¿Quién eres?
Tres horas antes del fin de año, 31 de diciembre del 2023
Jejú, playa Aepwol-up*
Hacía calor. Fue el primer pensamiento que cruzó la mente del hermoso omega rubio de ojos color azul, que se encontraba sentado en la barra de la fiesta de la playa. Estaban en una caleta, alquilados por su mejor amigo. La fiesta era de él, supuestamente para levantarle el ánimo. Objetivo que no estaba funcionando, pensó, pidiendo al sexy barténder que le sirviera otro shot de wiski. El mencionado, un trigueño omega tatuado y musculoso con un leve aroma a anís hizo lo que le indicaba, y una vez que la bebida quemó su garganta, fijo su vista hacia la pista de baile.
Toda la casa era una maravilla. La arquitectura era toda de madera, con grandes ventanas, múltiples habitaciones, y estaba ubicada junto a la playa. Con luces colgantes de diferentes colores que alumbraban el cielo estrellado del cobertizo exterior, la música y la brisa nocturna, hacia que la fiesta tuviera un aura cálida y acogedora. Era diciembre, la diosa luna brillando redonda en el cielo, proporcionaba un aspecto hipnótico a la noche, y aun así, el clima no era tan frío en Jejú. La propiedad era de los padres de Tae. Ellos gustosamente habían accedido a que hicieran la fiesta aquí. Él mismo había sigo testigo e incluso invitado por ellos, con esa mirada de lástima que estaba empezando a detestar en todos sus pocos conocidos. Por lo menos en los que sabían que era un omega sin familia. Solo tenía a una tía materna que se había ocupado que nada le faltara.
Kim Taehyung se podía contar como su otra familia, era un alfa de pelo marrón y ojos del mismo color. Coqueto, extrovertido e inusualmente sincero. De ese tipo de personas que no tenían miedos de decirte las verdades aunque dolieran demasiado. Habían sido amigos desde que se conocieron desde el jardín de niños e incluso, su parte humana se había sentido atraída hacia él. Su lobo, uno con pelaje marrón oscuro de gran tamaño; y el suyo, tan blanco cual escarcha de hielo y de tamaño mediano, habían corrido juntos por los bosques de esta zona cuando venían de vacaciones.
Una sonrisa se coló al verlo bailar con una hermosa omega desconocida. Fueron buenos tiempos. Pero su atracción murió tan pronto como supo que su mejor amigo y primer amor era muy hetero para su gusto. Al final solo quedó una hermosa amistad, un hermano que lo cuidaba y que a la Diosa luna nunca le pidió, pero que agradecía enormemente en lo más profundo de su corazón.
Suspiró. Los flecos de su máscara azul le hacían cosquillas en sus abultadas mejillas. ¿Y es que a quien rayos se le ocurre hacer una fiesta de máscaras en una playa? Ah si, solamente a su excéntrico mejor amigo.
— Necesitas un buen polvo Jiminshi, te ayudara a relajarte y olvidar aunque sea por unos minutos de todos los problemas —le decía Tae cuando trataba de convencerlo a que viniera.
Solo aceptó porque sus padres le habían preguntado. No le podía negar nada a los Kim. Tae lo sabía, y el muy tramposo uso esa última carta para arrastrarlo hasta aquí. Eso y la vil excusa de que era su hermano del alma y no lo iba dejar solo en un momento tan difícil. Muy en el fondo Park Jimin agradecía que fuera un chantajista emocional.
¿Pero quien era él? ¿Por qué mientras veía a todos bailar y divirtiéndose él no podía hacerlo? Park Jimin siempre se definió como un omega que llamaba la atención de todos los alfas e incluso betas, pero ninguno venía con intenciones más serias. Solo Tae fue el inicio de todas sus desilusiones amorosas. Empezando porque la mayoría de sus novios solo lo habían utilizado como placer sexual y a la semana lo habían descartado. Olvidado. Porque cuando descubrían lo que él era, salían despavoridos e insatisfechos. Dejando a Park Jimin impotente y enojado por haber sido creado.
