"Только"
Con lágrimas en los ojos el chico suplico, dejando que la intensidad se volviese aún más notable en ese lugar, entre roces prohibidos y jadeos que inundaban sin vergüenza alguna la habitación fue reclamando lo que por ley le pertenecía solo a él, restregando su mejilla ya sonrojada en esa tela fina y delicada como un mimoso cachorro necesitado de atención, podía oler a pesar de su incomoda posición la excitación del otro, tan embriagadora como la esencia dulce de un perfume y tan peligrosa como un veneno letal recorriendo el organismo hasta apagarlo por completo, inclusive podía sentir su propia dilatación surgir en su entrada por simples acciones sin reacción y el dolor de una hinchazón envolver la cabeza de su miembro que dejando caer pequeñas gotas de líquido preseminal solo lucía más resbaladizo y deslumbrante que antes, muchas cosas que lo hacían suspirar adormecido y desesperado pero sobretodo que le dejaban en claro la interminable malicia de su hombre que atravesandolo como la peor de las estacas lograba quebrarlo en miles de pedazos volviendolo vulnerable y débil... Tan manipulable como un objeto fácil de palpar...
Él, T/n Afton, solo quería una cosa, lo que no muchos podrían ver o incluso tocar, lo que antes con múltiples berrinches y pucheros exagerados había conseguido, lo que lo volvió loco desde un principio, quería esa fuente de gran placer, esa droga a la que era totalmente adicto y que sin importar nada lograba aturdirlo con sus movimientos... quería lo que muchas veces lo bombeo hasta el éxtasis y lo que lo marco con todo y etiqueta exigiendo a gritos imposibles de escuchar su colaboración, quería la polla de su lechero favorito, su intimidad, su zona de adoración, esa que buscaba dejar en libertad para tomarla con su mano y frotarla justo como a él le gustaba hasta que su propia y especial leche se esparciera por todo su rostro, quería llevarla a la boca para repartir besos llenos de adoración, quería succionarla y sentir la base hincharse por la sensibilidad de su glande y joder, incluso quería brincarle encima para que llegase a lo profundo de su ser y tocase los puntos ocultos y prohibidos que se removían en su interior ansiosos por más, esos puntos que solamente él podía conocer y rodear posesivamente.
Lo quería, con anhelo, devoción y amor y no podría ser tan complicado recibirlo.
-Papi -Lloriqueo meneando su trasero como si tuviese vida propia, encargándose de que los sonidos bulliciosos llegarán a sus sentidos auditivos -Solo... Solo la puntita, por favor, solo la punta, solo eso.. Papi, dame leche, quiero lechita, por favor -Con urgencia levantó su cabeza sintiendo los largos y finos dedos del mayor en su barbilla obligándolo a mantener el contacto visual, este sonreía casi tetricamente dejando que sus labios rojizos por las múltiples mordidas que se provocaba en momentos de estrés sobresalieran en ambas pupilas dilatadas claramente necesitadas de reconocimiento, su hombre era hermoso y sabía perfectamente lo que hacía al tocarlo de esa manera tan prohibida y seductora...De esa manera tan hipnótica.
"¿Que clase de persona sería si cumplo todos tus caprichos?" Pregunto, pero t/n, con berrinches infantiles y divertidos solamente buscaba ser follado, aliviado... llenado, solamente buscaba esa sempiterna sensación de satisfacción con ojos de cachorro lastimado y extrema dulzura, solamente buscaba entregarse al de piel blanquecina y grandes ojeras porque a pesar de sus ideales cuestionables era el único que lograba hacer que su corazón latiera como un loco y él, él lo seguiría al mismísimo infierno con tal de escuchar ese lindo y rítmico sonido indicarle que estaba vivo, muy vivo.
-Seré bueno, no le diré nada al otro Francis, por favor déjeme montarlo, deme de su leche! Haré lo que sea... Por favor, por favor, lo dejaré entrar siempre...
-¿Siempre?
-Sí, sí... Por favor.
Mimoso, podía ser simplemente eso, un jodido mimoso que al sentirlo abrir las piernas y marcar los diversos músculos de estás se estremeció con vehemencia en su lugar, actuando como un devoto al tener a la vista al santo que siempre adoro, que cuando lo vio lamerse los labios gimio hasta ser escuchado lastimando sus pobres cuerdas vocales y que no se resistió, aún intentándolo, al sonido de su voz o la forma en la que su toque siempre era cálido, tan cálido que quemaba como los carbones al fuego encendiendo las llamas para abrirle paso al calor
¿A caso podía culparse?
¿Negarse a ser de su propiedad?
