Niño De Cristal | By OwenInDie

Sinopsis

Quien diría que siempre estuve rodeado de mounstruos. Ni siquiera yo me di cuenta, pues me trataban con tanta delicadeza y miedo a romperme. Jamás les tuve miedo, hasta que vi lo capaces que serían solo para obtener lo que quieren. ┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅┅ No se permite copias ni adaptaciones sin permiso del autor. OwenInDie

Genero:
Thriller/Romance
Autor/a:
Owen
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capitulo 1

El miedo es algo que todos podemos experimentar pero que pocos podemos ocultar.


Esa noche donde su abuela lo abrazo haciéndole sentir protección, sus palabras y acciones era lo único que necesita, pero la vieja yacia enterrada.


Solo se concentraba en el sonido de su lapicero, rayando sobre la hoja sin ningún objetivo, la mirada perdida y hundido en pensamientos.


La escuela es realmente un infierno, aburrida y aterradora. No tiene amigos ni compañeros en los que confiar, los profesores siempre siendo irritantes y el teniendo la suficiente fuerza para no lanzarse de un edificio.


La voz del profesor solo quedaba de fondo, tan siquiera prestaba atención a las palabras.


Dudaba si debía cenar un cereal o una simple bebida energética para terminar los trabajos atrasados y tareas encargadas esta noche. Su padre muchas veces le regala por tomar constantemente bebidas energéticas, dice que algún día le va a dar un problema en el corazón, pero a Karl parecía no molestarle un paro cardíaco.


Sería mejor la bebida energética... Así ya no podrá reprobar año.


-Jacobs- llamó el profesor haciendo que toda la clase preste su mirada al niño.


Karl dio un salto ante el llamado, el señor ya estaba frente a el, sentía las miradas, siempre las sentía pero aún era aterrador.


-¿Por qué no dejas de garabatear y respondes mi pregunta?- exigió el señor aún sabiendo que el niño no prestó atención en ningún momento.


En una situación incómoda nunca debe de faltar el silencio incómodo.


Karl, sin saber que responder, solo miro hacia abajo, avergonzado e incómodo jugando con sus manos para calmar la posible ansiedad que comenzaba a sentir.


Pasaron los segundos y aún se escuchaban las risas y susurros, el profesor no hizo nada ante la burla. Nego con la cabeza y suspiro mientras vuelve al frente de la clase.


-Estos jóvenes hoy en día son más idiotas de lo habitual...- susurró al ser escuchado por Karl quien se sentía algo deprimido y decepcionado consigo mismo.


~•~


Su golpe contra el basurero resonó en todo el pasillo solitario, solo se encontraban el y un grupo de compañeros con los que constantemente tiene problemas.


Karl sangraba de la nariz y su labio estaba roto, lo único que pudo hacer es mirar con temor al supuesto "líder" del grupo desde la tierra fría y húmeda, incorporándose con dificultad.


Las clases ya han terminado y no había nadie (a excepción de ellos) que iban detrás de la escuela para jugar un poco con Karl, normalmente es en todos lados sin que esté algún adulto o alguien que los pueda delatar. Siempre haciendo bromas de mal gusto y dando golpes sin excusa.


-Karly, ¿te pedi algo complicado? solo tenías que hacer bien la maldita tarea- uno de ellos dio un golpe en el estómago, haciendo que Karl pierda aire y lleve sus brazos abrazando esa parte por el dolor.


-Dicen que los pobres son pobres porque son vagos e idiotas- con voz tranquila pero presumida hablo una chica enredando un mechón de pelo en su dedo, mencionó simplemente para burlar la situación económica de Karl.


Algunos se rieron y sin más preámbulos agarraron el cabello de Karl y luego comenzaron a golpearlo en lugares donde los moretones no se notan. Aun así, el chico seguía derramando lágrimas con el rostro manchado de su propia sangre, sin poder hacer nada, solo se limitaba a aguantar los golpes. Siempre es así, no hay nada que puedas hacer, ya lo tienen tan amenazado e intimidado que en las muchas oportunidades que tuvó para acusarlos simplemente se quedó callado por el miedo que les tenía.


