Sinfonía

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Sinopsis

Los superpoderes son tanto una maldición como una bendición, aquí, Scarlet y Violet deberán aprender como llevarse bien entre ellos con el fin de sobrevivir en su nueva profesión como "Agentes", también conocidos por las personas como superhéroes.

Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Presentación

Cuando una persona se imagina cómo sería su vida con superpoderes suele pensar en algo típico, super fuerza, super velocidad, teletransportación, invisibilidad y un largo etcétera.


Pocos son los que piensan en poderes sumamente rebuscados y específicos, como poder mover con la mente únicamente un trozo de jamón o algo al menos un poco más útil.


La verdad es que tiene sentido que no lo hagan, porque, si bien existen los poderes en este mundo, estos vinieron con un costo.


Los que nacemos con nuestras habilidades permanecemos bien, solo somos una molestia para nuestros padres cuando somos pequeños, pero ahí está la otra cara de la moneda, aquellos que las consiguen después de su primer año de vida terminan siendo monstruos y es deber de aquellos con poderes fuertes encargarse de la situación.


Estas personas son llamadas héroes por algunos, aunque oficialmente su nombre es "Agentes", estos son desplegados dependiendo del rango asignado a la amenaza.


-Por ejemplo, la que tienes delante de ti es de rango C, es a prueba de balas pero no tiene nada más que sea especial-.


El hombre que dijo aquello portaba una gabardina de color negro y un par de zapatos del mismo color, así como también tenía su cabello rosado recogido en una cola de caballo.


-Espérame aquí, ya me encargo-. Dijo con un tono tranquilo.


En un parpadeo, el hombre había aparecido frente al monstruo y lo golpeó, destruyendolo antes de que este siquiera se diese cuenta.


-Continúa con tu camino, yo tengo algo de prisa, recuerda comer tus frutas y verduras-.


Al terminar de hablar se despidió haciendo un gesto con su mano para después desaparecer, dejando una nube de polvo donde estaban sus pies.


La chica con la que estaba hablando simplemente siguió su camino, siendo seguida por el chico que iba flotando junto a ella.


Estos dos habían nacido de una forma peculiar, al principio se pensaba que tenían la habilidad de cambiar de género, pero conforme fueron creciendo se dieron cuenta de que realmente eran dos personas diferentes.


Pero, aunque fueran distintos solo uno de ellos podía existir, mientras que el otro adquiriría una forma translúcida similar a un fantasma, con la que seguiría de cerca, en este caso, a la chica.


-Oye Violet ¿Sabes quién era ese?, era bastante guapo-. El chico no respondió. -No seas así, por cierto, ¿Recuerdas si teníamos tarea para hoy?-. Le preguntó al chico mientras revisaba la hora en su teléfono. El pelinegro negó con la cabeza.


Ambos formaban parte constante de la vida del otro, por lo que se veían obligados a ver y escuchar todo lo que el otro hacía, esto provocaba que su relación no fuese muy buena.


La chica caminó un poco hasta llegar a la estación del metro, la cual estaba al otro lado de la calle, dónde se subió al primero que pudo con la intención de llegar lo más pronto posible a su escuela.


-Voy a escuchar música, si me duermo despiértame cuando lleguemos a nuestra parada-. Dijo, a lo que el chico asintió.


Para ellos, especialmente para la pelirroja, era bastante normal que la gente los viese, no solo porque que ella era bastante atractiva, sino que también era debido a que parecía que hablaban solos, ya que nadie más podía ver a su acompañante.


Pasó cerca de una hora en la que el chico simplemente vio el paisaje por el que su ciudad era tan famosa, siempre le había gustado y era una de las razones por las que había hecho todo lo posible por convencer a su compañera de estudiar tan lejos de su hogar.


Un par de minutos después, la pelirroja fue despertada por la voz del chico -Scarlet, ya estamos cerca-. Él no acostumbraba hablar con demasiado volumen, incluso aunque solo la chica pudiese escucharlo.


Le tomó un par de intentos pero finalmente logró despertarla poco antes de su parada, por lo que tuvo que salir del metro corriendo para evitar quedarse dentro. Al salir de la estación se encontraron frente a su destino, donde los estaba esperando una chica de cabello rubio.


