El chico y el demonio

Sinopsis

Zenitsu, un demonio muy antiguo se encuentra por casualidad con un chico asmático de ojos carmesí mientras buscaba un bocadillo, pero nunca pensó que no podría comerlo. "...el fuego que había encendido su corazón ya no desaparecía en cuanto se separaban y ahora permanecía ahí incluso durante el día cuando se ocultaba de la luz del sol, y cuando pensaba en el sentía su pecho pesado, sin lugar a dudas volver a tener un corazón era una carga muy pesada, una muy hermosa, y es que al final había aceptado haber caído enamorado de ese chico pelirrojo que a menudo bailaba a la luz de la luna..."

Genero:
Romance
Autor/a:
Blasius Blaise
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Tanto x Zenitsu

La noche era iluminada por las farolas del festival de invierno, muchas personas se juntaban para jugar, comer y comprar, mucha gente en realidad, ese año el festival había tenido bastante propaganda y había terminado por hacerse casi el doble de tamaño de lo usual y por ende había más cosas, más ruido y más tumulto cada vez, parecía realmente divertido, muy divertido a los ojos rojizos del joven moreno que lo contemplaba a la distancia, desde un lugar alto, amplio y vacío, habitado únicamente por las pequeñas criaturas que ahí anidaban. Cada año pasaba lo mismo, se quedaba ahí mirando y disfrutando de la vista, en algunas ocasiones la música era tan fuerte que bailaba un poco él solo pero rápidamente se detenía, su asma no le permitía hacerlo por mucho tiempo y terminaba fatigado, razón por la cuál le era imposible siquiera pensar en asistir por su cuenta.

Hace tres años, un demonio había pasado por el lugar una vez la noche cayó mientras buscaba una presa y se encontró con el joven sentado ahí, solo sobre una roca mirando hacia el festival de manera pacífica, pensó en que podría tener una presa fácil pero se detuvo al sentir curiosidad sobre lo que hacía, se escondió en las sombras y lo observó por un rato, lo miró levantarse de vez en vez para bailar un poco y después sentarse y cantar también, acompañado de una pequeña ardilla a la que le daba trozos de bocadillos para que no se alejara mucho, sintió algo extraño en el pecho al verlo dar vueltas de manera simpática, era algo extraño que no sabía que podía sentir, como era un demonio las emociones mundanas como el amor eran irrelevantes e innecesarias, ni siquiera estaba consciente de que pudiera sentirlas y tampoco recordaba cómo se sentían pero ahí estaba, disfrutando de la hermosa vista de un chico aislado, su cabello rojizo y sus ojos carmesí hacían que su piel se viera hermosa, así que comenzó a pasar por ahí más seguido con la esperanza de volver a verlo. Y así llegando al día de hoy, en el que como cada año el demonio miraba de lejos como el chico pelirrojo bailaba con la música del festival.

El demonio se había dado cuenta de la frágil salud del chico pues comenzaba a toser frenéticamente antes de sacar un pequeño aparato que soplaba y lo calmaba, debe admitir que la primera vez que lo vió casi corre para ayudarlo, sintió como su corazón (que no sabía que aún tenía) casi se le salía del pecho del gran susto ese día, afortunadamente no pasaba muy seguido, pues no solo estaba ahí durante ese festival, si no varios días a la semana aunque solía ser solo por ratos, pero los fines de semana pasaba mucho tiempo ahí, notando rastros de lo que parecían ser canastas de comida entre otras cosas, además de una guitarra que usaba tanto como su enfermedad se lo permitía. Su voz era dulce y algo rasposa, pero con ella entonaba las más dulces melodías que hubiera escuchado a lo largo de su longeva vida. Un día, convencido de que podría por fin hablarle sin tartamudear se acercó e intentó entablar una conversación con él, tratando de sonar lo más casual posible para no asustar al joven.

- Deben gustarte mucho los festivales - el pelirrojo se giró para encontrarse con una mirada de color avellana posandose en sus ojos, su cabello rubio y con putas naranjas le parecía algo extravagante pero nada que no hubiera visto antes - ¿Por qué no vas? -

- Me gustaría pero no puedo, mi estado de salud no me lo permite - contestó abrazando sus piernas y forzando una sonrisa, el demonio pudo ver la tristeza disfrazada en el joven y tratando de hacerlo feliz le hizo un ofrecimiento.

