Uno En Un Trillon

Sinopsis

Era una simple misión, recuperar al desertor y cobrar el dinero, y tener una buena cena, pero la cena quedo de lado.

Genero:
Action/Adventure
Autor/a:
Aettos21
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Un Sol Extraño.

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—Sasuke ¿Te has preguntado alguna vez porqué debemos hacer esto? —preguntó Naruto Uzumaki, mientras fijaba su mirada en su rival, aunque en realidad no lo miraba, estaba mas concentrado en el agua. Su rival Sasuke Uchiha.

Era misión sencilla. Así empezó la misión. Naruto y cuatro de sus conocidos cercanos (cinco, si contamos a Akamaru el pequeño perro de Kiba) salieron a buscar a su compañero de equipo y futuro desertor de la Aldea de la Hoja, Sasuke Uchiha, el último Uchiha leal a Konoha.

—Déjame en paz Naruto, no estoy para tus tonterías y tus preguntas estúpidas. —Respondió furioso Sasuke, no tenía tiempo para las tonterías de su compañero de equipo.

Naruto se echó a reír ante esa respuesta, típica respuesta de Sasuke.

Sasuke creyó que Naruto se había vuelto loco después de que él, le golpeara fuertemente la cabeza contra el suelo. —Tenemos cosas en común, Sasuke —comentó con ironía el Uzumaki.

—Sin embargo, nuestras discrepancias son innegables y profundas —, declaró con amargura mientras apretaba los puños con fuerza. Levantó la mirada, encontrándose con la del otro, un azul gélido contra un negro malicioso.

—Ambos somos huérfanos. Ambos conocemos la soledad, pero a partir de ahí, nuestras similitudes terminan —, señaló Naruto mientras destrozaba una piedra que la sostenía en su mano.

—Me equivoqué, compartimos una más —, corrigió su error alzando la cabeza y enderezando la postura con los ojos cerrados.

—El odio nos une, Sasuke —, dijo Naruto con una sonrisa amistosa. Al parecer, el golpe que recibió en la cabeza le había hecho perder la cordura a su rival.

—Vamos, Naruto, tú no odias a nadie. Siempre serás el idiota optimista de Konoha —, dijo mientras se lanzaba a toda velocidad hacia Naruto para acabar con él. Sin embargo, Naruto se apartó con gracia, esquivando el ataque de Sasuke con un kunai.

—¿Te has quedado boquiabierto? Es una de las ventajas de ser el recipiente del Kyuubi. Me cura más rápido, pero también me deja exhausto después de usar su poder —, dijo Naruto, sentándose en una roca en medio del río con los ojos cerrados.

—Por la cara que has puesto, parece que no lo sabías. No sabías que soy el contenedor del Kyuubi. No te culpo por tu ignorancia; es un secreto de rango S para los novatos. Solo los veteranos conocen mi condición como Jinchūriki del Kyuubi.

Por un instante, Sasuke creyó que Naruto se estaba inventando todo, pero luego recordó todo lo vivido con él: la experiencia en el País de las Olas, el Bosque de la Muerte y la pelea de Naruto contra Neji.

—La verdad es que no me importa llevarte de vuelta a la aldea. Solo acepté la misión por el dinero —, admitió Naruto. No era por cumplir la promesa que le hizo a Sakura, ni por un fuerte lazo de amistad con Sasuke. Aceptó traerlo de vuelta a la aldea solo por la perspectiva de una buena comida que se compraría con el dinero de la misión.

Ante esto, Sasuke no supo qué pensar. Naruto le había dicho que no tenían nada especial, que solo lo hacía por dinero y ya está. Eso le facilitaba las cosas; ahora no le dolería tanto matarlo.

—Está bien, trata de llevarme a Konoha y cobra tu recompensa —, dijo Sasuke con veneno en su voz, activando su sello maldito y preparándose para atacar a Naruto.

—No pienso llevarte a Konoha, tengo otros asuntos que atender —, dijo Naruto levantándose de la roca y adentrándose en el agua, abriendo los ojos lentamente. Sasuke quedó petrificado al ver los ojos de Naruto, ojos azules gélidos sin emociones. En un instante, Naruto desapareció y reapareció frente a él con un Rasengan listo para golpearlo en el vientre. Sabía lo destructivo que era el Rasengan.

