mi madre, ondulado y de un oscuro color castaño, este era tan largo que me llegaba a la cintura y mis hermosos ojos púrpura, que heredé de mi padre.

Vivíamos en una pequeña pero acogedora finca, quedaba cerca de un pueblo que era bastante tranquilo.

Mi Madre se llamaba Kazumi y trabajaba desde casa como costurera, ya era conocida en el pueblo así que normalmente tenía muchos pedidos por parte de las personas que residían allí. Siempre daba una vuelta por aquellas calles para entregar mandados o recibirlos.

Mi Padre se llamaba Hiroto y trabajaba como leñador en un local que se dedicaba a fabricar muebles, aparte de ser el encargado de llevar los troncos de los árboles, también se encargaba del tronzado de los mismos, los cortaba según el tamaño que se le pedía. Era un trabajo que siempre le exigió mucho esfuerzo físico.

Una noche acompañé a mi madre al pueblo, ella debía hacer entrega de algunos pedidos, de paso íbamos a buscar a padre del trabajo. Justo había recibido su paga ese día y nos invitó a comer a un restaurante.

Felices y con nuestros estómagos llenos nos dirigimos a nuestro hogar, quedaba a unos 15 minutos de distancia del pueblo. Hacíamos bromas y nos reíamos mucho, lastimosamente esa paz y armonía fue interrumpida por unos ruidos extraños cerca de nosotros.

De la oscuridad apareció un ser extraño, no podría ser considerado un humano, su cuerpo era deforme y su rostro era aterrador, tenía 4 ojos y una mandíbula bastante grande.


Mi padre tenía a la mano un hacha que había llevado al trabajo, con temor, lo tomó con firmeza y nos puso detrás de él.

El horripilante ser empezó a atacarnos, padre hizo todo lo posible por hacerle frente pero el monstruo era muy fuerte, lo dejó inconsciente y se dirigió a nosotras, mi madre sólo me cubrió con su cuerpo para recibir sus ataques, pero eso nunca ocurrió, una voz desconocida se hizo presente.

—¡Respiración de la llama. Cuarta Postura: Ola de Llamas Ardientes!

Un joven de cabello amarillo brillante con mechones rojos, cejas negras bifurcadas y ojos dorados, se pareció y desvío el ataque con un enorme aro de fuego.

En un abrir y cerrar de ojos se dirigió a aquel ser.

—¡Primera Postura: Mar de Fuego! —Pude ver con mis ojos como su katana se envolvía en llamas mientras atacaba, siendo que en un instante la cabeza de ese monstruo rodó por el suelo.

Miraba asombrada aquella hazaña, lo que había presenciado parecía sacado de un cuento, tantas preguntas empezaban a nacer en mi mente, tantas dudas de lo que era real y lo que no, pero de una cosa estaba segura quería verme igual de genial que él, salvar a las personas y acabar con esos horribles seres, había crecido en mi una gran ilusión.

Gracias a mi perseverancia y esfuerzo logré mi sueño de convertirme en cazadora de demonios y ser aprendiz de la persona que me salvó.

Mis padres siempre se opusieron a mi decisión de volverme una cazadora, puesto que era muy peligroso y podrían perder a su única hija, pero a pesar de que en un momento me lo prohibieron empecé a entrenar en secreto.

Rengoku-san me ayudó a convencer a mis padres, les aseguró que tendría un buen entrenamiento, ellos al final aceptaron. Estaban profundamente agradecidos por salvarnos la vida y no pudieron negarse ante su petición.

No saben la alegría que sentí cuando descubrí qué podría usar la respiración de la llama como mi sensei. Era realmente un honor.



Pasaron dos años desde entonces.






Era de medio día, estaba almorzando en la finca de mis padres, tenía mucha hambre y había regresado de entrenar con Rengoku-Sensei.

—¿Cómo te fue con Rengoku-San, Yume? —dijo mi madre mientras me servía un vaso de agua.

—Muy bien, dijo que estaba progresando bastante y que si seguía así podría llegar a igualar las habilidades de un pilar en un año o dos —dije mientras degustaba la deliciosa comida que había hecho mi madre.

–Wow más despacio, cariño —dijo mi padre, quién se estaba sentando en la mesa para comer con nosotras —estoy muy orgulloso de ti, Rengoku es una gran persona, me alegra qué te esté entrenando.

Yo asentí mientras seguía comiendo. Casi al instante sentimos en ruido de unos aleteos, era mi cuervo Eiko.

–¡Nueva misión! ¡Nueva misión! ¡Personas desaparecen en un pueblo hacia el Norte!

