1. Los gemelos Jeon
Jimin tiene 18 y los jeon 30. Si eso te hace sentir incómodo, no leas. Cualquier comentario fuera de lugar será ✨️ borrado ✨️
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Jimin llegó esa mañana de junio al lugar que sería su estadía por los siguientes dos meses, sobando desesperado y somnoliento toda su cara con ambas manos. Se bajó del auto de sus padres y tomó su equipaje del maletero, despidiéndose escuetamente de ambos progenitores sin siquiera mirarlos a los ojos.
Estaba en ese campamento por una sola y única razon: sus padres no lo querían solo en casa durante las vacaciones de verano. Y es que, por más que odiara con toda su alma estar en ese patético campamento y no poder quedarse en casa todo el verano, entendía perfectamente porque estaba ahí.
Apesar de aparentar ser un chico dulce e inocente, con todas sus ropas rosadas y mejillas abultadas, no lo era, era absolutamente todo lo contrario, y su pasatiempo favorito era tener sexo, con quien sea que llenase sus estándares: Guapo, con una buena polla y un buen cuerpo, y mejor aún si era mayor que él y, ¿con una casa sola todo el verano? Era obvio que lo aprovecharía al máximo.
Ya anteriormente se había metido en problemas con sus padres por meter a hombres mayores a su casa cuando ellos no estaban, más los miles de problemas que había causado en el instituto durante todo el ciclo escolar, sabía que había llevado a sus queridos progenitores a un límite del que no había vuelta atrás.
Pero, ¿quién podía culparlo? Era tan sólo un adolescente con las hormas alborotadas y unos fetiches muy... peculiares. Cuando tenía 15, se había perdido un año entero de instituto gracias a una expulsión que había recibido luego de ser descubierto follando en los baños con un chico mayor que él. Para ese punto de su vida, ya tenía experiencia seduciendo a chicos mayores, no era su culpa que estos cayeran tan fácilmente. Por suerte, ya tenía 18, y la expulsión había quedado en su pasado. Por lo mismo, luego de las vacaciones, le quedaban 4 meses de instituto más y era libre de mudarse sólo y dejar de ser dependiente de sus padres y sus normas.
Por ahora, tendría que pasar dos aburridos meses en ese campamento lleno de niños interesados en aprender todo sobre supervivencia en el bosque, porque si, el programa era para niños de los 11 a los 16, él estaba ahí por una excepción que hasta ese momento no tenía idea de como habían conseguido sus padres. Tomó su maleta y se encaminó hasta donde todos se reunirían para ser asignados a una cabaña y a un instructor.
En el camino, un cabellera rubia y espalda ancha llamaron su atención de inmediato, deteniendo sus pasos para admirar desde su lugar el adonis a unos cuantos metros suyos. Ante sus ojos se mostraba un hombre alto y musculoso, tatuado por todos lados y con el rostro más guapo que había visto en mucho tiempo, y por el gafete con su apellido escrito colgado en su camisa, supuso que era un instructor del campamento.
En ese momento cargaba unas maletas y se dirigía al mismo lugar que él, haciéndole apresurar el paso para acercarse lo más posible y verlo más de cerca. Estuvo justo atrás de tremendo hombre y se excitó inmediatamente al ver lo grande que era de cerca, probablemente podría acaparar todo su pequeño cuerpo y follarlo con fuerza, mientras él le rasguñaba esa deliciosa espalda y le enredaba los muslos en su pequeña cintura.
Con rapidez ideó un plan para llamar su atención, comenzando a quejarse como si su maleta fuese la cosa más pesada del mundo. De inmediato, el hombre volteó en su dirección, notando su expresión de falsa angustia.
—Oye pequeño, ¿estás bien?— El alto rubio le preguntó.
—Mh mh —Negó adorable, haciendo un puchero con sus labios que llamó la atención del mayor —M-mi maleta pesa mucho, me está costando mucho llevarla hasta allá, ¿me ayudas, porfi?
