Prólogo.
Un sentimiento indescriptible inundó su pecho cuando vio al pelimarrón pasar por el umbral de aquella asquerosa puerta de hospital, dónde a estado por tres meses. Aún no sabía cómo podía sentirse feliz con su llegada, literalmente lo estaba atando a si y eso le dolia. ¿Porque simplemente no podía decirle que se largara? Porque lo amaba, eso se lo impedía.
—Hola cariño. —saludo el chico con una enorme sonrisa, entregándole aquel ramo de violetas que había comprado para su novio. — Mira lo que te traje, son tus favoritas. —entendió el ramo hacia el chico que evitaba llorar por aquel detalle.
Kang lo miro, volteandolo en sus manos notó la pequeña carta entre las flores. Tomándola, la leyó; "Para mi hermoso novio, por ser un día más fuerte". No resistió y dejo que las gotas que caían de sus ojos, lo inundaran haciendo que choi se acercará rápidamente a ver el motivo de tal reacción.
—Cariñ- —fue interrumpido.
—¿Por qué eres así? ¿Porque te lastimas? —decidio tomar aire porque sentía sus pulmones estrujados. —¿No lo ves? Jongho, estoy enfermo. Me voy a morir! ¿¡No lo entiendes!? —grito.
¿Por qué no podía verlo? El estaba enfermo, estaba muriendo pero jongho parecía no querer despegarse de el. Aunque le partiera el corazón en mil, prefería que lo dejara y que se fuera con alguien que pudiera estar toda la vida a su lado, alguien que lo haga feliz, no el, que se estaba muriendo.
Kang yeosang, a la edad de tan solo veintitrés años fue diagnosticado con cáncer pulmonar, misma patología que se llevó a su madre. Al principio, no quería creerlo y pensó que era una broma de mal gusto pero, ¿Los doctores hacen bromas? Claro que no. Se pasó una semana encerrado en su habitación, ignorando a todos, tratando de procesar esa información. Según la mención del doctor Kim, había un tres porciento de probabilidad de sanar, solo tres. Claramente ya sabia su final y lo destrozaba, no el echo de que iba a morir, sino todo lo que iba a dejar atrás; eso le recordó que iba a soltar a jongho, y el que al fin había encontrado al amor de su vida.
No estaba listo para dejarlo ir.
Llegó al punto que tuvo que decirle a su familia y amigos, decirle a jongho. Lo más difícil fue ver la reacción de su padre, ya había perdido a su esposa, ahora perdería a su hijo también, el hombre estaba devastado, sin poder creer que la vida le arrebataría lo único que le quedaba. Y jongho, el no podía expresar el dolor en su pecho, por eso, no quiso despegarse del rubio por nada del mundo, tampoco durmió, temía que al cerrar sus ojos yeosang ya no estuviera.
Lo acompañaron en cada seción, sus amigos, su padre pero sobre todo, jongho, el fue testigo de como su novio se iba marchitando, como Yeosang iba decayendo cada vez más y digamos que las palabras del doctor tampoco eran alentadoras. Eran incontables las veces que Yeosang lloraba viéndose al espejo, criticando cada parte de si, sobre todo su -ya- inexistente cabello que fue cayendo por la quimioterapia. No obstante, choi siempre estaba ahí para decirle todo lo contrario, porque a pesar de todo ello, su novio seguía siendo perfecto ante sus ojos.
—Simplemente puedes dejarme e irte con alguien más...—solto en un susurro, rindiendose en gritar pues su cuerpo se sentía mareado por el mal uso del oxígeno. —solo piénsalo jojo, yo no voy a resistir much- —rápidamente fue interrumpido.
—No te atrevas a decirlo. —tomo las mejillas de su novio, que últimamente se veían más delgadas. —yo no quiero a alguien más, te quiero a ti, estoy completamente enamorado de Kang Yeosang. —beso su nariz, mientras pasaba sus dedos por la rojiza marca de nacimiento de su ojo. —saldremos de esta, lo haremos juntos, sanaras....
Como desearía que eso se hubiera cumplido.
....
Está historia es jongsang y como tal, no habrá menciones de otros ships, por lo menos no en profundidad, tipo, si puedo mencionar que ciertos personajes son pareja pero nada mas halla.