~•~


Cuando llegaba a casa nadie lo esperaba, su padre siempre se la pasaba trabajando o en la calle, apostando el dinero que apenas ganaban en todo un mes. Tiró su mochila en algún lugar de su habitación, ya era de noche y tuvo que gastar todo su dinero de una semana en transporte porque no quería encontrarse con algún matón o sus compañeros que lo golpearon antes. Cansado, suspiró y se acostó sin ganas de hacer nada, pero tuvo que quedarse despierto toda la noche terminando su tarea y la de sus compañeros. Miró al techo preguntándose por qué tenía que pasar por eso. No era su culpa que no tuviera dinero ni la de su padre, no era su culpa que fuera débil y no pudiera defenderse, ¿qué hizo para que lo trataran así?


Después de largas horas haciendo la tarea y consumiendo bebidas energizantes, finalmente terminó, decidió aprovechar las dos horas restantes para dormir y al menos descansar un poco. Iba a ser un día pesado.


Desde que todo empezó, cada día de su vida ha sido deprimente. Karl se encuentra en una situación difícil en la que ya no cree poder librarse de él, ya estaba acostumbrado y poco a poco no hace nada por librarse de él, se volvió normal. Tiene un buen padre, lo ama y le da atención cada vez que puede estar en casa pero la mayor parte del tiempo está ausente, eso entristece a Karl. Muchas veces regañó a su padre por estar toda la mañana fuera de casa porque tenía miedo de que le pasara algo. Su padre es lo único que le queda, su único deseo de vivir, Karl intenta continuar solo por su anciano padre


La mañana siguiente no se encontró al viejo en casa, eso le preocupo porque desde pequeño su padre siempre estaba en las mañanas con el, nunca había día en el que no.


Pero sabe que el viejo en esos días a tenido que trabajar de más ya que el dinero de las apuestas se va yendo, no decidio preocuparse de más aunque fue en camino a la escuela con esa desagradable sensación. Realmente deseaba que volviera para la mañana siguiente o para esa misma noche.


Fue caminando hacia la escuela sin ánimos, pasando por las calles junto a la gente mañanera, algunos paseaban a sus mascotas, otros iban a su trabajo o eran estudiantes de otras escuelas e incluso la misma que el.


~•~


La segunda clase, ya está por entrar de nuevo después de ir al baño. Dentro sin llamar la atención, el profesor continuaba con su clase sin ningún problema pero los únicos que voltearon a verlo fueron ESOS compañeros. Desafortunadamente, uno de ese grupo estaba sentado detrás de él. Inseguro caminó a su lugar y se sentó con miedo, esos chicos sonrieron con picardía, Karl sabía que iba a ser una clase difícil porque pasarían el tiempo molestándolo y haciendo que la clase del genial maestro fuera un infierno.


Sintió un líquido humedeciendo su trasero, se tensó ante la desagradable sensación de frío y humedad. Sin hacer nada al respecto, se enderezó y comenzó a escribir lo que había en la pizarra. Tenía muchas ganas de llorar por la humillación y las risitas que daba ese grupo. Le temblaba la mano y decidió concentrarse en ese momento, y luego se encargaría de lo sucedido. Después de unos minutos de silencio por Karl, el chico detrás de él quitó la tapa de un marcador permanente y comenzó a escribir en la parte de atrás de la sudadera de Karl. Esa sudadera fue un regalo de su padre la primera navidad que tuvieron, le costó mucho dinero a su padre y fue entonces cuando derramó varias lágrimas con la cabeza gacha sin que el maestro se diera cuenta. Hubo varios tipos que presenciaron la situación pero no hicieron nada al respecto. Algunos incluso se rieron por debajo.


Escribio palabras desagradables en la sudadera del castaño.


~•~


Ya era descanso y el es el único que se encontraba en el Salón vacío, comiendo tranquilamente y viendo por la ventana a los alumnos pasandola bien con sus amigos o algunos recostados escuchando música.


No había nada interesante en su escuela.


Apuntó de terminar su comida su teléfono empezó a vibrar en su bolsillo del pantalón.


Anteriormente se quitó la sudadera y la amarró a la cintura, asi tapando los rayones y la humedad de su pantalón. En la pantalla del móvil vio que era su padre marcando, no dudó en contestar ya que desde la mañana a estado preocupado por el.


-¿Papá? Dios mío, pense que había pasado algo malo ¿Por que no estabas en la mañana? - hablo preocupado el niño.


-Lo lamento cariño, papá tuvo que hacer algo y no pude llegar a casa. Nos podremos ver mañana en la mañana, lo prometo.


Escucho la voz cansada de su padre pero que a la vez tranquilizadora.