—Claro que te ayudo, dámelo aquí —El mayor aseguró encantado, extendiendo su mano para poder tomar su "pesada" maleta.
Rápidamente se la entregó al rubio, imaginando que esas fuertes manos le azotaban el culo y le apretaban la cintura, sintiéndose cada vez más caliente y húmedo. Debía pararle un poco a su calentura si no quería delatarse frente al completo extraño.
—Muchas gracias~ —Agradeció tierno saliendo de su pequeño trance, sonriendo tan ancho hasta que sus ojitos se escondieron en dos medias lunas, demasiado adorable —¿cómo te llamas? — continuó con la conversación, demasiado interesado en saber todo lo posible del adonis que lo iba a follar.
Porque si, ya se había propuesto encantar al mayor y seducirlo hasta que este lo follara. Después de todo, ese campamento no iba a ser tan aburrido.
—Me llamo jeon junghyun, ¿y tú, cariño? —El mayor contestó carismático, tan encantado con el pequeño chico dulce de ojitos rasgados, sintiendo una culpable pero inevitable atracción a él.
Aún no podía determinar si el chico era mayor de edad, pero era simplemente adorable.
—Mi nombre es jimin, pero puedes llamarme jiminnie o minnie — El bajito respondió aún risueño, comenzando a caminar al lado del musculoso hombre rumbo al centro del campo.
—Jimin, que hermoso nombre tienes —Junhyun halagó sincero, muriendo de ternura al ver el sonrojo que cubrió todo el rostro del chico—Y, ¿cuantos años tienes?— Preguntó curioso, necesitando saber si la atracción que comenzaba a sentir estaba justificada o se estaba convirtiendo en un enfermo.
Realmente quería que el rubio fuera mayor de edad, pero era tan adorable y bajito, y tenía las mejillas tan adorablemente rellenas, que no sabía si asumir que era un adulto podría traerle repercusiones después. Aliviado, escuchó la respuesta del rubio.
—Tengo 18 años... — El pequeño le respondió con lo que pudo determinar fue una chispa de lujuria en sus ojos, sorprendiéndolo agradablemente.
Y es que si era bastante más menor que él, debía admitirlo. Jamás había salido ni se había interesado en alguien que rondara esa edad. Sin embargo siempre había una primera vez para todo... le bastaba con que el pequeño chico fuera un adulto legal, y tal parecía no ser tan inocente como aparentaba...
—Me alivia saber eso cariño, eres... encantador —Admitió coqueto, viendo satisfecho como jimin reía sonrojado y le daba un pequeño golpecito en el brazo.
—Ay me haces sonrojar hyung~, ¿tú que edad tienes? — Preguntó de vuelta, ahora con una sonrisa coqueta en sus lindos labios, como si la inocencia con la que le había hablado al mayor hubiese sido tan solo un espejismo.
Junghyun quedó totalmente embobado ante el cambio del rubio, saboreando en su mente esos lindos labios pomposos que hasta ese momento no había notado. No supo tampoco en qué momento los pasos de ambos habían cesado a medio camino, comenzando a coquetear descaradamente con el otro.
—Tengo 30, cariño — Confesó seductor, viendo como los ojos del rubio se iluminaban —Pero creo que me mantengo muy bien, ¿no crees? —Susurró con una mirada oscura, olvidando por un momento donde se encontraba y a dónde iban.
—S-si hyung... eres muy sexy — Jimin susurró con la respiración temblorosa, sintiendo su cuerpo fallar al ver lo interesado que el mayor parecía en él, y como sus ojos lo veían con hambre.
Juró que junghyun estuvo a punto de besarlo, si no hubiese sido por una voz en los parlantes del lugar que los llamó a todos al centro del campo, devolviéndolo a la realidad. Ahí cayó en cuenta de que seguían en el estúpido campamento, refunduñando molesto ante la realización.
Un beso en la comisura de sus labios lo sacó de su capricho, observando totalmente shockeado al rubio.
