Sin Recuerdos • K&M

Sinopsis

Kyuhyun y Sungmin son mejores amigos y compañero de habitación, hasta que un accidente convierte toda su relación en algo muy complicado de recordar.

Genero:
Romance
Autor/a:
𝐕.
Estado:
Completado
Capítulos:
17
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chico ideal


Sungmin se recostó sobre su cama mirando hacia el techo; se sentía terriblemente agobiado, pero, por suerte, todos esos días de exámenes ya habían llegado a su fin. En dos semanas más tendría un mes de vacaciones que seguramente utilizaría para estudiar otro poco en idiomas porque el inglés necesitaba su atención; seguía siendo terrible pronunciando incluso las palabras más sencillas, así que lo que siempre presumía era su increíble avance en japonés. La carrera de Negocios Internacionales comenzaba a exigirle más cada día, pero todavía así no se arrepentía de haberla elegido.

Si su compañero de dormitorio estuviera presente justo a un lado de él, su estrés ya habría terminado al igual que los días de pruebas, pero no estaba ahí y eso sólo significaba una cosa, o más bien, una persona: Kim Hyejin. La tierna chica que ocupaba el noventa por ciento del tiempo libre de aquel chico con el que compartía habitación, comida, bebidas, una que otra afición y también ropa, cuando era algo que les quedaba a ambos. Sungmin tuvo que acostumbrarse a recibir el tiempo restante desde que esa relación comenzó.

Ese compañero, con el que había compartido habitación desde que empezó la Universidad dos años atrás, se llama Cho Kyuhyun. La lejanía de la escuela y sus infructuosos intentos por conducir, le hicieron optar por un dormitorio con los que la Universidad contaba. Kyuhyun, en cambio, vivía más cerca, pero buscaba alguna clase de independencia. Ahí fue donde todo comenzó, ese fue el momento en el que ese chico entró en su vida tan sencillamente que se sentía sólo un poco afortunado de compartir su espacio justamente con él de entre todas las personas con las que pudo haberlo compartido.

Tan pronto como se mudaron juntos, Sungmin descubrió en él un muy buen amigo y una excelente compañía. Era el tipo de persona que te sacaba una sonrisa siempre, que te animaba y a veces te molestaba con la simple intención de hacer de un pésimo día, uno bueno. Era inteligente, leal, amigable y, claro, tenía su carácter, como todas las personas, pero el pelinegro jamás lo había visto enojado, al menos no con él: su mejor amigo, la persona en la que Kyuhyun decía confiar y apreciar sinceramente.

Así de simple era su relación, y Sungmin siempre ha querido mantener esa conexión tan genuina que tenían, alejando los estúpidos sentimientos que comenzaron a sembrarse en él cuando lo miraba sonreír; aquellos que iban más allá de una simple amistad, y que le decían a cada momento que tenía que besarlo mientras dormía o robar su atención por completo para que nadie lo alejara de su lado y aquellos ojos que tanto le gustaban se centraran únicamente en él. Claro que no podía hacerlo al menos que el encierro fuera una opción y no lo era.

Suspiró con pesadez. No se atrevía a decirle nada a su mejor amigo. Kyuhyun era cien por ciento heterosexual y Hyejin, la razón por la que no estaba con él en ese momento y su actual novia, era la prueba más grande. Encantadora y hermosa Kim Hyejin de la siempre misteriosa facultad de Psicología. Las cosas serían menos complicadas si ella fuese alguien detestable para odiarla, pero, de lo poco que había convivido con ella, sólo podría concluir que era la viva imagen de la bondad a pesar de que él no creía agradarle realmente.

“Eres una dulzura” Era lo que siempre decía cuando lo veía. Sin embargo, Sungmin no era ninguna dulzura, y en realidad no se mostraba especialmente entusiasmado cada vez que la veía, por lo que ella no tendría razones para tenerlo en cuenta bajo ese adjetivo. Eso le hizo concluir a él y su paranoica voz interna que no le caía bien a la maravillosa novia de su amigo, pero eso estaba al final de sus preocupaciones en realidad; además, Kyuhyun tampoco era la clase de amigo que pretende que sus parejas te agraden, así que todo estaba bien.