-Pero... No pasó nada malo, estas bien, ¿verdad?- esperaba que estuviera completamente bien.


-Estoy como nuevo hijo, tu viejo padre puede soportar


Hablo entre pequeñas risas haciendo sonreír a Karl. Derrepente hubo un silencio que pronto fue cortado.


-Karl, sabes que te quiero hijo..


-Si, si pa, siempre lo dices, yo también te quiero- contesto con una sonrisa el niño llevando un trozo de comida a su boca.


-Karl, tu eres fuerte hijo, al tener que soportar a los idiotas de tu escuela y al tener un mal padre estafador como yo que no puedo darte una buena vida...


Hablo entristecido el señor, algo había mal, nunca han tenido esta conversacion.


Al padre de Karl ya se a enterado de la situación de bullying que sufre su hijo, pero nunca a podido hacer algo ya que nadie de los profesores o Director lo tomaba enserio.


-Papá, no digas esas cosas, ¡eres un buen padre! haces lo posible por darme de comer, si fueras un mal padre no harías eso- de un momento a otro se empezaron a escuchar sollozos del otro lado del teléfono.


-Karl, si algún día no vuelvo, quiero que seas fuerte, quiero que seas mejor que yo... Te am-


De ahí la llamada se corto, dejando extrañado y preocupado a Karl, su padre nunca había llorado así frente a el. Solo esperaba que al siguiente día en la mañana pueda verlo.


Trato de llamar nuevamente al mismo teléfono pero por tantos intentos nunca pudo.


~•~


La escuela a terminado, algo raro es que esos compañeros no volvieron a molestar a Karl después de la mal broma.


El castaño es encontraba muerto de frío ya que sólo tenía una camisa, su sudadera que absorbió la humedad amarrada a la cintura y sus pantalones frescos. Tenía miedo, pues las calles estaban solas y ya era de noche, no tenía dinero para un transporte y todavía faltaba mucho para llegar a casa. Aunque ya habían muchas veces en las que regresaba solo a casa, aun le daba miedo, aun se sentía inseguro.


No había mas luz además de las lámparas amarillentas de la calle.


Apuntó de pasar a un callejón que daba más corto el camino a su casa escucho un ruido, una lata que lo hizo saltar por el susto. Miro a todos lados, vio a un ratón corriendo a una tuberia.


Sonrió dulcemente y burlándose de si mismo por asustarse con un simple pequeño ratón.


-Karly, pequeño Karl- Se tensó al escuchar esa voz reconocible, que lo atormentaba todos los días junto con los demás. Se dio la vuelta encontrando a esos mismos chicos que tanto lo atormentan sonriendo maliciosamente.


No parecían tener buenas intenciones.


Decidió seguir su camino a paso rápido pero los demás no lo siguieron, solo se le vieron sonrientes. Ya estaba apuntó de salir del callejón.


-¿Dónde tan apurado, dulzura?- un hombre mas alto que Karl salió de la nada junto a otros más, su miedo aumentó al ver que eran mayores que el y al parecer estaban junto a sus compañeros burlones. Lo estaban

acorralando.


El niño retrocedió con temor, mirando a los dos grupos completamente diferentes pero al parecer con el mismo objetivo de dañar al menor. Karl empezó respirar agitado retrocediendo con miedo a los mayores, pero chocó contra uno de sus compañeros el cual lo agarro bruscamente, Karl trato de librarse del agarre pero a diferencia de Karl, el chico es mas fuerte.


-¡Sueltame! ¡Prometo hacer lo que quieran pero no me hagan nada!- suplico con lágrimas recorriendo sus mejillas.


-Oh cariño, a los estafadores hay que darles su lección- susurro en su oído después de pasar su lengua descaradamente.


Escucharon la conversación con su padre.


-En serio, ¿es este el estafador? Me imaginé algo más alto...- burló un hombre con gorro de tela acercándose al niño. Lo tomó por los hombros y lo lanzó al cemento duro y frío, arrebatandolo de los brazos de su compañero.


~•~


Karl solo era un niño, uno débil e inocente apesar de su edad. El joven de cabello castaño estaba en el suelo frío de la calle, rodeado de la misma gente de antes, posiblemente ya amanecía y aún no había llegado a casa, aunque por como iban las cosas, dudaba si lo haría. Está mojado por todas partes, su camisa manchada con su propia sangre, su nariz y boca sangrando como antes, cortes en su cara y brazos junto con heridas severas en todo su cuerpo.