—Sé lo que querías hace un rato, bebé... que sepas que de mí no te escapas, aunque por el momento tenemos que partir caminos —El mayor le habló con autoridad y dominación, haciéndole mojar sus lindas braguitas aún más de lo que ya estaban.
—S-si hyung, no puedo esperar... —Musitó sonrojado, despidiéndose con la mano del rubio, no sin antes recibirle la maleta "super pesada" con tan solo una mano.
Lo vio alejarse hasta el campo con una sonrisa boba en sus labios, teniendo algo por seguro. Estaría gimiendo el nombre de junghyun sea como sea, tarde o temprano.
No se iría de ahí hasta lograrlo.
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Jimin llegó aburrido hasta el centro del campo con los demás niños e instructores, esperando impaciente a ser asignado a un líder. A lo lejos pudo ver a junghyun, tan alto y guapo rodeado de varios niños de los que sería instructor. Deseó con todas sus ganas ser asignado al rubio, sin embargo, no corrió con la suerte que deseaba cuando mencionaron su nombre y su instructor no fue junhyun, sino un tal jungkook.
Aunque si lo pensaba los nombres sonaban muy similares y cuando... oh por dios.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una versión bronceada y azabache de junghyun apareció frente a sus narices, obligándolo a soltar un audible jadeo. Los niños a su lado y el guapo azabache giraron a verlo expectantes, haciéndole sonrojar y disculparse apenado. El clon de junghyun le sonrió con genuina diversión, lo cual le hizo sonrojarse aún más.
Era tan guapo y alto como junghyun, sin embargo, su cabello era mucho más corto y de color azabache, sus tatuajes eran distintos y su piel era más morena, luciendo también un piercing en el labio inferior y uno en la ceja. Estaba seguro que también era un poco más alto, y su espalda se veía ligeramente más ancha, si es que eso era posible.
—¿Todo bien...? —El instructor le preguntó sacándolo de sus pensamientos, con una sonrisa tan dulce como confundida, haciéndole sentir igual de caliente que cuando había visto la espalda ancha de junghyun por primera vez.
—S-si perdón, solo creí que eras junghyun... El otro instructor, pero veo que n-no es así, lo lamento mucho —Se disculpó, mordiendo sus labios tímidamente.
—Aah entiendo, no tienes de que preocuparte... —El mayor alzó las cejas, esperando escuchar su nombre.
—Jimin, mi nombre es jimin —Musitó cohibido, atraído completamente al sexy azabache.
—... Jimin. Para que tú y los demás lo sepan, junghyun es mi hermano gemelo, así que no se confundan chicos, recuerden que yo, jeon jungkook, soy su instructor y pueden diferenciarme de mi hermano porque tengo el pelo negro, ¿entendido amigos?—Explicó risueño, explicando ese pequeño detalle a todos los niños quienes respondieron un "¡si!" En unísono.
—Además soy más guapo que él — Jungkook murmuró bajo y coqueto, solo para ser escuchado por jimin, quién se encendió en un lindo sonrojo al escucharlo.
Jimin tragó saliva cuando jungkook le guiñó un ojo, mordiendo su labio inferior en una clara muestra de excitación.
Aún tenía que asimilar que no estaba viendo doble, pero, ¿Dos hombres sexys, fuertes e idénticos? Era una puta fantasía sexual hecha realidad, un sueño, una maldita falacia. Podía apostar lo que fuera a que ambos tenían la verga grande, y por un segundo se permitió imaginar como sería recibir ambas al mismo tiempo, en medio de ambos adonis, gritando sus nombres y chorreando sobre sus pollas.
Por dios... tenía que hacerlo.
Sabía que no sería tan fácil, pero se propuso follar con ambos hombres al mismo tiempo, y su plan comenzaba en ese mismo momento. Seduciría a cada uno por separado para luego ejecutar su plan de estar con ambos, y al menos sabía que a junhyun ya lo tenía ganado. Con jungkook, sabía que tendría que hacer más, pero los guiños e insinuaciones de su parte le daban esperanzas.
