𝐒𝐭𝐚𝐫 𝐁𝐨𝐲 | 𝐊𝐞𝐧 𝐒𝐚𝐭𝐨

Sinopsis

Tara Davids es una chica de 24 años originaria de Nueva York, Brooklyn que se dedica a la música, gracias a las letras que escribe para las más grandes disqueras ella se vuelve algo llamativa entre la industria, esto hace que la inviten a más eventos con gente "famosa" dónde finalmente en una de esas noches conoce al beisbolista "Ken Sato"

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

«Piloto»

Mi nombre es Tara Davids, tengo 24 años y actualmente vivo en Nueva York y soy básicamente compositora de música, vivo de eso, me la paso dia y noche pensando en tantas melodias y letras.


Obviamente yo no soy cantante, sino no estuviera aquí y estaría bebiendo champagne en mi jacuzzi teniendo vista a la playa en los angeles, de hecho le vendo mis letras y mis bases a varias disqueras que obviamente terminan volviéndose un éxito.


Poco a poco voy subiendo en esto y mi nombre se está volviendo tendencia entre la industria de la música, estos dias he estado siendo invitada a varias fiestas privada en Manhattan, yo vivo en Brooklyn asi que si es algo largo el trayecto cuando debo de ir a esas fiestas.


—Si quieres destacar debes de elegir algo muy lindo–. Contestó mi amiga Olivia, estábamos en una tienda de ropa escogiendo que usaré la noche de hoy, ella esta empezando su carrera como diseñadora de modas, ¿Y por qué estoy aquí entonces? Apenas anoche le dije a Maddy lo de la fiesta y obviamente no le daría tiempo de hacerme algún vestido. —Si tan solo me hubieras dicho de tu pequeña reunión hace dos semanas quizás te hubiera hecho un vestido decente... No como los de aquí–. Contestó mirando con desagrado los vestidos.


—Oye son lindos todos estos, no sé por qué te quejas–.


—Linda–. Tomó mis hombros he hizo que la mirara a los ojos. —Eres una maldita diosa y necesito que destaques esa belleza, hoy llamaré a Owen que te ayude con tu cabello y tu maquillaje–. Después me soltó para tomar su celular y enviar mensajes a nuestro otro amigo Owen que él es estilista profesional, uno de sus grandes logro es maquillar a una cantante para la met gala.


—No necesito ir tan deslumbrante hoy, solo es una pequeña reunión con varios de la disquera y quizás algunos cantantes... Y famosos y no se cualquier otra persona que se integre a ellos–. Con más nervios conteste, no sé con cuánta gente me encontraré ahí.


—Listo, Owen vendrá a las 4 en tu departamento entonces tenemos 3 horas para escoger bien lo que te pondrás, ¿que tal si está noche encuentras al amor de tu vida?–. Contestó con entusiasmo, para ser sincera ella está más emocionada que yo.


—¿Que te parece este vestido?–. Le mostré un vestido cualquiera de color negro, algo corto y con una abertura en la pierna. —Ay no preciosa, este será el color más usado en esa fiesta... Definitivamente no esté no–. Contestó con desagrado y devolviendo en su lugar aquel vestido. —Sabes, muchos colores se repetirán en ese maldito lugar–. Exclame al ver que nada le convencía.


—Querida no es tanto el que color vistas, sino como lo lleves... ¡Mira! Este es perfecto, es un color hueso pero con varios accesorios dorados y tú belleza quedarán espectaculares, ¿Sabes? Deberías ser modelo, los tres juntos haríamos un buen equipo y saldríamos ganando–. Contestó para después con el vestido en manos ir por accesorios de colores dorados. —Esto irá bien con tus trenzas chica–. Siguió tomando más y más cosas.


Cuando por fin decidió lo que me pondría hizo que me metiera a uno de los vestidores y saliera con ese vestido. —¿Contenta?–.


—Bastante, se te ve sexy con eso podrás conquistar a un maldito viejo millonario y sacarnos de la pobreza–. Dijo con humor, la verdad no se veía tan mal ese vestido así que acepte ponerme eso esta noche.


Después de varias horas ya estaba lista, mis trenzas iban decoradas con pequeños accesorios dorados, igual mi piercing "septum" tuve que cambiarlo a uno dorado, tenía unos muy discretos aretes, mi maquillaje era igual algo discreto.


