Evermore - kookv

Sinopsis

Él lo tenía todo, pero no era suficiente. ¿Es ser demasiado ambicioso y egoísta reclamar algo –o alguien– que no le podía pertenecer porque no se pertenecía a sí mismo? Desde un inicio Jungkook rogaba que Taehyung le escogiera por sobretodo. En cambio Taehyung suplicaba que Jungkook se hartara de él antes de que todo acabara para ellos. ¿Quién es más ingenuo? Pues el amor y el dolor que traía consigo amarse les acompañaría para siempre. And I was catching my breath Staring out an open window Catching my death And I couldn't be sure I had a feeling so peculiar That this pain would be for evermore.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Nicole
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

Actualidad


Hay amores que se gritan a todo pulmón, otros silenciosos, reservados. Hay amores intensos, que consumen tu interior y arrasan con todo a su paso; y hay otros que con delicadeza y paciencia, poco a poco van dando fruto. El amor es incierto y también efímero, pues un día lo tienes todo en tus manos, y al siguiente solo tienes a tu alcance el recuerdo de lo que solía ser.


Jeon Jungkook era afortunado, pues lo tenía todo en sus manos. Un trabajo que amaba, una familia y amigos que lo apoyaba y aceptaba sin condiciones, una mascota que le recibía brincando en dos patas cada vez que llegaba a la casa. Él lo tenía todo, de acuerdo a lo que los demás decían, pero él era ambicioso y también un poco egoísta, pues deseaba más allá de lo que a ojos de todos era lo correcto. Él deseaba despertar con un cuerpo cálido junto a él, ser envuelto en aquellos brazos donde se encontró a sí mismo. Jungkook deseaba ser mirado por aquello ojos color chocolate, ser tocado por aquellas manos firmes y él poder acariciar cada centímetro de ese cuerpo que conocía a la perfección.


Jeon Jungkook deseaba más de lo que se le permitía, pues aquella mirada, aquellas manos, aquel tacto que tanto amaba no le pertenecía.


La tarde era amena, la brisa primaveral arrastraba el dulce aroma de las flores que les rodeaban. La reunión de familia y amigos avanzaba con éxito, la música les animaba y los cócteles lograban soltar la lengua de hasta los más introvertidos del lugar. Jungkook se paseó por el jardín tomando fotografías de cada invitado, conversando y riendo con cada anécdota que le compartían. Él conocía a la mayoría de los presentes, pues la fiesta fue organizada por su mejor amigo, Kim Taehyung, quien quiso recibir la primavera con una celebración en honor al nuevo comienzo que esta representa.


–Ya deja la cámara y siéntate con nosotros.


–De verdad odio a Taehyung por no haber contratado a otro fotógrafo –coincidió la hermana de Taehyung–. No es justo que todos los demás estén disfrutando y tú trabajando.


–Sabes que soy el mejor en esto –le recordó el pelinegro tomándole una foto–. Tu hermano solo quiere unas buenas fotografías para tener para el recuerdo y yo disfruto capturando sus caras patéticas –rió al ver el enojo de la chica.


–Ya tienes suficientes. Siéntate con nosotros –insistieron.


Jungkook dejó de resistirse y se sentó junto a sus amigos a disfrutar del buen ambiente. Todos estaban encantados con la idea de Taehyung de hacer una fiesta al aire libre. Muchos se rieron por las razones que el chico estaba festejando, pero conociendo la peculiar personalidad del castaño, nadie se opuso.


Al pasar unos quince minutos, Jungkook retomó su tarea y encantado se dirigió hacia el anfitrión cuando le encontró solo junto a la mesa de los postres.


–Debo admitir que fue una idea perfecta el hacer la fiesta al aire libre –dijo Jungkook, dejando descansar la cámara en su pecho.


–Todas mis ideas son perfectas –aclaró el castaño, golpeando el hombro de su amigo–. Creo que todos necesitábamos salir de la rutina.


–¿Esa es la razón? –el pelinegro rió–. No sé por qué siento que ocultas algo.