Es que Jimin era un lobo un poco peculiar. A pesar de haber tenido un sinfín de relaciones sin sentidos, siempre venía el sentimiento de tristeza. De odio a sí mismo. Aunque tuviera a personas que lo querían, aunque tuviera belleza. ¿De que sirve la belleza si solo era un cascarón vacío, un omega sin celos y sin capacidad para engendrar cachorros?
Sentía placer pero por alguna incógnita de la Diosa Luna nunca tuvo dolor, nunca lubricó o se sintió sexualmente desesperado. No tenía olor por lo tanto a veces pasaba por ser un ser humano normal aunque no lo fuera. Su lobo solamente se quedaba dormido cuando se acostaba con alguien. No tenía olor y nunca lubricaba normalmente. Los alfas después no se sentían lo suficientemente satisfecho, decían que casi era un ser humano corriente. Y lo miraban entonces como si fuera un engendro, una abominación. Otros, ni siquiera se molestaban en esconder su arrepentimiento o incomodad al haber estado con él.
Tae fue el único que lo miró con otros ojos. La familia Kim solo lo aceptó. A él y a su soledad.
Y era en esta época del año cuando más desdichado se sentía. Era un sentimiento inevitable, todo la culpa y el odio a lo que era se juntaban creando una explosión en su alma que lo dejaba peor de lo que ya se sentía.
Para colmo de los colmos lo habían despedido de su trabajo en la isla. Justamente antes de fin de año. Su jefe, un beta pervertido, lo estaba acosando en el bar que trabajaba, y Jimin aunque introvertido, no se iba a dejar abusar. Harto de la situación le dio una patada en las bolas el día que lo acorraló contra su escritorio. Luego aprovechó que este se retorcía en el suelo y le propinó otra patada en las costillas, para luego escupirle en la cara. Se marchó de allí y luego le puso una maldita denuncia.
Volvió a sonreír. Recordando como le dio tanta placer ver a ese viejo decrépito tirado en el suelo.
Todo era una mierda para él. Había sentido terror pero eso nunca lo había impedido defenderse. Porque Park Jimin podía ser un cascaron vacío pero no era un maldito cobarde, no era un omega dócil como la mayoría. En la isla, de hecho, creo que era el único omega
Otro trago bajó por su garganta y Tae desapareció de su línea de visión. Su nariz picaba de innumerables feromonas de excitación que hicieron que se arrugara.
Entonces sus pensamientos se dirigieron a alabarse a sí mismo. No porque fuera un narcisista, sino porque ya estaba comenzando a sentirse más liviano. El alcohol le daba esa valentía. Además, no podía negar que hoy estaba escandalosamente vestido. Junto con su máscara llevaba una camisa de mangas largas de un azul más oscuro. Estaba abierta, y dejaba al descubierto su pecho cremoso junto con unas cadenas largas plateadas que abrazaban su cuello. En sus manos llevaba varios anillos a juegos. Y por último un pantalón color beige apretado y rasgado en las rodillas, que marcaba su estrecha cintura y voluminosos glúteos, junto con sus estilizadas y apetitosas piernas. Quizás fue el impulso de no ser algo insignificante entre el tumulto. Ya casi sentía que no encajaba, realmente no tenía ganas de pasar el mismo proceso. Responder a las mismas interrogantes, a la misma experiencia depresiva que ya le causaba dejar a cualquier alfa explorar su cuerpo para después....
《No, definitivamente no iba joderse el cerebro con toda esa mierda ahora》 Pensó, negando con la cabeza.
A través de los años le habían hecho muchas pruebas y ninguna le aclaraba que era. Para la ciencia era un omega infértil, sin celos y sin olor, nada había surgido en ellas que dijera lo contrario. No tenía problemas con su lobo. No era híbrido ni completamente humano. Era solo especial, o eso le gustaba pensar. Esa línea de pensamiento lo había salvado muchas veces este año.
10:00 PM
Tae lo había abandonado y él se había dejado llevar por la que ahora iba a ser su bebida favorita. Miró de nuevo para la pista. A este ritmo se le iba a dormir el culo.