- Yo puedo hacer que te mejores, solo sería momentáneo - indicó mostrando una larga uña - pero podrías disfrutar de una noche completa -

- ¿Cómo harías eso? ¿Quién eres? - le cuestionó de vuelta si quería intentarlo sin responder esas preguntas, pero a pesar de ser algo extraño pensó que podría estar mintiendo, en todo caso lo peor que podría sufrir sería una gran decepción pero a eso ya estaba acostumbrado - ¿Y qué quieres a cambio? -

- La verdad pensaba en ir pero no encontré con quién, así que déjame llevarte, sé mi acompañante está noche - le sonrió mientras le extendía su mano, el la tomó para levantarse y entonces perforó con su uña su brazo, en ese momento sintió algo que entraba en su torrente sanguíneo, algo frío le recorrió las venas rápidamente a través de todo el cuerpo hasta su cabeza y de vuelta, acompañado de una sensación de bienestar y energía que jamás antes había sentido, entonces emprendieron camino hacia ese lugar, lleno de luces y cosas maravillosas que hasta hace poco solo podía ver a la distancia. Comieron, jugaron y cantaron gran parte de la noche, en un momento el rubio incluso le invitó a que bailara con él, a su al rededor las personas que los miraban creían que eran una pareja realmente enamorada, se veía el amor en la sonrisa y la mirada avellana del joven más alto, se podía ver lo felices que se encontraban al estar juntos. Todo era felicidad hasta que el pelirrojo sintió como toda esa energía que había sentido antes comenzaba a desvanecerse, tomaron esto como señal y decidieron volver al lugar en dónde se encontraron sentándose ahí a descansar. El pelirrojo no terminaba de entender cómo había sido eso posible, como era que ese rubio llamativo había podido hacer algo como eso, en ese momento en que se hundió en sus pensamientos, el demonio se acercó y le robó un suave beso, uno muy cálido a pesar de sentir su piel helada, cuando le cuestionó por el acto, le contestó si realmente pensaba que se iría de ahí sin haber saboreado su premio lo que le hizo sonrojar completamente, le dijo que lo había visto varias veces antes y que había quedado prendado de su sonrisa desde el primer momento, no supo cómo responder a eso, no había escuchado una confesión antes y se limitó a mirarlo en silencio.

- Debo irme, pero si quieres regresar al festival mañana puedes venir aquí, estaré esperando por ti - el rubio se fué despareciendo en las sombras dejándolo completamente confundido en la oscuridad. Pensó mucho sobre lo que le había dicho, el festival duraba una semana entera y una oportunidad como esa tal vez no se volvería a repetir, además, sus brillantes ojos y llamativo cabello lo dejaron intrigado y sumado a eso la repentina confesión despertaron en él la curiosidad, quería saber quién era, cómo hizo para borrar su enfermedad aunque sea por poco tiempo, cómo lo había conocido pero sobre todo su nombre, apenas se había percatado de que nunca le había dicho su nombre así que la noche siguiente llegó al lugar, esperó un poco y una vez se metió el sol pudo ver su silueta acercarse, de verdad había ido - claro que vine, te dije el interés que tenía en tí pero ¿Qué esperas tú de mí? ¿Solo quieres volver al festival? -

- No es eso, es que eres tan extraño que no puedo evitar querer saber más sobre tí - el rubio sonrió y se acercó a él tomando su mano y repitiendo la acción del día anterior, llenando de energía el cuerpo entero del chico pero esta vez, antes de irse se aseguró de presentarse - soy Tanjiro Kamado - y le hizo la seña de que seguía el.

- Zenitsu - se tomaron de las manos y se encaminaron al festival, pero esta vez no fueron directo a divertirse corriendo de un lado a otro, Tanjiro había pedido sentarse y comer un poco mientras charlaban, estaba realmente interesado en saber más sobre ese extraño chico que tan amablemente se había ofrecido a llevarlo con el, no preguntó cómo hacía para sanarlo temporalmente pues sintió que podría ser grosero y pensó que si fuera algo que pudiera simplemente decir entonces tarde o temprano lo haría sin tener que presionarlo pero eso no evitó que hablaran de otras cosas y que se conocieran más profundamente. Esta vez, Zenitsu tuvo que cargar de vuelta al joven pelirrojo que ya comenzaba a sentir de nuevo sus malestares habituales, habiéndose quedado un poco más tarde esta vez distraídos por lo bien que se la habían estado pasando, y al momento de despedirse, Tanjiro cerró los ojos y se quedó estático, en espera de que su acompañante le besara de nuevo, este gesto lo lleno de ternura terminó por enganchar aún más al demonio que se acercó, y en medio de un abrazo lo besó un poco más profundo esta vez, compartiendo el calor y sabor de sus labios, extendiendo por su cuerpo un calor que no sabía que podía sentir, un fuego en su pecho comenzó a arder abarcando cada vez más lugares de su frío cuerpo y un latido en su corazón (que parecía aún estar ahí) se había hecho presente con un ruido extraño.