Un llamado persistente a su persona lo hizo despertar de su trance, saliendo de sus pensamientos cuando un niño de alrededor 12 años tocó su hombro con insistencia.
—Ah... ¿qué pasó? —Le preguntó confundido al pequeño.
—Hyung, lo llaman
Jimin le agradeció risueño al niño, y se dirigió con jungkook, quien lo esperaba con una sonrisa burlona sentado en una pequeña silla y un montón de gafetes en blanco en su mano.
—Disculpa jungkook, no pude escucharte antes, ¿qué es lo que debemos hacer?—Preguntó nervioso, tratando de disimular la incómoda humedad entre sus piernas.
—No te preocupes, jimin, solo necesito tu nombre completo y tu edad, para ponerlo en el gafete y poder identificarte más fácilmente. —El azabache explicó tranquilo, sin dejar de hacer contacto visual con el lindo rubio que lo veía como un cervatillo asustado, tan tímido y adorable.
Aunque algo le decía que esa mirada inocente escondía mucho más que lo que el menor dejaba ver...
—Oh claro, mi nombre es Park Jimin... pero puedes decime minnie o jiminnie... y tengo 18 años... —Musitó sonriente y adorable, admirando la clara confusión en el rostro de jeon.
—Espera, la edad límite del campamento es de 16 años, realmente no es permitido que estés aquí, ¿cómo lo hiciste? —Jungkook preguntó curioso, permitiéndose sentir atracción hacia el rubio una vez supo su edad.
De cualquier manera, había asumido que el rubio no era menor de edad. Ese cuerpo bien formado que inútilmente trataba de ocultar con ropas holgadas no engañaba a nadie, al menos no a él.
—Mmhh pues soy experto en hacer cosas prohibidas, jungkook, que eso te quede claro —Insinuó coqueto y descarado, mordiendo su labio inferior con lujuria, expresión totalmente contraria a la de hace un segundo.
Realmente no había tenido ningún control en cuanto a la inscripción del campamento, pero cuando vio la sonrisa de jungkook hacerse más ancha y seductora, supo que eso no importaba en lo absoluto, y poco a poco se ganaba al azabache también.
—Toma cariño, puedes buscar tu cabaña ahora —El mayor le extendió el gafete con su nombre y edad, sin borrar la sonrisa coqueta de su rostro.
—Gracias hyung~ nos vemos al rato —Con la voz baja y suave se despidió, tomando la identificación en su mano y caminando fuera de ahí de manera sexy, moviendo sus caderas de un lado al otro.
Supo que jungkook se le había quedado mirando, podía sentir sus ojos en la espalda, por lo que volvió el movimiento de sus caderas aún más hipnótico y sensual, soltando una pequeña risita de triunfo.
Estaba a un paso menos de tener a esos dos cogiéndolo con fuerza y codicia.
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Jimin se quedó solo en su cabaña a la hora del almuerzo con la excusa de que se sentía mal, exhausto por madrugar esa mañana y sin una pizca de ganas de salir a convivir con los niños que tenía de compañeros. No es como que le cayeran mal los niños, pero los más mayores después de él tenían 13 y 14 años, con quienes de hecho, le había tocado compartir la cabaña. Lastimosamente no tenía nada que hablar con ellos, por lo que se limitó a saludar cordial y usar unos audífonos, leyendo un libro random para matar el aburrimiento.
Unos toques en la puerta de su cabaña lo hicieron salir de sus pensamientos, caminando hasta esta y abriéndola, pensando que tal vez sería uno de sus compañeros.
Lo que menos esperó fue ver a jungkook del otro lado de la puerta, con su típica sonrisa ladeada y una refacción en las manos. Inevitablemente se sorprendió, intercambiando su mirada entre la comida en las manos del mayor y sus ojos.
—¿Qué haces aquí? —Fue lo único que se le ocurrió preguntar, tratando de entender si la refacción era para él o no.
—Pues tus compañeros me comentaron que te sentías mal, pensé en traerte un poco de comida para que recuperes energías... —El mayor explicó, extendiendo la comida en su dirección.