Por un momento miró más allá de aquellos cuerpos que se balanceaban con sensualidad. Observó el mar y le entró unos deseos de ser él, y sumergirse en la nada. Cuando, de pronto, una figura esbelta y corpulenta le robó la atención. Unos ojos negros con una máscara dorada interrumpió su miseria.
《¡Que idiota!》Pensó, parándose amenazadoramente hacia el imbécil que interrumpía su desdicha.
Y fue cuando su lobo captó su esencia a hierba mojada y a madera, penetrando en sus fosas nasales.
El alcohol se fue así como su enojo.
Su lobo aulló activando todas las alarmas.
Y ahí, a dos horas de año nuevo, su cuerpo reaccionó cuando no tenía que hacerlo.
Su garganta se secó y sus pupilas se dilataron, deleitándose con un chico de pelo azabache y ojos negros como el cielo que los cubrían a los dos. Llevaba una camisa holgada negra de tirantes dejando ver un hermoso tatuaje en todo su brazo derecho. Vestía unos short del mismo color. Cuando su vista viajó a sus pies, el extraño desconocido estaba descalzo.
Su pelo largo revoloteaba con la brisa nocturna, proporcionándole un aire desenfado en contraste con el glamour que Jimin exhibía. Los aretes y la argolla clavada en sus labios le daba un aura peligrosa y sexy.
Y el extraño solo se mantenía ahí, mirándolo como si quisiera penetrar en su alma. La máscara dorada era simple, sin flecos y sin ningún otro accesorio añadido. Pero Jimin pensó que no hacia falta pues el brillo de esta resaltaba sus magnéticos ojos negros.
Era un alfa. Jimin se dio cuenta debido a ese olor que tenía a su lobo meneando la cola como si fuera un prostituto.
¿De donde había salido tal criatura y porque olía tan malditamente bien? Su lobo se encontraba frenético.
Y de pronto, junto con el olor exquisito del extraño pude sentir como un calor lo empezó a roer sus entrañas. Su cuerpo comenzó a sudar y un aroma suave a fresas se hizo presente.
《¡O madre luna, no podía creer lo que le estaba pasando! ¡De verdad no podía tener tan mala suerte!》
Un gemido escapó de su boca y el dolor lo atacó con más fuerza haciendo que se doblara. El extraño lo agarró antes que terminara en el piso. Todo era un desastre. ¿Cuándo había llegado tan rápido a su lado? El aroma ahora intenso a hierba mojada y fresas mezclado lo adentraron en una nebulosa de placer y dolor que no sabía como responder. Cuando un líquido se deslizo por su entrada fue consciente que no podía tener tan mala suerte en esta vida. Estaba encharcado.
No podía ser. Era un omega de 27 años que estaba defectuoso y nunca había tenido un celo en su vida. Ni siquiera un olor que lo diferenciaba.
《Joder》Pensó entre respiraciones agitadas y su temperatura corporal aumentando por minutos, esto era demasiado intenso.
《Mírame bonito》 Le habló el alfa a través de su lobo en una conexión que le dejó incluso más perdido.
Automáticamente sus ojos buscaron los suyos y estos habían tomado un color amarillo intenso. Se quedó embobado mirándolos, perdiéndose sin ni siquiera haberse dado cuenta.
Entonces tal cual frágil muñeca se dejó manipular, o màs bien su lobo hizo que se apoyara en su cuerpo mientras el alfa lo cargaba estilo princesa. Su nariz buscando su cuello con cruda necesidad. El calor y el dolor se habían calmado como si su mirada lo hubiera ayudado a controlar el primer celo de su mísera existencia.
《Dios, esto era una locura》Se dijo así mismo mientras el extraño atractivo pelinegro lo llevaba adentro de la casa.
Su corazón latía desenfrenado y seguro que hasta sus ojos habían cambiado de color. Jimin ya no sabía que pensar ni tenía fuerzas para luchar. Es como si el primer golpe de calor hubiera mermado todas sus energías. Estaba asustado y en su interior atravesaba toda clase de sentimientos contradictorios. Prácticamente el alfa que lo llevaba podía hacerlo suyo sin ninguna resistencia de su parte.
Como si el alfa hubiera leído sus pensamientos le dijo por la especie de conexión que acababan de experimentar.
