CAPÍTULO 1: FIESTA DE CUMPLEAÑOS
Era una tarde soleada en el Reino Champiñón, hogar de los grandes héroes Mario y Luigi. Acababa de llegarles una carta de la princesa Daisy diciendo que estaban invitados a su fiesta de cumpleaños en el castillo de Peach. Pero, ¿por qué en el castillo de Peach si Daisy reinaba Sarasaland? Ambos hermanos decidieron no darle importancia.
Como era el cumpleaños de una princesa fueron vestidos de traje, pero para cuando las puertas del castillo se abrieron resultaba que en realidad era una fiesta estilo juvenil. Sabiendo cómo era la personalidad de Daisy debía ser obvio, en especial para Luigi, ya que había comenzado una relación con ella.
Sus novias los recibieron con un abrazo intentando no reírse de las pintas de los gemelos.
D: “Perdonad chicos, olvidé mencionaros que os pusieseis algo cómodo para hoy. Je, je.”
L: “Q-que v-vergüenza. Seremos el hazmerreír de la sala.”
P: “Tranquilo Luigi, creo que con lo elegantes que vais hasta viene bien. Así cuando nos vean bailar sabrán que vosotros sois nuestros chicos.”
M: “Ah Peach, me gusta tu inteligencia y amabilidad.” Le dio un beso de esquimal.
P: “Gracias Mario.” Peach no se veía tan contenta ni por el cumplido ni por el beso.
La fiesta transcurrió normal hasta llegada la hora del baile. Los héroes bailaron con sus chicas ambos felices y súper enamorados… aunque no por parte ni de Peach ni de Daisy. Más bien les resultaba incómoda la situación.
M y L: “Ojalá este momento durase para siempre mi princesa.”
Daisy se soltó de Luigi y sugirió al DJ poner música disco.
L: “¿He dicho algo malo?”
D: “No, no cachorrito. Es solo que me gustaría pasarme bien el resto de la fiesta con mi mejor amiga. Ya te hice caso por bastante tiempo.”
L: “E-está bien.”
Mientras con Mario y Peach.
P: “Lo siento Mario, pero me gustaría pasar más tiempo con mi amiga.”
M: “E-está bien, como quieras.”
D: “¡Atención todos, ahora empieza la mejor parte! ¡Bailad hasta desplomaros!” La sala parecía una auténtica discoteca.
Mario le dijo a Luigi que iba al baño, pero en realidad era una excusa para investigar el extraño comportamiento de las princesas. Peach y Daisy se fueron al dormitorio de Peach, y como un ninja Mario las siguió sin que le descubriese.
Gracias a un kit de ítems portátil que traía consigo en caso de un posible ataque de Bowser Mario usó un mini champiñón para encoger su tamaño y así poder colarse en la habitación y esconderse entre unas flores.
P: “Gracias por sacarme de ahí Daisy, ya no podía más.”
D: “Yo tampoco. Tener que fingir estar loquita por esos dos es agotador. Y esas pintas que llevaban… Dios… ¿qué estamos, en una boda o en mi cumpleaños?”
P: “Oh cari, no te enfades, ahora estamos solo tú y yo.” Las dos princesas juntaron sus labios en un apasionado beso mientras que Mario se quedó boquiabierto. “Besas muchísimo mejor que Mario.”
D: “Igualmente preciosa. Luigi no es nada comparado contigo.”
M: “*Mamma mía, ahora todo tiene sentido.*”
D: “Ya no le aguanto más. Le quiero pero solo como amigo.”
P: “Yo solo trato así a Mario por ser el héroe del reino.”
D: “Mira, ahora en confianza; Luigi es como un niño pequeño.”
M: “*¡Será puta!*”
P:”Y Mario con su acento italiano es casi insoportable, además de que está gordo.”
M: “*¡SERÁ PUTA!*”
D: “Bueno, olvidémonos de los chicos. Es hora de mi regalo de cumpleaños.”
P: “¡Qué ganas tenía!”
D: “Mañana cortamos con los dos.”
Mientras Peach y Daisy se besaban y se desnudaban Mario salió del dormitorio, se tomó un champiñón y volvió a su tamaño normal al mismo tiempo que asimilaba lo que vio. Al volver con Luigi éste estaba en un balcón conversando con algunos Toads.
M: “*¿Cómo voy a decírselo? Mi dulce e inocente hermanito.*”
Luigi se percató de la presencia de Mario y fue corriendo a recibirlo con un abrazo.
L: “¡Mario!, ¡qué bien que por fin has vuelto!”
M: “Solo han sido veinte minutos bro.” Mario suspiró.
L: “¿Te pasa algo bro?”
M: “Demos un paseo.”
L: “¿Eh?, ¿por qué?”
M: “Necesito un poco de aire fresco. Y me gustaría que me acompañases.”
L: “E-está bien.”