Sasuke esquivó el ataque por poco, dándose cuenta de que Naruto no estaba usando el poder del Kyuubi en absoluto. Se recuperó de su sorpresa y contraatacó con su propio ataque. Así comenzó una lucha feroz entre los dos.

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¿Cómo hemos llegado a esto? —Era la única pregunta que resonaba en dos mentes distintas mientras Naruto formaba un Rasengan dorado negruzco en su mano y Sasuke preparaba un Chidori negro en la suya. El color del Rasengan se debía a que Naruto había absorbido energía natural sin darse cuenta, mientras que el Chidori tenía ese tono debido al sello maldito de Sasuke.

Ya no importa —respondió Sasuke. Había alcanzado el nivel máximo de su doujutsu durante la pelea, pero aún así no podía superar a Naruto. Este se volvía más rápido y más fuerte con cada momento que pasaba. El sello maldito se extendió por todo su cuerpo, su piel blanca se volvió grisácea y sus ojos, de esclerótica blanca, se tornaron negros.

—¡Aquí se acaba todo! —Gritó Naruto, listo para poner fin al combate de una vez por todas, ya no le importaba nada, ni siquiera el dinero de la misión.

Los dos chicos se enfrentaban, transformados por sus poderes; no se dijeron nada, pues el estruendo de la cascada impedía cualquier conversación. Sasuke preparaba el Chidori, su nuevo jutsu especial, mientras Naruto cargaba el Rasengan.

No hacían falta palabras. Ambos saltaron, y sus ataques rompieron el agua de la cascada mientras se lanzaban el uno contra el otro con las manos contrarias cargadas con sus técnicas. Esto lo resolvería todo, quién ganaba y quién perdía.

Oculto entre los árboles, fuera del alcance de la vista de los dos genin, había un hombre envuelto en una capa negra y una máscara naranja adornada con espirales que solo dejaba ver un ojo. Un Sharingan rojo resplandecía en ese ojo, identificando al hombre como miembro de un clan casi extinto.

El clímax de la batalla ya casi está aquí —pensó, observando cómo los chicos saltaban al aire.

—¡Naruto!

—¡Sasuke!

Ambos se gritaron mientras sus ataques se encontraban, creando una singularidad de chakra que apartó el agua a su alrededor. Esto no solo amortiguó el estruendo de su colisión, sino que también distorsionó el espacio a su alrededor, formando una esfera de color morado oscuro que los envolvía a ambos.

¡Es el momento! —pensó el hombre mientras activaba su Sharingan.

Los tres tomoe se convirtieron en tres triángulos alargados espaciados uniformemente alrededor de la pupila, cada uno de los cuales se doblaba en el sentido de las agujas del reloj en la parte superior para formar un círculo, similar a un remolino.

Después de la transformación de sus ojos, un agujero de gusano se abrió en el lugar de la singularidad morada, absorbiendo todo hacia su dimensión de bolsillo.

Sin que la singularidad lo afectara, el paisaje alrededor volvió rápidamente a la normalidad, dejando solo las heridas causadas por el combate de los chicos como evidencia de que habían estado allí.

—Captura completada —se dijo a sí mismo el hombre mientras otro agujero de gusano se formaba en su ojo, tragándolo sin dejar rastro.

Poco después, un hombre de pelo plateado y su fiel perro ninja entraron en el lugar, iniciando una búsqueda infructuosa de sus dos alumnos desaparecidos.

En un reino donde el cielo siempre era negro, el hombre enmascarado emergió del mismo portal por el que había entrado. Sus pies tocaron uno de los muchos prismas rectangulares, que parecían estar hechos de hormigón, que llenaban el espacio.

Al salir, el hombre escudriñó el lugar en busca de su recién transportada presa, encontrando con satisfacción la figura inconsciente de Sasuke Uchiha tendida en un cráter humeante. ¿Herido? Sí, pero vivo, si el agitado movimiento de su pecho era alguna indicación.

El problema surgió cuando buscó al recipiente del Nueve Colas. El lugar estaba impregnado del chakra del zorro. Los hilos rojos se agitaban frenéticamente contra el oscuro telón de fondo del sombrío espacio.

¿Pero dónde se había metido Naruto Uzumaki?

