Before we collide (SPANISH VERSION)

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Sinopsis

¿Acaso soy lesbiana? No lo sé. Supongo todos podrían con seguridad afirmar quienes son después de graduarse de la universidad, quiero decir, ya has convivido contigo mismo durante 22 años. Pero para mí no es así, tengo 22 años y estoy muy lejos de descubrir la verdad oculta en mí, y que como flores, está buscando la luz, pues todo cambió desde que me crucé con esos ojos castaños que cambiaron por completo mi forma de ver el mundo. Nora vive en las sombras de su propio corazón, consciente de que algo late diferente en su interior, pero se oculta dentro de sí misma para evitar romperse tras las expectativas de los demás. Hay algo dentro de ella que desconoce y que, como flores, está buscando la luz. Pero justo cuando Nora cree que puede seguir su corazón, se enfrenta a una barrera infranqueable que se interpone entre ella y la verdad. Pronto se dará cuenta de que se encuentra tan cerca, pero a la vez tan lejos de por fin ser quien ella es. Sin miedo, libre de las sombras que la acechan. Cada avance está marcado por el miedo a perderlo todo, pero cada sonrisa compartida es un recordatorio de que ser ella misma no le hará daño. Únete a Nora en su viaje hacia la aceptación y hacia la libertad de ser quien realmente es.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
who is Jax
Estado:
En proceso
Capítulos:
41
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

1. Mi vida comenzaba a los 22 al parecer.

Mayo

— Los días últimamente son aburridos ya que se han acabado los últimos exámenes finales, pero esperamos con ansias que este semestre haya sido de mucho provecho para los nuevos alumnos de nuestra prestigiosa Universidad Central de Seattle, ¡así como para nuestros graduados! ¡Les deseamos mucho éxito!

— ¡Así es Charlie!, esperamos que los graduados hayan disfrutado su estadía en la universidad. Ya lo ves, un día es tu primer día y al siguiente ya estás saliendo de la universidad…

Me encontraba sacando cosas de mi casillero que por tantos años guardó lo que ahora son recuerdos de mi vida universitaria. Las manos me temblaban ligeramente mientras retiraba los libros y los apuntes, dejando el espacio vacío y desolado.

Me miré de cerca en el espejo que había colgado en la puerta de mi casillero. Mis ojos grises reflejaban una mezcla de nostalgia y anticipación por lo que vendría después. Mi cabello negro como la noche caía en suaves ondas sobre mis hombros, enmarcando mi rostro pálido. Un lunar se dibujaba debajo de mi ojo izquierdo, una peculiaridad que siempre me recordaba a mi madre, ya que ella tenía el mismo lunar en el mismo sitio.

Ajusté los lentes que descansaban sobre mi nariz, una constante compañía durante todas esas noches de estudio. Aunque a veces los odiaba por las marcas que dejaban en el puente de mi nariz, no podía negar que formaban parte de mí. Me examiné detenidamente, tratando de recordar cada facción de mi rostro, consciente de que este era el final de una etapa y el comienzo de otra. Mi vida comenzaba a los 22 al parecer.

Retiré el espejo con cuidado mientras escuchaba las voces de una chica y a un chico a través de las bocinas de los pasillos, eran los locutores de la radio de la universidad. Luego me dispuse a caminar hacia la salida cargando las cosas que había dejado en mi casillero por tantos años. Tenía en mis manos años de experiencias en la universidad que me había abierto tantas puertas, y gracias a la que conocí gente extraordinaria.

Ya casi ninguno de los graduados caminaba por los pasillos, todos habían terminado de vaciar sus casilleros antes de que se acabara la semana. Yo también lo habría hecho de no ser por la inmensa melancolía que me provocaba terminar esta etapa. Decidí esperar hasta el último viernes para recoger mis cosas, creyendo que la espera duraría lo suficiente para hacerme creer que nada iba a cambiar. Pero todo estaba a punto de cambiar.

La verdad es que siempre me ha sido difícil soltar, pero esta vez es justificado, después de todo estaba terminando la etapa más importante de mi vida, y es algo que no muchos logran hoy en día.

Salí por la puerta principal y caminé unos pasos antes de irme. En un movimiento me dí la vuelta para admirar el logo de la universidad, sintiendo la nostalgia de dejar toda una etapa atrás. Ahora era una graduada de literatura, toda una escritora.

