Quiero ser tu amante

Sinopsis

Una historia alterna donde la hermosa emperatriz es quien se termina enamorada de Rashta, la amante del emperador, pero eso no es lo único interesante sobre esta historia, pues, todo ocurrirá en un mundo Omegaverse.

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Mochi-Mochi
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Pov: Navier 


Era un día bastante tranquilo en el reino, claro, a excepción de los rumores y chismes sobre la mujer que el emperador trajo al palacio, me esfuerzo para no prestarle demasiada atención a ese asunto, aunque he de admitir que tengo bastante curiosidad, pues, todo mundo dice que es extremadamente bella. Se que no debería pensar en sí realmente es bella o no, pero algo muy dentro de mi desea saberlo.

En fin, me levanté de mi asiento para después retirarme de mi escondite secreto, el cual es un lugar que suelo frecuentar para relajar mi mente sobre los asuento del reino.


Después de haber salido de mi escondite, me dispuse a caminar de regreso al palacio, pero en el camino me topé con una chica muy hermosa, su cabello era largo y rizado tan blanco como la nieve, su rostro era el de una niña, pues, era dulce y delicado como el de un ángel.

Sin darme cuenta me quede analizando el bello rostro que se encontraba enfrente de mi, aunque no dure mucho tiempo haciéndolo, ya que, aquel ángel decidio hablar.


—Hola.


Ella me saludó aquella dulce voz mientrqs que yo simplemente no supe que responderle. Me sentí algo tonta, pues, me había quedo embobada con la belleza la señorita de cabellera blanca, pero yo sabia que no debía mostrar ese comportamiento, pues, no era digno de una emperatriz, así que,  carraspe un poco mi garganta y procedí a empezar de nuevo.


—Hola, ¿puedo saber quien eres?


Pregunté con una expresión seria, aunque está cambió cuando en mi cabeza paso la idea de que ella podría ser la mujer que el emperador trajo al reino cuando fue de cacería.


Así que la interrumpí antes de que respondiera mi pregunta.


—¿Eres la mujer que el emperador trajo al reino?


Ella se quedó callada y bajo su mirada mientras que yo solo la observaba en silencio  esperando a que respondiera a mis dos preguntas, por suerte no tuve que esperar mucho por una respuesta, pues, ella respondió segundos después.


–Mi nombre es Rashta, y no soy aquella mujer que el emperador trajo.


No me sentí convencida de aquella respuesta debido a que ella se notaba algo nerviosa, pero no tenía mas opción que creer en su palabra.

Estaba por hacer otra pregunta debido a que no era normal que extraños estuvieran caminando cómo si nada por los jardines fel palacio.


—Permíteme hacerle otra pregunta.


La joven Rashta levantó su mirada del suelo y después me sonrió de una forma dulce lo me hizo sentir un extraño sentimiento en mi pecho, era como una especie de... ¿ternura?, no lo se, era difícil de explicar, así que, me quede en silencio durante unos segundos tratando de recordar la pregunta que iba hacerle por que mi cerebro se había encargó de borrarla.


Realmente me había quedado en blanco, no sabía que decir o que hacer, mi mente se estaba esforzando por crear algun tema de conversación para así poder salir de aquel silencio incómodo, pero no pude hacerlo, ya que, Rashta en algun momento se acercó a mí y sin tener algun tipo de prudencia tomo mi mano, y eso era que no podía creer, pues, nadie nunca tendría el valor o la confianza de acercarse de esa manera a mi y mucho menos tocarme.

Ambas nos mirábamos a los ojos y me di cuenta de que aquella mujer de bello rostro tenía una mirada como la mía, una mirada que reflejaba una profunda soledad.


“Esta chica me hace sentir realmente extraña...”


Pensé mientras seguía mirando fijamente a Rashta, al menos hasta que fuimos interrumpidas por dos mujeres, las cuales tomaron a Rashta y la alejaron de mi, yo estaba confundida por aquella repentina interrupción.


—Perdonela su majestad.


Una de las sirvientas se disculpó mientras yo seguía analizando la situacion, observaba el adorable puchero de Rashta cuando aquellas mujeres la trataban de convencer de irse. Me sentí sorprendida cuando escuché como esas mujeres la llamaran “Lady Rashta”.

¿Sera una noble?.


Solté un largo suspiro y me di la vuelta quería ir a mi habitación para reflexionar sobre lo ocurrido. Estaba apuntó de retirarme cuando sentí como alguien sujetaba con fuerza mi vestido, extrañada me di la vuelta para observar quien era el atrevido que estaba tomando de esa manera mi vestido.

Para sorpresa de nadie era Rashta.


—¡Su majestad!


Cuando escuché la voz de Laura llamándome dirigí mi mirada hacia ella, Rashta puso una expresión de preocupación y mis damas de compañía una de enojo por el atrevimiento de Rashta, estás se acercaron a mi y Laura le dio una fuerte palmada a la mano de Rashta haciendo que soltara mi vestido.


