𝖯𝖮𝖢𝖪𝖨𝖤 𝖣𝖮𝖢𝖪𝖨𝖤

Sinopsis

𝖨𝗇𝖺𝗌𝖺 𝖸𝗈𝖺𝗋𝖺𝗌𝗁𝗂 quería intentar sacarse una adorable foto con su novio jugando al famoso pocky game, desde que vió a Shishikura intentarlo con Utsushimi, sus ganas de jugar con Shōto aumentaron a niveles inimaginables, poniendolo irritable e insistente.

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
punkitt
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

𝖯𝖮𝖢𝖪𝖨𝖤 𝖣𝖮𝖢𝖪𝖨𝖤

Shōto jamás consideró la idea de tomarse una foto con su respectiva pareja. Es más por el simple hecho de que no se le hacía completamente necesario, el no necesita mostrarle al mundo cuanto amor se tenían por medio de una foto.


Al Todoroki menor le encantaba mostrarlo con hechos y sin vergüenza, era una de sus características más sobresalientes de él.


Para nadie era secreto que Shōto fuese alguien muy honesto cuando se trataba de expresar lo que sentía, según sus amigos más cercanos, era lo más parecido a una máquina; pero también tenía un lado humano y suele demostrarlo solo con la gente que más aprecio le tiene, en este caso su pareja.


Por eso no quería sacarse una foto jugando con el mayor, -además de que le gustaba verlo molesto y haciendo pequeños berrinches-, tenía un poco de pena en cumplir una de sus fantasías infantiles.


No lo culpa, pero simplemente la vergüenza pudo con el menor de los Todoroki.


Cuando era pequeño, también era bastante reacio para tomarse una sola foto, no le gustaba que el flash de la cámara le cegara y le dejara medio tonto, viendo pequeños puntitos blancos cada vez que cerraba los ojos, generalmente siempre escapaba o se excusaba con tal de no tener una cámara en frente de él.


Incluso si le gusta la atención, en este caso prefería dejarlo de lado.


A Shōto jamás le gusto verse en una foto, se avergonzaba bastante con solo verse en una imagen, creía que se veía de forma extraña y bastante aniñado.


Con mejillas rojas y regordetas desbordando grasa de bebé infantil en su rostro; simplemente le molestaba.


Nunca estaría satisfecho con su imagen.


—¡Shōto-o-o-oh!—alargó en un tono bastante divertido e infantil el más grande.


—¿Qué necesitas?—preguntó, curioso.


—¿Una foto de los dos?—comentó un poco dudoso.


—No.


Uh, fue directo.


—¡Por favor! ¡Una sola!—insistió, abrazando de forma sorpresiva al más bajito.


—¿Qué gano yo con eso?—preguntó alzando una de sus finas cejas.


—¿Una bonita fotografía de los dos?—Inasa sonrió desbordando dulzura para tratar de convencerlo.


—Me niego.


Pero nada funciona con el bicolor, era un chico difícil. Y no es por más, pues fue casi un logro imposible para Inasa obtener el corazón de su novio; pedirle algo más "íntimo" era básicamente un entierro de negativas.


Pero Inasa era un chico insistente y que tenía mucha fuerza de voluntad.


—¡Esta es la quinta vez que te lo pido!—siguió insistiendo, pero las respuestas seguían siendo completamente negativas.


Inasa quería una fotografía y la obtendría sin dudarlo; tenía un plan.


Se alejó repentinamente del menor, este le observo extrañado y casi cauteloso. Ya lo estaba analizando de pies a cabeza, Inasa no pudo evitar ponerse nervioso ante el escáner visual que su pareja le daba.


—¡Bien, me rindo!—habló de forma apresurada y nerviosa, tratando de lograr algo.


Shōto lo miro dudoso y desconfiado.


—Claro. De todas formas no lo obtendrás usando psicología inversa —explicó con un tono de voz burlesco.


Bien, su Plan A había fallado rotundamente.


Siguiente plan por el cual pensar.


                           [...]


—Gracias por acompañarme a ver a mi madre, Ina-kun.


El menor dejó un gasto beso en los labios contrarios de forma apresurada, en forma de agradecimiento. Sentía que algo no estaba bien, de cierta forma se sentía observado, pero decidió no ser tan paranoico.


Supuso algo.