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Él percibió la alteración, cómo la tela del espacio-tiempo era desgarrada por un tercero. Ya lo había experimentado cuando quedó atrapado entre dos mundos. No iba a dejarse atrapar; nada lo alejaría de su libertad. En un intento desesperado, trató de usar la técnica de sustitución para escapar de la succión del agujero en la tela del espacio-tiempo.

Pero eso desencadenó una reacción inesperada: creó un agujero dentro del agujero de gusano, una reacción que causaría un dolor insoportable a Naruto, algo que nunca creyó experimentar en su ser. Sintió cómo su cuerpo se descomponía y reconstruía, cómo el chakra rojo del Kyuubi escapaba rápidamente de cada poro de su piel.

También escuchó el rugido del Kyuubi en su oído, golpeando la jaula en un intento de liberarse. Decidió cerrar los ojos y esperar su destino mientras viajaba a través del agujero de gusano. No importaba, al final, la mayor libertad era la muerte; Naruto había llegado a esa conclusión hace tiempo. La dulce muerte, un reino donde ya había estado una vez y donde, según él, pertenecía.

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En alguna isla perdida en el Atlántico.

1 de enero, 8:30 a.m.

El sol brillante ascendía, y la marea estaba baja cuando un cuerpo inmóvil yacía tendido en la arena. El cálido viento acariciaba suavemente el cuerpo semidesnudo en la playa. Se veía herido, pero después de varios segundos, comenzó a dar señales de despertar. Con esfuerzo, se apoyó en la arena y se puso de pie torpemente.

Movió la cabeza, examinó su entorno confundido y desorientado. —¿Dónde estoy? —se preguntó en voz baja, mirando la arena bajo sus pies. Al levantar la vista, solo veía selva frente a él y el mar detrás, escuchando las olas romper contra la costa. Todo indicaba que estaba en una playa.

—Ánimo, Naruto. Reacciona y explora este lugar —se dijo a sí mismo mientras miraba su ropa en mal estado. Su buzo naranja estaba hecho jirones y su pantalón roto, además de haber perdido sus sandalias ninjas. Utilizando los restos de su buzo, vendó sus heridas.

Miró por la playa hasta encontrar su bolsa de herramientas ninjas a pocos metros de él. Se acercó y cerró los ojos para ajustar su visión; no necesitaba abrirlos, podía ver claramente con ellos cerrados.

—Vamos a ver qué hay aquí —dijo mientras recogía la bolsa.

—Las bombas de humo están inútiles, ni siquiera puedo hacer una fogata con ellas. Solo tengo dos kunai, al menos puedo hacer fuego con ellos, unos 200 metros de cable ninja y una barra nutritiva —evaluó el contenido de su bolsa.

Decidió que con el cable ninja podía hacer una caña de pescar casera y usar los kunai para hacer fuego y defenderse si se encontraba con algún peligro.

—Tengo que ir al punto más alto —dijo, comenzando a caminar hacia la selva, ascendiendo la colina. Así sabría dónde estaba. Llegó al punto más alto después de dos horas de caminata. Cuando llegó, uno de sus mayores temores se hizo realidad al observar el paisaje en 360 grados.

—Jajajaja —rió histéricamente, riendo para no llorar. Estaba en una maldita isla en medio del océano, sin ver tierra firme a kilómetros a la redonda. Parece que había ido a parar a una isla perdida en el océano.

—Unos 7 kilómetros de largo y unos 3 de ancho —calculó el tamaño de la isla mientras regresaba a la playa. Al llegar, se tumbó en la arena y abrió los ojos, mirando el cielo azul despejado.

—Y parece que tampoco estoy en mi mundo —dijo, mirando directamente al sol.

—La luz de este sol se siente más cálida. ¿Dónde estoy? —preguntó mientras cerraba sus brillantes ojos y disfrutaba del cálido sol en su cuerpo.

Estaba solo en una isla, sin señales de tierra firme en varios kilómetros a la redonda. Tenía consigo dos kunai, 200 metros de cable ninja y una barra nutritiva que le había dado Tsunade.

Naruto comenzó a pensar en sus compañeros de misión, Kiba, Chouji, Neji, Shikamaru y Rock Lee, preguntándose si estarían bien. También se preocupó por ella, preguntándose cómo estaría.

—Debo preocuparme por mí ahora —susurró Naruto, disfrutando de la cálida brisa de media mañana.