🔥ANGEL DE FUEGO🔥

Sinopsis

Auriel es una chica vacía que esta condena a servir a la fuerza mágica por el resto de su vida sin el derecho de experimentar las cosas más simples y diminutas de la vida, gracias a la masacre que causo cuando su magia única nació, ella a perdido todos sus recuerdos de antes de aquel incidente y a prendido a vivir sin ellos cómodamente y sin buscar respuestas, que cree no necesitar. Pero repentinamente un día se le asigno una misión especial que podría cambiarla para siempre abriendo heridas olvidadas, misión de la cual su vida dependerá ya que si falla podría morir a manos de la persona a la que considera su padre. Que camino elegirá Auriel?...¿podra redimirse?...¿se volverá un demonio? como siempre la an llamado...¿podrá amar algún día?...¿podrá encontrar la paz?...

Estado:
En proceso
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

◇Capítulo 1: En el viejo oeste◇

El calor era abrazador, el viento soplaba levantando el polvo y a un asi la gente vivía su vida normal trabajaba onestamente, cuidaba de su ganado, las cantinas estaban bastante calientadas tanto por turistas como por los habitantes pueblerinos, los niños jugaban y sus madres charlaban entre ellas con risas disimuladas, un ambiente bastante tranquilo en el viejo oeste…de momento.

—¡Oye atrapala!—dijo un niño alegre, lanzando una pelota a otro niño.

—Ups—dijo el otro que fallo al tratar de atraparla.

—¡Ve por ella!—grito una niña.

—Si, ya voy.

El niño corrió entusiasmado tras la pelota que rodaba, asta que el niño se detuvo en seco al ver que la pelota se detuvo a los pies de un caballo, en el venia montado un hombre toro extraño con sombrero vaquero cubriendo la parte  inferior de su rostro solo dejando a la vista sus penetrantes ojos que veían al niño, el hombre no estaba solo venía acompañado de varios hombres de la mismas especie con una vestimenta similar montados en caballos.

El hombre vajo del caballo de un brinco haciendo un ruido metálico con las hebillas de sus botas, tomo la pelota y se acercó al niño intimado.

—Hola pequeño—saludo el hombre que se inco para estar ala altura del niño—¿esta es tú pelota?—pregunto amablemente.

—S-Si—respondió tímido.

—Bueno.—Le acercó la pelota—.Tómala, sin miedo hombrecillo—dijo con seguridad.

El niño algo tembloroso, la tomo, mirando al hombre a los ojos completamente aterrado, mientras que el hombre parecía sonreírle debajo de metate.

—¡Tomas!—exclamo la madre del niño.

La madre rápidamente se acercó al niño, lo tomó en brazos y se lo llevó apurada, mientras que los hombres en los caballos se burlaban.

—Jefe, ¿qué le parece el pueblo?— hablo un secuaz.

—Pues no esta mal, me gusta—respondio mientras daba pequeños pasos vacilantes mirando el pueblo como si fuera a inspeccionarlo.

Las personas que estaban afuera y los vieron se esfumaron como si ellos fueran la peste misma dejando el pueblo desolado como si fuera un pueblo abandonado.

—¿Como supieron de este pueblo sin sheriff?—pregunto el líder.

Los secuaces orgullosos inflaron su pecho y hablaron como si hubieran echó una gran asaña.

—Nosotros nosdecidimos del sheriff—menciono contentó.

—Ese viejo no duro mucho tiempo—respondió otro haciendo alarde.

—La verdad, había escuchado que era el mejor tirador de esta zona, pero los rumores resultaron ser solo eso—menciono con una gran sonrisa.

—Lo arrojamos a un cañon cuando intento perseguínos en su estúpido caballo— dijo otro que solto una gran carcajada como si fuese el mejor chiste que hubiera escuchado.

—¿Y si se aseguraron que murió? porque yo también había escuchado que era bastante hábil con la magia—preguntó con un tono algo amenazante.

Sus secuaces se encojieron de miedo al notar el aura asesina de su jefe provocando un ambiente tenso asta que el más hablador se animo a hablar.

