SHINOBU X GIYU
- Ya no puedo más con esto, cada vez es más insistente - dió un trago a su café con el ceño fruncido, el día en la academia kimetsu recién empezaba y el profesor de educación física, Giyu Tomioka ya parecía estar de mal humor - ¿qué se supone que haga para que me deje en paz Kioyuro? -
- Es tu culpa - el hombre malhumorado lo miró sin entender mucho - piénsalo, es tu culpa que tenga esperanzas, después de todo no la rechazaste ¿O sí? - hizo memoria de ese día, a mediados del año pasado recibió una confesión de una de sus alumnas, la señorita Kocho del club de jardinería, y por alguna razón terminaron apostando, ella que lograría enamorarlo antes de graduarse y el que ella se daría por vencida o se daría cuenta de que solo era un capricho, pero contrario a lo que pensó, incluso después de volver de vacaciones estaba incluso más entusiasmada - debes hacerte responsable de tus propias acciones -
- Te odio, como mi amigo deberías decirme algo bueno - la estruendosa risa del hombre de cabello amarillo y rojozo resonó en toda la sala de profesores, sabía que tenía razón, si tan solo la hubiera rechazado ese día quizás no estaría sufriendo ahora mismo, pero se veía tan triste y patética que no quiso ser tan directo, grave error pues desde entonces no paraba de hacerle cartas, pequeños obsequios que siempre regresaba y hasta almuerzos que nunca comía, persiguiendolo por toda la escuela cada que tenía oportunidad y terminando siempre escondiéndose en la única sala a la que no podía entrar sin permiso. El timbre para regresar a clases sonó y así tuvo que volver a las canchas en donde para su suerte el clima no permitió que impartiera su clase, ahora llovía a cántaros y agradecía profundamente haber traído su paraguas, una vez terminando las clases tuvo una larga conversación con el profesor Kioyuro lo que lo hizo salir aún más tarde, encontrándose a una pequeña jovencita parada en la puerta que daba a la salida, solo parada ahí en silencio. Por supuesto, tenía que ser ella.
- ¿Por qué aún no te has ido a casa? ¿Realmente olvidaste tu paraguas? -
- No, yo si traje uno, es solo que... - miró a un lado, tenía una notita en su mano. “Tomé tu paraguas prestado, luego te lo regreso. Mitsuri.” - ...creo que fué robado -
- ¿No puedes pedir que vengan a recogerte? -
- No hay nadie en casa, y si espero a que mi hermana salga del trabajo y venga por mi se hará de noche - se lamentó, ojalá pudiera simplemente irse y dejarla ahí de pie, seguir su camino y no mirar atrás pero le era imposible, como profesor debía velar por el bienestar de sus alumnos, estaba justificado que actuara así, entonces se acercó a la joven, la tomó del hombro y la acercó a su propio paraguas, ella no podía creerlo, de verdad iba a compartir paraguas con su querido profesor, caminarían tan juntos que sus manos rosarían las suyas, tal vez hasta podría intentar besarlo, se detuvo justo al salir del edificio, se paró frente a ella, le tomó de la mano para hacerla sujetar el mango de aquel objeto y se acercó un poco para hablarle, casi se le corta la respiración al ver como su rostro se acercaba cada vez más e incluso pensó que sería el quien la besaría a ella.
- Úsalo y devuelvemelo mañana - se alejó soltando su mano y empezando a caminar bajo la lluvia, ella reaccionó y lo siguió, su casa estaba cerca y podría simplemente dejarla de paso sin tener que empaparse por completo pero era muy terco, tuvo que prometer que no intentaría nada para convencerlo. Ambos caminaban en silencio, intentando mantener algo de distancia para que el corazón de la joven no latiera lo suficientemente fuerte como para que su profesor lo escuchara, lo miró y se dió cuenta de que uno de sus hombros se estaba mojando por la distancia que había entre los dos y dió un gran suspiro, de todas formas no lograría convencerlo de acercarse más.
Una vez llegaron a la casa de la joven un auto se estacionó, saliendo de ahí una mujer jóven, al parecer la hermana mayor había salido temprano y había ido a buscarla pero ya no la encontró en la escuela, agradeció profundamente a su antigüo profesor (ya que ella también había estudiado ahí) y casi lo obligó a pasar con la excusa de agradecer el gesto y prometiendo llevarlo a casa después, le dió algo de ropa de su padre y lo hizo pasar a darse un baño. “¿Cómo es que llegué hasta aquí?“. Se preguntaba el hombre mientras se bañaba, no entendía cómo lo había convencido de si quiera entrar y aún así, estaba desnudo en el baño de la joven que siempre lo perseguía.