Recibió otra patada en el estómago, a este paso le romperian las costillas.


Los hombres mayores decían cosas que el no podía entender, ellos pensaban que el era el estafador, realmente no entendía lo que estaba pasando pero solo quería salir de ahí.


En cuanto su teléfono callo uno de sus compañeros lo agarro sonriente.


-¡Mira... tiene un teléfono! Pensé que apenas tenía suficiente para su comida- los demás se rieron.


le entregó el teléfono de Karl a uno de los hombres para revisarlo y chismear sobre su contenido mientras Karl yacía inerte en el suelo y apenas se mantenía despierto. Intentó levantarse para agarrar su teléfono pero sintió como el mismo hombre del gorro presionaba su pie en una herida de su cadera, dejando así que el niño cayera y quejara de dolor.


Uno de los hombres que tenía su teléfono era alto, usaba lentes hasta en la noche y su cabello es un poco largo y negro, estaba sentado viendo como golpeaban al niño sin ningún problema. Cuando encendió la pantalla del teléfono, su rostro se puso serio, frunciendo el ceño.


uno de sus amigos volteó a verlo, los mayores callaron sus risas.


-¿Ocurre algo, Spreen?- Preguntó.


El hombre le arrojó el teléfono al hombre de la sudadera en la oscuridad, quien lo atrapó fácilmente y vio la pantalla que le iluminaba su rostro. Como Spreen, frunció el ceño dio una señal al de gorro, como si se estuvieran comunicando a través del movimiento. Los compañeros de clase de Karl no entendían lo que estaba pasando.


El de gorro dejó de presionar bruscamente la herida de Karl así dejándolo descansar y respirar agitado, estaba apuntó de quedarse inconsciente pero el de gorro se agachó a a el y lo agarro de la barbilla con una mano.


-¿Cuantos años tienes?- pregunto viendo el rostro dañado del niño.


Karl tardo en analizar la pregunto, trataba de mantener los ojos abiertos, no podía distinguir la cara del chico.


-Hey- llamó sacudiendo un poco la cabeza del niño, eso lo despertó un poco -Te estoy preguntando, pequeño.


Karl respondió en un susurro que nisiquiera el de gorro estando tan cerca de el puro escucharlo.


-¿Que? Cariño, si no hablas más fuerte tendré que hacerte gritar


Después de unos respiros más de Karl, al fin hablo.


-Quince.- susurro con dificultad pero aún así el contrario pudo escucharlo-Quince años...


El de gorro lo miro detenidamente haciendo un gesto que Karl no pudo descifrar.


-Mierda- dejó de sujetar la barbilla del chico y volvió a ponerse de pie, girándose hacia el hombre de la sudadera con capucha que tenía el teléfono de Karl antes -Ni siquiera pasa de los diecisiete, apenas y tiene quince.


Algunos de los mayores fruncieron el ceño. El de sudadera miro serio a los chicos que trajeron a Karl.


-Por lo que recuerdo, dijiste que era un estafador más mayor que ustedes- el más alto se acercó a la chica la cual era responsable de traer a Karl.


-Nunca nos dijiste cuál era la situación... o qué hizo TU compañero de clase- Le lanzo el celular a la chica que le costó agarrarlo por los nervios. En la pantalla de inicio se podía ver una foto de Karl con el uniforme escolar junto a su padre, Karl no pudo comprar otro uniforme porque previamente había sido quemado como una broma por parte de los chicos-Quacks, ayuda al niño- ordenó.


Sin dudarlo, el de gorro paso el brazo de niño a sus hombros y lo agarro de la cintura evitando que se caiga. Karl estaba poco conciente


-Da igual su edad ¡Es un pobre! ¡Su padre es un estafador!- respondió uno de los chicos.


-¿Es eso? Es la razón más estúpida que e escuchado- respondió el rubio -No quiero que nos vuelvan a llamar para estas estupideces, nosotros no vamos a hacer su trabajo de pubertos bullying- recibió malas miradas por parte de los chicos.


-Ugh... Mierda- susurro la chica ya estresada, volteo a ver a Karl el cual ya estaba apuntó del desmayo- ¡muerete, Karl!


Lo último que escucho para después ver todo borroso y caer en los brazos de ese mismo chico de gorro.


Adolorido y cansado, realmente no sabe cuánto tiempo podrá soportar.