—N-No había n-necesidad, jefe, le dimos en las manos, así que no podía hacer magia, cierto muchachos.

—Cierto.

—S-Si.

—E-Ese viejo no tenía oportunidad.

—Mmmh—Gimió con incredulidad el jefe.

El jefe de la banda de forajidos, poso poniendo sus manos en sus caderas con desdén observando su alrededor, asta que…

—Hmp.—Pequeñas risitas se fueron escuchando para después reír a carcajadas—¡Jajajajaja!, son unos, unos, unos,¡JA! ¡jajaja!.—El reia tanto que las palabras no le salian de la voca.

Mientras tanto sus secuaces se miraban unos a otros confundidos y temerosos por ver a su jefe reír así.

—SON UNOS INVECILES—dijo con un tono frío y lleno de enojo.

—!!!!.

Sus secuaces se sobresaltaron y el jefe sacó dos armas mágicas empezando a disparar a la ventana de una casa, cuando paro, la puerta del hogar se abrió lentamente haciendo un chillido. El jefe miró fijamente la puerta apuntando con su arma, a sus secuaces les costó un poco entender la situación pero al escuchar pasos dentro de la casa sacaron sus armas apuntando al mismo lugar. –Tap tap tap– era el sonido asta detenerse en seco por un pequeño momento, rápidamente los pasos aumentaron y la puerta inesperadamente salio volando hacia los forajidos.

Ellos dispararon de inmediato ante el ataque volando en mil pedazos la puerta, ala vista había una chica de caballo rojo y traje raro la cual los miraba fijamente con sus ojos amarillos y caídos.

—¿Una mujer?—pregunto un secuaz.

—Esta mocosa…le daré una paliza—dijo molesto, apuntando su arma a la chica, listo para disparar.

Antes de que hiciera algo el jefe levantó una mano, deteniendolo. 

—Señorita, usted…—La mira de piez a cabeza—...No es de aquí, ¿cierto?.

—...

La chica no se inmutó, ni dijo nada solo lo siguió mirando con una mirada algo triste pero que también mostraba despreció, como si los forajidos fueran basura.

—¡Maldita hija de!, ¡como te atreves a mirar al jefe así!—exclamo un secuaz completamente molesto.

—¡Te arrepentirás, maldita extranjera!—afirmó otro igual de enojado.

Los secuaces molestos empezaron a disparar a diestra y siniestra a la chica, ella levantó una mano ala misma dirección deteniendo las balas en el aire, cerró su mano con tanta fuerza que su mano tronaba y las balas se aplastaban callendo al piso.

—¡¿Qué?!.

—¡¿Como puede hacer eso sin piedras mágicas?!.

—¡¿CUANDO LES DI LA ORDEN DE HABLAR Y ATACAR?!, ¡INVECILES!—grito con furia y sin mirar a sus secuaces los cuales solo se encojieron.

—...Me disculpo por la interrupción.

—...

—Señorita…¿se podría saber quien es usted?—interrogó con tono duro.

—...

La chica estoica lo miraba en silencio, después parpadeo, puso una mano en su pecho ladeando su cabeza.

—...Soy la persona a la que maldeciras el resto de tus días—respondió con un tono calmado y  ala vez algo dulce.

—...

El viento soplo levantando el polvo, el ambiente era hostil y tenso tanto que los secuaces no se animaban a decir nada ante las palabras de la chica.

—...Jajaja, ya veo…valiente elección de palabras, no pareces ser un casa recompensas…ni una persona común, ¿sabes?, cualquiera se orinaria encima al verme.

—...(Que asco)...— se dijo mentalmente la chica.

—Trabajas para el gobierno, ¿o me equivoco?.

—...No, soy tu mamá.

—Eres muy joven todavía, por lo que veo…pero no eres débil, espero que no seas así, después todas tus faltas de respeto.

—...—Agudiza su mirada.

—...Me gustan las mujeres…como tú—dijo tratando de provocarla.