Hyejin era sólo un poco más baja que Sungmin, quien se consideraba orgullosamente en la altura promedio. Tenía un hermoso y brillante cabello negro y largo, siempre acompañado por un moñito brillante o una diadema de cientos de colores; infantil, tal vez. Su piel era un poco tostada en comparación a la mayoría de las chicas, complexión delgada. Ojos grandes, color miel, acompañados de pestañas largas que toda mujer envidiaría y que constantemente usaba a su favor para recordarle a Kyuhyun lo hermosa que era con un par de parpadeos.

Era, en sí, una mujer ideal. Justo el tipo de novia que Kyuhyun suele tener: Chico ideal con chica ideal, esa era la combinación que nunca fallaba y que todo el mundo reconocía cuando los miraba caminar de la mano por cualquier espacio de la Universidad. Era imposible no mirarlos alguna vez, sobre todo a Kyuhyun. Tan apuesto que parecía un sueño. Era el sueño de Sungmin.

Su mejor amigo era unos centímetros más alto que él, no tenía el cuerpo marcado o músculos grandes como algunos otros chicos, pero eso no importaba en absoluto, su sola presencia era poderosa. Piel blanca, cabello castaño, ojos grandes, hermosos y profundos, boca innegablemente sexy: labios carnosos, rosados, hermosos y.…peligrosos. Cada facción en el rostro de Kyuhyun gritaba masculinidad, pero a la vez ternura. Era una dualidad extremadamente linda y Sungmin, en algún momento, cayó ante todos esos encantos que injustamente sólo le pertenecían a él.

No podía precisar el día, ni tampoco podía marcar la hora en la que su corazón comenzó a sentirse nervioso con su sonrisa; lo único que podía decir con toda certeza era que ese sentimiento sólo se volvía un poco más fuerte día a día. Cada vez que Kyuhyun le sonreía, le cantaba desafinadamente o le traía algún dulce porque se acordó de él cuando pasó a un centro comercial. Cada vez que estaba a su lado.

—Compañero, ya estoy aquí —anunció Kyuhyun al llegar, aventando su mochila a su cama para después aventarse a la cama con él y aplastarlo con la mitad de su cuerpo.

Tristemente, Sungmin amaba que hiciera eso. Había días en los que pasaban horas recostados en la misma cama mirando hacia el techo, platicando sobre mil cosas o riendo sobre cualquier estupidez hasta que alguno de los dos se dormía o sentía hambre. Cruzaba los dedos mentalmente porque ese fuera uno de esos tantos días en su colección de recuerdos que protagonizaba él.

—¡Quítate de encima! —Gruñó Sungmin empujándolo hacia un lado de la cama.

Kyuhyun rio y se pasó sin protestas junto a Sungmin para quedar uno junto al otro, mirando el techo.

—¿Ya terminó tu martirio? —Preguntó, refiriéndose a la semana de exámenes.

—Finalmente soy un hombre libre —. Min estiró los brazos, victorioso, y sonrió de poder decirlo. Ahora que Kyuhyun estaba con él, su estrés había desaparecido completamente. Sólo tenía que dedicarse a descansar y disfrutar ahora.

—Y te aseguro una excelente calificación para todas tus pruebas. Después de todo, tuviste al mejor tutor de toda la Universidad contigo: Cho Kyuhyun.

Sungmin golpeó su hombro por lo arrogante que pretendía ser, y le sonrió cuando arrugó su nariz en señal de protesta.

Aunque, ciertamente Kyuhyun lo había ayudado en los temas que no entendía por completo, y también lo había animado bastante porque podía ver su sonrisa por horas mientras estudiaban. Compartían la carrera, pero no tenía la suerte de verlo tanto como quisiese porque en ninguno de sus grupos estaba con él.

Hey, no golpees —se quejó en broma.

—No seas presumido entonces.

—Vamos a beber mañana, yo invito —propuso sacándole otra sonrisa a Sungmin.

—Bien, vamos, pero si vuelves a emborracharte no pienso traerte a rastras como la última vez, así que considera lo que vayas a beber, Cho.

—Ni siquiera tuviste que arrastrarme, sólo tuviste que cargar con un poco de mi peso como todo buen amigo haría por otro amigo borracho. Yo también puse de mi parte para no pesar demasiado.

Sungmin se rio entre dientes recordando ese día, y lo divertido que era estar con un Kyuhyun borracho. —Las ventajas de ser tu compañero de cuarto son pocas.

—Yo también haría eso por ti si alguna vez te emborracharas hasta ese punto.

—No soy esa clase de persona —afirmó, y no era mentira. No era esa clase de persona al menos en presencia de Kyuhyun porque sabía que en ese estado podría hablar de más y arruinar todo.

