一個 ━━ schizophrenia.
— ;; Tras algunos intentos de suicidio, no alimentarse y cambios drásticos de humor, Kim Sunoo es llevado a un internado psiquiátrico en la ciudad de Greenville, dentro del mismo estado donde vivía. Quizás quedaba lejos, quizás cerca, no lo sabía, ya que había dormido todo el viaje entero de ida y, más allá de lo que le habían dicho, no sabía nada.
Sonia, al principio, no quería dejar ir a su hijo, pero el psiquiatra afirmó que lo necesitaba, ya que su vida estaba en riesgo. La mujer terminó aceptando, no le quedaba otra que hacerlo, no quería que su hijo muriera, y menos de las maneras con las cuales lo había intentado.
Entre sus intentos de suicidio, quiso ahorcarse, tirarse del balcón de su casa y cortarse las venas, pero, gracias a su madre, no lo logró. Tenía crisis muy seguidas, y sentía que sus problemas, por más tontos que fueran, lo hacían sentir cinco veces peor de lo que deberían.
Sentía sus emociones al máximo, no lo podía evitar. Era algo que se podía tratar con pastillas, pero, debido a que tampoco se alimentaba, decidieron que era mejor para él en un lugar donde lo tuvieran vigilado todo el tiempo, cosa que Sonia no podría hacer.
El hospital era bonito por dentro, debía admitirlo, aunque también pensaba que le faltaba muchísimo color y era algo aburrido. Cuando traspasó aquella puerta doble de la entrada, pudo ver muchos chicos y chicas, probablemente de su edad, que hablaban entre sí animadamente, realmente le sorprendía que las personas se encontraran bien en un lugar como ese.
Un tipo alto y joven lo condujo hacia donde sería su cuarto, para que se instalara en el lugar. Cuando llegó, había otro chico tirado en la cama a un lado de la que sería suya, leyendo un libro. Pensó que estaría solo en el cuarto, no con un adolescente misterioso y raro.
── Hola...──habló Sunoo, esperando una respuesta del otro chico. Éste, levantó su vista, movió su cabeza, y siguió leyendo.── ¿Cómo te llamas?
── Que compartamos cuarto, no significa que estás obligado a hablarme y a ser mi amigo. Cada uno puede seguir en la suya, ¿bien? Mi nombre es Richard, por cierto. ──Esbozó una pequeña y forzada sonrisa en su rostro, para luego volver su vista a dónde inicialmente se encontraba: su libro de Stephen King.
── Okey, lo siento por querer conocer con quién duermo y así poder dormir sin pensar que puedes ahorcarme mientras estoy dormido. Ah, por cierto, soy Sunoo. ──Viró sus ojos y luego dejó su mochila sobre la cama, para ponerse a ordenar sus pocas cosas.
Cuando despertó de su siesta, Sunoo pudo notar que Riki se había ido. Estaba solo en el cuarto. Parecía que aquel chico era un tanto solitario, por la forma en la que había reaccionado al oír que le hablaba, entonces supuso que algo ocurría.
Miró el reloj, eran las 2:10 y se podían oír algunos gritos y risas. Se levantó de la cama y tomó el picaporte de la puerta, el cual lo hizo girar para abrirla. Recordó que el horario de la comida era a las 1:40, se lo explicaron cuando llegó, lo había olvidado. Quizás no quedaba ni siquiera comida para él.
── Hola, Riki.
── Hola, Sun. ¿Por qué estás sentado conmigo? Se supone que debes hacer amigos, yo no. Estoy hace cuatro años en esta asquerosa posilga, conozco sus rostros estúpidos y sus formas de pensar y actuar más que cualquier otro. Todos fingen, siempre lo hacen. ¿Lo sabes, no?
── Y-yo... Supongo que todos se comportan así, ¿no? No quieren amigos reales, simplemente con quién pasar el rato. Saben que, algún día, van a irse de aquí, y quizás su "mejor amigo" no lo haga, pero no les importa. No vuelven. ──Sunoo miraba a las personas mientras hablaba. Riki había levantado la vista y lo observaba mientras gesticulaba cada una de aquellas palabras, cosas en las que estaba raramente de acuerdo.