–¿Yo? –rió con nerviosismo–. No creía que fuera necesario encontrar una razón de peso para celebrar...


–Taehyung... –Jungkook le miró con seriedad.


–Tranquilo, no le des demasiadas vueltas –dijo el aludido, posando una mano sobre el hombro de su amigo.


El silencio les envolvió por unos segundos, sus miradas encontrándose con timidez y familiaridad. Los últimos rayos de sol se colaron entre las ramas del árbol que estaba junto a ellos y Jungkook no pudo evitar tomar su cámara y fotografiar a su mejor amigo. Taehyung rápidamente dejó el cupcake que estaba comiendo sobre la mesa y comenzó a posar, sin darse cuenta de que su labio superior estaba cubierto en crema de mantequilla. La risa de ambos llamó la atención de quienes estaban cerca, hasta que una voz femenina les interrumpió.


–Espero que esas risas se deban al horrible atuendo que la tía de Taehyung está vistiendo –dijo la chica con un sonrisa tan blanca que parecía ser de una modelo de portada de revista.


–Olive, te dije que no te rías del atuendo de otras personas. Específicamente de la tía Ahn –dijo Taehyung con incomodidad.


–Ay, amor, solo fue una bromita –la chica le restó importancia con la mano–. Hola, Kook. Muchas gracias por haber aceptado ser el fotógrafo esta tarde.


–No hay de qué, Olive. Sabes que me encanta mi trabajo.


–Lo sé, lo sé. Además, sabía que no te negarías si Tae te lo pedía –rió.


–Mi agenda estaba vacía este fin de semana, no había problema.


–Ay, qué amoroso –dijo posando su mano sobre el brazo del pelinegro–. Amor, creo que ya es tiempo –se refirió al castaño, quien sonrió sin separar los labios.


Jungkook les miró con confusión hasta que su mirada cayó sobre las manos de la chica, quien no paraba de moverlas de lado a lado. Su buen humor se disipó y se alejó de la pareja para evitar mantener conversaciones incómodas. El nudo en su garganta comenzó a presentarse con fuerza a medida que más fotografías tomaba, pues no creía lo que estaba sucediendo.


El volumen de la música bajó y la atención de todos se centró en la pareja que subía a la tarima en donde una banda de jazz tocaría una vez que cayera la noche.


–Esperamos que todos se estén divirtiendo.


–Taehyung les hizo llegar la invitación a esta fiesta diciendo que sería para celebrar el inicio de la primavera –Olive se adueñó del micrófono, paseando su mirada sobre todos los invitados–. Y agradecemos enormemente el que hayan atendido a celebrar junto a nosotros.


–La primavera representa el inicio de nuevas cosas, nacimiento... –Olive le interrumpe.


–El inicio de una nueva etapa en nuestras vidas –dijo mirando con felicidad a los ojos de su novio–. Queridos amigos, familia... La verdadera razón de esta fiesta es para celebrar nuestro compromiso. Taehyung me ha pedido matrimonio y yo he dicho que sí –dijo la chica con emoción, mientras todos a su alrededor explotaron en gritos de alegría.


Todos se acercaron a la pareja parar expresar su buenos deseos, dejándose abrazar por cada uno de sus familiares y amigos. Jungkook guardó distancia, concentrándose en tomar las fotografías que le habían pedido, pues no podía perderse la oportunidad de capturar aquel momento de felicidad, ¿cierto? Apuntó su lente hacia la pareja que sonreía mientras bailaba una canción que él no lograba reconocer. Tomó un par de fotografías y luego se adentró al salón en busca de su bolso, con la excusa de que necesitaba unas memorias microSD extra.


La música quedó atrás junto a las voces animadas de los invitados. El pelinegro tomó asiento junto a la mesa en donde tenía sus cosas y no pudo evitar revisar las últimas fotos que tomó de la pareja. El castaño estaba sonriente, pero según Jungkook, la sonrisa no lograba llegar a su mirada. Él conocía a su mejor amigo, más de lo que cualquiera pudiera imaginar. Acarició el rostro de él a través de la pantalla de la cámara mientras sentía que el nudo en su garganta le destrozaría las cuerdas vocales.


