I.
¿Sabes separar la atracción física de los verdaderos sentimientos?
Gojo recuerda con lucidez cada momento del siete de diciembre, su cumpleaños número veintidós. Un adulto joven que tiene un futuro tan prometedor, ya sea por su apellido, por el linaje del clan del que desciende o por la magnitud de su fuerza como gran poder incomparable en todo el mundo.
Lleva una relación muy amigable con sus compañeros y superiores en el Colegio Técnico de Magia Metropolitana. Algunos dicen que su nacimiento fue una bendición, mientras que otros una maldición, el terror de varias maldiciones.
Hicieron una gran celebración por su cumpleaños, pero al final del día, terminó en su habitación a solas con su mejor amigo; Geto Suguru.
Incluso su otra amiga, Shoko, una bonita Beta de cabellos castaños que le llega hasta los hombros, les advirtió de no dormirse hasta tan tarde, sobre todo con tener mucho cuidado si alguno de los dos está cerca de su ciclo de calor, ya que podría ser muy bochornoso para ambos, por no mencionar peligroso.
Al principio solo fue porque habían acordado jugar video juegos de terror juntos toda la noche hasta desvelarse, esa fue la intención inicial de ambos amigos, hasta que, sin saber exactamente el motivo pero teniendo pequeños indicios, sucedió.
La habitación llenándose poco a poco de las feromonas de ambos, pero de una forma que resulta entre incómoda y cargada. Para Geto no es normal que el contrario suelte de esa forma tan descuidada sus feromonas, siempre ha sido muy cuidadoso con él por ser Omega, todavía más estando a solas. No obstante, el azabache decidió ignorarlo de manera temporal.
En la penumbra de la habitación, la luz titilante de la pantalla de la consola destaca los contrastes entre Geto Suguru y Gojo Satoru. El Omega, con su melena oscura recogida y bien peinada en un chongo o bollo alto desenfadado, de su lado izquierdo deja caer algunos mechones que enmarcan su juvenil rostro. Sus ojos pequeños, afilados y marrones destellan concentración mientras sus hábiles dedos se deslizan por el control. La figura de Geto es delgada y alta, pero la gracia de su silueta delicada se manifiesta en una cintura que emula la forma de una avispa. Su camisa holgada como cómoda se ajusta con encanto, revelando sutilmente su pecho, con picardia sus pezones y su piel tersa, ligeramente bronceada. Su expresión es desinteresada y poco asustadiza, aunque le aturde un poco los sonidos provenientes del video juego.
Por otro lado, el Alpha, con su presencia notoria, parece esculpido en la palidez lunar. Sus orbes azules, como el cielo en calma, reflejan la intensidad del juego. El cabello corto y revuelto le confiere un aire despreocupado, pero sus músculos bien formados revelan la fuerza controlada como exigente de un Alpha. En contraste con Geto, Gojo es un poco más alto, destacando su dominancia natural. La luz tenue por la pantalla de la television, estando todo el cuarto a oscuras, resalta la marcada definición de su cuerpo, musculoso pero sin llegar a la exageración.
El aroma que impregna el aire es una danza sensual entre feromonas.
—¿Tengo algo en la cara?—pregunta con cierta burla e ironía Gojo, al percatarse con facilidad de la intensa mirada de su amigo. Quiere agregar algún comentario bromista e insinuante, pero sé resistió, debido a que sus manos están un poco temblorosas, o más bien ansiosas por tal vez, estar a solas y cerca de su mejor amigo.
¿A qué podría deberse?
—No, pero expulsas demasiado tu aroma.—indica con gentileza, sin sonar como un regaño, mas bien un comentario soltado al aire pero que espera sea tomado con importancia.
La esencia de Gojo Satoru siempre ha sido único y exótico, causa sensaciones emocionantes como cautivantes a quienes pueden olerlo, entre Omegas y otros Alphas. El aroma a canela combinado con un generoso toque a lavanda y además incienso, es bastante estremecedor. Puede darte paz y calma, como tortura y excitación. Es una combinación única e imposible de imitar, por ello hace más irresistible al descendiente del clan Gojo.
—Tú también.—confiesa directo, picandole la nariz. Porque soportar el aroma natural de su amigo no es nada fácil para él.
