Único 💋
Y ahí estaba Jimin, mirándose al espejo con una ligera mueca.
Había encontrado el uniforme de porrista de su hija Yeji, en el cuarto de esta mientras lo arreglaba. Pero al verlo tuvo bonitos recuerdos de su adolescencia, como cuando conoció a su ex esposo o cuando era porrista.
Cuando era mucho más joven.
Por ello decidió probarse el uniforme para recordar su juventud. No era muy viejo en verdad, solo tenía 36 años pero su pasado ahora se veía algo lejano a decir verdad. Se había divorciado hace poco más de ocho años y desde entonces se había dedicado por completo al trabajo y a su hija.
Había dejado de lado las fiestas, el sexo desenfrenado, el alcohol y muchas cosas más para cuidar a su pequeña Yeyi. Convirtiéndose en madre a la temprana edad de 18 años, y su ex esposo en ese entonces de 19.
Yeji estaba cerca de cumplir los 21 años, ya era toda una señorita hecha y derecha. Pero aún así se sorprendió cuando le presento a su pareja, un joven bastante apuesto de cabellos negros. No iba a negarlo, el novio de su hija era muy caliente y muy guapo, gracias a esos pensamientos decidió mantenerse alejado de él. Mantener su distancia.
Aunque su cuerpo parecía desear al chico, porque siempre tenía fuertes reacciones cuando esté estaba cerca. Exitandose con simples palabras o miradas. Y es que las miradas de Mi Yoongi eran tan jodidamente calientes, que deseaba abrirse de piernas cada que lo tenía en frente.
Y todo empeoró cuando él se vino a vivir con su hija, ahora los tres vivían bajo el mismo techo con una fuerte tensión, desconocía si era por incomodidad o por deseo, pero siempre estaba ahí cuando Yoongi y él estaban cerca.
No sabía cuando había empezado aquel gran deseo por el novio de su hija, pero solo le molestaba ¿Tantas personas en el mundo y le tenía que interesar la pareja de su hija?
Ahora entendía por qué Namjoon se divorcio de él.
Suspiro y agitó su cabeza, para dispersar aquellos tontos pensamientos. Mirando de nuevo su reflejo.
La mueca de disgusto volvió a aparecer en cuestión de segundos, no le gustaba como se veía. Debido a su edad el uniforme le quedaba más ajustado de lo normal y mucho más corto. Su trasero sobresalía de la falda, y la parte superior a duras penas cubría bien sus pechos. Muy incómodo.
Negó con la cabeza, había sido absurdo probarse aquel uniforme sabiendo que él ya era una persona grande, que su cuerpo era mucho más maduro que el de su hija y obviamente no iba a quedarle igual que hace años.
Soltó una risita y se acercó al espejo, quedando a pocos centímetros de este. Mirando un poco sus curvas mientras ladeaba su cabeza, ignorando el hecho de que la puerta del cuarto de su hija se había abierto.
Jimin seguía metido en su bruma mientras veía su cuerpo, hasta que sintió como un cuerpo más fuerte impactaba contra el suyo. Apretando sus pechos de una manera brusca.
-mm?-volteo su cabeza un poco, notando los cabellos negros de la pareja de su hija.
-Yeji, ya te había dicho que amo cuando te pones tu uniforme de porrista.-
Efectivamente, era la voz de Yoongi.
-Y-yoongi... gimió el rubio, intentando quitar al menor pero este seguía apretando sus tetas con fuerza.
-Shhh... -Jimin desvío su mirada al espejo, notando que el pelinegro tenía los ojos cerrados. -tus tetas se sienten más suaves, bebé.
Jimin se movió un poco. Yoongi sabía cómo tocar sus pechos muy bien pero eso no hacía que dejara de ser malo. Además el chico lo estaba confundiendo con su hija.
-Y-yoongi... Ahh--gimio el mayor, subiendo sus manos hasta tocar las contrarias, en un intento de quitarlas.
Yoongi seguía con los ojos cerrados pero ahora una de sus manos había bajado hacia su zona íntima. Frotando un poco sus dedos.
Jimin gimió más fuerte, hace mucho que nadie más lo tocaba y aquello se estaba sintiendo muy bien, Yoongi sabía que puntos tocar para darle un exelente placer.
Sintió como mordian el lóbulo de su oreja seductoramente. Miro a través del espejo mientras mordía su labio inferior para no seguir gimiendo, sería vergonzoso que disfrutará los toques de la pareja de su hija.
Y justo en el momento que el menor movió un poco su braguita para poder tocar mejor su coño, este abrió sus ojos notando que no era Yeji a quien tocaba. Si no a su madre. Alejándose de este debido a la sorpresa.
-¡Señora Park, lo siento mucho!-se disculpó el pelinegro haciendo una pequeña reverencia.
