No me dejes caer, segunda temporada.

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

El futuro es incierto, pero no hay nada más seguro que mi amor por él.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Persefone
Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

¿Saben que es lo mejor de amar por primera vez? yo creo...que en realidad es el hecho de no saber que estas enamorado y al mismo tiempo saberlo. te divides, conoces a dos personas diferentes dentro de ti, a la que se niega y a la que ama sin preocupaciones.

¿podía acaso evitar amarlo como lo hago? Me mentí a misma, dije que lo estaba olvidando, y que por eso no estaba lista para una relación...olvidar a alguien es seis años, ja, ja, ja. sí, como no. que tonta, la realidad es que lo estaba esperando.


me di la vuelta para ver como se alejaba sin detenerse, me abstuve de seguirle, porque a veces el pasado aunque haya sido hermoso, debe dejarse ir...A menos que vuelva a tí.

Sentí como tocó mi hombro y me dijo mientras me mostraba mi libro en sus manos, su típica sonrisa se dibujaba en sus labios y sus ojos revelaban una emoción más que evidente.--


-- Una chillosa obra para una chillosa niña.--


Lo miré a los ojos después de escuchar sus palabras...me quedé inmóvil, ¿era acaso una ilusión? lo había imaginado tantas veces en mis noches de llantos pueriles cuando volvía a leer mi propio libro y lo  imaginaba diciéndome todas las cosas que el protagonista le decía a su amada, no parecía ser eso.

el estaba frente a mí, de verdad, no era una ilusión.

me veía sin hablar esperando a que fuese yo quien dijera algo, pero yo estaba tan confundida que no podía decir algo, así que el se animó, se acercó a mi mientras mis lágrimas caían y me abrazó, entonces susurró:


-- La existencia es un vacío en el caigo cada día que no estas cerca. Es inevitablemente profundo y solo tú puedes hacer que no me sumerja más. Sálvame...y después Mátame si quieres, pero hazlo en tus brazos donde pueda ver tu mirada por última vez, libérame de esta tortura de estar lejos de tí. Haz lo que quieras conmigo...pero no me dejes caer. --


lo abracé de vuelta como si fuese a irse y le susurré.


-- Volviste...no me olvidaste--


fue lo único que pude decirle y el respondió a eso:


-- Las promesas que se hacen bajo las estrellas  no pueden romperse...-- contestó.--¿puedes besarme ahora?--


Vi sus ojos brillantes mientras el sol caía y la noche empezaba a reclamar el cielo, justo a tiempo cuando la gran estrella se encendió con fulgor en la feria, entonces acaricié su rostro y lo besé, lo besé como nunca hubiese imaginado ni en mis sueños que lo haría, se sentía perfecto, me sentía completa, perfectamente bien por primera vez en años.

no quería soltarlo pero el tiempo me obligó, tenía miedo de abrumarlo.

Nos sentamos como hacía seis años atrás frente a la gran estrella de la feria y hablamos como si nunca nos hubiéramos separado, por lo menos ese era el sentimiento, porque las preguntas pesaban como si hubiésemos renacido mil años después en otra vida.


-- ¿Dónde habías estado? ¿porque me recuerdas?.--

-- Me practicaron la cirugía lejos de esta ciudad, pero no funcionó, así que lo volvieron a intentar en Ámsterdam. ahí funcionó, mis padres se las arreglaron para hacerme una nueva vida ahí.--

-- ¿Estuviste lejos tanto tiempo y...?--

-- No recordaba ni mi propio nombre cuando desperté meses después. -- dijo poniendo su dedo en mis labios, me dedicó una de sus típicas sonrisas torcidas.-- pero ¿a ti? no...a ti no te pude olvidar.--


Me explicó la cantidad de veces que agonizó durante sus tratamientos diciendo el nombre de una chica que no sabia quien era, que mi nombre no podía salir de sus labios, y que sus padres le dijeron que no era nadie importante, entonces se convenció de la idea.

después de su recuperación había estado trabajando duro para convertirse en doctor, y que estaba de vacaciones, justo a unos meses de graduarse. dijo que en su clase extra de teatro, habían puesto un video mio que había hecho para explicarle a mis lectores mi mayor reto al escribir el libro, y que los habían mandado a ellos a hacer uno también para una obra de teatro, pero que el simplemente no lo había hecho, que tenía la inquietud de haber visto ese mismo rostro.