—¡No hay de qué, cariño!_gritó emocionado, algo escondía.


—Bien, iré a cambiarme.


Fue todo lo que dijo y simplemente se marchó, cuando el más alto no visualizó la figura esbelta del bicolor, se apresuró a buscar a cierta persona. Persona a la cual le había entregado las llaves del departamento en el que vivía y pasaba el tiempo con su novio.


—¿Qué mierda estás esperando, mastodonte?—susurró agresivamente un rubio de ojos rubíes—. No tengo todo el maldito día.


—Ya voy, recuerda Bakugō. Tiene que ser perfecta —sonrió el de mayor altura, mientras se inclinaba entre los muebles para verlo mejor.


—Como digas, yo solo lo hago por el dinero —susurró con ese tono de voz que tanto lo caracterizaba; pasivo-agresivo.


—¿Qué haces Inasa?—la voz de cierto heterocromático lo puso rígido.


—¡E-estaba buscando la bola del perro de lana!—se apresuró a decir, enredando al pronunciar la oración que tenía en mente como excusa.


—No tenemos un perro...—susurró tratando de mirar en donde se encontraba antes mirando el más alto, de alguna forma logró entender lo que quiso decir—. Tampoco usan bolas de lana, ¿Qué escondes, Yoarashi?


—¡No es nada, cariño! Buscaba otra cosa —respondió casi sin aliento, mientras empujaba suavemente de los hombros al otro hombre.


—¿A dónde se supone que me llevas?


—Tengo una caja de Pockys...—recibió una mirada acusatoria—. ¡No voy a insistir en sacarnos una foto, eso ya es pasado! Solamente quiero disfrutar un poco de tiempo contigo, ¿Shō-chan?


—Bien, por mí está bien —comentó con calma y le sonrió de una manera extraña.


Inasa no supo como descifrar esa peculiar sonrisa.


—¡Excelente!—vociferó, encantado.


El más alto prácticamente salió corriendo a buscar los pockys, se le veía bastante emocionado; su plan ya estaba en marcha y parecía no querer fallar.


Tal vez recibiría un poco de regaños e indiferencia de Shōto cuando logrará su cometido, pero sentía que lo valía.


—¿Dónde carajos los deje?—chilló de forma desesperada—. ¡Ajá!


Cuando regresó con la caja el menor se encontraba en el sofá tranquilamente viendo televisión.


—¿Ya?—el azabache asintió efusivamente y se acercó al más bajito y le entregó un palito de maíz cubierto de chocolate.


—Cierra los ojos, cariño —sin chistar el medio albino cerro sus ojos, dejando el otro extremo del palito para el más grande.


Estuvieron prácticamente media hora haciendo el mismo procedimiento, comerse la mitad del pocky, y al final darse un suave beso, ambos lo disfrutaban.


Era un momento adorable entre ambos y bastante íntimo, compartirlo con alguien sería completamente vergonzoso.


Pero todo comienzo tiene su final y la cajita de los pockys se la habían acabado. Aún decidieron darse pequeños mimos, Inasa olvidó por completo a Bakugō y se concentró en mimar a su pareja.


Dos horas pasaron y el menor de los Todoroki finalmente se quedó dormido, afirmando su cabeza en el hombro del Yoarashi.


Y ahí es cuando se le prende el foco al ventoso, se iluminan sus recuerdos y, prácticamente corre hacia dónde se supone que se encontraba Bakugō.


El rubio prácticamente se encontraba atado y congelado, parecía explotar en cualquier momento, en ese momento Inasa sintió el verdadero terror. Se dio la vuelta lentamente y encontró a su novio con los brazos cruzados, su ceño estaba levemente fruncido y aunque se veía bonito, no pudo evitar pensar que había arruinado su oportunidad.


—Sabía que algo tramabas, tendrás que hacer algo mucho mejor si quieres esa foto, Inasa-kun —sonrió de forma dulce, que para el mayor significaba "abstinencia de mimos", suspiró derrotado—. Hoy duermes con el perro.


—Pero no tenemos perro —dijo completamente deprimido.


—Exacto, duermes solo.

                           [...]

Bien, el Plan B ni siquiera tuvo buenos resultados hacia su persona.

Realmente ya había pensado en algo más que hacer para obtener esa bendita fotografía y que Shōto ni siquiera se daría cuenta; un poco arriesgado pero lo valía.