Un ojo de la chica se engarruño por 1 segundo, su estómago burbojeo, las venas de su frente se sobresaltaron y arrugó el rostro aterradorame, estaba furiosa, cambiando toda su personalidad completamente.

—¡Eres un bastardo!.

La chica tenía un aura intensa y aterradora, los secuaces no necesitaba órdenes de su jefe sabían que meterse entre esos dos no era buena idea asi que se escabulleron para evitar el encuentro.

—...

—...

Ambos se miraron fijamente y el silencio se apodero del lugar, asta que derrepente –¡BANGH BANGH BANGH!– las balas se dirigían a la chica que las contrarrestaba con magia, ella se acercaban a el hombre pero el también se movia tratando de evitar que ella se acercará, el llevaba la delantera porque ella no era muy rápida e apenas podía esquibar las balas mágicas, sus ataques eran fuertes una gran razón para apresurarse a encontrar un punto débil. Los ataques de ambos chocaban en todos lados sin tocar a ninguno de los dos siendo una batalla muy intensa, el forajido había notado algo pues la chica parecía tener cuidado con algo no sabía porque así que trato de encontrar esa debilidad rápidamente, una bala iso tropezar a la chica el forajidos sentía algo raro pero esa era una oportunidad que no iba a desperdiciar.

A punto de darle a la chica el forajido tuvo un presentimiento y noto de reojo a un pequeño espectador escondido, un niño, el decidió arriesgarse haciéndole caso a sus instintos y uso su magia única para que la chica protegiera al niño mientras el escapaba.

—!!!.—Se sorprendió la chica.

Derrepente como si fuesen fantasmas, toros aparecieron provocando una estampida, la chica se movio rápido y esquibo el ataque asta que vio al niño, el forajido sentía que su plan había funcionado por breves momentos pero… lo que no esperaba era que la chica ignorará al niño que lloraba pidiéndole ayuda.

—Esa mujer es cruel—dijo, ya estando lo suficientemente lejos como para sentirse seguro. 

La chica de un momento para el otro desapareció lo cual el no esperaba.

—¡¿QUÉ?!—exclamo.

El forajido miro instintivamente hacia atrás, viendo a la chica callendo de cabeza lista para darle el golpe final, el cual ya no podían evitar.

–¡BOOM!– fue el sonido que se escucho a lo lejos el suelo temblo un poco y después de eso la gente empezó a salir de sus casas, temerosos e inseguros para ver lo que había sucedido, la gente observó el lugar las marcas de la dura batalla eran la prueba de eso.

—¡Richard!, ¡mi hijo, no esta!—grito una madre.

—Tranquilízate—le dijo otra.

—¿Esta segura que no esta en tú casa? o ¿en alguna otra?—pregunto un hombre.

—¡No!, ¡no está!—respondió histérica la madre.

—Ahora que lo dices en el momento de la estampida yo escuché a un niño suplicar y llorar—dijo otra mujer.

—¡NO, RICHARD!, ¡MI HIJO NO!, ¡DIOS NO ME HAGAS ESTO!—grito entre llantos la madre, tirándose al piso.

Las personas trataron de calmarla y cuando estaban apunto de buscar al niño, una voz interrumpió.

—Puede dejarlo de ser tan dramática, la muerte no es algo malo, como usted lo deja ver—interrumpo una arrogante e algo molesta voz masculina.

Todas las personas giraron la cabeza a la dirección de la que la voz venía incluida la madre, viendo a un hermoso hombre que tenía cubierta gran parte de su rostro con una tela transparentina la cual lo hacia ver más misterioso siendo sus aterradores ojos la unica explicación a su belleza inhumana ademas que el tenía al niño en brazos, dormido, que lo hacía ver como una hermosa pintura. Todos asombrados le dieron paso al hombre haciendose a un lado formando un camino directo a la madre que lo observaba boquiabierta. El hombre camino en silencio mirando solo ala madre al llegar a ella se inco.

—Su hijo.—Le entrego al niño.

Al escuchar esas palabras la madre volvió en si y abrazo a su hijo mientras lloraba, la gente alrededor también empezó a volver en si para calmar ala mujer mientras que otros observaban al hombre embobados. 

