el metiche de minho
Los corredores entraron al claro después del laberinto.
—Nos vemos en la cena —Thomas asintió a lo dicho por su ahora asiático amigo, chocaron los puños y cada uno tomó su camino.
El pelinegro caminó hacía los huertos, sonrió al ver al rubio sentado en un tronco, entonces se sentó junto a él.
—Hola.
—Hola, Tommy —le regresó el saludo con una sonrisa tranquila.
Ellos dos mantenían algo secreto, pero querían esperar para contarles a los del claro, sin embargo, sus planes se vieron “levemente” afectados.
Todos estaban alrededor de la fogata pláticando alegremente, en un momento se creó un silencio en el que se escucho algo extraño.
—¡Te lo juro que si! Los vi besa… —el asiático se calló al sentir todas las miradas sobre él.
Nadie dijo nada, pero algo si pasaba, a todos los chicos se les generó una pregunta en la mente, miraron a Minho, luego a Gally y después a Chuck, volvieron su vista a Minho y así incontables veces, buscando una respuesta.
Minho miró a Chuck, este le devolvió la mirada, el asiático negó lentamente con los ojos abiertos como platos, justo iba a taparle la boca al shank hasta que…
—Minho afirma que miró a Thomas y a Newt besandose —soltó, todos siguieron en silencio.
Miraron a los chicos mencionados, estos estaban estáticos y con los ojos muy abiertos.
—Ya chicos, dejense de chismes y a comer —ordenó el jefe.
—Si, Alby —todos obedecieron a lo dicho por el moreno.
Thomas y Newt volvieron a respirar tranquilos, agradeciéndole mentalmente a Alby por distraerlos, pero de lo que no estaban enterados, era que Minho mantenía su mirada fija en ambos, poniéndose una meta: descubrir que ocultan esos dos
Ya era noche, todos dormían, excepto el pelinegro, que no lograba conciliar el sueño, por lo que subió a la torre observando las estrellas, en un momento sintió que ya no estaba solo, miró hacía las escaleras, sonriendo al ver asomarse la cabellera rubia y rizada.
—No puedes dormir, ¿cierto? —Thomas asintió ante lo dicho por su pareja.
Newt se sentó a su lado, se miraron fijamente a los ojos, sonrieron, el corredor se acercó y lo besó, siendo correspondido por su pareja.
—!Lo sabía! —se sobresaltaron al ver al de ojos rasgados parado donde iban las escaleras, apuntándolos a ambos.
—¡Mierda! ¡Minho, espera!
—¡Minho, cállate! —la pareja bajó de la torre lo más rápido que pudieron para seguir al otro corredor.
—¡Chicos! ¡Chicos, despierten!
—¡Minho cállate! .
Los chicos empezaron a despertar, encontrandose con la extraña imagen de un Minho corriendo y gritando como vieja, con unos Thomas y Newt persiguiéndolo, muy molestos.
—¡Minho, ven acá!
La verdad es que Newt tenía algo de sangre de corredor, por lo que estaba casi a la par de Thomas.
—¡Tengo derecho a hablar! ¡Existe la libertad de expresión!
—¡Te voy a expresar unos coños si no te callas ahora mismo! —exclamó Newt enojado.
—¡CHICOS, DESPIERTEN!
—¡MINHO, SI NO TE CALLAS SERÁS COMIDA DE PENITENTE! —amenazó esta vez su compañero corredor.
—¡NO PUEDEN CALLARME! ¡OPRESORES!
—¡MINHO!
Newt observó preocupado a todos sus compañeros parados, mirando la extraña escena que habían armado.
—¡GRACIAS A DIOS! ¡CHICOS, THO…! —el pelinegro tapó la boca del asiático.
—¡Mierda! —chilló apartándose bruscamente de su compañero, sobándose la mano donde este le había mordido.
—¡MINHO UNA PALABRA MÁS Y TE PROMETO QUE TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS! —escupió el de rulos.
Pero el asiático ni siquiera lo escuchó.
—¡MIRE A THOMAS Y A NEWT BESANDOSE EN LA…! —fue derrumbado por Thomas, quien le tapó la boca con una mano, forcejearon unos momentos hasta que pudo hablar —¡TORRE!
Silencio.
Thomas y Newt tenían sus rostros ardiendo, no sabían si de coraje o de vergüenza, no importaba.
—Minho… —le llamó tranquilamente el rubio.
—¿Qué? —preguntó ya parado.
—Estás muerto.
El asiático abrió mucho los ojos aterrado, empezó a correr con todas sus fuerzas pidiendo ayuda con Newt suguiéndolo y lanzándole cualquier insulto que se le ocurría.
—Thomas —el mencionado miró al jefe —¿Es cierto lo que dijo Minho?
—Umm… —titubeó un poco, tomó aire —sí.
—No es una gran sorpresa, en realidad —Thomas agradeció a Gally por romper el silencio incómodo, todos asintieron de acuerdo con Gally —, se notaba que se querían coger desde que llegaste ¡Auch!
Se sobó la cabeza donde Alby le había dado un coño.
—Era de esperarse —todos miraron a Matías —, somos puros chicos, era obvio que al menos uno iba a salir joto.
—Se dice Gery —corrigió Chuck, lo observaron confundidos —, en uno de sus sueños extraños, escuché a Thomas decir que así les decían a los que les gustaban los hombres.
El mencionado rió nervioso, él había dicho Gay, pero no quería arruinarles el momento a sus amigos.
—Oh… ¡Perfecto! A partir de ahora les diremos Gerys a los que les gustan los hombres —declaró Alby.
—¿Alguien va a evitar que Newt mate a Minho? —todos miraron hacía donde Jeff, el corredor y el rubio seguían como el gato y el ratón.
—¡VUELVE ACÁ MALDITO SHANK COBARDE!
—¡JAMÁS! ¡NO HASTA QUE TE CALMES!
Los chicos se miraron entre sí.
—¡Nah! —todos estuvieron de acuerdo.
—Bueno chicos, a dormir, mañana tenemos que madrugar de nuevo —asintieron a lo dicho por Alby y se desearon buena noche.
Y así fue como los chicos del claro, gracias a un metiche y chismoso Minho, descubrieron la relación secreta que mantenían el nuevo corredor y el segundo al mando.