《Tranquilo pequeño, no voy aprovecharme de ti, nunca lo haría》
《Ya, como si eso me pudiera dejar más tranquilo》Le respondió casi con un gruñido que sonó patético debido a los temblores que su cuerpo atravesaba.
Y es que como podía estarlo si hasta estaban hablando como si ya hubiera sido marcado y él fuera su...
《No》Pensó. 《De ninguna jodida manera》
Era demasiado para asimilar.
Juntos llegaron a uno de los cuartos que tenía la espaciosa casa de su amigo. El alfa lo dejó en la cama y comenzó a buscar pastillas supresoras que lo ayudaran a aliviar su excitación.
Jimin se sabía esa casa de memoria y en donde Tae guardaba cosas tan importantes como los supresores. A él nunca le hicieron falta, y ahora agradecía una vez más por tener un amigo como el suyo. Mejor no cantaría victoria antes de tiempo, primero tenía que decirle dónde estaban. Ese era el problema.
—Est..an.. eh..ahh —trató de decir con dificultad pero solo le salían gemidos y unas ganas incontrolables de tocarse, podía sentir su entrada lubricando de nuevo, pidiendo a gritos algún alivio.
— Dime pequeño, tranquilo —respondió acercándose a donde estaba y tomándole la cara con sus manos para que lo mirara
— En la primer...ahh mierda —no pudo terminar de decirlo.
En un ágil movimiento lo tiró a la cama y se encaramó arriba de él, restregando descaradamente su erección contra la pelvis del hermoso alfa. El olor de los dos se intensificó y el temor había sido reemplazado por pura lujuria. Park Jimin ya no razonaba. Su lobo había tomado el control y eso jamás de los jamases le había pasado. Sus ojos entonces cambiaron a un azul intenso.
El extraño entonces lo agarró por la cintura. Se sentía fascinado por la mirada hipnótica del omega y la forma sucia y descarada con la que movía su cintura. Los pezones rosados erectos a través de la frágil camiseta celeste, piel cremosa bañada por la luz de la luna que se filtraba por la ventana, piernas poderosas y una polla erecta que luchaba por atención, tras la prisión del pantalón. Era la personificación del deseo y la lujuria. El alfa no se quería aprovechar pero poco a poco estaba perdiendo la batalla. De alguna forma lo había presentido desde el momento que sus pies habían pisado el cobertizo de la casa, buscando desesperadamente al lobo que lo llamaba. Jimin pudo ver como trataba de controlarse, las venas del cuello se le marcaban de lo que le estaba costando. Tenía los dientes apretados y los colmillos afuera en un gesto de frustración. Estaba tratando de frenar sus movimientos sin tener que hacerle daño.
— Joder pequeño, no quiero abusar de un omega, dime donde están las malditas pastillas —insistió enojado
Pero al parecer el lobo necesitado de Jimin era una cosita demasiado sucia. Así que cogió la camisa y se la rompió sin previo aviso, para luego pasar la lengua por sus bíceps e ir subiendo hasta su cuello. El rubio omega no podía negar que se sentía en la luna. Aunque no lo conociera sentía un placer inmenso al tocar su piel. Tal vez porque estaba en celo todos sus sentidos estaban exacerbados, pero nunca había experimentado tales sensaciones en ningún polvo hasta ahora.
Iba a continuar. Primero le chupó la argolla de su labio inferior creando un sonido malditamente obsceno con la lengua, cuando el alfa furioso lo puso debajo de su cuerpo. Su cara quedo a escasos centímetros de la suya, con las marcaras puestas y sus respiraciones agitadas.
— Haz roto mi camisa y quiero castigarte por eso. No sé que es lo que me pasa contigo muñeco pero ¿seguro que quieres que te ayude? —preguntó
El omega quería saber lo mismo, alguna explicación coherente, pero ya no le importaba nada.
— Mi nombre es Jimin —contestó en un gruñido
— Jimin —repitió y le sorprendió cuanto le gustaba escucharlo de su boca— escúchame ¿estás seguro?