De todas formas el Todoroki no parecía negarse por completo, incluso lo retó a hacer algo mejor. Fue todo lo que necesitó para animarse más, incluso si con lo de ayer se terminó con términos cuestionables.

La habitación que compartían tenía pequeños y adorables detalles, ositos felpudos, algunas figuritas más y mangas, muchos mangas, pasaría desapercibido.


También le pediría ayuda a Hatsume para completar su Plan C. No iba a mentir, él era bastante mediocre para poner una cámara dentro de un osito y de seguro se vería por completo, por lo que la clase de apoyo de la U. A. le sería de mucha ayuda.


                           [...]

Bien, su plan fue un completo fracaso, ni siquiera alcanzó a besar a su novio -sin necesidad de un pocky- y este ya había congelado aquel osito rosa que había colocado en el estante de figuritas, sonrió apenado e incluso un poco derrotado.

Tenía una suerte de los mil demonios, realmente ya no quería seguir insistiendo en sacarse una buena selca con su preciado Todoroki, por lo que se rendiría. No le veía caso seguir intentando, si Shōto realmente no quería una foto y por más que lo haya retado, debía respetar esa decisión.


Tal vez podía conseguir otra cosa.

                           [...]

Pasaron prácticamente 2 días desde su último intento, ya ni recordaba el porqué quería aquella fotografía, ya no tenía la esperanza de que le cayera del cielo una fotografía con Shōto compartiendo un bonito momento.

Ni siquiera había notado que la campana de su instituto había tocado para marcharse a casa, sus compañeros se habían marchado y ninguno fue capaz de avisarle al despistado de Inasa que era hora de irse.


Rápidamente y casi golpeándose del enojo se levantó, hoy se sentía un poco irritado. Tenía que pasar a buscar a Shōto, siempre se iban juntos a pasear por ahí, tal vez eso lo animaría un poco más.

Llevaba quince minutos de retraso y llevaría muchos más, pues al darse cuenta de que algunas personas compartían objetos con valor sentimental, entre ellos globos, chocolates, tarjetas, regalos, algo hizo clic en su cabeza hueca.


¡Dios, lo había olvidado por completo! Ni siquiera tenía un regalo bonito para su novio, sin darse cuenta empezó a girar en círculos y murmurar incoherencias.


—¿Qué demonios...?—un fuerte golpe en su cabeza le hizo reaccionar.


—¡Camie, lo olvidé por completo!-gritó desesperado, prácticamente sacudiendo bruscamente a la pobre muchacha.


—¿De qué rayos hablas?


—¡Es el día de los enamorados!


—Mira tú, si no me dices no me doy cuenta —comentó de forma sarcástica la castaña—. Por algo salimos temprano de clases.

—¡Ayudame, por favor!—suplicó, desesperado.

—Yo, Inasa...—comentó dudosa la chica, apuntando a su espalda.

—¿En qué debería ayudarte, Camie?—la voz del bicolor le hizo sudar frío, no es que su pequeño novio sea materialista, era que Yoarashi tenía planeado algo desde hace tiempo y por una fotografía había olvidado por completo las fechas especiales.

No quería decepcionar a Shōto.

—En nada, cariño —rio nervioso—. ¿Qué haces aquí?


—Vine a buscarte, pensé que te había pasado algo —la forma en que lo dijo hizo que el corazón de Inasa latiera de forma frenética, tomó de las mejillas al heterocromático y dejó un suave beso en sus labios.


—Creo que aquí sobro, no soy buena con el violín, así que... Qué les vaya bien Inasa, Todoroki. ¡Adiós y feliz San Valentín!—se despidió, Camie.


—Vamos a tu departamento, tengo algo para ti...—murmuró con pena el medio albino.


—¡E-espera!—antes de que el bicolor caminara un paso más, el alto lo detuvo muy apenado— Me olvidé, lo siento mucho Shōto...


—Lo sé. Sabía que te olvidarías, cuando tienes algo en la cabeza nadie puede sacártelo y se te va la noción del tiempo, te conozco perfectamente Inasa —era la primera vez que escuchaba tantas palabras dichas por su pareja, agachó la cabeza apenado—. No bajes tu cabeza, me gusta verte sonreír.

