Prologo
Sobrevivió. Debería estar muerto al igual que su padre después de los disparos que lanzó, pero la extraña aparición de la policía lo salvó y hoy está a punto de ascender al clan más poderoso de la mafia siciliana, lo cual hiere su honor y sangre.
Puede soportar cualquier cosa en el mundo menos los fallos. Prende su habano en medio de la vista de más de veinte hombres que me bajan la cabeza cuando me ven. Saben quién soy, a qué vengo y por qué estoy aquí después de más de diez años lejos de Italia.
Sus rostros obedientes quedan en silencio mientras la llovizna fría le hace eco a unos pasos que se detienen tras de mí con cautela, como si hubiese estado esperando aquí desde hace mucho.
-Bienvenido a Italia, mi señor.
Sé quién es sin necesidad de voltear. Me limito a exhalar el humo de mi puro rozando mi arma y en medio del silencio los recuerdos vuelven a golpearme abruptamente trayendo mi memoria la batida, los chillidos, el rostro vendado del chiquillo junto a esos labios que no me los saco de la mente, peor aún la forma en que ágilmente escapó de la muerte, aunque no del peso en su pasado. a
-En unos días cumple 21 años... y está en Roma. Se rumorea que la hermandad le cederá el clan.
Sus palabras son una inyección de adrenalina, alimento vivo para un depredador como yo que no iba a quedarse con las ganas cuando tenía hambre.
El pasado no perdona los errores ni da contemplaciones, así como las mentes fuertes no sucumben ante el fuego porque
el jodido infierno es lo único que conocen. Después de años en exilio era hora de tomar lo que me pertenece, incluso él. -Ha sabido jugar muy bien sus cartas, pero ahora arriesga más de lo que cree, señor R...
-Wade -Concluyo, girando mi cuerpo mientras su mirada se mantiene inquieta.
Era lo que estaba proyectado a ser y lo que seguiría siendo para ellos.
-¿Sabe realmente quién es él?
-Un chiquillo que corrió despavorido ante una balacera - bufo-. Un tonto que no supo ni cómo defenderse ante las balas y que dejó morir a su padre mientras el shock la paralizaba por completo. Por supuesto que lo sé.
-Su belleza solo es gancho para la obsesión de sus detractores. Los asfixia hasta que mueren y caen a sus pies para luego sacar sus verdaderas garras. Parecerá noble y bueno mostrándote su fragilidad ante todo, pero es solo una arpía en busca de crecimiento
El sabor del whisky todavía estaba latente en mi lengua, así como las ganas que tenía de él. Mi mano estrella una daga en la fotografía borrosa que yace en el suelo mientras chorros de Iluvia parecen consumir el barro de su encima.