Jimin asintió mirando el piso, necesitaba ir rápido a su cuarto y encargarse de su coño que ya estaba muy húmedo.
-N-no te preocupes... Me iré a mi cuarto.- el rubio se dió la vuelta intentando salir del cuarto cuánto antes.- Y no te preocupes por esto, solo hagamos como que nunca ocurrió,¿Si?.
Pero antes de poder salir del cuarto de Yeji, la mano del menor lo jaló de vuelta a la habitación. Pegando de nuevo sus cuerpos, pero ahora ambos de frente.
-¡No!-soltó Yoongi, agarrando con fuerza la cintura del mayor.
-¿Y-yoongi?-pregunto confundido.
-No se puede ir...-Jimin soltó un fuerte gemido cuando fue empujado contra la pared, quedando encerrado entre los brazos del pelinegro y la pared.
-Yoongi, suéltame, estás saliendo con mi hija- reprimió el rubio, aunque en el fondo amaba la posesividad con la que lo estaban tomando.
-se equivoca, Yeji y yo terminamos está mañana...- acercó su cabeza al cuello del rubio. -Eso significa que podremos divertirnos
Eso sorprendió al mayor, quien se preocupo por su hija. Si habían terminado su pequeña estaría muy triste, posiblemente esté en algún lugar llorando por haber terminado una relación de dos años. Quito los pensamientos hormonales de su mente y intento quitar al pelinegro.
-¿Dónde está Yeji?, debo ir a verla- Jimin intento moverse pero el agarre del menor era mucho más fuerte.
-No te preocupes por ella, a de estar con su nuevo noviecito.- Park abrió los ojos de sorpresa. -Tu querida hija me terminó por irse con su otra pareja... Ahora ya no somos nada.
-Oh... Y-yo lo siento, Yoongi- se disculpó, comenzaba a sentirse mal por el chico.
-No te preocupes por ella- Yoongi se quedó callado y mordió la clavícula del mayor. Escuchando como este jadeaba. -Sabes... Mejor sí, quiero que te disculpes por ella mientras follo tu coño contra la pared de su cuarto.
Jimin nisiquiera pudo hablar, pues el pelinegro comenzó un beso ardiente.
Metiendo su lengua en la cavidad bucal del mayor, moviendo su músculo de manera rápida y ágil. Era obvio que sabía cómo hacerlo. Jimin gimió entre el beso, dándole permiso al menor de meter más su lengua en su boca.
Sintió de nuevo su coño chorrear de lubricante natural, por lo que dió un ligero brinco y enredo sus piernas en la cintura ajena, mientras que las manos del pelinegro agarraba sus muslos para sostenerlo. De igual manera paso sus manos por el cuello ajeno, haciendo que queden más cerca.
Jimin sabía cómo ir estaba mal, sabía que no debía hacertar tan fácil ante el ex de su hija pero no podía negarse. Tantos años sin sexo, dándose placer él mismo habían hecho que su cuerpo se vuelva más sensible cuando alguien más lo tocaba. Y ahora lo único que pensaba era en ser llenado por la polla de Yoongi.
El beso siguió por varios minutos, ambos se separaban y volvían a juntar sus bocas en un beso caliente. La saliva salía de los bordes de su boca y el sonido del chapoteo yñera muy obsceno. Yoongi seguía mandando en el beso pero ahora sus manos apretaban su trasero y amasando con fuerza. Seguro dejaría marcas.
Ambos se separaron por falta de oxígeno, sus respiraciones eran rápidas y el sudor comenzaba a bajar de la frente del mayor. Yoongi sonrió satisfecho, el desastre que era su mayor era hermoso.
Amaba verlo con el uniforme de su hija, le quedaba mucho mejor a él que a Yeji. Su cuerpo más maduro se adaptaba mejor a la tela, dándole un toque sensual y perfecto.
Desde hacía tiempo había estado observando a Jimin, sabía que había una fuerte tensión sexual entre ellos que hasta un ciego podía ver. Con pequeños toques ambos cuerpos despertaban y sus miradas hablaban por si solas. Y no iba a mentir, había soñado tantas veces con la madre de Yeji entre sus piernas.
En mil escenarios para nada bonitos.
Las manos de Yoongi subieron la falda, dejando descubierta sus bragas rojas de encaje. Jimin solía vestir mucho con coordinados de encaje ya que lo hacían sentir bonito, y ese día no era la excepción.
-Mira que lindo... Yeji odia el encaje, pero su mami parece amarlo.-bromeó, pasando uno de sus dedos por la tela de sus bragas.
Jimin jadeo en respuesta, sabía muy bien que a su hija le molestaba el encaje. Algo curioso ya que a él le fasinaba.
-Yoon...- susurro mirando a los ojos del menor.
