El destino es algo curioso-DabiBaku
Embarazo
#Mommyfest #TwinstarsBkdk
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Para un alfa no pude ser complicado buscar una pareja con la cual tener diversión o si estar seguro de que quiere estar toda su vida con él. Dabi era de los primeros, solo quería tener relaciones casuales o de una sola noche, pero eso cambio cuando vio a aquel lindo omega.
Rubio y con hermosos ojos de color rojo. Quedo tan maravillado por su belleza que incluso su lobo interior lo deseaba para protegerlo de cualquier cosa. Estaba de camino al trabajo, así que podría tardarse tan solo unos minutos.
Vio hacia abajo para notar que su traje no tuviera alguna arruga. Satisfecho con eso, decidido camino hacia aquel omega, quien por ahora no lo había notado y estaba viendo su celular. —Hola lindura— el contrario al escucharlo rodó los ojos. Ya estaba harto de que la mayoría de los alfas venga a coquetearle como si eso fuera a funcionarles.
—No me interesas, largo— su tono de voz hostil prácticamente hizo ronronear al lobo. Por su parte, al pelinegro le intereso mucho esa actitud.
—Ni siquiera me has visto como para que me digas esas palabras tan crueles— Katsuki gruño antes de apartar desinteresadamente la mirada de la pantalla, lo cual fue un grave error. Cuando sus miradas cruzaron, sintió como su corazón dio un rápido latido.
Su lobo comenzó a dar vueltas y brincos, emocionado por encontrar a quien sería su pareja de vida. Esto molesto al rubio quien frunció el ceño. —Ya te vi y sigues sin interesarme— sin esperar a que Dabi dijera algo, simplemente se alejó, pero su lobo se entristeció y le pedía que regresara. —No vas a convencerme— susurro para no ser escuchado.
El pelinegro no podía entender lo que pasó. Era imposible que un omega se resistiera a su atractivo una vez que lo ven. —¿A caso perdí mi gracia?— al notar que dos chicas pasaban por ahí le sonrió y ellas se ruborizaron. —No, no es por eso— pensativo se marchó a su trabajo donde no se salvo de los regaños de su padre.
—¿Ahora a ti qué te pasa?— le pregunto Shoto. Al escucharlo vio a su alrededor notando que estaban en la sala de reuniones y solo estaban ellos dos. Ni siquiera notó cuando termino aquella reunión. —Estabas más distraído de lo normal— mientras hablaba acomodaba unos documentos dentro de su carpeta.
—Conocí a un lindo omega.
—Eso no es novedad— todos en la familia Todoroki sabían de la vida que le gustaba tener a Dabi.
—Pero él es diferente— aquel tono dulce lo hizo soltar de repente la carpeta que estaba por llevarse para prestarle atención a su hermano notando una sonrisa en él. —Estoy seguro de que él es mi pareja.
—¿Estás bien? ¿Te golpeaste la cabeza?— al escucharlo salió de su ensoñación.
—¿Qué estás insinuando?— estaba a la defensiva luego de oír aquellas palabras.
—Tú nunca dirías algo como eso— reflexionó un poco y se dio cuenta de que eso era cierto.
—Pues puedo cambiar si quiero— ofendido, se levantó para irse saliendo de la sala, pero regreso a los pocos segúndos por su carpeta. Cuando se había ido Dabi, inmediatamente el bicolor tomo su celular para llamar a su mamá y hermanos para contarles lo sucedido.
El pelinegro, como cada día antes de ir al trabajo, esperaba en aquella intersección a que apareciera aquel rubio, pero para su mala suerte no se lo topó. Cada que eso pasaba este se desanimaba y su lobo se entristecía.
Pasaba algo similar con Katsuki quien estaba de mal humor solo porque su lobo se quejaba. Cuando iba a la universidad a lo lejos podía ver a Dabi, que de inmediato se apresuraba para regresar y tomar otro trayecto. Le era fastidioso tener que soportar todo esto.
Aunque no espero que por casualidad se topara con el pelinegro. Quiso casi salir huyendo, pero no quería mostrar que él había provocado algo dentro de su ser, así que camino tranquilamente a un costado y como se lo esperaba, Dabi lo siguió. —¿Puedo acompañarte?— hablo una vez que estaba caminando a su lado.
—¿Ahora me vas a acosar?