–Jungkook –suplicó una voz masculina a su espalda.


–Así que sí había otra razón para celebrar –dijo el pelinegro poniéndose de pie–. Vaya sorpresa que nos has dado, Kim –intentó bromear, pero sus lágrimas no tardaron en caer al momento en que conectó miradas con el castaño, quien le miraba con dolor.


–No tuve elección, Kook... –se acercó, suplicó en silencio que su amigo guardara la compostura.


–Taehyung, siempre has tenido el poder de decidir –dijo acariciando su mejilla–. Solo careces de valentía para hacerlo por ti mismo.


–Jungkook, sabes que no puedo, ya lo hemos hablado...


–Pero sí puedes correr a mí cuando necesitas que alguien te sostenga, ¿no? Cuando necesitas que te toque como tu novia no es capaz... –Taehyung le cubrió la boca.


–No digas algo de lo que te puedas arrepentir luego, Kook. Lo que hemos tenido solo ha sido...amistad.


–¿Amistad? ¿Te estás escuchando? –rió incrédulo–. ¿Crees que los amigos se escapan los fines de semanas para ser uno? ¿Crees que un amigo accede a besar cada centímetro de tu piel? No digas estupideces, Kim.


–Por favor, no tengamos esta conversación con todos ahí fuera –le suplicó–. Estoy jodido de miedo, Kook. No todos tenemos la libertad de elegir como tú... –dejó caer las lágrimas que tanto luchó por contener.


–Tae, no. Por favor, no llores... Lo siento –dijo el pelinegro rodeándole la cintura en un abrazo–. Por favor, no llores. Debiste haberme dicho, así me podía preparar...


 –Lo siento tanto, créeme –lloró–. Lamento no poder amarte como mereces.


–Shhh, ya hablaremos de esto, pequeño –dijo escondiendo su rostro en el cuello del castaño–. Es solo que detesto no poder ser yo... –susurró.


–Siempre serás tú, Kook.


Los amigos se deshicieron en llanto en medio de aquella habitación, hablando a través de caricias casi imperceptibles mientras se fundían en un abrazo. Ambos sabían que llegaría el día en que esto ocurriría, es solo que Jungkook esperaba que Taehyung decidiera ignorar la opinión del resto, de su padre, y lo escogiera a él; mientras que el castaño esperaba que Jungkook se aburriera de él antes de que tuviera que desposar a la chica con quien se comprometió.


Los minutos pasaron y ambos pudieron recomponerse un poco. Las lágrimas cesaron, pero el dolor en sus corazones persistía. El sonido de unos tacones caminando en dirección a ellos les alertó, dándoles el tiempo suficiente para poner una distancia entre ellos.


–¡Aquí estaban! –exclamó Olive, abrazándose al brazo de su prometido.


–Vine a buscar más tarjetas de memoria –dijo el pelinegro–. Estoy seguro que amarán las fotografías que tomé.


–Acabo de ver algunas fotos, Liv –dijo Taehyung, rodeando la cintura de la chica con su brazo–. Sales preciosa –le sonrió.


–¡Ay, qué emoción! –la chica aplaudió.


–Felicidades, Liv –dijo Jungkook, brazándole–. Sé que vivirán un largo y lindo matrimonio –dijo, mirando al castaño detrás de la chica.


–Gracias, Kook. No sabes lo feliz que me hace poder pasar el resto de mi vida junto a mi Tae –dijo la chica, volviendo al lado de su prometido–. Desde que lo vi en aquella iglesia, supe que él sería el hombre para mí –dijo para luego besar al castaño.


Jungkook les miró, notando la tensión en su amigo. Su corazón dolía al verlo besando a alguien que no fuera él, pero se obligó a tomar su cámara y capturar el momento. Pues, al fin y al cabo, él solo era el mejor amigo que tomaba buenas fotos. 

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