Tonight
Buscar y escuchar Tonight de Jin of BTS para mejor experiencia ;)
*
Meliodas
Camino sólo a través de la noche. Intento tranquilizarme un poco, hacer que los latidos de mi corazón reduzcan la velocidad, y sobre todo, hacerme una idea de que todo saldrá bien. Cierro los ojos y me obligo a sonreír, a imaginar tú rostro tan feliz como siempre lo ha sido e imaginar tú risa una tarde de verano mientras tomas mi mano, porque me encanta imaginar que no te vas a alejar de mi, que no nos persigue una espantosa maldición y que vas a dejar de morir y reencarnar una y otra vez.
Estoy cansado de verte morir, estoy cansado de ver como sufres cuando recuerdas todo y como todas y cada una de tus vidas son cada vez más dolorosas a su manera, porque de los dos tú eres a quien le tocó la parte más cruel. Mi sonrisa desaparece y es reemplazada con una mueca. No solo estoy cansado, tengo miedo, de no poder hacer nada para detener esta maldición y de que sigamos de esta forma para siempre, de saber que no hice nada para detener esto y que si estas sufriendo esta noche es mi culpa, por distraerme y no haber buscado una solución.
Después de esta noche... Tengo miedo no volver a verte. O al menos no a esta versión de ti.
Por que siempre es igual; Por mucho que lo intente no puedo evitar terminar enamorándome de cada versión de ti, no hay forma de que no me termine encariñando y que al final no me duela cuando te tenga que dejar ir. Eres tú y simplemente tú, Elizabeth. Por que después de verte morir tanto tiempo e intentado infinidades de veces con todo mi ser enamorarme de alguien más, olvidarte para que puedas conocer y ser feliz al lado otra persona que no sea yo, pero no puedo, porque de alguna forma llegaste a mi vida otra vez y todos mis pensamientos fueron hacia ti, todo mi cuerpo reaccionó a ti.
Y con esta ya son ciento cinco veces que te vuelvo a conocer y que me vuelvo a enamorar de ti.
Abro los ojos y las estrellas brillan con intensidad. Sonrió con tristeza, porque hubo una versión de ti que amaba todo lo relacionado con las estrellas y la luna. Siempre conozco una nueva versión de ti que me enseña algo nuevo, algo que termina por enamorarme cada vez más de ti, algo que te hace tan especial, no importa que tan simple sea, ya sea que me enseñes a amar o a tejer, al final siempre me recuerdas algo que por momentos olvido; que no estoy y nunca estaré solo. Suspiro y bajo la mirada, ha llegado la hora de entrar a la casa y afrontar la verdad. Con paso lento camino hasta la puerta, la abro lentamente y entro con sumo cuidado de no hacer ruido porque no quiero despertarte.
En esta vida siempre has estado sola, o al menos eso me contaste cuando nos conocimos hace tres años. No recuerdas a una madre o un padre, ni siquiera una pequeña parte de tu vida antes de los nueve, solo recuerdas un día despertar en esta pequeña casa y nunca más te fuiste de aquí con la esperanza de que tus padres vinieran por ti. Me dijiste que pedías comida en las puertas, e incluso que a veces te tocaba robarla, hasta que cumpliste doce y te dieron un pequeño trabajo limpiando una casa de una señora que vendía lana. Trabajaste para ella hasta que comenzaste a tejer y vender vestidos.
Te conocí cuando tenías diecisiete, a mi no me importaba estar sólo, pero tu tenías un corazón tan puro que cuando me comenzaste a agarrar cariño me insististe hasta que accedí a vivir contigo, me demostraste que cuando estás acompañado la vida es mejor. Durante tres años me has insistido en no irnos a un lugar más grande, porque aunque la casa solo tiene una cocina-sala, un cuarto y un baño, para ti era más que suficiente, porque es el único hogar que has tenido y es especial para ti. Y para mi es más que suficiente porque tú estás aquí.
Ahora tienes diecinueve. Eres toda una mujer, mi mujer. Tu cabello antes largo y gris lo recortaste por los hombros. Comenzaste una mini biblioteca personal en nuestro cuarto. Por fin (Después de cansarme de escuchar a las personas quejarse de que ”vivimos en pecado“) te he pedido matrimonio hace sólo una semana y en dos más nos íbamos a casar. Pero hace solo dos días caíste enferma. Me hice el ciego, no quise ver la realidad así que llamé a varios doctores, pero ninguno sabe que tienes, yo sí. Me he estado negando a creerlo, no he tenido el valor de verte a los ojos ni de hablar contigo.
Sé que la maldición está haciendo de las suyas otra vez y que ya no puedo hacer nada.