Con una sonrisa tomó la bolsa que contenía un emparedado, un jugo en caja y una manzana, agradeciéndole al mayor con una ligera reverencia.
—Bueno jimin, espero que sigas mejor y que puedas unirte en la siguiente actividad —El azabache hizo el amago de irse, sin embargo, jimin lo detuvo.
—Espera... ¿no quieres quedarte un rato? — Cuestionó sosteniendo la muñeca del mayor, usando su mirada dulce y risueña para convencer a jeon.
—¿Solos? ¿En una cabaña?... Creo que no, cariño— Jungkook determinó con un semblante serio y dominante, aún con ese tono sexy y coqueto que comenzaba a usar más y más con él.
Al parecer jungkook era un hueso más duro de roer que su hermano... pero no lo suficiente para su encantadora personalidad.
—¿Qué? ¿Es que te da miedo hacer algo... prohibido, jungkook? —Musitó con lujuria, cambiando su mirada risueña a una mucho más oscura y seductora, admirando la forma en la que los ojos de jungkook se paseaban de sus ojos a sus labios.
En un sorpresivo movimiento el azabache entró a la cabaña con ímpetu, quedando frente a frente con él, tan cerca de su rostro que sus respiraciones se mezclaron y sus ojos conectaron directamente, de una manera tan íntima y sensual.
La tensión sexual podía sentirse en el aire.
—No, pero puedo meterme en problemas gracias a tí —Jeon murmuró encima de los labios rosados y rellenos del menor, tan besables y él tan tentado a besarlos...
—Arriésgate entonces —Jimin susurró, acercándose hasta quedar tan cerca de jeon que sus labios se rozaron entre sí.
Eso fue la gota que derramó el vaso. Jeon tiró su autocontrol a la mismísima mierda y tomó al rubio por el cuello, estampando sus labios contra los mullidos y rosados del chico en un beso salvaje y pasional.
Jimin gimió a gusto, rodeando el cuello del mayor al mismo tiempo que este bajaba sus manos hasta su cintura, apretándola con codicia, sonsacándole suaves suspiros y agudos gemidos de placer.
Rápidamente, jeon alzó a jimin en sus brazos, tomándolo por sus grandes y apetecibles nalgas y soltando duras nalgadas en estas, haciéndolo gemir desesperado.
Las cosas escalaron rápido, no tenían mucho tiempo, por lo que jungkook depositó al rubio en la cama, comenzando a desabrochar sus pantalones. Jimin sollozó al sentir el toque el azabache tan cerca de su entrepierna, soltando un chillido ahogado cuando los dedos rápidos y expertos se escabulleron bajo su braga, bajando con besos húmedos por su cuello.
Jungkook pareció buscar algo que nunca encontró dentro de sus pantalones, pues cuando sus dedos alcanzaron su clítoris húmedo e hinchado, se congeló en su sitio, alejándose lentamente de su cuello para verlo a los ojos.
Jimin pudo percibir una expresión confundida pero curiosa en el rostro del mayor, quien boqueaba graciosamente tratando de encontrar las palabras para hablar. Como el descarado que era, sonrió lujurioso y tomó la muñeca del azabache, introduciendo su mano más adentro de sus braguitas hasta que los dedos largos tocaron sus labios menores ya húmedos, haciéndole gemir excitado.
—E-es exactamente lo que crees que es jungkook —jimin comenzó a frotarse contra los dedos del mayor, soltando pequeños gemidos mientras sus ojos hacían contacto visual con los del mayor, tan dominantes y depredadores.
Realmente jeon lo veía como si quisiera comérselo.
—¿Un coño, bebé? ¿Eso es lo que tienes en medio de tus lindas piernas? — El mayor preguntó socarrón, comenzando a complementar sus movimientos de cadera con sus expertos dedos encima de su vagina.
—S-si, ¿q-quieres verlo?