Era una pregunta difícil de responder. Jimin no entendía que pasaba, porque su cuerpo estaba reaccionando así con tan solo una mirada de este atractivo alfa. Que coherencia tenía haberse sentido un fenómeno toda su vida para luego descubrir que podía ser un omega normal.
— Solo tengo una condición, no quiero que nos quitemos las máscaras
Tal vez era una petición extraña y la más cuerda, pero Jimin no quería quitársela. Se moriría de vergüenza después.
— Lo que digas cariño
Y lo besó. Un beso voraz que a Jimin le supo a gloria. Ahora el olor del alfa impregnándolo en todo su cuerpo. Pensaba que moriría del fuego que lo atacó aun más.
Pronto en la habitación solo se escuchó los gemidos bajos y la succión de sus bocas comiéndose mutuamente. El alfa rápidamente le quitó la ropa, despojándolo de su camiseta celeste, sus pantalones y bóxer. Jimin estaba temblando y el extraño se dedicó a saborearlo con una mirada atormentada. Los iris grises resaltaban en la oscuridad junto con la mascara dorada y los flecos desordenados de su cabellera azabache lo saludaban. Ahora el haz de luna que se filtró por los ventanales y que había bañado a Jimin, iluminaba al alfa. Entonces Jimin pudo deleitarse con un pecho ancho que subía y bajaba pesadamente. Todo en el extraño era tan primitivo pero entrañablemente seductor.
Jimin se sintió desfaceller cuando vio el pecho ancho con un sixpass tonificado. La camisa seguro andaba por el suelo echa pedazos y se alegro de haberlo echo cuando pudo contemplar los tatuajes que abrazaban los músculos de su brazo derecho. Cuando siguió su mirada a la parte baja de su pelvis pudo notar la prominente erección que amenaza con salirse de su short.
《Poséeme mi alfa》 Suplicó Jimin, sin reconocerse, ni a él ni a su lobo.
El alfa se quitó lo que le quedaba de ropa y comenzó a succionar y morder de manera tortuosa cada parte de su cuerpo. Una vez que llegó a su pecho se detuvo en las aureolas del rubio omega, haciendo que se pusieran más dura de lo que estaban.
《Eres tan hermoso mi omega, borraré todo rastro de esa tristeza que sentí cuando te vi. Nunca imaginé que te encontraría en una fiesta, tus sentimientos atormentados me mantuvieron buscándote toda la noche》Le respondió en su mente.
— Di...di...dime tu...ahh....joder...tu nombre —ordenó el omega cuando el alfa comenzó a estimularlo con unos de sus dígitos en su entrada al mismo tiempo que sentía su polla rozándose con una de sus piernas
— Jungkook —susurró y le arrancó otro gemido cuando le penetró con otro dígito más.
— Por favor Jungkook no pares, no ahora
Entonces el alfa lo volvió a besar y cuando dejó de morder su labio inferior y lamerlo, como si fuera una paleta a la cual devorar, lo miró.
Jimin descubría que esa mirada lo iba a estar persiguiendo en sus más profundos sueños. Porque por primera vez no era una mirada de lástima ni de reproches. Era transparente y de fascinación. Como si Jimin guardara algo dulce y maravilloso por descubrir.
《 Nunca》Gruñó, enterrándose con lentitud en su interior.
El omega solo alcanzó a enterrar sus uñas en la amplia espalda, y a morder sus labios para no gritar. Joder, se sentía tan condenadamente bien, tan correcto y caliente. Sus lobos aullando en un cántico interior mientras el alfa lo penetraba tan profundamente. Reconociéndose y a la misma vez creando un vinculo animal por instinto.
La imagen era una completa delicia. Con las máscaras puestas, era un Jimin desnudo siendo embestido con un alfa que no lo dejaba de mirar a los ojos. Tal vez eso fue lo que desarmó a Jimin en ese momento. Él como Jungkook no le quitaba la mirada a medida que lo hacía suyo, como si quisiese grabar cada gesto, cada gemido y cada herida bien guardada en su corazón, por tanto tiempo.
Las embestidas aumentaron. Las pieles unidas empezaron a sudar y Jungkook reacomodó su cuerpo poniendo sus piernas alrededor de sus fuertes hombros.