Que la inquietud había sido tanta y tan tortuosa que al día siguiente se había comprado el libro para leerlo y que lo acabó en unas cuantas horas. los recuerdos por retazos empezaron a llegar por si solos, y aunque no lo sabía con certeza, supo que la escritora de ese libro era el amor de su vida...¡soy! el amor de su vida.


-- Luché contra todo para no olvidarte, Cass...pero no te he preguntado si tu has tenido que hacer lo mismo.--


me dijo apartándose un poco de mi. sabía lo que quería decir, me había besado sin preguntar si estaba casada, o si tenía novio o si había pasado algún acontecimiento magnífico en mi vida que no me permitiera estar con él, entonces le respondí.


-- Me había rendido a la idea de que estabas...--

-- ¿Muerto? -- sonrió al preguntar.--

-- Por alguna razón esa idea solo me hizo aferrarme a la esperanza de vinieras a mi otra vez.--


Me dedicó una sonrisa y puso su mano en mí cuello, me atraía lentamente a sus labios, y era inevitable, como un embrujo, como un dejávù con la fuerza de un hechizo, y yo...enloquecida por la idea de tenerlo cerca de nuevo, aún muero de amor él.

Salimos juntos de la feria, le pregunté si tenía donde quedarse y me dijo que sí.

lo llevé con mis padres, el no se negó. mi madre parecía muy feliz de que estuviera bien, le recordó de la vez que lo dejaron vuelto nada en una paliza por intentar defenderme. yo me sentía avergonzada por eso, pero a él parecía no molestarle la idea en lo absoluto.


Después de ver a mis padres, fuimos al departamento donde el se ospedaba. nada bonito, la verdad, pero no estaba tan mal para un estudiante de último año de medicina en casi quiebra. era genial.

se suponía que iba a acompañarlo un rato y luego me iba a ir, pero el tenía otros planes en su mente, se arrodilló frente a la cama en la que yo estaba sentada y abrazó mis piernas como un niño pequeño, entonces lo escuché decirme con la misma voz y tono que me lo había dicho la primera vez.


-- Hice bien en enamorarme de tí.--

-- Hice bien en esperarte.-- le dije de regreso.--


se levantó y se inclinó sobre mi en la  cama hasta hacerme caer por completo en ella y debajo de él, entonces se acercó a mis labios y me besó, pero luego de un momento se separó de mi y me dijo.


-- no sabes el tiempo que soñé con este día, que fueses mía por completo.--


puso su mano en mi blusa, me sonrojé y el pareció notarlo porque se detuvo y me miró como pidiendo mi permiso, entonces Asentí después de un segundo y metió su mano por debajo de mi blusa. lo besaba para evitar que viera la vergüenza en mi rostro, pero también sentía la necesidad de que hiciera lo que había mencionado.

La noche pareció irse pronto, pero valió la pena cada segundo porque a la mañana siguiente me desperté entre sus brazos.

después de que lo hice, también él despertó, no me dijo nada, solo se recostó sobre mi pecho y empezó a tararear una canción hasta que su teléfono empezó a sonar. lo recogió de la mesita de noche y contestó frente a mí.


-- Hola, mamá.-- dijo.-- ...¿De verdad? ¿por qué quiere venir?...está bien...supongo que sí, de todos modos necesitaba hablar con ella.--


me acerqué con curiosidad, le di un abrazo y le pregunté de la manera más dulce que pude para no sonar como una metiche. aunque nos conociéramos y nos amáramos de la manera en la que lo hacíamos, siempre tenía presente que habían pasado seis años, las cosas habían cambiado y ya aunque por mucho que no se sintiera, yo no era la misma Cassandra y el no era el mismo Alexander, eso me hacía pensar que por el tiempo, no teníamos el permiso de meternos en los asuntos del otro, por lo menos no en los que habían pasado después de nuestra separación.