—Por favor no lo tomes de esa manera, solo me interesa ver que llegues a salvo a tu destino.
—A eso se le llama acosar— al pelinegro le causo gracia su comentario que no pudo evitar reír provocando una extraña sensación en el rubio. Durante el camino a su universidad, Dabi no dejo de hablar de cualquier cosa, incluso de sus gustos.
Ambos se sentían cómodos hasta que tuvieron que separarse, provocando de nuevo tristeza en sus lobos. —¿Al menos puedo pedirte una cita?— estaba ansioso por esperar la respuesta, aunque su rostro tranquilo nunca cambio.
—Lo tendré en cuenta— fueron sus únicas palabras antes de irse. Dabi suspiro no por ser una derrota, más bien porque esas palabras le dieron ánimos de seguir intentándolo hasta que reciba un sí definitivo.
Entre regaños de su padre, cada mañana no faltaba el día en que el pelinegro no acompañara al rubio en su trayecto sin faltar al despedirse si aceptaría una cita con él, recibiendo la misma respuesta. Rechazo tras rechazo un día Katsuki acepto solo para ver con que lo sorprendía. Si ya paso una prueba, ¿por qué no lo haría de nuevo?
Desde entonces se podría decir que estaban en una relación donde a la mayoría de los que conocían al rubio se sorprendieron al mirar como el alfa le daba un beso de despedida y que Katsuki lo dejara e incluso le sonriera ligeramente antes de empujarlo y regañarlo por su atrevimiento.
Los días se convirtieron en meses hasta que llego la graduación del rubio que Dabi emocionado le pidió celebrarlo, aunque eso trajo algo consigo semanas después. —Oye gatito, déjame entrar.
«—¡No! ¡Largo!—» llevaba dos horas intentando convencer al omega de que abriera la puerta de su habitación. Estaba en la casa de los Bakugo, porque después de que la doctora les diera los resultados de los análisis que le hicieron a Katsuki este salió rápidamente del consultorio sin decir ni una palabra.
Aunque lo busco en su departamento no lo encontró y espera un poco hasta que recibe una llamada de Mitsuki diciéndole que entro a su casa como si nada y se encerró en su antigua habitación. —Ya te lo dije, yo no voy a dejarte solo, menos ahora— no paso mucho cuando escucho el seguro ser quitado.
Eso lo tomo como una invitación y la acepto entrando. Noto que el rubio estaba sentado en medio de la habitación dándole la espalda. Cuando cerró se acercó para sentarse detrás de él y abrazarlo. —¿Quién te dijo que me abrazaras?
—Ahora me necesitas más que nunca y aquel pequeño que está creciendo aquí— bajo una de sus manos para tocar sobre la ropa el vientre plano. —No pienso dejarte solo de ahora en adelante. Posiblemente, estés más enojado conmigo por sugerirte “aquello” ese día, pero tampoco espere que fueras a emba…
Recibió un golpe con el codo en el abdomen que incluso le saco el aire y solo pudo colocar su frente contra la espalda de su novio. —Más te vale hacerte responsable o en serio te mato— no pudo evitar reírse por lo bajo a causa de aquellas últimas palabras.
Ese mismo día decidieron contárselo a los padres del rubio, aprovechando que estaban ahí y a decir verdad se lo tomaron muy bien. Por parte de los padres de Dabi no tanto porque su padre si regaño a su hijo mayor y exigiéndole también que cuide muy bien de su futuro yerno.
El pelinegro cada que tenía oportunidad colocaba su cabeza suavemente sobre el vientre para intentar escuchar los latidos de su futuro hijo, incluso le hablaba y no sabía Katsuki por qué lo dejaba hacer eso, pero le tranquilizaba al ver que Dabi se esforzaba en cuidar de ambos.
Con forme su embarazo se hacía presente los cambios de humor también, aunque más malhumorado que nada. Lo único que lo relajaba era el aroma de su pareja mientras estaban sentados y él recargado de espalda sobre el pecho del alfa; quien acariciaba el vientre ya crecido de Katsuki.
Haciendo esas acciones provocaba en el rubio sueño e inevitablemente se dormía o en caso contrario solo cerraba los ojos y sin que él tuviera mucho control comenzaba a ronronear. Al pelinegro le gustaba cada faceta, sea buena o mala, pero eso no le quita la emoción de saber como se verá su futuro hijo o hija una vez que nazca.