Los días siguientes fueron similares, ellos se divertían y platicaban y ahora también se besaban en medio de la velada, el fuego que había encendido su corazón ya no desaparecía en cuanto se separaban y ahora permanecía ahí incluso durante el día cuando se ocultaba de la luz del sol, y cuando pensaba en el sentía su pecho pesado, sin lugar a dudas volver a tener un corazón era una carga muy pesada, una muy hermosa, y es que al final había aceptado haber caído enamorado de ese chico pelirrojo que a menudo bailaba a la luz de la luna.

Para cuando llegó el último día del festival, Tanjiro ya había decidido que correspondería a los sentimientos del joven rubio, se había estado preparando mentalmente todo el día para poder hacerlo y por los nervios había llegado antes de la hora pactada, llevando su guitarra consigo pues quería pasar parte de la noche ahí, a solas con quien esperaba pronto fuera su novio y pudieran pasar más tiempo juntos, imaginaba el momento perfecto, solo ellos dos, el tocaría algunas canciones románticas antes de confesarse y pasarían el resto de la noche compartiendo besos y caricias, incluso pensó en que, dependiendo de cómo se desarrollarán los hechos podría incluso entregarse a él, quizás sería su primer novio, pero lo que le hacía sentir sacaba fuera todas las dudas, esperaba que todo saliera bien y entonces podrían ahora sí estar juntos de manera correcta.

El momento esperado llegó, regresaron más temprano de lo usual ya que el pelirrojo estaba ansioso por tocarle algunas canciones a su acompañante antes del gran momento, mientras cantaba una canción y lo miraba fijamente comenzó a bajar la voz y el ritmo de la música, sus ojos reflejaban las luz de los fuegos artificiales a pesar de estarlo mirando a el, era como si ambos hubieran entrado en una especie de trance que los hacía acercarse lentamente sin despegar su mirada del otro, era el momento que estaba esperando, luego de un corto y cálido beso lo miró fijamente y sin haberse alejado ni un poco confesó haberse enamorado también, la reacción del joven rubio era de lo más tierna, era la primera vez que podía ver sus mejillas colorearse al mismo tiempo que sus ojos emitían un brillo singular, podía verlo, ahí a través de su mirada podía ver y sentir el amor que desde un principio le había predicado, fundiéndose en un beso que sellaba aquella promesa de amor eterno.

Escuchó un ruido provenir de atrás de el y una mano presionarle la cabeza hacia abajo, cuando alzó la mirada se dió cuenta de que Zenitsu ya no estaba ahí, en su lugar, un tipo algo mayor que ellos, de cabello negro azabache y ojos azules empuñaba una espada mientras le preguntaba si se encontraba bien, no entendía lo que sucedía pero si notó como apuntaba al rubio mientras amenazaba con acabarlo, corrió hacia el sin lograr asestar el golpe, era rápido, tal vez demasiado para una persona normal, sabía que era diferente pero nunca se imaginó a qué grado, eso solo lo pudo entender en el momento en que vió esa enorme espada rebanarle un brazo, solo para ser reemplazado por uno nuevo sin mayor problema, no daba crédito a lo que acababa de presenciar, el tipo decía ser un cazador de demonios y que el rubio que había estado con el era una de esas bestias devora hombres, decía que planeaba comérselo en cuanto bajara la guardia pero ¿Cómo podía ser verdad? Habían estado a solas en muchas ocasiones y por largos periodos, tiempo de sobra habría tenido y aún así ahí estaba el, como prueba de que no era así, Tanjiro gritó con todas sus fuerzas intentando convencer al tipo de que era un mal entendido, que debía escucharlo antes de cualquier cosa pero se rehusaba a escuchar, decía que en cualquier momento se convertiría en un aperitivo si no lo mataba inmediatamente. En ese momento, el efecto de lo que sea que Zenitsu le hacía desapareció y el pelirrojo comenzó a toser de manera desesperada, estaba teniendo un ataque, sacó su inhalador pero los nervios que sentía de separar su vista y de no poder hacer nada lo traicionaron haciéndolo soltar su única salvación, rodando lejos de el gracias al terreno irregular en el que se encontraban, intentó ir por el pero la toz era tanta que incluso comenzaba a vomitar un poco de saliva, no podía moverse más y quedó ahí tendido, tosiendo al tiempo que miraba como Zenitsu intentaba desesperadamente alcanzarlo sin éxito.