El rubio abrió sus piernas ligeramente, sintiendo esos perfectos dedos tocarlo cada vez más cerca de su agujero. Los ojos del mayor se oscurecieron ante su propuesta, moviendo sus dedos entre su humedad con más ímpetu.
—Claro que si amor, déjame ver... —Jeon bajó lentamente con besos desde el cuello de gacela del menor, pasando por su pecho y abdomen, hasta arrodillarse en el suelo y jalar a jimin a la orilla de la cama, bajando sus pantalones de mezclilla y sus bragas rosadas de encaje.
Gimió ronco cuando el coño del pequeño estuvo totalmente desnudo ante sus ojos, maldiciendo entre dientes cuando una descarga del blanquecino flujo de jimin se deslizó suavemente hasta su perineo, volviéndolo loco. Jamás había visto un coño así de hermoso, tan gordito y rosado sin un solo vello adornándolo.
—¿T-te gusta? —Jimin tentó agitado, mordiendo su labio inferior cuando los dedos de jeon pasaron acariciando sus labios mayores, lentamente y con admiración.
—Me fascina bebé, quiero devorarte tan mal... ¿Quieres eso? ¿Quieres que me coma tu lindo coño? —Tentó de manera dominante y altanera, comenzando a acariciar el pequeño clítoris nuevamente con sus dedos, escupiendo sobre este para hacer los roces más fáciles.
—¡S-si si! Si quiero, p-por favor~— El rubio suplicó, abriendo sus piernas obscenamente, dejando su delicada vagina totalmente expuesta, tan rosa y húmeda.
—Mh bebé, así me gusta, tan sumiso y hermoso —Jeon halagó sucio, entregando una dura palmada encima del lindo coño que hizo a jimin temblar —Hueles tan delicioso, ya no puedo esperar más —Fue lo último que dijo antes de abalanzarse en medio de esas dulces piernas, abarcando con toda su boca el lindo coñito y enamorándose inmediatamente del sabor.
Sabía a la puta gloria, tan dulce y almizclado, perfecto.
Jimin chilló cuando el mayor comenzó a chuparle su conchita, poniendo especial atención en su clitty y dando duras palmadas en sus muslos, tan deliciosas y rudas. El húmedo sonido que se creaba era delicioso y excitante, y tenían suerte de estar solos en el área de las cabañas, porque el escándalo que estaban haciendo podía escucharse por lo menos hasta afuera de la puerta.
—¡A-aaah! ¡L-lo haces tan bien! —Chorreó de su flujo de manera inevitable cuando la lengua de jeon entró en su agujero sensible, lamiéndolo tan bien y tan experto que se sintió desfallecer.
—Que perfecto coño el que tienes, minnie, tan rosado y bonito... —Jeon susurró encima de los húmedos labios del chico, entregando suaves y húmedos besos en el clítoris rosado — Vamos, te llevaré a tu orgasmo —Dijo dominante antes de volver a escupir obscenamente encima del coñito, esta vez, introduciendo su dedo medio en el agujero de jimin, deleitándose con lo apretado que se sentía el aterciopelado y caliente interior.
—¡A-aaghh! Mierda~ ¡Q-que rico s-se siente!—Jimin sollozó a punto de venirse cuando su agujero fue profanado por el dedo largo del azabache, llegando tan profundo en su interior que le hizo sentir cosquillas en su abdomen.
Amaba la sensación hormigueante y calentita que se extendía por todo su coño cuando le metían los dedos, poniéndose tan mojado y excitado, y más aún cuando jeon curveó su dedo hacia arriba y pudo tocar su punto G con facilidad.
—A-ah m-maldita sea, m-me vengo jungkook~ ¡m-más! —Jimin le rogó al mayor, su respiración volviéndose errática y su ansiado orgasmo acumulándose en su vientre.
Esperaba no molestar al mayor, pero estaba a punto de chorrear todo su rostro con un escandaloso squirt, gritando desesperado y cada vez más cerca. En el fondo sabía que no habría problema alguno..
