001. A stranger girl attack
And I'll make you come from hell if that brings you back.
LUKE
Mira, yo no quería seguir huyendo más de los monstruos.
Si para eso tenía que quedarme en la ciudad con más crimen de Estados Unidos, no había ningún problema.
Mi nombre es Luke. Luke Castellan.
Hijo de Hermes.
Sí, el dios.
Pero él actualmente (y desde hace ya bastante tiempo, vaya) no ocupaba un puesto muy agradable en mi vida.
Por culpa de la sangre de él que corría por nuestras venas, mi hermana y yo tuvimos que huir de nuestro hogar, dejando a nuestra madre.
Aquello pasó a consecuencia de que en un día de compras, unos monstruos nos localizaron y nos persiguieron.
Mi hermana se fué por un camino y no la volví a ver jamás.
Yo, por otro lado, estuve huyendo por algunos años entre ciudades.
Algunas fueron buenas, otras no tanto. Pero de todas formas, algún monstruo mitológico siempre acababa intentando tenerme como su almuerzo.
Entonces, un día llegué a esta ciudad: Gotham.
La mayoría de calles y edificios parecían que se iban a caer a cachos en la zona que había elegido como "hogar".
Él corazón de la ciudad me daba algunas alarmas en mi instinto de semidiós, pero eso ya no me importaba.
También noté que una presencia estaba siempre observando cada movimiento que hacía.
Unos días después, estaba muy paranoico al notar que ningún monstruo parecía encontrarme desde que había llegado.
Para distraerme, decidí entonces hacer lo que mejor se me daba.
Ahora, huyendo de un hombre gigantesco, me parecía que no había sido buena idea robarle casi enfrente de sus narices.
Girando una esquina, me metí al callejón más próximo para después subirme a unas escaleras de incendio y agacharme para que no me viera el hombre.
—¿Problemas?
Casi me doy contra las barras al escuchar la inesperada pero joven voz.
Miro al niño de más o menos mi edad. Con cabello negro un poco rizado y una sudadera roja con la capucha puesta.
Me mira con una sonrisa descarada, como si su plan hubiera sido exactamente asustarme.
Está apoyado de espaldas contra las escaleras de detrás mía.
—Muchos. Ahora calla.
Me mira con expresión ofendida.
—¿Cómo? ¿Quieres que me calle?—según habla va aumentando gradualmente el volumen de su voz.
Me levanto de un salto cuando veo aparecer al hombre robado y pongo las manos sobre la boca del chico, que sigue hablando sobre alguna cosa de lo bonita que es su voz y que todos tienen el placer de escucharla.
—...y te haré saber, chico bonito, qué...—deja de hablar automáticamente cuando pongo mis manos sobre su boca.
Él entonces se fija en el hombre que mira durante un minuto al callejón para ver si me encuentra.
Él chico y yo nos mantenemos en silencio.
Cuándo se va, el chico me quita ambas manos de su boca.
—¿Me has llamado chico bonito?—digo con confusión, después de mirarnos por un momento.
—Sí, pero no tanto como Lily. Ella seguro me mataría si le digo que hay alguien casi tan bonita como ella.—dice, y casi puedo ver un poco de rubor en sus mejillas.
—Ah, bien.
—Entonces... ¿Te importaría compartir que te ha pasado con el viejo Burke? Es el señor que te andaba persiguiendo, por si te lo preguntabas.
—... Puede o no que le haya robado algo de su tienda.—digo con algo de vergüenza por haber sido atrapado.
—Ah, ya veo.—dice con comprensión.—A él es muy difícil robarle, te juro que tiene ojos en la nuca o algo, porque no tiene ni una cámara de seguridad el tacaño.
—¡Ya sabía que no eran imaginaciones mías, tenía mis ojos fijados en él y cuando estoy por marcharme de repente venía a por mí!—digo casi como una revelación.
Él asiente con la cabeza.
—Pues sí. Por cierto, no eres de por aquí, ¿verdad? —dice mirándome con sus bon- ojos azules atravesando mi alma.
—Ehm, no.
—Mmm. Supongo que si quieres mantenerte aquí, necesitarás un guía y...si gustas un lugar para pasar la noche. No nos importaría. —dice mirando a otro lado.
