Historias pequeñas

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Sinopsis

Este es un libro de recopilación de historias

Genero:
Adventure/Romance
Autor/a:
Miguel
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

El cuento del príncipe

Hace 8 años aproximadamente existía un reino muy grande en el cual vivía el príncipe Alejandro, el era un chico alto de piel blanca, pelo rubio y ojos grises, quien a su corta edad de 17 años tuvo que enfrentar la muerte de su madre y comenzar a prepararse para ser el rey, un día durante uno de sus entrenamientos el escapo debido a que era muy intenso y no podía soportarlo, el corrió hasta llegar al pueblo donde por accidente chocó con un chico haciendo que ambos cayeran al suelo, el príncipe se levanto y estaba a punto de continuar escapando pero se detuvo al ver que el otro chico se encontraba recogiendo frutas, el príncipe al verlo sintió mucha pena ya que el había causado eso, así que comenzó a ayudarle a juntar sus frutas


—Lo siento, déjame ayudarte


—No, no, yo puedo solo, tu tienes cosas más importantes que hacer


—En realidad yo no quiero


—¿Qué no quieres?


—No quiero ser príncipe


—Lo siento, yo no sabia


—No importa, por cierto, ¿cómo te llamas?


—¿Yo?, eh yo soy, bueno, me llamo Alberto


—Bien, Beto, ¿te puedo llamar así no?


—S-si, si quieres


—No te pongas nervioso Beto, bueno tu ya sabes quien soy ¿no?


El príncipe soltó una ligera risa y le dio las frutas que junto a Alberto


—Si, bueno, ¿quién no sabría quien eres?


—Eso es lo malo, todo mundo sabe quien soy


—Príncipe, yo tengo que irme


—No me digas así, dime Ale


—¿Ale?


—Si, por Alejandro


—Pero eso no es correcto


—Ah, no importa, solo dime así


—Esta bien, eh Ale, tengo que irme


—Esta bien, nos vemos luego


—Si, adiós


El príncipe observo como aquel chico de pelo castaño y un poco mas bajo que el se alejaba, de pronto el se dio cuenta que había algo mas tirado en el suelo, lo levanto y lo observo, era un dije de oro con forma de corazón, —¿se le habrá caído a Beto? —se pregunto, de repente comenzó a llover levemente así que tuvo que ir de regreso a casa.


Se llevo una buen charla con su padre por su conducta y haberse escapado, pero ninguna consecuencia que le impidiera ver de nuevo a aquel chico y regresarle su dije, el camino hasta su habitación donde se recostó en su cama con aquel dije entre sus manos, pronto se el se encontraba pensando en Beto y en sus ojos verdes, su corazón comenzó a latir rápido y entonces comenzó a dudar —¿me había enamorado de aquel chico? —se repetía en sus pensamientos hasta quedarse dormido.


Un nuevo dio comenzaba y el príncipe ya se encontraba practicando sus entrenamientos, pero no dejaba de pensar en el dije y en aquel chico —tengo que regresarle esto a Beto —se dijo a el mismo, así que de nuevo escapo, llego corriendo al sitio donde el día anterior había encontrado a Beto, pero esta vez no estaba ahí, así que comenzó a buscar por ,as calles del pueblo, donde tampoco encontró a Beto, solo le quedaba un lugar por revisar el cual era el lago, se apresuro a llegar y en cuanto se acercaba logro ver la figura de un chico sentado a la orilla del muelle de aquel lago, inmediatamente lo reconoció, ahí estaba Beto, corrió hasta quedar a su lado, aquel chico que ayer se veía alegre ahora tenia una expresión de tristeza, como si hubiera estado llorando hace un momento, se sentó a un lado de el y saco de su bolsillo aquel dije


—Es tuyo. ¿no?


—¡Si!, ¿cómo es que lo tienes?


—Lo vi cuando ya te habías ido y lo tome


—Gracias


—¿Por qué  estabas llorando?


—¿Yo?, ¿llorando?


—No mientas, puedo darme cuenta de que lo hiciste


—Es por el dije, yo creí que lo había perdido y no lo volvería a encontrar


—¿Era de alguien especial?


—Si, era de mi madre


—Oh, ¿y donde esta ella?


—Ella, murió hace unos meses


—Oh, lo siento no debí preguntar


—No te preocupes


—¿No tienes más familia?


—No, solo tenia a mi madre y ahora ya no esta


—Oh, entiendo


El silencio se apodero del ambiente haciendo de ese algo incomodo, el príncipe miro a Beto quien había empezado a llorar, por instinto lo tomo y lo abrazo para consolarlo y funciono pues ya no estaba llorando, Beto levanto la mirada haciendo que el príncipe lo viera a los ojos, su corazón empezó a latir muy rápido y entonces lo confirmo —si me he enamorado de Beto —dijo en su mente, —ahora que haré, a mi padre no le gustará nada esto —sin darse cuenta ambos estaban demasiado cerca y aun se veían a los ojos y entonces solo sucedió, el príncipe había besado a aquel chico, pero no hubo quejas en ningún momento, pero fueron interrumpidos por uno de los guardias que estaba buscando al príncipe porque se había escapado, se lo llevaron casi a rastras.


El rey dio la orden de que no volvería a salir y mucho menos ver a aquel chico, porque no podía salir con otro hombre, el tenia que casarse con una mujer y tener herederos, o eso decía su padre, pero el no quería eso, nunca quiso ser príncipe, paso el tiempo ya habían pasado dos meses desde aquel día y no podía evitar preguntarse que seria de Beto ahora, si el de verdad sentía lo mismo o solo no pudo alejarse en el momento, a pesar de que el tiempo pasaba el príncipe no dejaba de amar a aquel chico.


Un ejercito de uno de los reinos enemigos atacaba y durante este el rey fue asesinado, y el príncipe había heredado la corona, su padre le había dejado un matrimonio arreglado el cual debía llevarse a cabo dentro de poco, pero el ahora rey decidió que había que hacer cambios, cancelo aquel matrimonio pues no era lo que el quería, aprendió a ser un buen rey, y por ultimo, comenzó a buscar a Beto, quería volver a verlo, así que decidió ir al lago donde lo vio por ultima vez con la esperanza de que estuviera ahí, y así fue.


Beto se encontraba sentado en aquel muelle admirando aquel lago de agua cristalina que reflejaba la luz, cuando el volteo y vio a el príncipe que ahora es rey se levanto y corrió hasta y lo abrazo


—Creí que no volverías


—Tenia que, no podía dejar de pensar en ti


—Su majestad, bueno Ale, yo tengo algo que decirte


—Claro, pero primero quiero decirte algo yo, Beto, yo desde aquel día en que tropecé contigo quede enamorado de ti


—Ale, yo también


Ambos se sorprendieron ante tal confesión, Ale tomo las manos de Beto y lo acerco a el para daré un beso tierno, ambos se quedaron un rato a admirar aquel lago hermoso, y como si fuera obra del destino caminando hacia la casa de Beto encontraron a un hermoso bebe que parecía no tener mucho de nacer, —¿Quién puede abandonar a un bebe así? —se preguntaron, varios días pasaron y nunca se encontró a los padres, y fue ahí cuando decidieron criarlo juntos a pesar de la corta edad de 18 años que ambos tenían, pasaron 8 años y la gente logro aceptar que el rey Ale y Beto eran los nuevos reyes y el pequeño príncipe Galen el heredero.


—Entonces así fue como se conocieron papá Beto y tu?


—Así es pequeño Galen, ahora debes dormir


—Esta bien.