—Mel, ¿Eres tú? —Tu voz suena cada vez más baja y seca. Sin responder, voy por un vaso de agua y camino hasta nuestro cuarto, estás allí suavemente recostada y con los ojos cerrados, una sonrisa adorna tu rostro, esa que siempre me has mostrado en los momentos más difíciles. Me siento en la silla junto a la cama y dejo el vaso en la mesita de noche, abres los ojos, pero no tengo el valor para mirarlos. Con cuidado te ayudo a sentarte y pongo toda mi atención después en que bebas agua, ya casi no puedes hacer nada por ti misma.
—¿Como te sientes?
—Mel... No puedes seguir ignorándome así. Ambos sabemos como va a terminar ésto... No puedes seguir en negación. Ya sabes... Que nos volveremos a encontrar...
No respondo. Claro que lo sé, pero no lo quiero aceptar. Tengo miedo, no la quiero perder, no otra vez. No estoy preparado, nunca lo estoy. Tu mano encuentra la mía y puedo sentir esa calidez que me hace sentir en casa. Sé que aunque te vayas no será la última vez que nos encontremos. Porque nos volveremos a encontrar, ya sea en un año o diez, en dos días o dos semana. Ya sea que seas un soldado o una princesa. Sé que te encontraré una vez más. Pero no es tan romántico como suena, es doloroso. Una tos me saca de mis pensamientos, y me alarmo al ver sangre en tú mano. Ésto está empeorando.
—Ven, tienes que recostarte, te hará bien... —Ibas a reclamar, pero el dolor no te dejó. Toco tu frente y suspiro al ver que la fiebre está subiendo cada vez más. Apartó el flequillo de tu frente y por primera vez en dos días tengo el valor de verte a los ojos. La marca de la diosa se refleja en ellos. Mi corazón late rápidamente, pero no es por tus ojos, sino por tú sonrisa, esa misma que he visto cada vez que algo malo va a sucederte. Cada vez falta poco para los tres días y toda mi esperanza va desapareciendo poco a poco.
Esa mirada infinitamente transparente. Ese sentimiento que es tan familiar. Y ese rostro que había sonreído al mirarme. Me pregunto ahora, ¿No podré verte más?
Me acerco para dejar un beso en tu frente mientras cierras tus ojos. Me encantaría poder abrazarte, llorar en tu pecho y contarte todo lo que en tres mil años me ha estado doliendo, contarte sobre todas esas noches que me quedó admirando tu rostro dormido con miedo a que cuando despiertes recuerdes todo, sobre todo el tiempo que me he dedicado a buscar una forma de romper la maldición, sobre todo lo que siento por ti, sobre todas mis dudas y preocupaciones. Lo único que necesito es un momento de paz donde si te cuento todo no recuperes tus recuerdos. Te necesito.
Sin darme cuenta estoy llorando mientras acarició tu mano y veo como tu pecho sube y baja lentamente. Sé que éstas dormida, sé que te duele todo esto, tal vez incluso más que a mi, pero no lo demuestras, te muestras tranquila y como si no estuviera pasando nada, es por eso que sé que de los dos tú eres la más valiente y la que más sufre, porque mientras yo me decaigo frente a ti, tú me consuelas y te mantienes fuerte por los dos. Solo una vez te vi derrumbarte frente a mi por la maldición y desde allí nunca más te he visto tan vulnerable como esa noche. Desde allí siempre éstas aquí para mi fingiendo estar bien, así como yo contigo.
Nunca has dudado ni me has dejado sólo. Nunca nos hemos sentido solos porque nos tenemos mutuamente. En tu día a día, yo estoy ahí. Y en mi día a día, tú estás ahí.
Mis lágrimas caen en tu pecho, sé que debería temer que eso te despierte, pero tu respiración es cada vez más pesada, la fiebre va subiendo, frunces el seño por el dolor, jadeas y casi es media noche. No vas despertar solo por una lágrimas. Sé, que cuando las doce lleguen, tu corazón va a parar, el dolor y la fiebre se iran, y por fin podrás descansar hasta que el destino nos vuelva a unir. Cuando la Luna se oculte y salga el Sol; Tú que siempre has estado conmigo, ¿ya no estarás ahí?
Acaricio su mejilla con ternura y la siento estremecerse bajo mi toque, tengo las manos frías por la noche y ella esta caliente. Le doy un último beso, uno donde le transmito todo lo que siento por ella y donde espero asegurarle que todo estará bien, que tal y como me lo dijo ella una vez nos vamos a encontrar otra vez, sin importar nada, es una promesa, una que llevo tres mil años cumpliendo. Dejo descansar mi cabeza en su pecho, puedo sentir los débiles latidos de su corazón, pero no logran tranquilizarme como suelen hacerlo cuando me siento mal y ella está allí para mi.