— Ahí, justo ahí Jungkook, por favor — suplicó el omega cuando sintió la polla tan clavada en su punto dulce
Entonces Jungkook no tuvo piedad y reforzó sus embestidas haciendo un sonido seco cuando sus testículos chocaron con su trasero
《No me dejes de mirar pequeño, quiero ver como te vienes. Quiero disfrutar como te hacemos sentir mi lobo y yo》
Tal vez esas palabras hubieran sonado un poco extrañas pero Jimin estaba tan absorto en la espiral de placer, que cuando Jungkook acarició su erección provocó que su cuerpo explotara en fracciones de segundos. Este se arqueó soltando chorros de semen que cayeron en su abdomen, haciendo que varios espasmos atravesaran su cuerpo en uno de los orgasmos mas deliciosos que había experimentado en su corta existencia.
— ¡Por la diosa Luna! -gimió el omega— Eso fue intenso —confesó
Cuando regresó su mirada a Jungkook otra oleada de excitación con confusión lo recorrió al ver como este pasaba dos dedos por su abdomen y los chupaba de forma perversa. En el antebrazo tenía una mordida como señal de haberse autolesionado para no marcarlo. Jimin se preocupó y se sintió culpable al ver como el alfa se había mordido así mismo.
《Te dije que no quería aprovecharme de ti y no te voy a marcar sino es lo que quieres》Aclaró.
Entonces se acercó y pasó toda su lengua por lo que quedaba allí, en su abdomen, con la misma hambre con la cual había comido sus labios.
Jimin ya no sabía que pensar de él. ¿Por qué era tan considerado? Cualquier otro alfa lo hubiera marcado y ahí si su vida se hubiera acabado. Otra desgracia para su lista de males interminables. ¿Cómo supo el alfa lo que quería?
Cuando sus caras volvieron a estar cerca Jimin sintió un dolor que lo quemaba por dentro, en su entrada. Lo que hizo que se removiera, asustado, tratando de separarse de forma abrupta.
《Tranquilo cariño es el nudo, duele un poco pero es solo un rato, luego podré retirarme dentro de ti》 Le explicó.
Como Jimin nunca había tenido un celo escuchar esa dulce explicación lo calmó. Automáticamente su cuerpo trató de relajarse, de nada serviría asustarse ahora.
Jungkook por su parte lo comenzó a besar tiernamente, por su cuello, su frente, su nariz de botón y sus abultados cachetes. Fue tan tierno. ¿Cómo un alfa tan intimidante podría ser tan dulce al mismo tiempo? Como consecuencia Jimin soltó inevitables suspiro.
Bueno después de todo no tuvo tan mala suerte. El alfa que le había despertado su primer celo lo estaba tratando como se lo había merecido después de tanto tiempo.
《Aunque me anudes soy un omega infértil》 Aclaró Jimin, sin saber porque le daba tales explicaciones, si después lo más seguro es que no se vieran más.
Pero el alfa lo miró, de nuevo con esos ojos que no sabía porque lo desarmaban y lo descomponían en el mejor sentido posible.
《¿Por eso estabas triste? Tu lobo aullando de tristeza llamaba al mío para que lo buscara. Me tenía desesperado》 Confesó con sinceridad
Jimin no sabía porque no veía el ceño fruncido o la forma despectiva con la que lo habían mirado todo los alfas que se enredaban con él. Al contrario había fascinación y comprensión que lo mantenían en un estado hipnótico permanente.
《Siempre me he sentido vacío》 Afirmó porque era la verdad que a veces no quería admitir en voz alta para que no lo destruyera por completo.
《Eres más que un cuerpo bonito para engendrar cachorros mi precioso omega, eres un alma esperando por ser descubierta y querida. Y lo que quiero descubrir es lo que habita dentro de tí..no te conozco pero justo ahora quiero saber quien eres》 Afirmó, haciendo que los ojos de Jimin se humedecieran.
Pronto, cuando el nudo bajo, Jungkook salió de su interior. Su entrada estaba encharcada y lista para ser llenada de nuevo. El alfa con un solo movimiento lo colocó en cuatro haciendo que su trasero quedara erecto.