Los primeros rayos del sol se asomaron y Zenitsu debía darse prisa y volver a la protección de las sombras pero ¿Cómo dejar atrás al amor de su vida en esas condiciones? Si escapara para evitar el sol el cazador lo seguiría sin darse cuenta de la situación y sería demasiado tarde para Tanjiro, si es que volvía a buscarlo, pero si se quedaba para regresarle el aparato podrían cortarle la cabeza incluso antes de alcanzarlo, también cabía la posibilidad de alcanzarlo pero al momento de detenerse para dárselo podría presenciar como era decapitado o incluso si lograba evadir la espada sería demasiado tarde para alejarse del sol que ya empezaba a quemarlo un poco, no sabía qué hacer, no conocía al pelirrojo de tanto tiempo como para arriesgarse así por él pero es que le había robado el corazón y el solo pensar en que algo malo le podría pasar si no lo ayudaba le dolería tanto o más que volverse cenizas con el sol. Sin darse cuenta, había tomado una decisión desde el principio.

Se detuvo un instante para concentrar su energía en sus piernas y en un pestañeo logró evadir la espada del cazador y alcanzar el medicamento, ahora el reto estaba en dejarlo atrás el suficiente tiempo para poder dárselo a a Tanjiro que parecía perder fuerzas con cada segundo que pasaba, no podría usarlo por su cuenta, debía hacerlo el y hacerlo rápido o sería demasiado tarde, con la piel empezando a quemarsele y los ojos bien enfocados avanzó lo mas rápido que sus piernas le permitieron, pasando justo por el cazador que le cortó una pierna al pasar haciéndolo rodar por el suelo e impactando con fuerza pero logrando llegar hasta donde debía, los rayos del sol ya daban más directamente en el área donde yacía el pelirrojo ya sin fuerzas, y frente a la mirada desconcertada del cazador se sentó bajo el ardiente sol para levantar su cabeza y darle el medicamento, ese aliento de vida que le permitiría seguir viviendo un poco más mientras lo miraba fijamente al tiempo que comenzaba a arder.

- Zenitsu no ¿Qué haces? ¿Por qué no te fuiste? - empezaba a llorar desconsoladamente mientras miraba a su al rededor buscando alguna sobra cercana - no debiste volver, vete rápido o si no tu... - lo besó una vez más, está vez un beso en la frente tan pequeño que apenas y lo había sentido.

- Jamás me habría perdonado si algo malo te pasara - Tanjiro lo abrazó llorando desconsoladamente ante la mirada espectante del cazador que no terminaba de entender la situación.

El abrazo del pelirrojo fué tan fuerte que pudo hacer que el demonio sintiera de nuevo ese latir en su pecho, era reconfortante a pesar del dolor de sentir su piel arder bajo los rayos del sol que lo golpeaban fuertemente, pronto, el latido comenzó a bombear su sangre antes inmóvil a través de todo su cuerpo, despertando su cuerpo dormido y frío y convirtiéndolo en uno caliente rebosante de vida, ante la mirada atónita del cazador, una fina capa al rededor del cuerpo del demonio se quemó y desapareció, elevando una especie de humo oscuro que se desvaneció en el aire, dejando en el suelo a un rubio confundido que no entendía qué había sucedido, era como si solo una parte de su cuerpo se hubiera quemado con el sol, la parte que era demonio y dejando solo su lado humano sentado en el suelo mientras Tanjiro y el cazador lo miraban igual de confundidos, en silencio y con una expresión tan graciosa que no pudo evitar reír un poco antes de lanzarse a los brazos de su amado, sin lugar a dudas, el amor que ambos sentían lo había salvado de desaparecer ese día.

El cazador hizo un montón de pruebas en él como pellizcarlo para confirmar que sentía dolor, un pequeño corte para asegurarse de que no sanaba, su pierna había crecido así que la golpeó un poco para ver que pudiera sentirla y tocarlo en varias partes del cuerpo para asegurarse de que tenía temperatura corporal, se disculpó con Tanjiro por no haberse dado cuenta de lo que le sucedía y antes de irse le dijo que daría aviso de la situación en la sede de cazadores y que probablemente volverían a verse para investigarlo más a fondo, tal vez habían dado con una cura definitiva y era una probabilidad que valía la pena investigar. Una vez el cazador se fué se sentaron a la luz del sol para intentar digerir todo lo que había pasado esa noche, era algo extraño volver a sentir los rayos del sol en su piel, apenas era el amanecer y ya estaban exhaustos tanto física como emocionalmente. No sabían que pasaría a partir de ese día pero lo enfrentarían juntos, como la pareja que ahora eran.


El poder del amor curó a Zenitsu 💛

Nunca subestimen el poder del amor en mis historias banda 😘

Estaré subiendo puros one shots por ahora, parte de una pequeña colección especial que subí en Wattpad, hasta luego gente bonita