-No recordaba que hoy te tocaba salir a ti-. Dijo algo sorprendida al ver a la pelirroja.


-Violet quiere hacer un par de cosas el fin de semana, por lo que me cambió sus turnos por los míos-. Dijo mientras se quitaba los audífonos.


-Cambiando de tema, ¿Trajiste la tarea de la clase de cálculo?-. Dijo, sorprendido un poco a la chica.


-Violet, ¿No me dijiste que no había nada para hoy?-. El chico negó con la cabeza.


La rubia se quedó viendo como ambos discutían, hasta que la pelirroja finalmente volteó a verla -Dice que eso es para la próxima semana-.


La chica quedó en shock durante un momento -Dormí menos de tres horas por hacer esto-. Dijo algo deprimida.


-Míralo por el lado positivo, vas a poder pasármela-. Dijo con un tono animado, recibiendo una mirada algo molesta de su compañero. -¿De verdad quieres hacerla Violet?-. El chico asintió -Entonces me copiaré de ti-. El pelinegro le dio esta vez una mirada de decepción.


El pequeño grupo comenzó a caminar a su salón, donde la rubia confirmaría que, por desgracia para ella, Violet tenía razón, este mismo se encontraba un poco agobiado, ya que Scarlet era bastante popular con personas de todos los grados por dos razones, su físico, cosa que él ignoraba y su tendencia a siempre estar buscando romances de una sola noche, a veces un poco más, cosa que él detestaba.


Algo más que también odiaba de su compañera, era lo poco que le interesaba el estudio, dependiendo de él para casi todo lo académico, siendo que la única razón por la que ella solía aprobar los exámenes era porque él no paraba de molestarla hasta que estudiara al menos un poco.


Ellos continuaron estudiando, cambiando de salón un par de veces hasta que escucharon la campena que indicaba que era hora de comer algo.


La rubia siempre juntaba su escritorio con el del dúo para comer juntos, y ese día no sería la excepción.


Aunque hubo un problema, apenas se sentaron escucharon una alarma y posteriormente una voz a través del sistema de megafonía.


"Un rango A fue detectado en una zona cercana a la institución, se les pide que permanezcan en sus aulas hasta nuevo aviso".


-¿Estaremos bien verdad?-. Preguntó la rubia con algo de miedo mientras se escondía debajo de su escritorio.


Antes de que alguien pudiera responder su pregunta se escuchó una explosión. Todos miraron a través de las ventanas y pudieron ver a un par de personas conversando dentro de un pequeño cráter rodeado de pasto quemado.


El dúo reconoció de inmediato que uno de los sujetos era el mismo hombre que habían visto hace unas horas, por lo que asumieron que el otro tipo, que tenía un aspecto algo grotesco, era la amenaza.


De un momento a otro, una segunda explosión  ocurrió y comenzaron a pelear, entre el humo y la velocidad con la que se movían tanto el héroe como el monstruo nadie podía ver lo que ocurría hasta que escucharon otra explosión, la cual disipó parte del humo a la vez que envió al Agente en su dirección.


Poco antes de que chocase con la ventana el dúo había reaccionado, por un lado Scarlet se agachó y se cubrió la nuca, y por el otro Violet había activado su poder.


Empezó a escucharse en el lugar una ligera música a la vez que el hombre atravesó la ventana, provocando que algunos fragmentos de vidrio cayesen sobre los estudiantes, dejando un par de cortadas en algunos.


-Le agradezco la ambientación musical a quien sea que la haya puesto-. Dijo con un tono animado. -Aunque debo pedirles que es mejor que evacúen, no había previsto que sus ataques me enviasen hasta acá-.


A pesar de haber recibido un par de explosiones prácticamente a quemarropa este seguía intacto, siendo que el único daño que tenía era en su gabardina, la cual estaba algo quemada.


-Oye, tú eres la niña de la estación, ya es casualidad que estuvieras cerca de los dos monstruos a los que me enfrento hoy, no tienes nada que ver, ¿O sí?-. Dijo a modo de broma. -Como sea, vayan a la enfermería, yo me encargo de este tipo-. Dijo mientras hacía crujir su cuello.