Este solo sonrió acomodando mejor a Jimin permitiéndole acomodar mejor su ropa interior y moverla para descubrir su coño húmedo.
Con rapidez bajo su cremallera y sus boxers, dejando a la vista su largo y grueso pene a la vista del rubio, quien al verlo trago duro y abrió sus piernas un poco más, invitándolo a entrar de una vez.
-Oh Jimin, estás muy húmedo- dejo al mayor parado, recargado en la pared.
Yoongi se agachó, quedando a la altura de la vagina del rubio. Jimin soltó un suspiro cuando sintió el aire caliente en su zona intima. Mientras una de sus manos apretaban su pecho, la otra bajo hasta sus bragas y las dejo caer por sus piernas largas. Abriendo sus labios vaginales con dos de sus dedos.
-Que bonito-halago Min, dejando un besito en el clítoris del mayor.
-M-más... -Yoongi sonrió y acercó sus labios a él hinchada clítoris de Jimin dando una lamida.
El pelinegro sonrió con orgullo al ver la reacción de su mayor, acercándose nuevamente y comenzando a succionar el coño del rubio pero ahora con un rito más rápido, estaba hambriento por probar los jugos dulces de Jimin.
El rubio tapa su boca intentado callar sus escandalosos gemidos, pero le era una tarea muy difícil. Tanto tiempo sin que alguien le hiciera un oral, había hecho que ahora esté mucho más sensible. Con su mano libre agarro los cabellos negros del menor y lo pego más con su coño, pasando sus piernas por los hombros de este.
La posición en la que ahora estaban era muy compleja y algo difícil, pues Jimin seguía recargado contra la pared mientras Yoongi estaba incado con las piernas del rubio entre sus hombros. Los gruesos muslos de este lo asfixiaban de una manera muy rica.
Min seguía deleitándose con el sabor dulce de Jimin, follandolo con su lengua mientras una de sus manos frotaba su clítoris para hacer que llegue más rápido al orgasmo. Y lo hace, fueron cuestión de segundos para que Jimin tenga un fuerte squirt manchando su cara y el piso.
-Tu sabor... Tu sabor es exelente- Yoongi tetiro las piernas del rubio de sus hombros, besando y marcando sus muslos en el proceso.
Jimin estaba a nada de desplomarse en el piso, pues sus piernas temblaban de manera exagerada por su reciente Squirt. Siendo sostenido por el menor quien lo volvió a empujar contra la pared, pero ahora acomodando la punta de su polla en la entrada de su coño.
-Vamos Jimin- susurro agarrando los cabellos rubios con fuerza mientras regulaba su respiración- Pídeme perdón por lo zorra que es tu hija...
Y a Jimin le hubiera gustado contradecirlo. Pero la gran polla de Yoongi entro en el abriendo sus paredes de golpe y haciendo que suelte un grito.
No tuvo tiempo de acostumbrarse, pues el chico había comenzado a embestir su agujero con fuerza, haciendo que sus testículos golpeen su culo cada que entraba y salía de su interior.
-No te escucho- gruño el pelinegro, mirándolo seriamente.
Jimin amaba esa mirada, le hacia perder los estribos.
-¡Si! Ahh... ¡Perdona a la z-zorra de mi hija!- gimió cerrando los ojos, el placer que sentía era inmenso. -¡Por favor! ¡Te pido disculpas!
Yoongi subió el top del uniforme dejando expuesto el sostén de encaje y sus suaves tetas. Sus pezones estaban duros y necesitados como cada agujero del rubio. Bajo los tirantes del brasier, y momentos después bajo todo de golpe haciendo que las tetas de este reboten.
Con su mano libre les dió un golpe a las tetas de este. -Pídeme perdón por tu hija. Ruega mi perdón.
-¡Perdón, perdón, perdón!- el rubio se sentía sobreestumulado. Sentía su segundo orgasmo cerca.
Yoongi sonrió.
La verdad era que; Yeji y el seguían siendo novios, pero desde que conoció a Jimin a tenido unas fuertes ganas de follarlo contra cualquier superficie. Y ahora que por fin encontró la oportunidad no la hiba a desaprovechar. De todos modos, Yeji deberia estar con su amiga Yina divirtiéndose.
-¡Oh, mierda!- Jimin se vino de nuevo en un fuerte Squirt, manchando el abdomen del pelinegro y también su cuerpo.
Yoongi no se detuvo y siguió embistiendo su interior con más fuerza, follandolo brutalmente contra la pared del cuarto de su hija. Tardando unos minutos en llegar a su orgasmo, llenando el interior de Jimin de semen.
-Vamos Jimin...- dió un beso en los rellenitos labios del mayor. -Aún debes convencerme de perdonar a la zorra de tu hija.
Fin.