—¡Que insolente!


Exclamó de Laura con enojo.


—Ay, eh... perdón, quería llamarla, pero no sabía como decirle.


Rashta se disculpó y tenía algo de razón, yo fui la única que no se había presentado, aunque realmente dudaba que ella no supiera quien soy yo.


—¡Su majestad es la emperatriz del imperio de oriente! ¡Cuida tus modales!


Volvió a exclanar Laura, ella realmente estaba mas molesta que yo.

Realmente me sentía incómoda y mal por la situación en la que me encontraba, sólo deseaba poder irme, pero al parecer no podría hacerlo, pues, mi otra dama de compañía se acercó a mi y me susurró al oído revelandome que Rashta era la esclava que el emperador trajo al reino.


—La esclava...


Hable sin pensar y pude apreciar en la expresión de Rashta lo que parecía ser tristeza, solo me limite a guardar silencio hasta que una de las mujeres que había llegado por Rashta decidió hablar.


—¡Su majestad! Disculpe su insolencia, pero Lady Rashta no es una esclava.


Cuando termino de hablar me sentí confundida, pues, no entendía el porque querían ocultarlo.


—Entiendo.


Fue lo único que pude decir en ese momento, no quería seguir ya con está conversación.


—Emperatriz, deseo verla de nuevo.


Alce una de mi ceja ante aquellas palabras, Rashta sólo estaba actuando como una niña y yo no me encontraba de humor, aunque una pequeña parte de mi sentía curiosidad por ella, pero aún así, no le respondí nada, simplemente me di la vuelta dandole la espalda, pues, yo tenía una reputación y no quería mancharla por hablar con una esclava.


—Ah...alto.


Rashta nuevamente trato de tomar mi vestido pero Laura nuevamente golpeó su mano antes de que esta pudiera tocarlo.


—¡Mocosa insolente! ¿Cómo te atreves a esa informalidad? ¡Roñosa!


Laura en verdad parecía odiar a Rashta.


Como si la situación no pudiera estar peor, él emperador se hizo presente con dos de sus  guardias.


—¿A quien le dice "Roñosa"?


Pregunto moleto mientras se acercaba a nosotras, rápidamente mis damas de compañía saludaron al emperador e hicieron una reverencia.


—¡S-su majestad!


Ambas se sentía nerviosas, mientras que yo sólo cruce miradas con el emperador, pues, él casi corriendo fue con Rashta a consolarla debido a que ella se encontraba llorando.


—Rashta.


Una vez se encontraba frente a ella, él se arrodilló y con cuidado le colocó su capa.


—Ay, querida...no llores...


Le hablo con un tono dulce mientras comenzaba a secarle las lágrimas.


—¿No te dije que dejaras de llorar? No puedo dejarte sola ni un momento.


Yo observaba en silencio aquella escena mientras algo dentro de mis comenzaba a retorcerse.


¡¿Que es esta sensación?! No, es como dijo la condesa Eliza. Es normal que me sienta así.


Pero al menos...


...Tengo la libertar de apartar la mirada de esa escena tan incomoda.


Pensé mientras soltaba un pesado suspiro y apartaba mi mirada a otra parte, pues, aquella escena me provocaba una dolorosa punzada en el pecho.


—Procedemos a retirarnos. Me duelen los pies.


Nuevamente como desde el inicio iba a retirarme, pero otra vez me detuvieron y esta vez fue el emperador.


—Espere. Alto, emperatriz.


Fije mis ojos sobre los del emperador y ambos nos observamos de una manera fría.


—¿Que sucede, su majestad?


Este apuntó a algo y yo solo dirigí mi mirada al lugar que apuntaba y era a ¿Laura?.


—Esa dama de compañía.


Pude notar el temor de Laura, al emperador no se le ocurrirá regañarla por lo que le dijo a Rashta ¿o si?. Aunque si estuvo un poco mal su comportamiento, no era tampoco para tanto.


—Dejela aquí, conmigo emperatriz.


Yo guarde silencio por unos segundos y luego después hablé.


—Claro, primero dígame para que la quiere.


Soy la emperatriz y Laura mi dama de compañía y la estimada hija de una familia de rango alto. Si castiga a Laura por alguien que ni siquiera es de de la realeza...la humillara públicamente.


Y a mi también.


—Necesito hablar con ella en privado, así que, le pido que coopere, emperatriz.


Sabía que después de esto, él iba a molestarse mucho, pero no iba a permitir que humillara a Laura, así que, me puse delante de ella y pude escuchar cómo está murmuraba “su majestad”.


—No, ella es mi dama de compañía.


Me negué con una voz firme y aquello hizo que el rostro del emperador se llenará de irá.


Continuará.

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