- Profesor Tomioka - ya hasta umaginaba su voz a través de la puerta ¿Tan mal estaba? - profesor Tomioka -
- ¡¿Qué haces aquí?! - de verdad estaba ahí.
- No me mal entienda, solo vine a traer una toalla y a disculparme, mi hermana puede ser muy insistente - eso era nuevo, Shinobu jamás se disculpaba, mucho menos si salía beneficiada, por un momento incluso pensó en que estaba madurando, después de todo, estaba por graduarse y convertirse en toda una mujercita, una muy linda señorita - si yo hubiera esperado un poco más en la entrada de la escuela, Kanae no lo habría obligado a entrar, perdón - escuchó la puerta abrirse y cerrar, un silencio se apoderó del baño al darse cuenta de lo que había estado pensando, no podía parecerle atractiva, no debía parecerle atractiva, era su estudiante y nada más, si estaba por graduarse, y si estaba enamorada de él, tal vez incluso no tendría nada de malo que la aceptara después de eso... Qué estupidez, ahora hasta sus propios pensamientos lo traicionaban. Se cubrió el rostro con una mano y abrió la puerta para salir de la ducha, encontrando a una pequeña señorita que no podía creer lo que veía.
- ¡¿Por qué demonios sigues aquí?! - gritó intentando encontrar la toalla que se supone había ido a dejarle - ¡Creí que te habías ido! -
- Perdón, pero no dijo nada y pensé que solo se estaba tomando su tiempo para responder ¡Perdón! - se tapaba el rostro con la toalla que se supone le debería haber dejado, ahora no tenía con qué cubrirse, intentó girar a la joven para sacarla y al mismo tiempo quitarle la toalla para evitar algún accidente pero el suelo estaba algo resbaloso, cayó encima de la joven, logrando apenas sostener su cabeza para evitar un accidente peor, su instinto le jugó chueco pues en lugar de levantarse y cubrirse lo primero que pensó fué en revisar la cabeza de la joven, dando un suspiro al darse cuenta de que no había sucedido nada. Apenas se sintió aliviado, notó la expresión en el delicado rostro debajo suyo, intentando mantener su mirada, resistiendo el bajarla por la curiosidad y con el rostro completamente rojo, con una mirada lagrimeante, se veía tan linda que no pudo evitar mirarla fijamente durante algunos segundos.
- No sabía que los profesores ya hicieran esta clase de prácticas - habló la hermana mayor que había corrido por el alboroto que había escuchado - lamento haber interrumpido, por favor continúen - cerró la puerta y se fué como si nada pasara seguida de su joven hermana. Durante la cena apenas pronunciaron palabra hasta que el profesor se disponía a irse cuando Kanae, la hermana mayor prácticamente le obligó a subir a su auto para llevarlo a casa - así que eso fué lo que pasó, de verdad pensé que mi hermanita lo había logrado -
- Por favor no hagas esas bromas, de ninguna manera podría pasar algo con una estudiante - la mujer se reía muchísimo, se llevaban bastante bien a pesar de no verse muy seguido, pero al haber sido su estudiante le tenía cierta confianza.
- De igual manera muchas gracias - el profesor se giró al no entender de que iba el repentino cambio en la conversación - la verdad es que las cosas han ido difíciles desde que papá se fué y eso le afectó mucho a Shinobu, su carácter empeoró y utilizó el club de jardinería para aislarse de todos pasando ahí las tardes enteras, estaba muy preocupada por ella, pero desde hace dos años que usted está en su vida ella ha comenzado a sonreír de nuevo, incluso se mete en problemas de vez en cuando, eso no debería de ser bueno pero me hace darme cuenta de que lo está superando, gracias profesor - la conversación tomó un rumbo más normal después de eso y se despidieron como si nada, Tomioka entró a casa directo a su habitación, pensando en lo que Kanae le había dicho, apenas y había notado a Shinobu a mediados del año pasado después de que se le confesó y había creído que apenas entonces estaba interesada en el, pero al parecer había sido mucho antes, cerró sus ojos sin dejar de pensar en eso mientras lentamente caía en un sueño profundo.