Todo iba a cambiar a partir de este momento.

— ¡Nora! ¿Qué haces?

Grace, mi compañera de clases durante toda la universidad, estaba gritándome a través de la ventana de su coche. Salté y giré del espanto en cuanto su grito interrumpió mi momento melancólico. Sus cabellos ondulados salían por la ventana, sus rizos siempre fueron parte de su personalidad.

— ¡Nada! Sólo admiro la Universidad por última vez. — dije aproximándome a su coche con algo de nostalgia mezclada con melancolía.

— ¡Oh, Nora!, por favor, odiabas a casi la mitad de los profesores. — replicó ella.

— Cierto. Pero, ¿qué acaso no se me puede permitir un momento de melancolía por los buenos recuerdos? — repliqué mientras subía mis pertenencias al asiento trasero, junto con las de Grace.

— De acuerdo, de acuerdo, pero no es el fin del mundo, ¡lo mejor está comenzar!

¿Y de verdad lo mejor estaba por comenzar?

Me subí en el asiento del copiloto y pronto Grace dio marcha al auto.

— ¿Y es que sabes qué, Nora?, te tengo buenas noticias. Celebraremos nuestra graduación en mi casa. — anunció esbozando una sonrisa de oreja a oreja.

— ¿Ah sí? ¿Tu madre en serio aceptó? — pregunté mientras miraba por la ventana a la Universidad que cada vez iba haciéndose más chica en cuanto nos íbamos. Más lejana.

— ¡Claro! Es británica, pero sabe divertirse, aunque no lo creas. Además, mamá Avery la convenció.

Para ser honesta, las mamás de Grace son lo máximo. La Señora Avery es una mujer morena, pelinegra y de cabellos ondulados qué combinan con sus curvas. Gran mujer, divertidísima hasta la muerte. Su esposa, la Señora Charlotte, es una mujer británica, poco más alta que la Señora Avery. Sus cabellos son preciosos, lisos y pelirrojos. Su naturaleza británica la hace parecer una mujer determinada, reservada y seria, y lo es, pero cuando está con su familia es totalmente relajada. Ambas adoptaron a Grace cuando era pequeña.

— Ahora todo tiene sentido, me alegro de que haya accedido. — respondí.

— Yo también — sonrió, — ¡Oh!, y ¿recuerdas a mi hermano, no?

— ¿Oliver? Claro, una vez en tu cumpleaños lloró mientras soplabas las velas. — Grace soltó una carcajada al finalizar mi frase.

Recordé en mi mente el momento exacto. Visualicé a Oliver, un chico alto, británico, hijo de la Señora Charlotte, casi una copia de ella pero en versión masculina. Daba la apariencia de ser reservado y duro, pero ese día, en el cumpleaños de Grace, pude verlo escondido derramando unas lágrimas sinceras tras el hecho de sentir a su pequeña hermanita envejecer.

— HA-HA, ¡Déjalo!, es demasiado sensible para este mundo cuando se trata de mí. — comentó dándome un codazo sin perder de vista el camino. — Cómo sea, estará hoy en casa para celebrar nuestra graduación. — añadió.

— Lo imaginaba, eres su adoración después de todo.

— Eso no es todo, también estarán sus amigos, ¿no te molesta, cierto? — preguntó mirándome de reojo.

Giré la mirada hacia Grace.

Conocía bien a Oliver. Tras años de ir a casa de Grace para las fiestas, sabía de antemano que es un tipo muy agradable. Siempre viste de traje por su trabajo ya que es un abogado exitoso, y su apariencia es cómo la de algún hombre famoso que le encanta vestir de etiqueta, prácticamente la perdición de cualquier chica enamoradiza. Pero nunca me topé con sus amigos.

Lo que sí sé es que es mayor que Grace, por lo tanto, sus amigos deben de ser mayores también, pensé, tal vez a la fiesta llegarían un montón de hombres de traje sosteniendo carteles de “felicidades graduadas”.

El sólo pensar en ello me hizo reír.

— No, para nada. — respondí finalmente.

— ¡Cool! Te la pasarás genial, lo prometo. Dicen que tienen preparada una sorpresa para nosotras. — mencionó dando pequeños golpecitos al volante. — Hoy es una ocasión especial y adoro las sorpresas, así que iremos a celebrar justo ahora.

