Los ángeles caídos de Lucy

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Sinopsis

Tres hermanos demonios vampiros están destinados a ser las parejas de la joven y atrevida Lucy. Han esperado siglos por ella, sabiendo que solo habría una mujer con la que los tres podrían vincularse. Se han estado preparando para su llegada desde la Caída del hombre, la Caída de los ángeles y la de los dioses de las leyendas. Una vez que la tengan en su poder, los hermanos no se detendrán ante nada para mantenerla a salvo, reclamarla y formar un ejército con su amada diosa. ¿Los aceptará como sus parejas y lograrán ellos superar un secreto que ella ni siquiera sabe que posee? Una guerra se gesta entre el cielo y el infierno, entre dioses antiguos y nuevos, junto a una multitud de demonios; ¿lograrán los cuatro convertirse en uno solo antes de que sea demasiado tarde?

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Completado
Capítulos:
62
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4.6 13 reseñas
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18+

Delgotto

Wyatt golpeteaba su escritorio con la pluma. Sabía que la última entrevista del día estaba por comenzar.

Holden y Colt estaban igual de aburridos. Jugaban a las vencidas en un rincón de la oficina, sin prestarle atención a su hermano mayor.

Wyatt, siempre profesional, observó a sus hermanos menores pelear hasta que empezaron a sudar. En ese momento, alguien llamó a la puerta.

—Adelante.

Wyatt les hizo una seña a sus hermanos para que se enderezaran y se reunieran con él. Cada uno se puso firmes a un lado de su escritorio.

Eran altos, musculosos y guapos. Eran trillizos, pero no idénticos, y cada uno tenía su propia personalidad.

Wyatt era el líder. Holden era el hermano del medio, ardiente y coqueto. Colt era el más pequeño y siempre buscaba complacer a los demás.

Wyatt tenía ojos azules y cabello negro azabache. Holden tenía ojos color avellana y el pelo castaño. Colt tenía el cabello rubio cenizo, casi tan oscuro como el de Holden, y unos grandes ojos verdes. Eran el vivo ejemplo de lo que otros consideran un aspecto impresionante y un físico bien tonificado.

—La señorita Lucy Winters —anunció Edgar. Entonces, una rubia alegre, hermosa y de curvas despampanantes entró por la puerta como un torbellino.

Los tres hermanos Delgotto se quedaron sin aliento.

Habían encontrado a su mate.

Su sonrisa iluminó toda la habitación.

Era absolutamente embriagadora, igual que su aroma.

Cada vez que respiraba o se movía por el lugar, los trillizos la miraban con asombro.

Incluso Wyatt, que siempre era frío y reservado, tardó en ponerse de pie porque estaba hipnotizado.

—¿Señorita Lucy Winters?

Wyatt prácticamente quitó a Holden del camino para acercarse a ella.

Extendió la mano para saludar a la joven, que temblaba de los nervios.

Al tocar su mano, descubrió algo que le costaba creer.

Su mate no solo era humana, sino que también era parte ángel.

Conectándose mentalmente, los trillizos empezaron a hablar todos al mismo tiempo.

Wyatt los hizo callar y le indicó a Lucy que se sentara para que estuviera más cómoda.

«¡No puede ser un ángel! ¿Quiénes son sus padres?», preguntó Colt.

«¿Cómo nos toca un ángel si nosotros somos demonios?», Holden sacudió la cabeza. Se preguntaba si Lucy llegaría a aceptarlos.

«Está en celo», advirtió Wyatt. «Sean amables».

—Señorita Winters —Wyatt sonrió mientras tomaba su currículum—. Es un placer conocerla. Vaya... esto es muy impresionante.

—¡Qué rápido lee! —Lucy soltó una risita nerviosa mientras movía la pierna sin parar—. Es un placer conocerlos a todos. Agradezco mucho la oportunidad de la entrevista.

—Tuvo excelentes notas en la universidad y prácticas en grupos de relaciones públicas... Muy bien. ¿Y ahora le interesa ser asistente legal para Delgotto Enterprises?