Mis padres me miraron con cara de preocupación, siempre rezan con que vuelva a salvo a casa.

Terminé mi almuerzo, vestí el uniforme y preparé lo necesario para el camino.

—Mamá, Papá ¡Volveré pronto!

—Ten mucho cuidado por favor, Yume —dijo mi madre mientras me daba un fuerte abrazo y un beso en la frente. Seguido de eso mi papá también me abrazó —Te deseamos mucha suerte Yume ¡Ve a patear traseros demoniacos!

Me reí al escucharlo —¡Lo haré papá! —empecé a seguir a Eiko —¡¡Los quiero mucho, no me extrañen!!

Quién diría que no los volvería a ver después de ese día.



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Llegué a ese pueblo por el atardecer, fue un largo viaje de 5 horas aproximadamente, mis piernas estaban muy cansadas, moría de hambre así que compré algunas bolas de arroz y renté una habitación. Esa noche fue bastante tranquila, sin avistamientos de ataques por lo que gracias a eso pude descansar.

Al día siguiente me puse a investigar, era un pueblo bastante tranquilo, los habitantes de ahí eran muy amigables, logré descubrir que las personas desaparecían por la zona oeste del pueblo ya que no era muy transitada.

Llegó la noche y me dispuse a encontrar ese demonio. La mayoría de las personas estaban en sus casas debido a las desapariciones, por lo que las calles estaban vacías, logrando que el lugar diera algo te miedo, eso hizo que estuviera más alerta.

Repentinamente oí unos gritos, corriendo escuche varios golpes de arboles romperse, estaban en el bosque en los limites del pueblo.

Era una pareja adolescente —¿En serio se les ocurre tener una cita a estas horas de la noche? —di un salto y ataqué al demonio.

—¡Agh maldita escoria! ¡¿Cómo te atreves a interrumpir mi cena?! —gruñó después de esquivar mi ataque, era un demonio algo grande y muy feo, tenia la cara y el cuerpo deforme.

–¿Están bien? —pregunté a los jóvenes mientras me ponía frente a ellos —No deberían estar afuera sabiendo que la gente está desapareciendo.

—¡P-perdón! ¡Pensábamos que eran sólo rumores! —respondió el chico que estaba temblando y abrazando a su novia.

—¡Váyanse, yo me encargo! —corrí hasta el demonio e hice una de las posturas, el demonio lo volvió a esquivar y empezó a huir.

—¡Cobarde, ven aquí a pelear! —lo seguí por un rato hasta estar adentrados en el bosque.


El desgraciado empezó a tirarme árboles, tenía tanta fuerza que los arrancaba del suelo y los lanzaba. Con esfuerzo logré esquivarlos —¡Maldito! ¡Deja de hacer eso!

Cuando notó que no dejaría de perseguirlo, se detuvo y empezó el enfrentamiento, fue algo complicado puesto que tenía mucha fuerza y agilidad, más no imposible de vencer. Le corté la Cabeza en un movimiento en el que se distrajo.

—¡Maldita cazadora! ¡Malditos to-

Mientras veía como se hacía cenizas guarde mi nichirin, me sacudí un poco el polvo y me dispuse a volver, pero empecé a sentir un ruido extraño, era… llanto?

Seguí ese sonido hasta unos arbustos, “lo veo y no lo creo”, era un demonio del tamaño de una rata.

—N-no me m-mates… t-tengo m-mucho miedo… E-ellos me tratan muy mal —ese mini demonio lloraba y temblaba.

Empecé a sentir un mal presentimiento por lo que comencé a empuñar mi katana, no obstante de forma repentina sentí un golpe en el cuello lo cual hizo que quedase inconsciente.



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Cuando desperté sentía un fuerte dolor en el cuello, estaba en una habitación oscura, no supe cuánto tiempo estuve inconsciente.



“¿Qué rayos pasó?...¿En donde estoy?”



De repente empecé a sentirme observada y en efecto había alguien más allí, unos ojos verdes y brillosos me observaban.



“¿Cuarta c-creciente?”



Esos ojos verdes y penetrantes empezaron a estremecerme cuando leí los kanjis de esas pupilas, tenía en frente de mi a una de las 12 lunas demoníacas, definitivamente sentí que iba a morir, mi cuerpo empezó a temblar.

 “No podré ganarle aunque lo intente, la vez pasada que me enfrenté a una luna inferior casi muero, de no haber sido de que un pilar intervino no estaría con vida… todavía”.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por aquel demonio que empezó a hablar.

