𝗧𝗛𝗘 𝗦𝗡𝗢𝗪 𝗛𝗜𝗟𝗟 ¦Cregan Stark

Sinopsis

[𝗢𝗡𝗘 𝗦𝗛𝗢𝗧] Debe ser algún tipo de 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗶𝘇𝗼 que despoja 𝗟𝗮𝗲𝗿𝘆𝗻𝗮 𝗩𝗲𝗹𝗮𝗿𝘆𝗼𝗻 , la única hija de Rhaenyra Targaryen y Sir Laenor Velaryon, al parecer hay fuertes rumores que el 𝗳𝘂𝗲𝗴𝗼 está derritiendo al 𝗵𝗶𝗲𝗹𝗼. 🚩𝗦𝗠𝗨𝗧, 𝗡𝗦𝗙𝗪, 𝗠𝗔𝗧𝗨𝗥𝗘 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗘𝗡𝗧🚩 George R.R. Martin creador de HOTD, retomo partes de la serie y personajes para este fanfic, ciertos puntos cambiarán para la historia. 📢 NO HAGO APOLOGÍA A NINGÚN TIPO DE CONDUCTA QUE LLEGUE A ESCRIBIR 📢

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
Bjaleck
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

The costume


LOS RUMORES no tardaron en llegar a cada rincón de Westeros, Rhaenyra había dado a luz a su segundo hijo, tal vez fue una bendición disfrazada de maldición al haber nacido diferente.


Conforme iba creciendo, los rumores iban aumentado, Laenyra Velaryon la única hija de Rhaenyra Targaryen y Sir Laenor Velaryon, es descrita por todo aquel que la ve, como una mujer de rasgos característicos Targaryen, con una belleza fina y delicada. Era muy delgada con una cintura pequeña, grandes ojos azules que reflejaban la luz como dos gemas preciosas, su piel de porcelana.


Desde su llegada al mundo, fue evidente que los dioses la habían bendecido con una belleza que deslumbraba a todos los que la veían.


Su presencia en cualquier habitación capturaba la atención y el deseo de todos, haciendo de ella un ícono de la gracia y el encanto.


Sin embargo pronto descubrió que su apariencia atraía tanto admiración como envidia, los halagos que recibía a menudo iban acompañados de susurros y sospechas.


Algunos decían que su belleza era demasiado perfecta, demasiado distinta, y que en ella no se veía el reflejo de sus hermanos.


Los rumores insinuaban que Laenyra no compartía el mismo padre que Lucerys, Jacerys y Joffrey, una insinuación que plantaba semillas de discordia y duda en los corazones de aquellos que escuchaban


La situación en la corte se volvía cada vez más tensa, conforme iba creciendo la notoriedad de Laenyra solo añadía mas leña al fuego de las intrigas.


Aunque sus hermanos la querían, también sentían la presión de las expectativas de la dinastía junto con el peso de los rumores que, como una sombra, seguían a su hermana.


Laenyra aprendió a dominar el fuego de la incertidumbre con inteligencia y astucia, usando su belleza como una herramienta para ganar aliados, pero siempre consciente de que su posición era tan frágil como las llamas de las velas que iluminaban los salones de la Fortaleza Roja.






" Cuida tu lengua "



























-EL SALON de la Fortaleza Roja estaba lleno de murmullos y luces titilantes cuando la cena de celebración sobre el compromiso de Jacerys con su prima Baela y la sucesión de la casa Velaryon con Lucerys.

Los sirvientes se movían con precisión, sirviendo platos y llenando copas mientras los miembros de las casas Targaryen, Hightower y Velaryon ocupaban sus lugares alrededor de la gran mesa.


Finalmente se escucha como se abre la gran puerta, y todos prestan atención ante la aparición tardía de Laenyra.


Laenyra entró apresuradamente al salón y toma asiento a lado de Lucerys y Rhaena los cuales estaban burlándose ante tal travesura. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas, y una expresión de disculpa adornaba su rostro.


Rhaenyra la miró con una mezcla de molestia y preocupación.


- Laenyra, querida, esperábamos tu presencia -


Laenyra inclinó la cabeza ligeramente. - Mis disculpas, madre. Me retrasé mientras admiraba la vista desde la torre -


Alicent la cual se encontraba a lado del rey veía con desprecio ante lo descortés que podrían ser los hijos de Rhaenyra.


- ¿Dónde está Aemond ? - susurró Alicent a Aegon


- No soy su criado madre - dijo en un tono desinteresado y burlesco con la situación de su sobrina


Antes de que la tensión pudiera asentarse, el rey Viserys sonrió ampliamente, con la indulgencia que solo un abuelo puede ofrecer.