—Claro. —digo sin pensar realmente en ello.
Horas después, con algunas travesuras a nuestras espaldas y una señora que se suponía que "veía nuestro futuro" (sí, claro) diciendo cómo moriremos en unos pocos años, nos encontramos en un apartamento algo descolocado y con la pintura de la pared descolorida.
—Bueno, bienvenido a mi hogar. —dice, el que ahora sé que se llama Jason.—Puedes pasar aquí la noche cuando quieras en cualquier momento. Creo que Lily vendrá en breves.
Lo último lo dice mirando un reloj que, aunque roto, sigue dando la hora.
—Lily es...¿tu hermana?—digo esperando haber atinado.
—Bueno...No. Es mi amiga, desde que nos conocimos hace algún tiempo nos hemos mantenido juntos. Sólo quedo yo de mi familia.—dice mirando a una habitación del pasillo.—Sólo me queda esta casa que pende de un hilo. Lily y yo la intentamos mantener.
—Oh. También quedo yo solo. —digo, pensando en mi pobre madre—Supongo.
—Sí... En fin. Te muestro dónde guardamos los sacos de dormir. Nosotros nos solemos poner a dormir en el salón, dónde se mantiene mejor el calor.—dice guiándome a un armario dentro de una de las habitaciones.
—Entiendo. Oye, no espero molestaros ni nada por el estilo, me quedaré esta noche y me iré.
—No digas tonterías, si tanto te importa, puedes poner una parte con nosotros para pagar al casero.—dice rebuscando en el armario y sacando unos sacos.
Me extiende uno y lo agarro.
—¿No es un poco pronto para dormir?
Me mira por el rabillo del ojo.
—No para nosotros. Después hemos planeado algo... Si quieres unirte después dínoslo.
Caminamos de nuevo al salón y colocamos los tres sacos enfrente de la televisión antigua que hay sobre un mueble y nos sentamos en el pequeño sofá.
—¿De qué se trata ese plan que tenéis? —digo curioso.
—Bueno, pues...—un sonido por la ventana nos interrumpe y de inmediato saco una daga de mi bolsillo por si es un monstruo.
Una niña con una sudadera parecida a la de Jason abre con un clic la ventana y la atraviesa como si lo hiciera todos los días.
—¡Jay! A que no lo adivinas, ¿sabes quién le ha ganado al Señor Weatherby a las cartas por primera vez en años?—dice andando hacia la cocina, sin siquiera mirarnos.
Jason se levanta, conmigo siguiéndolo.
—Umm. No sé, ¿tú? —dice con voz de falsa sorpresa.
—Exacto. ¿Sabes lo que eso significa?
—No. —digo yo confundido, sin entender absolutamente nada.
Ella se gira como aquella muñeca diabólica, y tan solo en un parpadeo viene a lanzarse sobre mí.
—¡AHH! —grito con sorpresa. Ella parece estar mirando mi daga, que no la dejo quitármela a pesar de sus intentos.
Rodamos por el suelo mientras Jason se nos acerca y nos intenta separar.
—¿¡Lils!? ¡Luke! ¡Parad! ¿Qué os pasa? —dice cuando nos logra separar y nos ponemos de pie a una distancia prudente.
—¡¿A mí?! ¡Pero si se me ha lanzado!
—¡No te dejes engañar, Jason...!
Jason la interrumpe mientras ahora comprendo lo que está pasando.
Ambos tenemos heridas de la daga por rodar por el suelo.
Esta "Lily" puede ser un monstruo.
La miro con desconfianza, a la vez que ella lo hace.
—Di tus intenciones. —dice “Lilianne” con voz de mandato.
—¿Perdona?
—Perdonado. Ahora, dilas. —dice frunciendo el ceño, concentrandose en algo y agarrando algo de su bolsillo.
Jason nos observa en silencio.
—Bueno… Jason me encontró cuando supuestamente robé algo y me dijo que podía quedarme aquí si quería.—digo manteniendo la mirada en su mano, que ahora se ha relajado.
—¿Es cierto? Jason.
