Himejima Gyomei.
⚊¡P-Pero Oyakata-sama, es un niño!— La mujer parecía alarmada al ver al nuevo pilar de la niebla.
⚊Kanroji... Adolescente. Y aún así demostró ser alguien bastante fuerte, es por eso que está aquí con nosotros hija mía. — Mitsuri paro su berrinche e hizo un puchero. — Espero le den una agradable bienvenida.
⚊Me gusta mucho tu cabello, Tokito-san! — La pelirosa tocaba con todo el amor del mundo el cabello del menor, rozandolo con sus dedos de forma placentera al sentir un pequeño choque eléctrico.— ¿Alguien te ha dicho que tus ojos son muy bonitos?
⚊No. — Respondió cortante.
Kanroji llevaba al menos una hora intentando que Muichiro dijera algo más que “No” “Sí" “Ok”, pero parecia misión imposible.
⚊¿Señorita Kanroji? — Un hombre azabache apareció, este era muy alto.
⚊¡Himejima-san! ¿Qué ocurre? — La mujer se levantó, tomándole la mano a Gyomei.
⚊El patrón dice que te tenía que informar sobre la amnesia de Tokito.
⚊Oh, claro. Eso explica muchas cosas. — Suspiro, limpió su falda y palmeo la cabeza del menor. — Nos vemos, Tokito-san.
Y así se fue, dejando al adulto con el adolescente.
Ah, si tan solo no se hubiese ido.
⚊¿Tokito?
⚊¿Uhm?
Gyomei no respondió, sólo se sento a su lado mientras mantenia su cabeza agachada, moviendo su mano. Parecia buscar algo.
⚊No era nada. — Cuando encontro lo que quiso, lo apreto y manoseo con fuerza.
⚊¿Q-Qué haces? — Tokito se comenzo a desesperar cuando sintio una mano grande tocar su muslo. — Detente!
⚊Las cosas se piden bien. — Se coloco enfrente del menor, tomándolo de la barbilla. — Y de todas formas no aceptaré alguna petición.
Sonrió para después juntar sus labios con los de Muichiro.
Himejima impedia que el menor se levantara, lo sujetaba con su mano izquierda con fuerza.
⚊¡Mgh! — Intento mover su rostro, cosa que fue en vano.
⚊No estes forcejeando. No te servirá. Y ni siquiera intentes gritar, nadie te escuchara aquí.
Agarro ambas manos del menor, sujetandolas con una sola suya. Tiro el cuerpo de Tokito al pasto y con su otro brazo bajo los pantalones junto a la ropa interior de este.
Toco la punta de su miembro, intentando que este se pusiera erecto. Termino por sacar la ropa inferior de este y subio sus piernas a sus hombros.
Himejima sonrió al poder sentir el miedo de Tokito, era... era algo maravilloso a su parecer.
Aún con las manos sujetando a Muichiro, bajo sus propios pantalones junto a su ropa interior.
Tomo su virilidad y comenzo a introducirse dentro de la entrada del ojimenta.
⚊¡N-No! — Soltó un grito ahogado al sentir un horrible dolor en su interior. Sintio la sangre saliendo de él, el miembro del otro expandir su entrada...
Todo era tan horrible.
Pero para Gyomei no era nada más que encantador.
⚊Si quieres gritar hazlo, ya te advertí que nadie te escuchara. — Se acerco a su rostro, plantando un beso en su frente. — Moriría por ver las expresiones que haces.
No dijo nada más.
Comenzo a embestir mientras pasaba su dedo al rededor de la entrada de Muichiro, limpiaba la sangre con extrema rudeza. Si tuviese uñas largas, seguramente el menor estaría sangrando en ese mismo instante.
⚊¡Mghm! ¡P-Por favor, no, para! — Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, el dolor que sentía no le causaba nada mas que desesperación.
Himejima sonrió ante eso, no le importaba en realidad. Solo quería su propia satisfacción.
⚊Ah... se... se siente bien. Se nota que eras virgen. Me alegro de s-ser el primero. — Al estar tan estrecho, el placer de Gyomei ni siquiera disminuía un poco.
Se sentía cerca del orgasmo, pero no se detendría por eso.
Soltaba gruñidos mientras escuchaba los quejidos desesperados de Muichiro.
El menor no podía escapar, y era obvio.
Su cuerpo no era nada comparado con el del otro.
Tomo su ropa y se la colocó. El llanto no desvaneció, pero si se hizo más lento y bajo.
Gyomei lo había dejado a su suerte.
De su entrada podía sentir como la sangre salía, al igual que la semilla de aquel hombre.
Himejima lo había manchado, ahora estaba sucio.
Se sentía asqueroso.
Camino a su finca con la ayuda de la Guía de su cuervo, y también como pudo ya que su cadera dolía como la puta mierda.
«Estoy... sucio. Soy un asqueroso de mierda, ¿por qué deje que eso pasara?» Pensó.
Sí, realmente se sentía horriblemente mal.
Al llegar a su finca, corrió al baño para poder bañarse. Quería quitarse esa sensación.
Se quito la ropa y prendio la llave del agua, ya no importaba si estaba fría. Solo quería estar limpio.
Miro su cuerpo, lleno de moretones que obtuvo al intentar escapar. Lleno de mordidas y chupetones, nada más asqueroso que eso.
Se metió, comenzando a sentir el frío tacto del agua con su piel. Apoyo su cabeza en el borde de la tina y con lágrimas comenzo a mirar a todos lados.
Buscando...
Buscando una solución a su tristeza.
Y ahí fue que vio, una navaja de afeitar.
Salio de la tina, sin miedo a caerse por estar mojado.
Tomó la navaja y ni siquiera lo dudo cuando la acercó a su muñeca, pasando el delicado filo de esta por sus venas. Rápidamente comenzo a sangrar, notaba con ardor las heridas recientes. Limpio la sangre, sí, ardio echarle agua. Busco vendas mientras hacía presión para que no saliera más sangre.
Había cortado demasiado profundo. Podia notar la grasa de su piel a través del corte.
Pero... se había olvidado de lo que paso.
Se sentía libre.
Esa sería su posible única escapatoria.
Si es que nadie más se unía a la larga lista...