Cualquiera que conociera al Todoroki menor, se sorprendería con sus palabras tan melosas, parecía un muchacho muy reacio en el amor, es por eso que sus compañeros de la U. A. se sorprendieron bastante al saber que Shōto tenía pareja y era nada más que él, dejando a más de alguno en que pensar.

Dejando cualquier pensamiento de lado, se concentró en caminar a la par del medio albino.


—¿Es alguna sorpresa?—preguntó curioso, pues el Todoroki menor jamás fue de dar muchos detalles, lo hacía a su manera y en privado, nada material.

—Algo así —respondió tranquilamente.

—¡ESTOY EMOCIONADO!—gritó con efusividad el más alto, tomando la mano del contrario firmemente y dando apresurados pasos.

Todoroki simplemente se dejó llevar, no es como si realmente le molestara la efusividad de Inasa, a él le parecía adorable la forma de demostrar su emoción, aunque le reprochaba los autogolpes que se daba.

—No es algo muy valioso...—habló dudoso, hace unos minutos habían llegado a la casa del más robusto, pero ambos estaban parados frente a la puerta, expectantes.

—Cualquier cosa que venga de ti, me gustará. ¡Te lo aseguro!—comentó con una gran sonrisa mientras le revolvía los cabellos de forma juguetona.

Shōto no pudo evitar sonreír, por lo que firmemente se puso frente a frente, tomando ambas manos del alto, quien miraba expectante y con muchas ansias, tenía un tenue sonrojo por su rostro.

—Sé que tal vez no sea el mejor momento de darte esto, porque lo estuviste pidiendo muchísimo, por varios días seguido. Y seguramente ya no lo quieras, pero pensé que sería un bonito gesto y te haría ilusión —habló de forma tranquila, mientras le entregaba un sobre con un corazoncillo y una cajita de pocky's.

El más alto abrió el sobre con delicadeza, sorprendiéndose bastante con el contenido. Sonrió con ternura y mucha ilusión, eran fotos de él y Shōto dándose besito y algunas selcas adorables, no recuerda exactamente cuando pasó aquello, pero no se atrevió a preguntar.

—Fue cuando estabas dormido, había llegado a tu casa, tu madre estaba allí limpiando y me dejó pasar, te vi tan agotado que no quise despertarte, se me ocurrió esto por la insistencia que tenías, no pensé que realmente te haría mucha ilusión en tomarte una foto conmigo de esa forma, además de que quería regalarte algo, siempre estoy muy ocupado para darte algo, quería compensarlo, tal vez no sea mucho, pero...

No alcanzó a terminar de explicar por qué el más alto lo interrumpió.

—¡Me gusta, me gusta! ¡Tú también me gustas! ¡Realmente me gusta!—vociferó con efusividad el mayor, mientras lo abrazaba con una fuerza moderada.

—Sí, tú también me gustas Inasa &se sonrojó el más bajo.

—¡No puedo no evitar presumirle esto a Kirishima!—se regocijó el hombre del quirk de viento.

—¿Eh?—fue lo único que pudo pronunciar, estaba un poco confundido.

—¡TE AMO, SHŌTO!—gritó.

—S-sí, no lo grites tanto. Hay que entrar a tu casa —murmuró tomando su mano.

—¡PERO ES LA VERDAD!—frunció su entrecejo y lo miró seriamente.

—Bien, lo sé. Solo entremos —insistió el pobre bicolor.

—¡Claro cariño!—Inasa no pudo resistirse—, pero...


—¿Qué sucede?—preguntó, curioso.

—¿Podemos jugar otra vez al pocky?—comentó juguetonamente el mayor.

—Se supone que eso te lo traje para ti, así que no —se negó.


Y sentía que volverían al mismo círculo vicioso; de todas formas Inasa siempre se salía con la suya.

—Shōto-o-o-oh —insistió el mayor y el más bajo tuvo un déjà vu.


—No.


Bien, Inasa no se rendiría hasta conseguir lo que quería, de todas formas sí se rendía al final de cuentas el menor siempre iba a consolarlo de alguna forma o simplemente complacía sus caprichos extraños.


Como se sabe, Inasa siempre se sale con la suya.



N/A:

Estoy trasladando algunas de mis historias por esta plataforma, todavia tengo que acostumbrarme un poco a todo esto, pero bueno, mejor prevenir cualquier cosa.


Disfruten como wi fuese la primera vez que la leen, jaja