-- ¿Quien era?.--

-- Solo era mamá...--

-- ¿puedo preguntar que te dijo?.--

-- Es por una amiga...dijo que ella vendría a pasar vacaciones aquí...ella es de aquí también y mi madre me pidió si podía dejarla quedarse en el apartamento.--


La sonrisa tonta de mi rostro se borró, pero intenté que no fuera de golpe para que el no lo notara. quería gritarle a todo pulmón "¡definitivamente no!" mi cabeza me decía que le dijera que no, que no podría quedarse de ninguna manera, mi corazón  también lo decía y fue una de esas primeras veces en que los dos se ponen totalmente de acuerdo, pero a ver ¿que derecho tenía yo a decirle que no? no lo había visto en seis años, ¿cómo iba  a interferir? además el tampoco me preguntó que cosa opinaba yo, y si algo es seguro en esta vida, es la muerte y el hecho de que no debes dar opiniones que nadie te pide, no le dije nada, pero mi mente trataba de arrojar una solución al problema, supuse que tal vez el pensaría que no estaría bien, no lo sé. a veces los hombres son tontos.

algunos días después, no habíamos propuesto nada formal para nosotros dos a futuro, éramos como amigos que se besaban y...ya saben lo demás...el caso aquí es que parecíamos chicos de padres ortodoxos cuando salen a una cita, además de los besos y los rozes de manos, solo nos limitabamos a conocernos. la verdad es que yo no quería presionarlo, lo quería para mi, pero no quería presionarlo o ir demasiado lejos de parecer que estaba desesperada por él, es decir, si lo estaba y lo estoy, pero...ya saben, cosas de mujeres, dignidad y eso.

nos  amábamos, esa era la única realidad que conocíamos.


Estaba nerviosa por la llegada de esa tal amiga suya, pero fui lo suficientemente resistente para no preguntar por ella ni un segundo, cada vez que mi mente sufría y me imploraba hacerlo, me negaba y no preguntaba nada sobre ella, realmente no quería que supiera lo celosa que estaba del hecho que tuviera una amiga y que se quedara con el, pero ya había ideado mi plan. sus noches iban a ser mías, cada una de ellas, y lo iba a mantener tan alejado de ella como fuese posible, estaba siendo tonta o paranoica, que se yo.

Durante la tarde, el día en que se supone que ella vendría, lo acompañé a aeropuerto, pues me envió un mensaje pidiéndome hacerlo, no me negué.


-- ¿a que hora va a llegar?--


Lo miré, estaba algo molesta, habíamos estados sentados una hora y no había llegado cuando claramente dijo su supuesta amiga que solo iba a demorar algunos minutos. el sonrío y acarició mi rostro.


-- ¿por qué no me hablas de BTS? el tiempo se te irá muy rápido.-- dijo intentando distraerme.--

-- ¿Quieres que te hable de ellos? Neh, tú no soportarías eso, podría hablar de ellos toda la vida.--


Le había contado sobre lo mucho que me gustaba esa banda, era una de las tantas cosas que le di a conocer de mi, y él, aunque no supiera de ellos, solo me miraba y me hacía preguntas, decía que le gustaba escucharme hablar sobre cualquier tema, en particular de este porque era gracioso ver como no era capaz de parar de hablar.


-- Lo sé, yo también podría hablar de ti y de lo mucho que me gustas toda la eternidad.--


le sonreí y el acarició mi mejilla con una mirada de niño enamorado.  apartó la mirada de mis ojos y pareció mirar algo más muy detrás de mí, me volteé y aunque al principio no vi quién era, el la señaló y dijo.


-- Es esa.--