── Oye, ¿por qué estás aquí? Me refiero a aquí en el hospital. Pareces muy normal, no como los demás. Como yo. ──Sunoo volteó hacia el de pelos oscuros y le sonrió.
── Trastorno Límite de la Personalidad ── dijo.── O al menos eso me han dicho. Intenté matarme al rededor de cinco veces, de algunas me arrepiento, pero ya de las últimas no. ──Tomó un vaso de agua y lo posicionó entre sus manos.── ¿Y tú?
── Esquizofrenia, muy peligroso. Intenté asesinar a mí vecina la metida junto con su gato. Solo pude con su mascota, me descubrieron. ──Eddie frunció el ceño. Riki se apresuró a hablar. ──Las voces me lo dijeron, intento controlarlas. Esto se caracteriza por mis actos impulsivos, pero esa mujer me jodía la paciencia, no lo pude evitar.
── Sabía que lucías algo extraño, sin ofender.
── Lo entiendo. Está bien, ──Riki apretó su puño, el cual se encontraba escondido debajo de la mesa.── entiendo que decidas alejarte un poco de mí. Supongo que... ──Su mandíbula comenzó a marcarse. Estaba por tener un ataque de ira, mordió fuerte haciendo rechinar sus dientes.── Te asusto.
── Aprenderé a vivir con ello, señor...
── Nishimura.
── Aprenderé a vivir con ello, señor Nishimura. ──Sunoo le sonrió, y le dio un golpe suave en el hombro. Era una sonrisa sincera, sentía que podía confiar en aquel chico extraño que estaba sentado al frente suyo, aunque a cualquiera le asustaría tan solo verlo.
Riki tenía varios trastornos además de la esquizofrenia, como el sociopata, entre otros. Quizás se le fue la mano con contarle lo de su vecina, ahora Sunoo tendría miedo de tenerlo cerca o de dormir junto a él. Igualmente lo comprendía perfectamente, pero se sentía estúpido por haber abierto la boca de más.
Sunoo intentó acercarse a los demás chicos del lugar, quizás podría aprender de los otros y ayudar a Riki a ser algo más sociable y que deje de estar completamente solitario todo el tiempo.
── Hola... ──Sunoo, con nerviosismo, intentó no tartamudear ni temblar, olvidaba su ansiedad social.
── ¡Hola! ¿Eres el chico nuevo? ──Sunoo asintió con los nervios de punta, sus manos comenzaron a sudar.── Mi nombre es Jay, él es Jungwon ──Un chico de Rulos y mirada triste lo saludó con la mano, el cual Kim devolvió con una sonrisa.── Él es Heeseung ──El chico de tez negra repitió la acción del judío.── y él es Sunghoon. ──Éste último le dio la mano y esbozó una gran sonrisa.
── Soy Sunoo.
── Esperamos que puedas establecer una relación con nosotros, ¡sabes que aquí estamos para apoyarnos entre sí!
── Por cierto, lo siento, ¿qué hago acá? ──Heeseung miró a los demás adolescentes con nerviosismo y miedo. Volvió a olvidar todo gracias a su amnesia, últimamente le pasaba demasiado seguido.
── En un segundo te ponemos al día, Lee. Oye, Sunoo, ¿quisieras acompañarnos hoy en la noche a un lugar? Es secreto, por eso debemos ir en la noche. ¿Aceptas?
── Está bien, pero... ¿podría invitar a mí compañero de cuarto? Riki.
── Oye, no creo que ese chico quiera ni vernos... ──comenzó Sunghoon.
── No le gusta salir con nosotros. Le caemos mal, pero no entiendo aún por qué ──terminó Jay.
── Creo que yo no voy a ir hoy en la noche, debo hacer algo ──dijo Jungwon, con el tono más bajo que podría poner.
── Wonie, te queremos ver mañana. Vivo si es posible, ¿sí? Aunque tus padres no lo hagan, nosotros te amamos. ──le susurró Jay, con un tono roto. No pretendía que todo el lugar se enterase. El chico asintió, como siempre lo hacía, para que dejara los sermones de todos los días.
── Bien, si quieres preguntarle, hazlo. Sí viene bien, sino también. Entonces nos vemos hoy por la noche, Sunoo.
