01.
—mamá, ya llegó el correo.-dijo aquella pequeña niña castaña aún con la pijama puesta-
—bien, dáselo a tu padre.-exclamó la madre-
Ariana llevo un par de cartas a su padre el cual las reviso una por una hasta llegar a una carta con un aspecto viejo o desecho.
—cariño, ¿podrías venir?-dijo el padre llamando la atención a la madre.-
La madre fue al comedor donde estaba el padre, la niña aún entendía nada por qué sus padres no le explicaban...
La madre después de unos minutos empezó a casi gritar de la emoción, ya que la carta decía que la hija avía quedado en un colegio de magos llamado Hogwarts.
—mamá, papá, ¿qué pasa?.-dijo la niña un poco confundida-
—entraste a Hogwarts- dijo la mamá emocionada abrazando a la niña–
—y que es eso?.-
—es una escuela de magia, a la cual yo fui cuando tenía también tu edad.-dijo la mamá aún emocionada—
—me gusta la magia.-
Los días pasaron, y hoy la mamá y la hija iban a comprar las cosas que ocuparía la niña para su estancia en Hogwarts.
—siempre soñé con traer a mis futuros hijos a comprar sus cosas, sabías que cuando yo vine a comprar mis cosas todavía no habían muchas tiendas como ahora.- dijo la mamá llamando la atención de la niña la cual iba viendo a todos lados con curiosidad—
—mamá, tú ya eres viejita, obvio que van a ver más cosas.- dijo la niña bromeando haciendo que la mamá le diera un ligero golpe en la cabeza-
—treinta años no son muchos Ariana.- dijo la mamá un tanto indignada–
Cuando terminaron de hacer las compras la niña y la mamá volvieron a casa con un lechuza, una varita y un caldero tal cual como lo decía la nota...
La niña iba viendo la lechuza la cual era hermosa y no parecía una bruja ni daba miedo como lo decían en el mundo muggle, más bien daba paz.
Llegaron a casa y la niña fue corriendo hacia su cuarto para convivir con la lechuza, era muy amable y cariñosa se notaba que Ariana iba a encariñarse con el animal.
—te llamaré Bubi.- dijo la niña feliz admirando la lechuza–
La niña salió del cuarto para ir a con su madre para hacerle una pregunta...
—mamá, ¿puedo sacar a la lechuza de la jaula y que esté en mi cuarto? Es que no quiero que esté encerrada y por cierto ya le puse nombre, se llama Bubi—se le notaba la voz a la niña que ya se había encariñado-
—si está bien hija...bonito nombre y dale de comer, debe tener hambre a viajado mucho.- dijo la mamá sin voltear a ver a la niña ya que estaba cocinando—
La niña corrió de nuevo a su habitación con la lechuza, hizo todo lo que dijo su mamá y empezó a jugar con la lechuza, raramente está no le hacía daño solo se ponía frente de Ariana para que le acariciara sus llamativas plumas...
(...)
Los días pasaron, el padre de Ariana se avía ido por su trabajo a otro país así que no estaría cuando ella se fuera a Hogwarts pero volvería cuando ella ya lleve 3 días allá, hoy era el día en el que todos abordarían el tren, la mamá de Ariana se la avía pasado llorando ya que nunca pensó ver a su niña yendo a Hogwarts
—mamá, ya estoy lista.-dijo la niña asomándose por la puerta del cuarto de su mamá la cual se estaba limpiando las lágrimas-
—ya voy hija come lo que está en la mesa, yo ya salgo.- la madre de Ariana ahora se empezó a maquillar–
Un par de minutos después la madre y la hija ya avían dejado la casa, ahora estaban en la gran estación, llegaron a un muro donde ya estaban pasando las familias...
—pasa Ariana yo pasaré detrás de ti.- dijo la madre–
Ariana pasó el muro, por un momento la niña creyó que se estamparía y quedaría en ridículo pero todo lo contrario, su mamá también pasó y cuando iba a salir el tren ellas se despedían.
—te extrañaré hija, cuídate y no te olvides que te estaré mandando cartas cada mes yo y tu padre.-con esas palabras la mamá de Ariana le dio un ligero beso en la frente—
—yo también mamá, me cuidaré mucho y está bien.-la niña le dio un beso en la mejilla a su mamá y con eso entro a él vagón–
Ariana buscó un sitio que estuviese solitario, le daba pena socializar, encontró un lugar solitario y se sentó a leer lo libros que su madre le había comprado, a Ariana le encantaba leer, empezó a disfrutar de su soledad ya que estar rodeada de muchas personas la irritaba.
Hasta que una chica con el cabello hasta los hombros se asomó por la puerta...
—hola me podría sentar?.- dijo aquella niña desconocida–
—si, claro pasa.-a Ariana no le molestó ya que la niña se miraba amable–
—oh, perdón mi ignorancia ¿cómo te llamas?.- volvió a hablar–
—Ariana, ¿y tú?.-
—bonito nombre, yo me llamo Dayis es un nombre único, en realidad mi mamá lo creo, se basó en su nombre y en el de mi tía.-dijo la niña, al parecer era muy platicadora, todo lo contrario a Ariana–
—bonito nombre también.- Ariana después de decir eso se volvió a su libro y la niña volvió a hablar–
—y que lees?.-dijo la chica ahora dándole una mordida a una manzana roja "De donde saco una manzana" pensó Ariana–
—estoy leyendo un libro de pociones.- ahora la chica ya no hablo pero no paraba de hacer ruido con diferentes cosas, no pareciera querer hacerlo intencionalmente así que Ariana no le dio importancia aunque eso la desconcentraba un poco–