El tesoro de Cáliz

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Sinopsis

En el reino de Silverland se celebra el año nuevo con la llegada de la primavera, durante esta celebración el castillo sera allanado perdiendo,así, todos sus tesoros. de esta manera dos jóvenes amigos tomaran la decisión de aventurarse a recuperarlo todo y volver antes que llegue el frío.

Genero:
Adventure/Fantasy
Autor/a:
Cam
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

prólogo


En una noche primaveral, hace mucho tiempo atrás, una dulce princesita de 7 años de edad caminaba alrededor del gran salón, donde se encontraban los invitados, rumbo a la cocina en busca de un bocadillo azucarado de esos que su padre y las doncellas a su cuidado le prohibían comer. Sus azules ojos se iluminaron con anhelo al ver su tan ansiado botín. Tomó algunos panecillos rellenos de mermelada de fresa, sus favoritos, y volvió a la fiesta sin ser descubierta en su inocente crimen.

Ella se sentía aburrida en aquel habiente de nobles, los demás niños no parecían querer jugar, y su hermana Lucero la ignoraba todo el tiempo. De esa forma decidió seguir paseando por el enorme castillo en el que habitaba. Pasó delante de una puerta que daba al jardín de flores que perteneció a su madre cuando está aún vivía y allí vio a su “tío”, el capitán de la guardia real, hablando con uno de sus subordinados.

—Capitán se lo ruego, déjeme por favor ir al festival, mi familia me espera —dijo el soldado con tristeza en su mirada.

—Denegado, vuelva a su puesto —le respondió su superior.

Caliza notó, no solo la negativa actitud del tío Cole, si no también que detrás del soldado se hallaba un niño de una edad similar a la suya, el cual ella conocía bien, su amigo Seref.

Caminó tranquila hacia ellos, para, posteriormente, jalar un poco de la tela del uniforme del capitán.

—Tío, déjalos. Hoy es un día para estar en familia —hablo la pequeña —como princesa decreto que Seref y su padre pueden irse —concluyó.

La princesa sonrió triunfante, había visto a su padre hacer decretos antes y ella siempre quiso intentarlo. Los adultos la observaron con ternura, siendo tan pequeña sus “decretos” no tenían valor alguno aún, mas no tenían razón para negarle el intento. El capitán asintió ante la “orden” y el soldado acaricio la cabeza de la niña como agradecimiento. Antes de que fueran, Caliza sujetó la mano de Seref.

—espera! —Le dijo —ten, para que te de suerte. Algún día serás un valiente caballero —sonrió la niña mientras le entregaba un brazalete de oro decorado con una rosa grabada y en cuyo dorso de encontraba el nombre de la princesa.

Ante aquella acción, Seref no respondió, solo se limitó a ruborizarse y sonreír antes de marcharse junto a su padre rumbo al pueblo.

Caliza se quedó allí junto al capitán Cole, observando como el par se alejaba. Luego ella miró al adulto a su lado y sonrió ofreciéndole uno de los panecillos hurtados. El hombre gustosamente lo tomó y acaricio los cabellos castaños y ondulados de la infante, con ese cariño paternal que el rey nunca le había demostrado a la pequeña.

—Eres tan bella y amable como lo fue tu madre —mencionó Cole con un suspiro, mientras miraba el cielo nocturno. Se llenó de nostalgia al pensar en aquella dama que años atrás él había amado.

Permanecieron allí, observando las estrellas y comiendo los pequeños postres hasta que la princesa se durmió sobre el césped. Él la llevo nuevamente dentro del castillo para que la acuesten las doncellas que deberían haberla estado vigilando todo el día, mas, la princesa siempre escapaba de ellas.