“- ¿Está buscando algo en especial? - una chica bajita con el rostro serio se le había acercado por la espalda, había estado un rato dando vueltas por el jardín buscando flores para el festival pero era demasiado indeciso - suelen pedir flores blancas, están por allá, sepa que tendrá que traer suficientes semillas para reemplazar las que se lleve - tenía un carácter fuerte y parecía amenazante a pesar de su diminuto tamaño.
- Está bien, entonces esas, me dijeron que tenían que representar amistad ¿Es por eso? -
- Eso depende de la flor pero casi nadie se fija, solo tomelas y traiga después las semillas -
- No tienes que ser tan dura - trató de sonreírle a pesar de no hacerlo mucho, ella le recordaba un poco a una estudiante que se había graduado unos años antes y no quería que la pequeña lo malinterpretara - te traeré muchas semillas de lilas y te ayudaré a sembrarlas, solo sonríe más, te verías más linda así -”
Su alarma sonó interrumpiendo su sueño, había estado pensando demasiado en la señorita Kocho que terminó soñando el día en que la conoció y que en realidad no recordaba, recordó que nunca había regresado al club de jardinería después de eso y en su lugar uno de sus estudiantes había llevado las semillas que le habían pedido, aunque nunca supo de qué tipo habían sido. Se sintió algo estúpido al haber olvidado esa promesa, en ese momento solo quería que la joven frente a él dejara de mirarlo con desprecio, normalmente no le importaba pero sus grandes ojos penetrantes le hacían sentir incómodo por alguna razón y terminó por ponerse nervioso, ahora lo recordaba. A partir de ese mismo día había estado mirando a la joven de lejos, pasaba afuera de su aula aunque no tuviera razón, fingía mirar a otro lado cuando se daba cuenta y volteaba e incluso aceptó el almuerzo que le llevó ese día sin replicar, dejó de pedirle que se alejara cada vez que iba con cualquier excusa tonta y dejó de regañarla, siendo una semana bastante extraña, y el profesor Kioyuro y mejor amigo se dió cuenta.
- Esto es raro, casi no me da hambre y no puedo dormir bien, es horrible , no sé que me pasa, debe ser grave -
- ¿Y eso? - vió un pequeño sobre en su mano con algunas flores en el empaque - ¿Es para la señorita Kocho? - trató de negarlo pero eso solo lo hacía más evidente - parece que realmente logró atraparte - Tomioka se había quedado en silencio sin importar las sonoras risas que el otro profesor soltaba lo que le hizo pensar que tal vez se trataba de algo serio, le dijo que si de verdad lo había prometido debería dárselo, después de todo, un hombre sin palabra no servía de nada, lo alentó y casi a empujones lo hizo levantarse de su silla para que fuera a buscarla, estaba seguro de que pese a la situación actuaría como debe actuar un profesor. Caminó entonces hasta el jardín en dónde solía pasar sus tardes la pequeña joven de grandes ojos penetrantes, dió un par de vueltas hasta que la encontró y se acercó despacio, estaba nervioso de cómo reaccionaría ante su evidente olvido, o quizás ni siquiera ella lo recordaba y se reiría de él por sobre pensar las cosas, cualquiera de las dos cosas lo harían sentir como un idiota.
- ¿Entonces me dirá por qué ha estado actuando tan extraño? - obviamente lo había notado, tomó su mano y puso en ella el sobrecito.
- Lamento haber tardado tanto en traerlas - la chica, con su rostro completamente ruborizado le sonrió y agradeció que recordara algo como eso, tomó el sobrecito y lo abrazó contra su pecho sin dejar de sonreír, fué ahí que se dió cuenta de que su amigo tenía razón, sin darse cuenta había caído enamorado de esa chica pues podría jurar que esa escena era una de las más lindas que había visto en su vida - y si las sembramos ahora ¿cuándo florecerán? -
- Justo antes de mi graduación, apenas podremos cuidar de ellas juntos -
- Si tanto te gustan, te regalaré un ramo cuando te gradúes - la joven se giró rápidamente para mirarlo acercarse a su rostro - está bien, tú ganaste, y tengo toda la intención de cumplir con mi promesa -
Quién fuera ella 🥰 todos alguna vez estuvimos enamorados de algún o alguna profesora, qué envidia