Lucy asintió: —Sí, mucho. Hice una especialidad en justicia penal.

Holden se acercó un poco más, olfateando el aire cerca de Lucy.

—Hueles increíble... —dijo sin pensar, lo que provocó un gruñido de sus hermanos.

Lucy se sonrojó: —Oh, bueno, gracias. Es esencia de flor de cerezo.

Wyatt les habló mentalmente a sus hermanos: «Es virgen».

«Toda una joyita...».

Colt soltó una risita imaginando todo lo que le haría a su mate.

—Bueno, ¡creo que empezará de inmediato! —Wyatt asintió, y la sorpresa de Lucy fue evidente.

—¿Me dieron el trabajo?

—Así es... —Wyatt sonrió—. Y estoy seguro de que hará un trabajo maravilloso.

—¡Qué emocionante! ¿Trabajaré con los tres o solo con uno? Me encanta ser asistente personal. ¡Me hace muy feliz poder ayudar!

Lucy, con sus grandes ojos azules y su amplia sonrisa, siguió a Wyatt. Él la tomó de la mano y la acompañó hacia el pasillo.

—¡Y su casa es exquisita!

—Ahora es tu casa, Lucy. Todos nuestros empleados más importantes viven aquí —le dijo Holden—. Haremos que traigan tus cosas... ¿si te parece bien?

Lucy dudó: —¿Pero por qué?

Colt se puso a su lado y la tomó del brazo: —Nunca se sabe cuándo necesitaremos tu ayuda.

—¡Oh, qué amables son! Me desalojaron de mi departamento hace unos días... mi madre... ella... bueno, no quiero dar una mala impresión.

Wyatt asintió: —Puedes decirnos lo que sea, Lucy. Has investigado mucho sobre nuestro bufete y la agencia de publicidad. Me imagino que también tendrás preguntas sobre nosotros, ¿no?

Lucy se puso roja: —Bueno, siempre me pregunté cómo se vería este lugar desde afuera, pasando los arbustos y subiendo el camino. Es precioso aquí, lejos de la ciudad. Mi madre murió hace poco. Cuando tuve que empezar a pagar mis préstamos, no pude mantener el departamento.

Holden suspiró: —Nuestro más sentido pésame, Lucy. Nosotros también perdimos a nuestros padres. ¿Y tu padre? ¿Vive?

—No, él también falleció, lamentablemente...

Wyatt miró a sus hermanos de reojo.

¿Cuál de los dos padres habría sido el ángel?

Cada trillizo se turnó para tomar del brazo a su pequeña e inocente mate, su reina.

—¡Ay, tienen tantas bibliotecas! Perdónenme si me encuentran en alguna de ellas de día o de noche... Me encanta acurrucarme con un buen libro.

No solo era amable y agradecida, sino que valoraba las cosas que otros considerarían triviales.

—¿Tienes hermanos? —preguntó Colt con curiosidad.

Él estaba leyendo sobre otros dioses y diosas del mundo, no del suyo. Quería saberlo todo sobre la humana que tenía enfrente. ¿Qué se sentiría estar con ella en lugar de andar jugueteando con Afrodita?

Lucy frunció el ceño: —No, soy hija única. Me sentí un poco sola de niña porque mi madre me sobreprotegió mucho cuando murió mi papá. Supongo que me refugié en los libros. Ni siquiera tuve mucho tiempo para tener novio.

—O tres... —bromeó Colt por lo bajo, ganándose una mirada amenazante de Wyatt.

—Algún día me encantaría casarme y tener muchos hijos. Me haría muy feliz —dijo Lucy—. Sé que no suena muy independiente, pero siempre he deseado ser esposa y madre, aunque trabaje... ¿Está mal eso?

Wyatt negó con la cabeza mientras sonreía.

—Para nada, Lucy... Estoy seguro de que tu mate cumplirá cada uno de tus deseos.

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