Jeon le cumplió su súplica agregando un segundo dedo en su interior húmedo y deslizando la bolita de su clítoris de un lado al otro en su boca. Eso bastó para que se viniera, soltando todo su orgasmo en el rostro de jeon. Se permitió disfrutar de esa imagen y guardarla en su memoria por siempre.
—¡M-mierda kookie! Si~ así~ —Chilló cuando el azabache presionó su abdomen bajo suavemente, succionando su clítoris hasta que su orgasmo cesó, soltando sus últimos y débiles squirts.
Jungkook sacó sus dedos cubiertos de flujo del interior bien saciado del rubio, dando una última y larga lamida en su perfecta vaginita. Admiró el desastre que era jimin luego del orgasmo, con su vagina tan rosada por las constantes lamidas de su boca y el sudor adornando su frente y cuello.
El exquisito aroma y sabor del chico perduraba en su lengua y nariz, sintiendo el rostro húmedo gracias a lo que había sido el squirt más sexy y perfecto que había visto jamás. Estuvo a punto de correrse en sus pantalones ante esa imagen.
—L-lo hiciste tan rico jungkook... —jimin sollozó con la respiración agitada, cerrando sus piernas poco a poco.
—Estás tan delicioso bebé, nunca había comido un coño tan perfecto y rico como el tuyo... —Jeon susurró, sacando un pañuelo de su bolsillo para limpiar suavemente la intimidad de jimin.
El orgasmo del rubio no paraba de repetirse en su mente una y otra vez, tan excitante y candente, aún con el sabor almizclado en su boca.
El rubio se sorprendió ante la acción del mayor, sonrojandose apenado cuando jeon pasó el pañuelo suavemente por sus genitales sensibles, con una delicadeza a la que no estaba acostumbrado luego de correrse en el rostro de alguien.
Jeon terminó y tiró el pañuelo en la papelera, usando otro para secar su rostro y repitiendo la acción para secarle a él el rostro y cuello sudados. Finalmente, subio sus bragas y sus pantalones de vuelta a sus caderas, acomodando su ropa como todo un caballero.
—Me voy ya minnie, nos vemos pronto —Musitó sobre los labios del chico luego de plantar un beso suave en estos.
—P-pero creí que íbamos a follar... —Jimin soltó decepcionado, frunciendo sus cejas y haciendo un puchero.
Eso hizo a jeon reír, impactado con lo descarado y adorable que podía ser el chico al mismo tiempo.
—Cariño, quedan 10 minutos para que se termine el almuerzo. Si voy a follarte, voy a tardarme todo lo que yo quiera —Explicó con su actitud socarrona y dominante, acariciando el labio inferior del rubio con sensualidad.
La verdad es que tenía la polla tan dura como una roca, y follarse a tal exquisitez de chico en un simple y rápido quickie no le vendría nada mal. Pero no quería hacerlo de esa manera. Alguien como jimin debía ser tratado como lo que era, un tesoro, y cuando se lo follara lo haría con más tiempo.
—¿E-entonces si me follarás? —Jimin regresó a ser sexy y descarado, sintiéndose inevitable excitado nuevamente.
—Tenlo por seguro —Jeon le dirigió un guiño coqueto, entregando un suave beso en sus labios antes de salir de ahí y llegar nuevamente con los niños para terminar el almuerzo.
Al menos esperaba no verse tan sospechoso luego de tardar tanto con jimin.
El sabor del menor poco a poco perdía intensidad en su paladar, recordándole una y otra vez lo que había sucedido y con ansias de repetirlo lo antes posible, antes de olvidar cómo sabía ese sexy coño que se había devorado con tanta hambre.
Al final, había caído, sucumbido a los encantos del menor, y no estaba arrepentido en lo absoluto. No era habitual para él sentirse caliente por alguien tan joven, pero ese pequeño era la excepción a la norma. Tenía un encanto que encencía un calor asfixiante en su interior, insoportable e inevitable. Ahora, luego de haberlo probado, sabía que quería follarlo como era debido, y no perdería la oportunidad de hacerlo cuando la tuviera.