— Oh — miré mi atuendo.

Llevaba una blusa de tirantes blanca que combinaba con mis jeans oscuros. Por otro lado mi tenía mi cabello negro como la noche, casi nunca necesitaba que lo peinara, pero a veces me gustaba hacerme una coleta de caballo. Hoy simplemente decidí sujetarlo en un moño desarreglado. Me sentía cómoda para estar sólo la familia de Grace y yo, ¿pero los amigos de Oliver?

¿Qué pensarían de mí los abogados? ¿Qué no tengo plancha para el cabello?

— ¿Debería de cambiarme el outfit? — pregunté, los pensamientos intrusivos me habían atacado.

— Negativo, — negó Grace con el dedo índice, — a) no es una situación así de formal, y b) tranquila, te ves bien. — puntualizó guiñándome un ojo.

Sonreí, su comentario me alivió un poco, — De acuerdo, confiaré en ti. — suspiré, esperaba que tuviera razón. Odiaría ver a un grupo de abogados burlarse de mi outfit poco formal.

Mis pensamientos intrusivos fueron eclipsados por mi consciencia, recordé que estaba acostumbrada a celebrar cualquier cosa en casa de Grace. Halloween, Día de Acción de Gracias, Navidad, Año nuevo; todo día importante me encontraba celebrándolo en casa de Grace. Era lógico celebrar nuestra graduación en su casa. Además, su familia es muy amable conmigo. Eso me hizo sentir mejor.

Y la verdad es que la familia de Grace es genial. Grace es la hija adoptiva de dos madres amorosas. Sus hermanos, Oliver y Madison son exitosos. Oliver es el mejor abogado que puedas conocer, y Madison es Psicóloga. Ambos aman mucho a Grace, pero Oliver es el más sobreprotector con ella. Casi nunca está por su trabajo, pero siempre aparece en las fechas importantes.

Al poco tiempo llegamos a su casa, una preciosa residencia con el patio lleno de plantas de todo tipo. No había rejas por que las madres de Grace creían que una reja haría difícil el apreciar el patio.

— De acuerdo, mírame y escucha con atención. — dijo Grace mirándome seriamente tras haber aparcado el coche frente a su casa. Abrí mis ojos como platos.

Grace me tomó fuerte de los hombros. — Si te pones borracha no pienso volver a sostenerte la cabeza mientras vomitas. La última vez me salpicaste y eso nunca lo voy a superar.

Carcajeamos. Los recuerdos de nuestra última fiesta invadieron mi mente. Aunque recordaba poco esa parte, el recuerdo vago de Grace limpiándose mientras trataba de sostener mi cabeza para que el vómito no se me fuera por la nariz me hicieron reír.

— ¡De acuerdo, de acuerdo!, prometo no ponerme borracha. — dije levantando mis manos en el aire.

— Maravilloso, ahora, que empiece la fiesta. — me sonrió mientras salía de su auto.

Salí del coche. El sol del verano nos acariciaba la piel. El clima es bastante agradable, y aire fresco de la tarde nos envuelve al caminar hacia la entrada de la casa. Parecía buen clima para una fiesta.

Sin mucho preámbulo entramos. El silencio y la oscuridad nos en volvieron tras cruzar la puerta principal. Al parecer no había nadie en casa. Al ver a Grace me di cuenta de que el brillo de sus ojos se había apagado, sentí la desilusión en su mirada.

— Oh, parece que llegamos muy pronto. — expresó en un suspiro de desilusión.

Yo estaba preparada para reconfortarla, pero antes de que pudiera decir algo…

— ¡Sorpresa!

Voces gritaron y las luces se encendieron de repente, dejando ver la decoración de la casa y cambiando el ambiente sombrío y desolado a uno de fiesta y alegría.

Guirnaldas y globos de colores pasteles adornaban el lugar, acompañados de carteles de felicitación y dibujos de birretes de graduación. El ambiente pronto se volvió alegre.

Observé la sala, la mirada de Grace se iluminaba con la esencia del lugar. Sonreí al ver como cambiaba su expresión de desilusión a la alegría en segundos.

Sus madres corrieron a abrazarla fuerte, después sus hermanos, Oliver y Madison, que estaban en casa para celebrar también.

Acto seguido me abrazaron a mí, recibí felicitaciones y muchos estrechos de mano. Me sentía querida.