Jimin soltó un gritico cuando sintió como el alfa le dió una nalgada dura en una de sus apetecibles cachetes. Su corazón se quería salir del pecho.
— No tienes que preocuparte por mi identidad, no soy tu omega, es solo mi lobo él que esta desesperado y sin remedio —protestó Jimin con las mejillas rojas por la vergüenza.
— O si lo serás —afirmó volviéndose a clavar en su interior, esta vez de forma más violenta, y cogiendo a Jimin del cuello hizo que sus miradas volvieran a conectar— voy a descubrir todo lo que escondes pequeño —advirtió comenzándolo a embestir de nuevo— pero eso será en otro momento, por ahora tenemos hasta la medianoche para entretenernos.
11: 59 PM, un minuto para Año Nuevo.
Al final el alfa lo había follado de todas las maneras posibles. En la cama, en la alfombra, en el piso y luego contra la cómoda de madera que había en una esquina de la amplia habitación. Jimin no sabía como iba a poder mirar a Tae, después del desastre que habían dejado en su habitación. Por suerte después el alfa la había asegurado. Durante el transcurso de sus orgasmos Jungkook todas las veces se había mordido para no marcarlo como había prometido. Ya bastante tenía con esa extraña pero fácil conexión que tenían cuando hablaban sin decir una palabra.
Ahora estaban en el pequeño balcón de la habitación con vista al mar. Desnudos uno sobre el otro en la tumbona que había allí colocada estratégicamente para disfrutar del panorama. A pesar de la fría brisa marina y de que solo los cubría un fino edredón, Jimin primera vez se sentía gloriosamente satisfecho. Era difícil de explicar lo confuso pero extrañamente cómodo que se sentía estar así tan tiernamente abrazados, disfrutando del contacto y sin prisa.
Le parecía un sueño haber logrado un celo, haber experimentado todas las sensaciones con este extraño alfa que había acudido a su encuentro.
Era una locura. No lo conocía, solo sabía que se llamaba Jungkook y que era el alfa que lo había tratado con más dignidad, que cualquiera de sus anteriores polvos. Incluso se había resistido a tomarlo cuando cualquier alfa se hubiera aprovechado de su situación.
Ternura.
El alfa incluso en su rudeza lo había seducido con ella. Ahora que su mente se había despejado un poco de la nebulosa del placer, Jimin le daba vueltas en su cabeza tales pensamientos para aunque sea encontrarle alguna lógica a los actos que habían echo, a lo que había permitido que su pervertido lobo le hiciera ¿Sería su destinado por eso la conexión tan profunda que experimentaban? ¿Persistiría mañana el vínculo que habían forjado?
Porque de lo que una cosa estaba seguro Jimin es que no quería encontrarse con él de nuevo. Aunque su lobo quisiera o suplicara por ello. No estaba dispuesto. Además de que se moriría de vergüenza, le daba terror estar tan expuesto, no quería sentirse vulnerable o correr el riesgo de ser rechazado de nuevo. Si, había tenido su primer maldito celo. Ese que tantas lunas había anhelado, sin embargo seguía siendo un omega defectuoso y sin futuro. ¿Quién le garantizaría que cuando el alfa abriera los ojos mañana quisiera seguir conociéndolo? ¿Lo miraría de forma despectiva y lo rechazaría? Era lo más seguro.
No, Jimin iba a aprovechar mientras el sueño durara. El alfa también había respetado la decisión de no quitarse las máscaras.
— ¿Por qué estas tan callado? —preguntó Jungkook interrumpiendo sus pensamientos.
Jimin solo se quedó en silencio. Jungkook interrumpió la frágil caricia que le hacía en la espalda con uno de sus largos dedos, y al ver que no respondía, lo agarró por la cintura poniéndolo frente a frente, con sus piernas por arriba de las suyas y abrazando su cintura. Sus nuevas erecciones se rozaban sacándole nuevos gemidos, mientras Jungkook le acariciaba la espalda con ambos brazos y le besaba el cuello.