Me permito volver a llorar, esta vez un poco más alto, porque lo necesito, casi nunca me permito hacerlo, porque debo ser fuerte por ella así como ella lo es por mi, pero a veces simplemente no aguanto el dolor, es una mezcla de tristeza e ira, siento que en cualquier momento podría explotar. Porque es injusto todo lo que hemos tenido que pasar. A veces preferiría ser yo quien tuviera que sufrir, no ella, así como sé que Elizabeth desearía ser la que sufriera y no yo.
Diez minutos para las doce.
Cuando cierre los ojos; Recordaré todos los momentos que pasamos juntos.
Recuerdo... A aquella Elizabeth solía beber mucho, más que yo, y que llegó a mi puerta pidiéndome matrimonio. Recuerdo, a aquella que una vez decidió darme un corte de cabello con el que terminé un mes con un sombrero. Recuerdo, a la niña que solía hacerme coronas con flores. Recuerdo, a la joven huérfana de cabello negro que nunca me hizo dudar. Puedo recordar a la aquella mujer tímida que un día encontré a manos de otro, pero como siempre volvió a mí. A la arquitecta con la que pasaba horas hablando de sus planes a futuro. E incluso aquella vez que una leyó mi futuro en las estrellas antes de robarme un beso.
Si cierro los ojos; Se siente como si esos momentos regresaran otra vez.
Es como si estuviera en ellos otra vez; Como si nos estuviéramos encontrándo fuera de combate por primera vez. Como si nos estuviéramos dando aquél primer beso. Como cuando escuchaste nuestra historia atentamente la primera vez que reencarnaste. Como si estuviéramos jugando otra vez a orillas de la playa aún la ropa de nuestro primer baile. Es como si nunca hubiéramos parado de reír en aquél sótano. Se siente tan igual a aquella boda donde te prometí que a mi lado tu vida nunca sería aburrida. Como si aquél viejo recuerdo donde te encontré cantando en un bar estuviera sucediendo en este preciso instante.
Si cierro los ojos; Creo que solo los momentos felices vendrán a mí.
Levanto la cabeza y te miro con tristeza, porque nada de eso está pasando, solo son recuerdos. La triste realidad es que en este momento estas frente a mi agonizando, tus ojos ya no han vuelto a abrir, tu respiración es cada vez más lenta. Llevo tu mano a mis labios y le doy un suave beso en el dorso, entrelazo nuestras manos y no dejo de mirarte en ningún momento. Comienzo a susurrar una suave melodía, la misma que una vez tú me cantaste a mi para recordarme que estabas junto a mi. Te dedico un poema de amor en voz baja, el mismo que te he dedicado en cada vida y que seguiré dedicándote.
Me obligó a pensar lo mejor, a pensar que ésta vez si voy encontrar como romper la maldición, que la próxima será tu ultima vida y la mía podrá llegar a su fin. Me obligo a tener esperanza, porque eso es lo que tú harías si estuvieras en mi lugar. Ésta noche te hago una promesa en voz baja, te prometo en un susurro que pronto dejaras de sufrir, tal vez falle, tal vez reencarnes una o dos veces más, pero te prometo que no pasará a más, así tenga que enfrentar a nuestros padres, así tenga que alejarme de ti para siempre, pero ten por seguro que no pienso dejar ésto se vuelva algo habitual.
Ésta noche... Tengo miedo de lo que pueda pasar en un futuro.
Te miro y veo esa hermosa sonrisa que me diste cuando me conociste en esta vida. Apreto tu mano y dejo caer varias lágrimas mientras sonrió con tristeza. La media noche ha llegado, tu corazón ha dejado de latir y los mios duelen por perderte, pero nada puedo hacer. Esta noche ha sido la última para esta Elizabeth. Me prometo al amanecer enterrarte en aquel campo de flores que amabas, es lo mínimo que puedo hacer. Suelto tu mano y suelto un suspiro, ahora que te has ido, ¿Que haré? Siempre que llega este momento ya no sé que hacer, pero esta vez no te buscaré, estoy cansado, esperaré a que vengas tú a mi.
Después de esta noche... Me temo que solo me quedaré.
.
.
.
Me achicopale mientras la releía y editaba:’)
Primero que nada quiero decir que éste one-shot me encanta, siempre lo hará, fue la primera vez que escribía algo del universo canon.
Dato curioso: En borradores tengo una historia sobre una de las vidas de Elizabeth, de hecho en este one-shot hay spoilers sobre eso, así que si quieren usar algo de esta historia para una de ustedes por favor pregunten primero para yo poderles decir: Chale, esa parte es parte de mi historia bro, okno. La historia será llamada: In Another Life y será subida algún día xd
Y por último: Por favor vean la letra de la canción y denle amor mucho amor a Jin por hacer arte. Tristemente aquí no se puede poner.
Antes de irme les recuerdo que los amo <3
Y que la historia también se encuentra en wattpad, por si quieren ir a leerla allá :) próximamente también en Fanfiction.
LittleStar.