Capitulo 1:¿Sospechoso?
En Pekín (China), Chu Yue, un exasesino, después de terminar con la deuda de sus padres, decidió hacer “una muerte falsa”. Comenzando con una nueva identidad y vida, ahora es maestro en una universidad reconocida. Sin embargo, su vida tranquila se vio interrumpida un buen día. Una noche, alguien golpeó desesperadamente la puerta de su casa. Por la voz aguda que provenía de “esa persona”, especuló que tenía que ser una mujer. Levantándose con pereza y estirando su delgada y esbelta espalda, caminó hacia la puerta. Los gritos y los golpes en la puerta cesaron cuando la abrió. Para su sorpresa, se encontró con una escena del crimen sangrienta: la cabeza de una joven rodaba por el suelo con una expresión de horror en su rostro, mientras que su cuerpo presentaba moretones, cortes en los brazos y pequeñas dislocaciones en las piernas. Su apariencia no era la más decente, con un vestido corto que dejaba al descubierto gran parte de su pecho y apenas llegaba a las rodillas, además de un maquillaje desordenado y joyas esparcidas por el suelo. De inmediato, Chu Yue llamó a la policía.
Cuando la policía llegó, se formó un escándalo. Los vecinos chismosos se reunieron alrededor de la escena del crimen, susurrando y criticando, sacando conclusiones apresuradas como “una prostituta que peleó con su amante y acudió a su novio, pero este no le abrió la puerta”. Chu Yue no era fanático de los chismes, pero estas personas no hablaban en voz baja, por lo que escuchó la conversación. Un recién llegado bajó de una camioneta negra, mostró su placa y los demás policías lo miraron con admiración, permitiéndole pasar a la escena del crimen. El policía recién llegado parecía muy joven para su edad, pero Chu Yue, que era maestro en la universidad, se veía aún más joven. Permaneció sereno y serio mientras el policía lo miraba como si ya lo estuviera juzgando injustamente.
Tang Lang, al ver al civil que presenció la escena, se preguntó si ese niño no debería estar asustado. Revisó la carpeta que un policía le entregó con las preguntas y respuestas del joven. Mientras tanto, Chu Yue, que estaba parado no muy lejos de la escena del crimen, vio al policía acercarse a él. Tang Lang fue respetuoso y se presentó.
“Soy el representante del comisionado, disculpa que te vuelva a interrogar, espero tu cooperación” dijo Tang Lang, dejando de lado la carpeta y entrando al departamento para observar discretamente el lugar.
Chu Yue se dio cuenta de que era el principal sospechoso en este crimen, por lo que cooperó para demostrar su inocencia. Señaló con la mano a Tang Lang para que tomara asiento, y este lo hizo, mirándolo fijamente con sus ojos heterocromáticos: uno rojo como sangre, denotando un temperamento fuerte, y el otro color durazno, reflexivo. Los ojos lechosos color cuarzo del otro hombre se veían agobiados mientras explicaba lo sucedido y admitía que fue un descuido no haber abierto la puerta antes.
Tang Lang, en un primer vistazo, pensó que el joven sufría alguna discapacidad en los ojos, pero luego se dio cuenta de que esta persona incluso ofrecía detalles de la situación sin siquiera ser interrumpido.
Chu Yue continuó hablando con convicción: “Por lo que creo, esa mujer no es una prostituta. Parece estar en una situación de abuso por ‘esa’ persona. Observen la tela de abajo, no está cosida de forma correcta, parece haber sido arrancada con alguna arma filosa, al igual que las heridas en su cuerpo. Los moretones podrían ser resultado del abuso que ha sufrido. Además, los collares que lleva son de baja calidad; alguien con el trabajo que aparenta no podría permitirse comprar unos más caros. El abuso podría haberla llevado a esta situación tan desesperada...”
Antes de que Chu Yue siguiera hablando, Tang Lang levantó la mano, dando una pausa a la conversación. Chu Yue se detuvo, ya que estaba acostumbrado a que otras personas lo interrumpieran cuando hablaba, especialmente sus estudiantes cuando tenían dudas con la materia.
Tang Lang empezó a hablar: “No puedo darte información si eso es lo que pretendes, pero ¿eres el principal sospechoso o estás vinculado con el crimen?” Las últimas palabras no vacilaron, pero su actitud era firme.
Chu Yue habló más de lo que debía. Quería salir de este lío lo antes posible. Llamó a la policía para descartar las sospechas que recaían sobre él, ya que ahora él tiene otra identidad, pero si profundizan más en sus antecedentes podrían encontrar algún hueco y descubrir su verdadera identidad. No solo eso, la mafia y su familia podrían encontrarlo hasta el punto de matarlo si es posible.
Chu Yue se quedó en silencio. Sabía que no tenía voz para hablar en esta situación.
Tang Lang: “Estuve revisando tu expediente antes de venir. Déjame hacerte algunas preguntas más. ¿Alguna vez te relacionaste con tus vecinos? ¿Sabes quién es la víctima?”
Chu Yue reflexionó por un momento antes de responder. “No, no me relaciono con mis vecinos. Mantengo una distancia prudente y no tengo una relación cercana con ninguno de ellos. En cuanto a la víctima, lamento decir que no la conozco personalmente. Parece ser una completa desconocida para mí“.
Tang Lang asintió, tomando notas en su libreta. Luego, continuó con una mirada seria en sus ojos heterocromáticos: “Sería tan amable que me acompañe a la estación de policía para que podamos seguir con el interrogatorio de manera más detallada y formal. Entiendo que esta situación puede ser estresante, pero es importante que aclaremos cualquier duda o sospecha que pueda surgir en esta investigación”.
Chu Yue asintió, aunque un ligero nerviosismo se apoderó de él. A pesar de su deseo de resolver la situación, la idea de enfrentar más preguntas y estar en la estación de policía lo hacía sentir incómodo. Sin embargo, sabía que era necesario cooperar para proteger su nueva vida y su reputación.
“Por supuesto, estaré dispuesto a acompañarte a la estación”, respondió Chu Yue con determinación en su voz.
Ambos se pusieron de pie y salieron del apartamento, dirigiéndose hacia la camioneta policial que los esperaba. A medida que avanzaban hacia la estación de policía, Chu Yue se preparó mentalmente para enfrentar lo que sea que le esperara en el interrogatorio. Sabía que debía ser cauteloso con sus respuestas y mantener su nueva identidad en secreto, pero también estaba decidido a colaborar en la resolución del caso.
El camino hacia la estación de policía fue tenso y silencioso. Tang Lang mantuvo su mirada seria y concentrada, mientras Chu Yue se perdía en sus pensamientos, repasando cada detalle del caso y evaluando cómo respondería a las preguntas que vendrían.
Finalmente, llegaron a la estación y se dirigieron a una sala de interrogatorios. Tang Lang le ofreció a Chu Yue un vaso de agua antes de comenzar, tratando de establecer un ambiente de cooperación y confianza.
“Estoy aquí para ayudar en todo lo que pueda”, dijo Chu Yue con sinceridad.
Tang Lang asintió nuevamente, agradeciendo su cooperación. El interrogatorio continuaría, y ambos estaban listos para adentrarse en la búsqueda de la verdad y resolver el misterioso asesinato que había sacudido la vida tranquila de Chu Yue