— Solo disfrutaba de un receso —respondió
—¿Estas seguro? —insistió para luego succionar el cuello del omega
— Si..aghrr...es solo...que...mmm...dios así no se puede — se quejó de patética, casi como un niño chiquito
Había empezado a lubricar de nuevo y sus pollas acariciándose no lo dejaban pensar. Tenía que decirle que mañana se iba de la casa y que estaba más que dispuesto a olvidarse de todo lo ocurrido entre ellos. Al pensarlo enseguida pude sentir como su alfa emitió un gruñido en total desacuerdo.
《Tu cállate pervertido, no estas ahora cuerdo para decidir, traidor》 Pensó.
Pronto se sintió los vítores de las personas abajo en la fiesta hacer el conteo regresivo. Entonces Jungkook lo penetró de nuevo, rápido y certero comenzando un vaivén al cual Jimin sin saberlo estaba convirtiéndose adicto.
《Déjate querer pequeño》 Le susurró mentalmente.
Y eso iba hacer. Dejarse llevar. Ya cargaría con las consecuencias después.
— ¡Feliz año nuevo! —gritaron las voces de fondo en medio de los cuerpos que apenas se exploraban.
Jimin solo supo que ya había perdido la cuenta de cuantas veces se había venido con aquel alfa. Sintiéndose en las nubes y detrás de su mirada, el omega no sospechaba que solo era el inicio de todo lo que se le avecinaba.
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A la mañana siguiente Jimin se encontraba con su mejor amigo en la cocina. Era un desastre pero se sentía mucho mejor. El alfa había desaparecido, como hubiera sido una fantasía o ilusión de su mente. Sin embargo su cuerpo era la prueba de que había pasado, y no pude sentirse más aliviado de que se hubiera esfumado. Ignoró el llanto y la depresión que su lobo sentía al haberse encontrado abandonado, pero Jimin estaba convencido que era lo correcto. Tarde o temprano no llevaría a nada encariñarse o ilusionarse con ese alfa, y más si era un completamente desconocido. Fue solo una noche que quedaría guardada en su corazón para siempre.
Pensó que su celo seguiría pero al parecer tan rápido como el alfa se alejo fue como si todo volviera a la normalidad. Quizás se fue en la madrugada cuando por fin cayó rendido por el cansancio. Ahora, además de múltiples chupones que adornaban su cuerpo solo sentía mucho sueño y ganas de quedarse en la cama para siempre. Pero eso era imposible, Tae lo tenía arrinconado en la cocina sin poder haberle dado un sorbo a su café humeante. No era para menos, tenía muchos detalles que contarle.
Su mejor amigo se encontraba regañándolo y gritándole blasfemias por desaparecer toda la noche, y por no esperar la medianoche para felicitarlo por el nuevo año. Jimin puso los ojos en blanco y decidió esperar a que lo dejara hablar.
Entonces en el medio del carrusel de palabras que expulsaba Tae sin descanso saco una nota de su bolsillo. Era el mismo pantalón que tenía puesto anoche, y al mirar el pequeño papel no pudo evitar erizarse por completo. Una pequeña sonrisa adornó su rostro mientras su lobo meneó la cola sin control.
《Estúpido lobo》 Pensó, su otra mitad se encontraba más rebelde que nunca desde su partida. Una prueba de cuanto lo había desestabilizado.
— ¿Qué pasa Park Jimin, que es eso? ¿Acaso me escuchas? — preguntó su amigo con el ceño fruncido y las manos en la cadera
— Ya te contaré, solo déjame tomarme el café joder —se quejó. Tenía mucho dolor de cabeza.
Tomó un sorbo y volvió a mirar la nota:
Volveré por ti, Jungkook
《Eso espero》Pensó sin querer.
El eco de la promesa se quedaría impregnada en su mente. Jimin temía que el alfa de verdad lo hiciera. Hasta ahora había cumplido cada una de las cosas que decía. Pero Jimin no le iba a dar más vueltas al asunto, no existía esa posibilidad. Y si llegara a pasar correría a mil kilómetros por hora en el sentido contrario.
Lejos de todo....
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*Playa Aepwol-up: una de las más concurridas en Jejú, de aguas cristalinas y fauna variada. Es centro de turismo de muchos visitantes internacionales. Además de poseer grandes historias y mitos locales.