My lady

Sinopsis

En el año 1813, en un pequeño pueblo de Paris, dos amigos de la infancia, Marinette y Adrien, se ven separados por el destino. Adrien, siendo aún un niño, es llevado por sus padres en un viaje alrededor del mundo, dejando atrás a su querida amiga. Marinette crece en su país de origen, convirtiéndose en una joven de belleza y gracia inigualables. El tiempo pasa y, durante uno de los fastuosos bailes destinados a su presentación en sociedad, Marinette se encuentra con un joven que le resulta sorprendentemente familiar. Al ser invitada a bailar por él, una chispa de química innegable se enciende entre ellos. El joven no es otro que Adrien, su amigo de la infancia, quien ha regresado tras muchos años de ausencia. La alegría del reencuentro se ve empañada cuando Marinette descubre que sus padres la han comprometido con un duque, un hombre mayor que ella por veinte años. Desesperada por escapar de este destino, Marinette y Adrien, traman un plan audaz: fingir un cortejo para darle a Marinette La oportunidad de conocer a otros pretendientes. A medida que pasan más tiempo juntos, los sentimientos que intentan negar se hacen más fuertes. Sin embargo, ambos luchan contra el amor que crece entre ellos, enfrentándose a las expectativas de la sociedad y a sus propios miedos. ¿Lograrán Marinette y Adrien aceptar lo que sienten y desafiar las convenciones de su tiempo?

Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prólogo

Narrador omnisciente



La bruma matinal se levantaba suavemente sobre los campos verdes de Paris, envolviendo el pequeño pueblo en un manto de misterio y promesas inciertas. En la colina, junto a un imponente roble que había sido testigo de innumerables aventuras infantiles, dos figuras se encontraban de pie, inmóviles ante la inminente separación.


Marinette, de apenas 9 años, miraba con ojos llenos de lágrimas a su mejor amigo, Adrien. Él, con su cabello rubio desordenado y una expresión decidida en su joven rostro, sostenía con fuerza la mano de Marinette, como si al hacerlo pudiera detener el curso del destino.


— Volveré, Marinette. Lo prometo. – Mencionó Adrien, su voz firme pero cargada de tristeza. —Mis padres dicen que debemos conocer el mundo, pero nunca olvidaré este lugar, ni a ti.


Marinette asintió, mordiendo su labio inferior para contener el sollozo que amenazaba con escaparse. Ella sabía que las promesas de los niños eran sinceras, pero también frágiles ante las realidades de la vida.


— Te esperaré, Adrien. Aquí, bajo este roble. No importa cuánto tiempo pase.


Con un último apretón de manos, Adrien se giró y comenzó a caminar hacia la gran casa donde su familia terminaba los preparativos para partir. Marinette lo observó alejarse, su silueta desdibujándose en la distancia, llevándose consigo una parte de su corazón.


Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y los meses en años. La vida siguió su curso en Paris, y aunque la figura de Adrien se desvaneció de la memoria del pueblo, Marinette nunca dejó de esperarlo. En cada cumpleaños, en cada celebración, bajo el roble que había sido su refugio y testigo, Marinette mantenía viva la esperanza de que algún día, su amigo de la infancia regresaría.


Mientras el carruaje de los Agreste se perdía en el horizonte, Marinette permaneció en la colina, sintiendo cómo el viento arrastraba consigo el eco de una promesa. Aunque el tiempo y la distancia intentarían borrar sus recuerdos, el vínculo que compartían era más fuerte que cualquier adversidad.


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