—Me siento como Picasso cuando hizo a la monalisa–.


—Ese fue Da Vinci idiota–. Contestó Olivia a las palabras de Owen.


Yo solo reí y me mire al espejo, ha sido de las pocas veces que me he sentido bonita, la verdad jamas he sido capaz de tenerme amor propio, y eso fue causa por mi último noviazgo, él era algo posesivo conmigo, la noche que estalló todo fue cuando termine a la puerta del departamento de Olivia, con mucha dificultad para respirar, con un ojo morado y el labio partido, en ese momento no quise hacer nada más que quedarme en mi cama deprimiendome y preguntandome el por qué el "amor de mi vida" me había hecho tanto daño.


(...)


—Te acompañaremos, te dejaremos fuera del lugar y nos iremos, si necesitas algo llamas a cualquiera de nuestros números–. Contestó Owen mientras conducia con dirección al club donde me citaron, mientras íbamos por ahí entre las calles, Olivia solo silbo mientras veía un anuncio entre tantos en el Times Square donde se veía un chico comiendo KFC. —¿Que? ¿Ya tienes hambre?–. Conteste en burla.


—Si, y me gustaría comerme a ese tipo–. Contestó aún viendo el anuncio. —¿Y quién es ese?–. Con curiosidad pregunte al ver que Olivia seguía tan fija ante tal espectacular.


—Oh~ Con que Ken Sato–. Dijo pícaro Owen al ver también el anuncio, yo solo me confundí al ver la reacción de ambos tan deseosos por el tal "Ken Sato". —¿Que tiene de especial?–.


—¿No lo ves? Es un papucho, su cara parece tallada por los mismos angeles–. Aún embobado contesto Owen mientras avanzamos.


—Deja de robarte las líneas se Sherk... Ya en serio ¿que hace o que?–.


—Ken es beisbolista, uno de los mejores y está bueno, la verdad es muy guapo y solo veo los juegos de su equipo por él–. Siguió Olivia mientras ambos reían como idiotas


—¿En serio se llama 'Ken'? ¿Cómo el muñeco?–.


—Y vaya que es un muñeco, nah su nombre completo es Kenji Sato, es japonés–. Contestó Olivia ya volviendo a la normalidad.


—Espera, ¿viene de Japón? ¿Que no allá la población sufre de ataques de criaturas gigantes?–. Preocupada dije al pensar lo que ese pobre chico pudo haber pasado.


— Correcto, a lo que se sabe de él, cuando era niño llegó aquí junto con su madre, quizás una escapatoria del peligro que corre su país pero él llego sin papá, no sabe todavía eso y no creo que alguna persona de la prensa quiera preguntar más, ese tipo a veces es un poco... ¿Soberbio? No sé cómo decirlo–. Contestó Owen, solo me quedé callada mientras seguíamos avanzando y escuchábamos "Gun" de Doja Cat.


Llegamos al lugar y me despedí de ellos, aseguraron que entrara al lugar y se fueron, entre con normalidad al lugar y me abri paso entre la gente, rápidamente el hombre que me invitó me reconoció y me abrazo, me presento con sus amigos y fue "presumiendo" los proyectos que he hecho.


Así seguimos durante toda la fiesta hasta que llegamos a una mesa donde se encontraban los "deportistas" igual los saludé a ellos pero me llamo la atención un chico que estaba ahí sentado con una gorra que no dejaba que viera que rostro, intenté ignorarlo y después de presentarme con tanta gente decidí ir a la barra.


La verdad es que ya me estaba aburriendo, a pesar de que ya me presenté con todos en realidad no conozco a nadie, me hubiera gustado traer a Olivia pero sabía que se la pasaría juzgando el vestir de todos aquí.


Tome mi trago y voltee para irme hasta que choque con un hombre algo alto. —¡Oh! ¡Perdóname en serio no te vi!–. Preocupada tome una servilleta de la barra y se la di a tal chico al que ensucie con mi trago. —No te preocupes, fue mi culpa al ponerme detrás de ti–. Mire hacia arriba y reconocí esos ojos y esa gorra.


—Ken Sato un gusto–. Dijo algo coqueto mientras tomaba una silla y la ofrecía para que me sentara, yo solo lo mire y me senté. —Tara Davids–. Conteste.