—¿Qué?
Por otro lado, Geto mantiene la esencia de vainilla, el petricor se mezcla con la calidez del roble, envolviéndolo en una fragancia que seduce los sentidos. Si se lo preguntan al Alpha, es esa clase de fragancia hogareña y perfecta para él que le fascina y despierta cada parte de él. Un aroma que puede reconocer e identificar incluso a varios metros de distancia.
—Hueles demasiado bien, Suguru.—admite el albino, mordiendo ligeramente su labio inferior, dejando a un lado el control. Desde hace rato dejó de prestarle tanta atención a la pantalla, porque sus sentidos sólo pueden estar hipnotizados por las feromonas suaves y cálidas del azabache.
Y es que la exquisitez de Suguru es merecedora de impregnarse en todos lados, o mejor dicho, en todo el cuerpo de Satoru.
—No estarás insinuando...—menciona incrédulo, hasta percibir la seriedad en su amigo, como éste le mira de una forma que no puede describir.
Es extraño como el espacio entre las dos figuras se redujo, la noción del tiempo se ha perdido.
—¿Qué quiero morderte y anudar en ti?
Las palabras y la intención es algo que removió cada célula en el cuerpo de Suguru, sintió un calor alojarse en todo su pecho como un agradable cosquilleo en su bajo vientre. La insinuación tal vez maliciosa de Gojo le resultó atractiva como muy atrevida,¿Quién le dice eso a su mejor amigo?¿A su compañero de misiones?
Lo peor es que Geto se siente atraído por las mismas palabras atrevidas del Alpha, por aquella mirada enigmática y aquellas feromonas fuertes como calientes que lo encienden. Se siente extraño como sucio por excitarse un poco al imaginarse aquellos colmillos grandes de Satoru encajarse en su piel y reclamándole como suyo.
Es como una clase de deseo que siente extrañamente prohibido.¿Y por qué es prohibido?¿Por qué se trata de su mejor amigo?
Está tan malditamente mal y peligroso que lo desea. Pero, no se la dejara tan fácil a Gojo, además que, todavía piensa que es raro querer copular con él.
—¿En serio eso quieres o es tu instinto Alpha hablando por ti?—pregunta curioso como vacilante.
Es extraño, es temporada de frío pero se siente sofocado. ¿Será la habitación o las mismas feromonas de Gojo Satoru que lo hacen sentir así de enfermo?
—Oh vamos, incluso si me llegara a confesar ahora mismo,¿también dirás que es por estar en celo o algo así?
—¿Confesar?—pronuncia perplejo, la conversación esta tomando un giro tan raro e inesperado. Ya no sabe si su amigo está cachondo o sentimental, y eso le jode.
Maldice que Satoru sea su amigo y al mismo tiempo un Alpha tan deseado como codiciado por varios.
—Desde hace años he querido estar decirte lo que siento, Suguru.
—¿Por qué nunca me lo dijiste entonces?
—Miedo, ansiedad, confusión. —menciona mientras suspira cansado. Todo esta mal, quería confesarse con Suguru pero no asi. Lo peor es que esta tan caliente y ya no cree poder controlarse.—No saber como reaccionarias e imaginarme el peor de los escenarios, me aterraba en realidad,—sigue explicando, siendo interrumpido por un fugaz beso del azabache, dejándolo conmocionado, saboreando el sabor de sus labios sobre los suyos.
En un instante fue bendecido por Geto, sus labios se posaron sobre lo suyos y no supo aprovecharlo mejor.
—Cierra la boca.—expresa irritado el Omega.
Gojo no resistió más y lo tomó de la cintura, apegandolo a él y besando su cuello, sus manos encajandose en su estrecha cintura mientras lame su piel hasta hacerlo jadear.
—Sí seguimos así, llegaremos muy lejos.—comenta el albino, a pesar de que él no quiere detenerse.
—¿Tienes algún inconveniente con ello?
—No, claro que no. Pero no quiero escucharte decir que me detenga, porque no te haré caso.—le advierte.
Geto siente la presión de la hombría del Alpha a través de la ropa y sobre su vientre, aquello lo hace calentar tanto que su entrada comienza a gotear. Nunca se sintió tan ansioso como desesperado por algo, sobre todo por darse cuenta de cuánto quiere que Gojo Satoru lo folle está noche.
