I Feel Good Doctor.

Sinopsis

Los pacientes serán libres...o eso es lo que ellos creen. » Un hospital psiquiátrico donde se trata todo tipo de enfermedades y problemas, pero después de que un paciente se revelará todo cambia y se muestran lo que en verdad sucede en ese lugar.

Genero:
Thriller/Other
Autor/a:
Akaii
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Los pasos de las personas resuenan por el pasillo de esa clínica, por todos lados hay gente ocupada, las enfermeras corren por cada lugar para atender con urgencia a los pacientes peligrosos. Los gritos del lugar son inquietantes, los sollozos de los pacientes que no aceptan su realidad son capaces de romper la calma y la indiferencia de las familias son capaces de quebrar sus almas.


Las pobres personas que caen en la desesperación o en la locura, siendo aislados de la sociedad por culpa de su negligencias.


Una habitación en blanco, unos cabellos blancos extendidos por el  suelo acolchonado del mismo color, el rojo se derrama por su craneo, haciendo que ese hermoso color blanco sea manchado con el carmín de su sangre. Las risas desesperadas, las risas de locura y diversión ante su propio sufrimiento.

Su mano aún sostiene esa arma y su dedo aún tocando el gatillo, sus labios tan rojizos como una cereza ahora están tan pálidos y con heridas que pierden su encanto.

Y esos ojos heterocromáticos derramando sus lágrimas e inyectados de sangre sin mostrar alguna emoción.


Está en el suelo, a plena merced de la muerte, espera su hora con alegría.


Ve una luz.


Y  escucha un grito.


— ¡Necesito ayuda del medico en la habitación G-13! — exclama con desesperación una voz femenina, que ve al paciente en el suelo sangrando, ve su frente siendo perforada por una bala. La mujer está horrorizada ante tal escena, ella se acerca al cuerpo del paciente, cuando levanta la mirada hacía la pared detrás del hombre muerto. Hay unas palabras escritas con sangre.


«Свобода».


Un olor a putrefacción inunda la habitación, la enfermera mira en cada esquina de la habitación blanca, cuando se acerca a la cama blanca siente ese olor cada vez más fuerte. La mujer agarro la almohada y las sábanas, las arrojo a un lado. Cuando ella movió la cama, vio un montón de cuerpos amontonados de otras enfermeras. La mujer dió un fuerte grito.


La puerta fue abierta al instante mostrando a algunos oficiales, rápidamente agarraron el cuerpo del paciente que aún sigue en el piso y lo llevaron a la sala de cirugías uno.


Acostaron al paciente en la camilla blanca.


Sus párpados están cerrados, la cicatriz en su ojo derecho es cada vez más pálida, sus labios resecos y morados hacen que se vea deplorable pero la fina línea en esos mismos muestran la pequeña sonrisa del hombre. Sus cabellos blancos ahora de color carmesí tan vivo.


— ¡Llamen al Doctor! — grita con desesperación una de las enfermeras. La puerta del área de cirugía es abierta por un hombre alto, que está usando la ropa típica de doctor, tiene un cubrebocas y ese gorro quirúrgico azul tan conocido.


Al instante se acercó al paciente, los ojos violetas del médico observan el cuerpo, se colocó sus guantes — Corten todo su cabello ahora. — el mismo hombre salió del área de cirugía y fue hacia el área de radiografía.


El doctor observo la pantalla, observando que la bala está en medio del cráneo, un lugar muy profundo. — Ha dañado la arteria central... — murmuró para si mismo. Dio media vuelta, y camino hacia la sala de Cirugía I.








Los guardias de seguridad del lugar revisaron la habitación G-13 del paciente 143. Observaron esa pared que aún tenía esa palabra escrita con sangre.


Se acercaron a la cama blanca, levantando el colchón y arrojándolo a un lado. Cuando vieron los cinco cuerpos de las enfermeras muertas en ese estado de putrefacción, su expresión no cambio para nada. Solo se miraron y asintieron.


Unos de ellos, el guardia más joven suspiro y se recostó en el piso acolchonado blanco, la única parte limpia — ¿Porqué siempre son los más raros quienes hacen esto? — se pregunta más para si mismo que para sus compañeros.


— Primero deberías preguntarte porqué aceptaste el trabajo como guardia en un hospital que paga poco ¿No crees? — dice con aburrimiento un compañero que está cruzado de brazos y con la espalda pegada a la pared — Dejemos esto de lado, ya sabes que hacer. Cierra la puerta con llave y pones esa cinta policíaca.


El segundo guardia se retiró y dejo al más joven solo en esa habitación. Cuando el chico se puse de pie y se estiró de brazos, su vista cayó detrás de la puerta, diviso un pequeño objeto brillante. Se acercó, con un solo movimiento levanto la cosa brillante, es un anillo mediano de plata— Vaya, sin diamante. Ninguna dama aceptaría eso — murmuró para si mismo. Cuando trato de mirar la escritura que estaba en la parte interna del anillo, comenzó a sentirse observado.


Volvió su vista alrededor de la habitación, cada vez se veía más oscura. Le dió escalofríos. Guardo el anillo en su bolsillo,  ordenó la habitación tal y como la habían visto al inicio.

Salió de la habitación G-13 y cerró con candado la llave. Saco la cinta policíaca amarilla de su bolsillo y hizo una gran equis encima de la puerta. Camino un poco más y hizo lo mismo en el pasillo.


El guardia observo el profundo pasillo, notando que esa habitación estaba más alejada de los demás. Todo se veía más tenebroso y solitario. Cuando levanto su mirada al cartel  entendió porque.


Después de unos segundos se empezó a alejar de esa área silbando y yendo hacía el comedor.


El cartel de ese pasillo cayó al piso:


"Habitaciones clase D- No entrar”