—Sí, sí. Parad la desconfianza. Nunca te he visto tan alterada. ¿Estás bien? —dice él preocupado.
—Perfectamente. Pensaba que tenía que ver con mi…madre. Esa que te dije que se fué poco después cuándo nací.
La entrecierro los ojos, ahora con otra cosa completamente distinta en mente.
—Sí. Ella…No suele quedarse mucho tiempo cuando viene desde Grecia, su ciudad natal. —me mira directamente cuando dice esto.
—Ya veo.
Jason da unas palmadas para interrumpir nuestro concurso de miradas.
—Bueno, ahora que está todo aclarado. Lily, este chico bonito de aquí es todo un experto el arte del engaño. Nos podría ayudar con el plan de tu ya sabes qué.
—Con los cientos que he ganado esta tarde, de momento no es necesario hacerlo. También me gustaría hablar con Luke a solas solo para…comprobar unas cosas y ver si puede quedarse. Te puedes haber precipitado al invitarlo.
Él le hace un puchero.
—¿De verdad no vamos a ir? Tenía ganas de hacerlo.
—Habrá que esperar, Jay. Ahora si queréis podemos cenar algo. Y hablaré contigo, Luke.
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Lo ha dicho Jason cuando nos separó, chico bonito. —dice con burla.
Ahora nos ponemos en la mesa para que con una mirada de ella, Jason salga de la habitación con desgana y echándonos una mirada.
Hora del interrogatorio.
Lilianne me miró con cara ilegible durante al menos unos segundos, antes de reclinarse en la silla y hablarme con voz seria.
—Supongo que eres también un mestizo, ¿cierto?
—Supones bien.
—¿Te ha enviado él?
—¿Quién?—dije sin entender.
Ella me mira directamente a los ojos.
—Mi padre, por supuesto.
—No me ha mandado nadie aquí, ciertamente ningún dios o diosa.
Ella entonces pone cara de confusión y me espeta:
—Mi padre no es un dios, por mucho que se lo crea. Es mi madre la diosa.¿Entonces tienes un deseo de muerte? Gotham no es un lugar seguro.
—¿Qué? ¡Por supuesto que no! De hecho estaba pensando en irme hasta que Jason me pidió que me quedara.—ella inclina su cabeza ante eso y pone cara pensativa.— Por cierto, ¿qué quieres decir con lo de tu padre?
—Creo que pasaste la prueba, pretty boy. Pero te estaré vigilando.—ella ignora mi última pregunta para después guiñarme un ojo.
—Lilyyy.
—Qué.
—¿Lo de tu padre…?
—Prefiero no hablar de él, gracias.—dice mirando a otra parte de la cocina.
—Entiendo. Y…¿sabes quién es tu madre?—digo, intentando curiosear algo sobre ella.
—Te lo digo si tú me lo dices, pero sin nombrarlos directamente. Sabes que podemos captar su atención.—entonces a ella se la iluminan sus ojos esmeraldas oscuros.—También lo intentaremos adivinar, si quieres.
—Bien. Entonces…desciende del rey.
Ella se me queda mirando.
—¿Sabes que casi todos son sus hijos? Aunque no me quejo, seguro que lo adivino más rápido que tú.
—Adivinalo entonces.
Ella imita la acción de disparar flechas.
—No es él.
Ella sigue la acción pero esta vez remarcando su pelo largo.
—Mmm, no. No crea que tenga ninguno, en verdad.
Ahora ella blande una espada invisible a lo que niego.
Seguimos con ella esta vez diciendo “sabiduría” como respuesta.
Me mira y entonces hace algo que me sorprende: se echa a reír.
Sin entender yo nada, Jason se asoma a los segundos por la puerta, buscando lo que la hace reír y viendo mi desconcierto.
Ella se levanta (aún riéndose) para ayudarle con los platos y la comida, por lo que cuando faltan aún algunos cubiertos y vasos les acompaño para colocarlos y después cenar la pizza que había traído Lilianne para llevar de un restaurante italiano.
Cenamos con charlas, bromas y discusiones sin sentido.
Cuando terminamos, decidimos poner un rato la televisión para terminar viendo una película en la que acabamos medio dormidos todos.