Juegos de tronos

Sinopsis

bajo la voluntad de los dioses. xKiera Summary: Cuando Daenerys Targaryen se adentró entre las llamas no ardió, y cuando las llamas se extinguieron, los dragones resurgieron. Para el final de la noche, Daenerys ya no era la única Targaryen habitando esas tierras. o, Aemond y Lucerys reencarnan durante los eventos de Juegos de Tronos. Lucemond week Day 1: Reencarnación.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Chapter 1

Nota

Quería llegar a participar aunque sea una vez para la Lucemond week, y hace mucho había visto esta premisa de los personajes de la Danza de Dragones reencarnando en la Era de Juego de Tronos.

Era un tweet que pertenecía a la usuaria @raquiarzy, lo leí hace un tiempo y no recuerdo mucho de su premisa, pero si la idea básica que me quedé con ganas de escribir. 💖



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Los dragones se habían ido.




Aquella afirmación llevaba décadas, siglos de hecho, sin ser ninguna sorpresa. La magia había abandonado el mundo de los hombres desde hacía mucho tiempo ya. Muchos creerían que los dragones no eran más que criaturas fantasiosas salidas de mitos y canciones antiguas, sino fuera por los restos que se encontraban en la Fortaleza Roja, los últimos remanentes de aquellas criaturas legendarias.


Cientos de generaciones pasaron sin haber presenciado la magnificencia de aquellas extintas criaturas, siendo consumidas por inviernos más y más largos, mientras que la una vez gloriosa Casa Targaryen no cesaba de hundirse en su propia miseria al haber perdido aquello que solía nivelarlos con los Dioses.




Los dragones se habían ido, y pronto los Targaryen también




Excepto por uno.



Una joven princesa condenada al exilio que muchos daban por muerta aun sin siquiera estarlo. Un joven que ni siquiera había llegado a vivir su vida dentro de un castillo y lo único que conocía de lo que alguna vez fue su Casa venía por parte de su hermano y sus anhelos rotos.




Daenerys Targaryen, nacida de la tormenta, la princesa exiliada, la que debió nacer con todo pero vivía sin nada, era todo lo que quedaba de aquella extensa Dinastía proveniente de la Antigua Valyria.




Hasta que aquel Cometa Rojo voló por sus cielos, iluminando todo a su paso.




Fue ese el día que tres huevos de dragón eclosionaron, y por primera vez en centurias, los dragones volvieron a poblar los cielos.



Fue ese también el día en el que Daenerys dejó de ser la última Targaryen con vida.




La bruja le había dicho que nunca podría recuperar aquello que había perdido, que los lazos de sangre permanecerían rotos y su destino la llevaría a acabar en eterna soledad. Lo que nunca le mencionó fue que no era el deber de Dany el enmendar esos lazos rotos. No.




Y era que, los Dioses les habían dado una segunda oportunidad de volver todo atrás, un nuevo comienzo que repasaría los verdaderos orígenes de la caída de la dinastía Targaryen, cuando los ancestros de Daenerys aún dominaban los cielos mientras que creían en la ilusión de controlar aquellas legendarias criaturas.




Todo inició el día en el que un dragón no escuchó a su jinete, pero no acabó cuando ese mismo jinete pereció en los lomos de su dragón mientras que se hundía en las profundidades del mismo modo que lo hicieron sus primeras dos víctimas.


El cometa extendió su extensa cola por los Siete Reinos de Poniente, iluminando las oscuras noches mientras dejaba entrever un reflejo rojizo en las aguas pertenecientes a las Tierras de los Ríos, siendo contemplado por un joven noble de la Casa Mallister, y a sus ojos, aquel rojo le recordó al fuego incendiando los ríos. Una imagen que no debía de porqué resultarle familiar, pero por algún motivo sintió que no era la primera vez que presenciaba algo así.




Fue entonces, durante la mañana siguiente, que por primera vez en siglos, Aemond Targaryen despertó con sus dos ojos intactos, en el cuerpo de un muchacho que hasta ese momento no poseía memorias de su antigua vida.




Un muchacho perteneciente a una las Casas vasallas de los Tully, cuya madre le había enseñado de pequeño a teñir su cabello con colores oscuros, y él había siempre obedecido sin conocer el motivo de aquellas enmiendas, pero que al crecer comprendió lo inusual que era poseer esa cabellera plateada que a su madre tanto parecía incomodar, cuando ella era castaña y nadie más en su familia parecía verse como él.



Pero cuando Aemond Targaryen recuperó su conciencia, no tardó en lavar aquel tinte oscuro para ver su reflejo luego de siglos, con sus rasgos característicos de alguien con sangre Valyria, con sus dos ojos violáceos devolviéndole aquella irreconocible imagen.




Mientras que a millas de distancia, en las Tierras cercanas al Bastión de las Tormentas, un niño se ahogaba en el mar, creyendo que nadie podría salvarle cuando sus brazos comenzaban a agotarse de tanto luchar entre las olas con el destino cada vez más inminente frente a él, cuando un joven pescador pareció oírle y se zambulló hacia su rescate.




El joven envolvió sus brazos alrededor del niño, pero este no se tranquilizó y continuó pataleando aún más, haciendo que ambos se hundieran con mayor facilidad y que el agua de mar fuera tragada por aquel joven pescador.




Las olas estaban más agitadas de lo usual y parecería que ambos conocerían el mismo destino cuando ninguno lograba sacar sus cabezas fuera del agua, solo entonces, el pescador con sus últimas fuerzas, luchó por encontrar alguna bocanada de aire, pero al momento que logró salir, el pescador ya no era el pescador; sino un joven que poseía su mismo rostro pero cuyas memorias ahora pertenecían a Lucerys Velaryon.


Lucerys Velaryon, el segundo hijo de la Rhaenyra Targaryen, y el primero en perecer para dar origen a la Danza de Dragones ; el mismo príncipe supondría heredar un lugar como el Señor de las Mareas, quien, a pesar de no llevarse muy bien con las embarcaciones, había tenido un padre encargado de enseñarle a nadar desde muy pequeño.




El Cometa dejó de ser observable en la siguiente noche; noche en la que todos los Targaryen retornados tuvieron un mismo sueño en el cual pudieron ver a los tres pequeños dragones subidos en los hombros de la princesa Daenerys, mientras que ella avanzaba por un extenso desierto en soledad, hasta que dejaba de estarlo, dado que poco a poco, más Targaryen de distintas eras comenzaban a incorporarse junto a ella en lo que parecía ser una caminata sin rumbo.




Ni Lucerys, ni Aemond lograron reconocer la mayoría de los rostros que acompañaban a Daenerys, sin embargo, entre tantas personas, de algún modo lograron identificarse; pero no fue hasta la mañana tras despertar que comprendieron el significado de aquel sueño; no estaban solos.




Había más Targaryen en alguna parte con sus memorias de regreso.




Significando que Aemond y Lucerys volverían a entrelazar sus destinos, una vez más, luego de cientos de años, y solo quedaba en ellos ahora determinar cómo se desencadenaría su reencuentro esta vez.




Ellos habían comenzado la primera danza, tal vez ellos habían regresado para evitar que sucediese una segunda danza.




O tal vez no, quién sabía, era la gracia de estar bajo la voluntad de los Dioses.




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Nota


Está historia es de Ao3

No es mía