Con un simple movimiento ya se encontraba frente al monstruo, el cual no pudo reaccionar al golpe que había recibido en la cara.


-Para ser de rango A eres bastante débil-. Dijo para luego bostezar.


Al ver esto, el monstruo dio un grito y utilizó sus explosiones para impulsarse hasta el pelirrosa y golpearlo con otra explosión a un par de centímetros de su pecho.


Cuando el humo y el polvo se disiparon no pudo ver al hombre hasta que recibió un rodillazo directo en el estómago, el cual le sacó el aire y lo dejó en el suelo, donde el héroe lo remato de un pisotón.


Justo después de eso volvió a aparecer en el salón -¿Están todos bien?-. Preguntó, sorprendiendo a algunos estudiantes. -Les diría que me agradecieran por los días libres pero veo que la mayoría van a tener que ir al doctor-.


La rubia se le acercó mientras aún temblaba un poco -¿Usted se encuentra bien?-. Preguntó al ver el estado en que había terminado su ropa.


-Nah, incluso aunque me hubiera dado su último ataque estaría bien, y si preguntas por la gabardina puedo comprar otra-. La chica estuvo a punto de preguntarle algo, sin embargo, al terminar de hablar presionó un auricular que tenía en su oído derecho. -El área está despejada-. Dijo con un tono tranquilo. -Perdón por interrumpirte, si no informo me caería una buena por parte de la jefa, con eso dicho me despido-. Se fue de la misma forma que lo había hecho cuando eliminó al rango C.


Al poco tiempo la escuela fue vaciada para dejar paso al equipo de limpieza y al de construcción, además de un par de unidades médicas.


-Tienes suerte de tener a Violet, gracias a él tu saliste intacta de esto-. Dijo con un poco de envidia.


Tenía razón, Violet tenía un poder que le permitía hacer que una canción se escuchase y con ello podía darle una habilidad, ya sea a su compañera o a él mismo, en este caso, volvía su piel impenetrable.


-Si supieras como es tenerlo pegado a ti todo el tiempo no dirías eso-. Dijo algo molesta. -Te veo mañana a las 12 en el parque Momo-. Dijo mientras se despedía y se colocaba sus audífonos.


El dúo comenzó a moverse de regreso al metro, donde tomaron nuevamente el primero que pudieron y al igual que la primera vez la chica terminó dormida mientras su compañero admiraba el paisaje.


Al llegar a su estación tuvieron que caminar cerca de media hora hasta llegar al lugar donde vivían.


Era una casa algo pequeña de un solo piso y un poco descuidada por dentro, pero no podían quejarse ya que, aunque quisieran, no podían permitirse nada más, después de todo, ese lugar se los estaba prestando un conocido de sus padres, ya que él no había vivido ahí desde hacía años.


Lo primero que hizo la pelirroja fue entrar a su habitación para cambiarse y deshacerse de la ropa que tenía puesta debido a que esta sí había sufrido daño por los fragmentos de cristal.


-Violet, ¿Tenemos algo de tarea?, no quiero que empieces a molestar como siempre mañana-. El pelinegro simplemente señaló el teléfono de su compañera, el cual estaba sobre la cama. -Es cierto, el profesor iba a enviar el proyecto de química a nuestro correo-. Dijo algo molesta. -Y para cerrar con broche de oro mi sudadera favorita está deshecha-. Dijo mientras pasaba una de sus manos por uno de los agujeros.


Buscó un poco en su armario hasta encontrar una playera de tirantes y un pantalón deportivo bastante holgado que usaba a modo de pijamas.


Una vez se cambió de ropa se recostó en su cama a mirar un rato su teléfono, esperando el mensaje de parte de su profesor.


En otro lado, el héroe pelirrosa se encontraba hablando por teléfono -Te digo que esa chica puede ser útil, tenía varios cortes en la ropa pero su piel estaba intacta-. Una voz femenina le respondió, provocando que sonriera -¿Entonces voy por ella mañana?, perfecto, gracias jefecita-


Fin del capítulo 1