—Me haré responsable de lo que suceda.—promete, desnudandose rápidamente mientras se frota contra el albino.
Una promesa apresurada, que sólo ellos dos son testigos de aquella y ciegos por la belleza del compañero de enfrente.
El albino tomó del mentón al azabache, observando sus perfectos y gruesos labios que no dudo en volver lo a besar, tomando posesión nuevamente de su boca, demandando un beso pasional y húmedo donde sus lenguas bailan en una ardiente sensación de posesión y dominación.
Geto Suguru es Omega, pero dominante, aquello lo vuelva más valioso e importante entre varios clanes y las familias más importantes junto a Gojo, tampoco se dejará fácilmente ni será tan dócil ante el hechicero más fuerte y poderoso de la época. Pero no se resiste ante el cuerpo de Gojo, menos cuando la polla de éste se libera de entre sus pantalones y la siente chocar contra su ombligo, mira abajo con deseo y su culo arde ansioso por ver la hombría gorda, venosa y pesada de Satoru, quien comienza a envolver con gula uno de sus pezones el cual se pone duro ante las lamidas y succiones de la boca caliente del Alpha.
Geto enreda sus delgados dedos en el nido de pájaro blanco de Gojo, disfrutando de lo bien que se siente que le chupen, muerdan y succione su pezon, luego sigue el otro, es estremecedor y complaciente. Hasta que Suguru cae en cuenta que la calentura que siente en estos momentos no es nada normal.
—Tus pezones son grandes y sensibles.—gruñe excitado Gojo, fascinando por estos. Duros y de un ligero color canela. Son bastante eroticos, sobre todo cuando están húmedos por su saliva.
Geto tiene abundante pectorales, considerando su edad, estatura y sus entrenamientos casi a diarios es normal, se le marcan más cuando usa ropa ajustada como el uniforme correspondiente del Colegio. Satoru siempre los ha admirado en silencio, siempre quiso hundir toda su cara entre ellos, y succionar alrededor y sobre estos. Geto es demasiado sexy, y él muy territorial, siempre alejando a otros Alphas y Betas estúpidos con malas intenciones que hayan querido intentarse ligar o tocar al Omega.
Quizás el propio Suguru haya pensando que no es tan atractivo o guapo como Gojo, porque nunca nadie se le ha acercado con dichas intenciones, jamás ha vuelto loco a un cúmulo de gente, pero no es porque no sea hermoso, esta mas que alejado de la realidad, todo ha sido culpa de Satoru, siempre detrás o a lado de él, queriendo acaparar toda su atención, sutilmente pegando sus feromonas fuertes para aullentar a otros depredadores, aunque solo fuese temporal y sabiendas que Geto puede defenderse perfectamente solo, no puedo evitar hacerlo. Es como una clase de reflejo que le empuja a hacerlo desde hace mucho tiempo.
—¿Es todo lo que tienes que decir, Satoru?—expresa un jadeante azabache. Sus pezones hormigean y su propio pene está duro. Es vergonozoso admitir que sólo por haber sido acariciado—comido—, en aquella zona ya esté así.
—Tengo mucho que decir, y tanto que quiero hacerte.
Definitivamente están experimentando su lado más primitivo, influenciados por sus instintos, no hay otra cosa que más desean en estos momentos que hacer el amor sin ningún tipo de cuidado o protección, luego se preocuparan por las consecuencias de sus actos y delirios.
Palabras: 1,940
Escritor: JaquiiAleWorld
Fecha de Publicación:
Sábado 09 de diciembre del 2023
Fandom:
Jujutso Kaisen
Au: Omegaverse
Nota del escritor:
No saben cuantas veces tuve que corregir este capitulo, por ello me alegro de haberlo escrito especialmente corto. Ya que, como apenas estoy adentrandome al fandom, aún no me acostumbro a escribir los nombres de los personajes, los escribía mal o los confundía. Pero quiero pensar que ya corregí este tipo de errores.
Llevo una puta hora intentando publicar esta parte, ugh, este wattpad como caga.
Nos vemos la próxima!