Prólogo
—¿Acaso tienes idea de lo que me haces solo con mirarme así? —gruñe Lucas mientras camina lentamente hacia Scarlett. Ella retrocede poco a poco y su respiración se entrecorta por un segundo—. N-no... Yo... no estoy intentando hacerte nada, Lucas. —Scarlett da un pequeño salto al darse cuenta de que ha chocado contra la pared y no tiene a dónde correr ni esconderse. Mira hacia arriba mientras él la acorrala contra el muro. Lucas coloca su mano izquierda sobre la cabeza de ella mientras acerca la derecha para acariciarle el rostro con mucha suavidad.
—Lucas suelta una risa oscura, negando con la cabeza lentamente, pero luego mira a Scarlett a los ojos con una intensidad arrolladora—. Scarlett, estoy intentando controlarme, pero cuando me miras con esos ojos tan inocentes... joder, lo único que quiero es mostrarte un mundo que no es tan inocente y devorarte poco a poco. Así que, a menos que quieras sentir puro placer mezclado con dolor, te sugiero que dejes de mirarme así. —Scarlett nunca desvió la mirada mientras él hablaba, y lo único que pasaba por su mente era: «¿Quién dijo que quería que te contuvieras? Devórame, señor». Sin embargo, lo único que pudo articular fue: —Lo siento... Intentaré no volver a mirarte así. —Lucas sonríe, baja lentamente la cabeza hasta el rostro de Scarlett y le susurra al oído: —Buena chica.