—¡Ah pasado mucho tiempo Yume! ¡No sabes cómo te hemos buscado por todo éste tiempo!

“¿C-cómo carajos sabe mi nombre?”

La oscuridad ya no era tan molesta a mis ojos y pude ver mejor al demonio, era muy parecido a un humano solo que con cuernos en su frente.

—¡Cuando los otros te vean se pondrán felices!

No estaba entendiendo nada, era tanto el shock que no podía responder a lo que decía.

–Perdón por el golpe ¿No te duele? —Se agachó y empezó a gatear hasta mí, me estaba por dar un ataque hasta que escuchamos el golpe de la puerta del frente.

—¡¡Karaku!! ¡¿Dónde carajos estás?! ¡Mierda deja de jugar de una maldita vez! —Por su voz se podía escuchar que estaba muy enojado, daba mucho más miedo.


—¡¡Sekido!! —en menos de un segundo éste se puso de pie y cerró la puerta, trabándola.


—¡No vas a creer a quien traje! —exclamó con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Ya te dije que me tienes harto con eso de traer humanos para tus estúpidos juegos! —del enojo dio un golpe al piso sacando rayos del suelo.


—¡Pero no es cualquier humano, Sekido! ¡¡La encontré!! ¡Encontré a-

Antes de terminar de hablar, se escuchó un golpe del cuarto donde yo me encontraba.

Mientras él demonio se fue, aproveché para salir por la ventana que había en el cuarto, estaba trabada y sabía que no había manera de salir sin hacer ruido,

“Si no puedo pelear, trataré de huir, será mi ultimo intento antes de ser comida por esos demonios”

Entonces tomé una distancia de la ventana y empecé a concentrarme mentalmente para correr como nunca en mi vida, y así con todas la fuerzas abrí esa ventana y empecé a correr.

Ambos demonios fueron con prisa hasta el cuarto donde estaba atrapada —¡No puede ser, escapó! —exclamó el ojiverde.

—¡¡Pues no te quedes ahí como imbécil y atrápala!! —Gritó con mucho enojo el otro demonio.

Y así es como llegamos a estar por los aires, en las garras de un demonio mitad águila, quien estaba empezando a descender de vuelta a la finca, desde aquí se podía apreciar que era mediana…

Fuera estaban los dos demonios que eran bastante parecidos entre si, aun que todo eso empezó a perder relevancia cuando caía en la realidad.

“Menos mal pude darles un ultimo abrazo a mis padres antes de venir hasta aquí, espero que puedan perdonarme por el dolor que de seguro les va a causar mi muerte”.

Rengoku-sensei me hubiera gustado seguir siendo su aprendiz, ser un pilar era mi más grande sueño, lastimosamente hasta aquí llegué.

Madre y padre ojalá que no les consuma la angustia, como quisiera decirles que los quiero una ultima vez.”

Al llegar al suelo, el demonio me bajó con cuidado, demasiado extraño —“¿Qué tipo de juego es éste?”.

Cuando estaba frente a ellos hubo un silencio demasiado incómodo, como si quisieran decirme algo pero no encontraban las palabras. El demonio de ojos rojos me miraba como si estuviera viendo un fantasma, yo seguía sin entender nada.

—¿Q-qué piensan hacer conmigo? —no sé de dónde saqué esa valentía para hablar, pero ya estaba cansada de todo esto, sólo quería morirme ahí mismo. —¿En serio no nos recuerdas, Yume? —preguntó el demonio con alas que estaba al lado mío.

—¡Nunca los eh visto en mi vida! —lo dije bien fuerte y claro, para saber si así me dejaban en paz.

El demonio con el cetro dio un gruñido de enojo, me daba mucho miedo este tipo –¡Enciérrala! ¡Y que esta vez el cuarto no tenga ventanas!

Así fue cómo el ojiamarillo me llevó a la fuerza a otro cuarto oscuro —Quédate aquí —me miró por unos segundos a los ojos, como si quisiera decir algo y se fue, trabando la puerta desde afuera.

No podía ver nada, así que sólo camine con cuidado hasta chocar con un futón, me senté ahí abrazando mis piernas y empecé a llorar, solo rondaban en mi mente las palabras que había dicho aquel demonio aterrador:

“¡Ya te dije que me tienes harto con eso de traer humanos para tus estúpidos juegos!”


Me aterraba la idea de que mis últimos momentos de vida sean siendo torturada por aquellos monstruos, la verdad esperaba tener una muerte digna, salvando a otros, no así…



Que repugnante.