—Lo sé, acabas de pasar por mi mesa–. Dijo sonriente. —Lamento si no te saludé es que estaba algo distraído–. Justifico mientras igual tomaba asiento.


—No te preocupes, la verdad es que tampoco me di cuenta de tu presencia–. Conteste, con una de sus manos pidió unas bebidas para nosotros. —Y... ¿De dónde eres?–.


—Soy de aquí de Nueva York... ¿Y tú?–. Gracias a mi conversación de hace un rato con mis amigos pude saber un poco más de él pero decidí fingir que no sabía nada. —Soy de Japón pero desde hace como 20 años vivo aquí–.


—Te ves joven, ¿Que edad tienes?–.


—Tengo 26–. Solo es dos años mayor que yo pero aún asi se ve muy... Bien. —¿Y tú?–.


—A una mujer no se le pregunta su edad Sr.Sato–. conteste con un poco de humor. -—Ok, ok pero la verdad no creo que pases de los 25, te vez muy joven y hermosa–. Contestó mientras recogía un mechon de mi cabello que estaba cayendo sobre mi rostro. —¿Está coqueteandonme señor Sato?–.


—Si lo estuviera haciendo... ¿Le molesta?–.


—Para nada–. Debo de aceptar que es muy guapo pero no seré presa facil para él.


—Buena chica, pero entonces eso significa que no tienes novio o algo por el estilo ¿verdad?–.


—No, la verdad es que por el momento no busco nada de eso–.


—Que lastima–. Ken se acercó un poco más a mi. —¿Entonces esto será de solo una noche?–. Estás palabras que susurro a mi oído hizo que se me erizará la piel y mis mejillas se sintieran calientes.


—Parece que me estás pidiendo algo indecente señor Sato–. Conteste de manera "inocente" pero este tipo está haciéndome pensar seriamente si seguir su juego o no.


—Linda creo que ambos sabemos que uno tiene lo que el otro quiere ¿No?–.


—No será tan fácil Ken–. Dije mientras me levantaba de mi asiento y tomaba mi bebida para ir a otro lugar. —Oye linda no me dejes así–. Contestó mientras me seguía. —Ok, entonces bailemos, primero hay que conocernos mejor ¿No es así?–. Él solo me miró y sonrió de lado, tomé rápido mi trago y el vaso lo deje en una mesa cercana.


Rápido extendí mi mano para que él la tomara, hizo caso a lo que pedí y caminamos a la pista de baile, mientras sonaba la música empezamos a bailar y conforme mas tiempo la pasáramos ahí más íbamos pegando nuestros cuerpos.


Después de un rato yo estaba dándole la espalda mientras que él mantenía su cuerpo completamente pegado a mi, sentía su respirar por mi cuello, esto me ponía algo nerviosa, pero debía de mantener la calma.


De repente sentí como sus manos tomaron mi cintura e hizo que volteara a verlo, me quede inmovil e impactada por lo que hizo hasta que sentí una de sus manos en mi mentón haciendo que lo elevara un poco.


—Sabes, no niego que eres buena bailarina pero mi verdadera pregunta es si solo en eso eres buena–. Esto hizo que solo le diera una sonrisa nerviosa, mi corazón empezó a latir rápidamente al ver que sus labios se acercaba a los míos, no sabía que hacer, no sabía si quedarme ahí y dejar que todo fluyera o parar e irme de ese lugar.


—¡Oye Ken! ¡Deja el postre para después, ven tenemos que hablar contigo!–. Grito un hombre a lo lejos que al parecer era manager de él, el solo gruño un poco al saber que arruinaron su oportunidad de saber si logrará algo conmigo, nos separamos un poco y pidió mi número. —Pensé que solo sería algo por una noche–. Conteste a su petición.


—Bien pues ahora tenemos algo pendiente–. Contestó de la misma manera coqueta para después tomar mi teléfono y agregar un número telefónico en él. —Espero verte pronto princesa–. Me entrego mi celular para después acercarse a mi y por fin plantarme un beso en mis labios, quede atonita ante tal acción por su parte mientras miraba como desaparecia entre la multitud.


Sigo sin creerme lo que conseguí está noche, me siento algo agobiada, tome mi celular y mientras salía del lugar llame a Owen para que porfin vinieran por mi.


"No creerán lo que me acaba de pasar"