Luz de luna ☽ Changlix

Sinopsis

(692 años antes de los acontecimientos de Dulce Aroma) Una guerra provocada por las traiciones y el rencor. Lazos rotos y una maldición forjada a base de dolor. •Precuela de Dulce Aroma (puedes leer en el orden que quieras pero te recomiendo leer primero D.A. para una mejor lectura). •Mencion de otros idols. •Contenido explícito.

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
Lexy Zu
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo: El destino forjado.

Era oscuridad en el bosque y la luna estaba comenzando a tomar un color azúl. Nayeon corría lo más rápido que podía lo cual no era mucho ya que al estar embarazada le era en extremo difícil, razón por la cual no podía usar sus alas, estaba tan cansada y sin energía. Tenía que correr y correr y encontrar un lugar donde ocultarse para proteger la vida del hijo que cargaba en el vientre.



Años atrás ella jamás se hubiera imaginado que el líder celestial Taeyong estuviera persiguiéndola para asesinarla siendo él el propio padre del niño al cual esperaba. Después de todo, el amor algunas veces no es suficiente.



La situación en la que hoy en día se encuentra Nayeon es debida a una traición. Nayeon era una ángel guerrera, de hecho era una de las mejores, así logró llamar la atención del líder Taeyong. Como era de esperarse ambos se enamoraron y tuvieron su primer hijo al que nombraron Chan, Taeyong estaba demasiado feliz con esto, quería a Chan tanto como a nada más en el mundo.



Taeyong era un ángel con prejuicios aún más extremos que los de los demás celestiales, era un líder demasiado duro, con esa misma dureza crió a su hijo Chan, lo educó para que fuera consiente de su fuerza e hiciera uso de ella. Nayeon quiso intervenir en la forma que su esposo estaba educando a Chan pero no le fue permitido. Ella se encontraba frustrada pues con los días que pasaban se decepcionaba más y más de Taeyong, tanto que ya pasaba la mayor parte de su tiempo en la tierra. Fue en una de esas escapadas de su terrible vida que conoció al hechicero Hwang Hyunjin, ambos entablaron una linda amistad que con el paso del tiempo se convirtió en algo más.



Pero como todo, los secretos no pueden mantenerse por mucho tiempo así, y menos una traición.



Cuándo Nayeon se enteró de su embarazo estaba aterrada y a la vez se encontraba radiante de alegría. Sin mencionar por el hecho de que su pequeño bebé sería un ángel de la luna, este hecho se sabía ya que exactamente dentro de nueve meses sería la llegada de la luna azúl, y está aparecía una vez cada 1500 años.



Todo fue bien durante su embarazo hasta que Taeyong se enteró de su amorío con el Hechicero. Lo primero que esté hizo fue dar la orden de que eliminarán a cada hechicero de la faz de la tierra, dicha orden se llevó a cabo y, a las dos semanas ya no quedaba ni un solo perteneciente a esta raza. O eso es lo que él creyó.



Eso fue lo que nos trajo hasta aquí. Nayeon logró escapar del lugar donde su esposo la tenía cautiva pues cuando él se enteró de su aventura con ese hombre, las dudas sobre el embarazo de ella fueron enormes. Chan notaba como las cosas con sus padres iban mal, y él fue el que sugirió a su padre que encerrara a su madre para que está no pudiera escapar con aquel hombre.



Mientras corría Nayeon cayó al tropezar con una piedra, el grito que soltó debido al dolor y las contracciones que empezaba a tener fue demasiado desgarrador. En medio del bosque y con la luz de luna azúl, Nayeon dio a luz a su pequeño hijo. Ella se encontraba contenta y le sonrió a su bebé, fue cuando escuchó un ruido entre los árboles que dirigió su vista hasta el sonido y se encontró con el rostro del hombre al que amaba.



Hyunjin se acercó hasta ella luciendo demasiado preocupado.



—Debes irte, Taeyong no tardará en llegar aquí— dijo ella con dificultad.



—No te dejaré— ella derramó unas cuantas lágrimas.



Unos segundos pasaron mirándose y finalmente se besaron, el beso más sincero que ella dio.

si tan solo te hubiera conocido antes.



Se separaron debido al llanto de su pequeño hijo recién nacido, Nayeon sabía que está sería la última vez que vería a Hyunjin y también la última que vería a su bebé pues se encontraba deshidratada y con terribles golpes, sumándole las energías que perdió en él parto.



—Te amo— dijo ella con una lagrima escurriendo por su mejilla. Finalmente Nayeon cerró los ojos para jamás abrirlos de nuevo.



Hyunjin gritó y lloró de impotencia, todos los últimos meses la paso sin encontrar rastro alguno de Nayeon y cuando finalmente supo dónde la tenían oculta ya era tarde.



Pequeños destellos de luz comenzaron a emerger del cuerpo inerte de Nayeon y finalmente se rompieron en miles de luces, desapareciendo una a una. Su pequeño bebé quedó recostado solo en el suelo.



Hyunjin no podía dejar de lamentarse, pues ya jamás la volvería a ver. Entre sus lamentos alguien aplaudió detrás de él.



—Conmovedora escena, debo admitirlo— la voz de Taeyong abarcaba todo el silencioso lugar— Mi querida esposa me facilitó las cosas al morir, ahora solo faltas tú.



Ambos comenzaron una pelea sin fin. Taeyong usando su fuego y Hyunjin utilizando todo su torrente de energía. El celestial creía que tenía ganado el combate, lo que él no sabía es que Hyunjin era el Hechicero más poderoso que existía, por eso no era de sorprenderse que él hubiera logrado sobrevivir a la cacería que su raza sufrió.



Taeyong finalmente cayó cundo recibió un ataque desprevenido. Hyunjin finalmente acabo con su vida y se convirtió en miles de fragmentos de luz.



El Hechicero se derrumbó a llorar, era un llanto desgarrador, cada día lamentándose por no insistirle a Nayeon que dejara su vida con los celestiales e irse lejos juntos. Cuando finalmente se tranquilizó un poco, un sonido le hizo darse vuelta. Ahí lo vió, al hijo de la mujer que amaba con el hombre que le hizo daño. Por qué sí, Nayeon quedó embarazada de Taeyong cuando esté la tomo por la fuerza.



Hyunjin se acercó más al pequeño celestial y lo observó, el pequeño ser tenía los ojos de un azúl intenso y sonrió. Esa pequeña sonrisa en el rostro de ese pequeño niño inocente le hirvió la sangre por completo. Hyunjin se llenó de un coraje sin control.



Maldijo a los dos hijos de Taeyong, ambos encontrarían la felicidad y justo cuando se sintieran dichosos está les sería arrebatada, y morirían con un dolor tan profundo como el océano mismo, sufrirían el dolor que él sentía pero triplicado. Esta era la razón por la cual los hechiceros eran temidos y por la cual cuando se enteraron de la masacre hacia ellos las demás criaturas mágicas no intervinieron, por qué los hechiceros eran poderosos, y una vez que realizaban un conjuro no había ser existente capas de revocarlo, ni siquiera ellos mismos.



Probablemente Nayeon estaría decepcionada y molesta con él, pero eso no importaba. Ella ahora estaba muerta, y sus hijos pagarían su dolor.