En momentos como estos, las opciones no existían, solo el disfrute personal, SU disfrute personal que comenzó en el momento en el que su voz nuevamente resonó por el ambiente, traspando las potentes paredes de su habitación.
-¿Sabes cómo convencerme, no?
Se había enamorado del victimario, cayendo en sus trampas como un lindo cervatillo acercándose al cazador para comprobar sus verdaderas intenciones... y lo peor de todo es que lo amaba, amaba ser esa presa...
-Ven aquí, niño bonito
Amaba el poder que Francis tenía en su cuerpo.
Sonrió sentándose en su regazo aún en su estado de desnudez, moviendo las caderas de un lado a otro para sentir el bulto erecto y palpitante del mayor buscarlo curioso aún dentro de los ajustados pantalones, esta deseaba la misma atención que aquel requería, deseaba una mano trazando líneas imaginarias por todo su falo hasta encontrar su propio camino por el grosor, lo deseaba a él...
¡Y que emocionado lo ponía!
Despojo con cuidado al castaño de aquella tediosa vestimenta y trago saliva, una vez su traviesa polla brinco con libertad por sus muslos al ya no estar envuelta de frágiles e incomodas telas, no era un vil mentiroso, no le gustaba serlo, podia tener un secreto en ese momento pero sus palabras sobre solo engullir "la puntita" empezaron siendo verdad, algo que sí o sí debia cumplir solo que... en sus planes jamas estuvo el hecho de que los besos de francis por su cuello lo hicieran retorcerse maniáticamente o que su agujero rosado se fuese abriendo y cerrando con movimientos desesperados trayendole una preciosa estimulación donde solo podía sentir una cosa, el tamaño del contrario rozandose con los pliegues de su culo, en serio no se lo espero ni mucho menos imagino el ser tan arriesgado como para murmurar una disculpa y dejarse caer sobre él montandolo como si fuese un semental, dejando que su gruesa polla se amolde perfectamente a su ano entrando y saliendo como le plazca, lastimando sus carnosas paredes poco dilatadas...
-Mghsm.. Oh, papi... sí, leche! Leche... Quiero tu leche!
No escucho del todo los gruñidos dominantes de su hombre o la forma en la que se quejaba por el ardor que invadía toda su ingle, tampoco cuando ahorcandolo susurro seductores halagos en su oído, pues sus ojos color miel se desviaron hacia arriba y su mente desapareció, poniéndose en blanco y transformando todo sonido en un simple ruido ensordecedor que necesitaba ignorar para no caer en la inconsciencia....
Podría hacer eso mil veces y nunca arrepentirse solo para ver su abdomen abultarse por no saber recibir bien la longitud erecta del más grande o sus fluidos combinarse con algo de sangre.
"Mierda, bebé..."
Brinco hasta enterrarse más profundo y sollozo, perdiendo momentáneamente el aire ante su agresividad, su mano derecha lo ahorcaba hasta dejar una marca difícil de quitar y su mano izquierda se encargaba de pellizcar el mismo trasero que le otorgaba placer, no lo entendía pero le gustaba, tanto como el choque de sus testículos contra la base de su piel o la cabeza de su miembro tocando su próstata sin parar, llegando más lejos de lo que realmente podria llegar
-Oh!, t/n, te ves tan ridículo lloriqueando y montando mi polla, debería dejarte hacer esto más seguido para que el resto vea lo zorra que eres... Un sumiso de mierda que solo sabe ofrecerme el culo... ¿Te gusta?... ¿te gusta como te rompo en dos?
-¡Francis!
-¿Que pasa? vas a correrte sin antes ordeñarme a mi?... quizás deberíamos follarte todos los francis... ¿Eso es lo que buscas, no? tener a todos jodiendote ese maravilloso agujero pequeñito y arrugado.... ¿Lo deseas? Uno en tu boca y otros dos en tu maldito ano.
-¡AH~! Papi! Papi!
Con gritos agudos y bulliciosos se retorció encima suyo, dejándose llevar por las palabras que salían de la boca del contrario.. Aquellas que solamente lo excitaban más, esa versión retorcida del lechero no compartía, ya lo tenía muy en claro pero el simple hecho de imaginar al resto observandolos en esa situación casi provoca que se corra y manche el abdomen de su amado.
A él no le molestaría que lo viesen ser tomado con brutalidad por su amo.
Asi como no le molestaba ser el niño privilegiado de los doppelgander, el peor ser del mundo terrenal y espiritual.
-M-mas... papi!
"¿Más...? sí, te voy a dar más, mucho más... ¿querías leche, no? pues yo te dejare lleno de ella."
Grito.
Sí, no le molestaba en lo absoluto.
Todo lo contrario.