Asta que otra voz hizo volver en si al resto.

—¡Muy bien gente abran pasó!—dijo un anciano de bigote y sombrero caminando con ambos brazos enyesados.

El viejo era sheriff del pueblo seguido de sus dos ayudantes que eran hombres bestia uno perro y otro caballo.

—Mu.—Asintió el viejo en modo de saludo.

—Simon, Cooper, Flash—dijo copiando al Simon.

Los dos hombres bestia Cooper y Flash asintieron tomándose del sombrero sin decir una sola palabra.

—Les agradezco la ayuda a ti y tus ayudantes, pero no crees que uno de ellos se dejo llevar demasiado—dijo Simon.

Mu miró a su alrededor dándose cuenta que ninguna parte del pueblo, que se supone debían proteger, no se había salvado, tenía tantos destrozos que parecía que no había evitado nada, como si los forajidos hubieran llegado y saqueado el lugar y después jufaron a tiro al blanco como toque final, tomaría bastante tiempo reparar los daños.

—Descuida, por el grado de peligro de esos forajidos, el gobierno se hará cargo—dijo Mu indiferente.

—Pero- 

Antes de que Simon pudiera decir algo Mu apareció a su lado tomando su hombro, hablándole al oído.

—Ellos ban a reparar este lugar como de lugar, quieran o no, yo me encargaré de que eso pase, personalmente y haré que el pueblo quede mejor de lo que nunca fue, aunque tenga que poner mi propio dinero. No será un problema para mi ya que no se atreverían a decirme que no en la cara.—.Solto su hombro y se puso frente a Simon.

—Mu…gracias.

—No tienes que decir eso,niño—.

—¡Maestro Tanatos!.

Mu, Simon, Cooper y Flash giraron en la dirección de aquella voz, observando a un joven hombre bestia caminar jalando a el resto de forajidos que habían atrapado junto a sus caballos.

—¡Maestro Tanatos!, ¡atrape a todos lo que habían intentado de escapar!—dijo con orgullo el joven.

—Tch, este niño es muy veloz.

—Como pudo encontrarnos, este bastardo.

—Grrrr, ¿como me llamaron cabrones?, no subestimen a los sabuesos.—Ladro con enojo amenazante.

Los forajidos cerraron sus bocas al ver los colmillos del chico perro.

—Popy…no era necesario encadenar también a los caballos—hablo Mu.

—¿Eh?, ¿enserió, ¿entonces los liberó?.

—No, hiciste bien—dijo Flash repentinamente—estos caballos están demasiado descuidados y flacos  como para vivir por cuenta propia en el desierto, sufrirían mucho sin dueños, nosotros nos encargaremos de ellos—decía mientras acariciaba a los caballos.

—Esta bien, llevalos a los establos dales comida y agua, Cooper lleva a los forajidos a la celda y vigilalos las muchachas están allá,

ellas te ayudarán en caso de que intenten escapar—ordeno Simon.

—Sí—afirmó el hombre perro.

El perro y el caballo se marcharon con sus respectivas órdenes e encargos dejando a Simon, Mu y Popy, solos.

—Oiga, maestro Tanatos—dijo Popy.

—¿Qué?—respondió Mu.

—¿Y Uri?—.

—¿Uri?—dijeron al mismo tiempo Mu y Simon.

El silencio incómodo se adueñó del ambiente por olvidar ala protagonista de tal hazaña.

 Mientras tanto a un distancia algo larga fuera del pueblo en medio de un pequeño agujero en el suelo tirados bajo los fuertes rayos de sol e calor. Había un peligroso forajido noqueado y una chica peliroja, que también había sufrido un gran daño provocado por ella misma,  no se levantaba apesar de estar consciente porque su cuerpo le dolía, estaba cansada y algo atontada por la explosión que ella misma causo agregándole el golpazo que se dio al caer de cabeza por su pésimo control de la recién intento de teletransportacion…su nombre era Auriel Stravinsky.

—Ahhh, matenme ya—se quejo Auriel con tono tortuoso.