—No, claro que no. Lee Sungmin es el chico modelo —repuso con sorna, ganándose otro golpe de Sungmin.

Kyuhyun tomó su muñeca esta vez, y pasó el brazo de Sungmin por debajo de su nuca para después acomodarse sobre este como si fuera su almohada.

—¿Cómodo? —Inquirió Sungmin tratando de alejarse. Kyuhyun no lo permitió y simplemente se dio la vuelta y cerró los ojos.

—Bastante cómodo.

—Se dormirá mi brazo.

—Y yo me dormiré con él, todos ganamos a… —comenzó a excusarse antes de ser interrumpido por su celular—. Espera —le dijo, y se sentó en la cama para contestar la llamada.

Por la estúpida risilla del inicio sabía que la señorita dulce estaba del otro lado de la línea, y el único resultado inminente con esa llamada era una cara de fastidio por parte de Lee Sungmin. Si bien tal vez no tenía demasiado derecho a enojarse, aun así, lo hacía. Era inevitable no sentirse así cuando segundos antes estaba en su nube con un brazo a punto de dormirse. El estrés regresó repentinamente y también él se sentó cruzando los brazos mientras esperaba que esa llamada terminara.

Escuchó a Kyuhyun reírse otro rato como un idiota para después quedar para quién sabe qué día con su novia. Se veían casi toda la maldita semana, y si no, hablaban por teléfono por varios minutos. ¡En su habitación y en su presencia! Era demasiado para soportar. Sungmin a veces preferiría no saber absolutamente nada de esos encuentros, pero compartiendo habitación, era difícil no enterarse.

Cuando su amigo colgó se levantó de la cama, Sungmin maldijo internamente, apretando los labios para no decir nada, porque no había nada que decir. Él era el único decepcionado de que ese no sería otro de esos increíbles días sólo para ellos dos. Él era el único de los dos que tenía esos sentimientos por el otro. Kyuhyun los tenía por alguien más.

—Lo siento, el amor llama —dijo al pararse frente al espejo que tenían en una de las paredes, acomodándose un poco el cabello.

—¿Sabes lo asquerosamente cursi que suenas diciendo eso? —bufó molesto. Bien, lo aceptaba, le molestaba mucho que no fuera para él. Que esas sonrisas, esas risitas y esas palabras tontas no fueran para él.

—No es cursi, idiota—. Kyuhyun giró para regalarle una sonrisa torcida a su compañero—. Regreso en tres horas.

Tomó su chaqueta favorita —y la de Sungmin también—, y se la puso esperando respuesta de Sungmin. Él quería contestar con los habituales «Sí», «Diviértete», «Con cuidado», pero no pudo evitar sentirse molesto y hablar sin pensar.

—Mejor quédate a dormir con ella —. La sugerencia no era sugerencia era sólo un estúpido comentario que Kyuhyun pareció considerar cuando no tenía que considerarlo.

—Tal vez sea una buena idea —. Le guiñó un ojo y salió.

La boca de Sungmin se quedó abierta, mientras se auto insultaba internamente y a Kyuhyun también.

¿En verdad se quedaría a dormir con ella?

«Mierda».

Sopesó la situación, y tras descartar sus absurdas ideas para irrumpir en su cita con algún pretexto tonto, llamó a sus más fieles consejeros para contarles todo: Donghae y Hyukjae.

Ambos eran amigos que había conocido en su primera experiencia en un bar gay, las únicas personas, después de sus padres, que sabían sobre sus preferencias, y que lo apoyaban constantemente con muchos consejos nacidos de sus propias experiencias tras salir del closet; además, eran una pareja que Sungmin envidiaba y su relación era todo lo que quería con Kyuhyun. Ellos también conocían todo sobre los sentimientos de Sungmin, y escuchaban atentamente y sin molestias cuando tenía que hablar de su tonto amor unilateral.

Donghae trataba de alentarlo a confesarle sus sentimientos a Kyuhyun primero, así como alguna vez lo hizo él con Hyuk; y Hyukjae le decía que se olvidara de él y consiguiera a alguien más, que al dejar de enfocarse en una sola persona definitivamente encontraría a un buen chico. A alguien que se enamorara de él, que lo tuviera tan presente como él tenía a Kyuhyun en cada paso que daba. Confesarse o rendirse. Esas eran sus dos opciones para ese momento y tal vez era momento de hacer alguna de esas dos cosas.