-Ah, la vista desde la Fortaleza Roja siempre ha sido una de mis favoritas. Deja que la niña disfrute de su hogar, Rhaenyra -


La situación había cambiado a los minutos que había entrado Laenyra, la Aparicio de Aemond fue muy imponente. Pidiendo disculpas por su retraso y sentándose enfrente de su sobrina.


- Siento mi tardanza mi rey, me entretuve con una interesante lectura que encontré entre tus libros - mencionó mientras veía a Laenyra


- Descuida, a todos no ha pasado alguna vez, por favor empecemos con el banquete -


La tensión en el aire era palpable, mientras todos bebían, conscientes de que estas cenas, aunque revestidas de cordialidad, eran campos de batalla donde se jugaban alianzas y lealtades. Laenyra observaba a su madre, aprendiendo a medir cada palabra y cada gesto, consciente de que en esta corte, nada era lo que parecía.


Mientras los sirvientes retiraban los platos, la conversación cambió a temas más políticos. Otto habló de la seguridad del reino, sugiriendo que era necesario reforzar las defensas en ciertas regiones. Viserys asintió, aunque era evidente que su mente estaba en otro lugar.


En medio de todo, Laenyra sintió los ojos azules de Aemond sobre ella, recordando como antes que empezara la cena se encontraban en una habitación besándose apasionadamente y con lujuria, que no ser por una criada que los interrumpió hubieran terminado encamados.


Ambos sentían una extraña atracción, pero en el fondo Laenyra sabía no era un enamoramiento, más bien lo veía como un beneficio mutuo de ambos, a final ella sabía que Aemond solo la iba utilizar.


La noche continuó, con risas forzadas y cumplidos vacíos, hasta que el rey Viserys, propuso un brindis.


- Por la unidad de nuestra familia y la prosperidad de nuestro reino -dijo con una sonrisa que intentaba ocultar el dolor que sentía.


- También felicidades a mis nietos Luke y Jace por el compromiso con sus primas Baela y Rhaena fortaleciendo la unión de nuestras casas, un brindis por ello -


Todos alzaron sus copas, unos con felicidad mientras que otros con celos y disgustó.


No tardo Aegon en irritar a Jace, al decir comentarios ofensivos para él y su prometida.


Este realmente se estaba empezando a fastidiar por cada palabra que salía de se boca. - Ten cuidado lo que dices frente a mi prometida -


Mientras que Helaena solamente por reducir la situación propuso otro brindis.


- Yo quiero brindar por Baela y Rhaena, ellas pronto se casarán. No es tan malo más que el te ignora... Excepto a veces cuando está ebrio -


Una risa burlescas salió de Laenyra, por aquel comentario.


La tensión subió más en cuanto Aemond tomó la palabra.


- Un brindis por mis sobrinos, Jace, Luke y Joffrey, atractivos, sabios.... Y como su padre fuertes... Vaciemos nuestras copas por los tres jóvenes fuertes -


Aemond junto con Aeron alzaron sus copas, mientras que tanto Jace se levantó de la mesa.


- También por tí y tu padre Laenyra -


Fueron suficientes palabras como para que Jace le tirará un golpe a Aemond el cual rápido le devolvió el golpe, Luke igual trato de pararse pero este fue aprendido por Aegon, la cena había sido bastante buena que había terminado en una pelea.













- No debiste hacerlo - menciono Laenyra mientras limpiaba con un pequeño trapo el labio de su hermano


- ¿Crees que hubiera permitido que siguiera insinuando falacias frente a mi familia -


- No, pero no debemos caer ante las provocaciones de ellos. Después de todo nosotros sabemos la verdad y...-


- ¡CREÉS QUE NO SÉ SOBRE LO QUE HABLAN A NUESTRAS ESPALDAS! o ¿¡QUIERES QUE FINJA AL IGUAL QUE TÚ QUE NO SOMOS DIFERENTES!? Solo mírame a mí, a Luke y Joff - Jace grito enfurecido haciendo que su hermana sintiera un nudo en su garganta


Baela, Rhaena y Luke se quedaron atónitos ante tal comportamiento de Jace con Enyra. Nunca habían visto que le alzara la voz o se atreviera hablar del tema.


Laenyra no pudo contener las lágrimas, soltó el paño con el cuál estaba limpiando a su hermano y salió corriendo de la habitación.


Ella no pensaba como él, nunca hubo diferencias, ni con sus padres, ni con sus abuelos, siempre los trataban por igual, pero le dolía el corazón solo por no tener parecido a Sir Harwing Strong









Después del conflicto la situación ahora era más fría en Dragon Stone, Laenyra se pasaba más tiempo sola o junto con su dragón, y eso sus hermanos lo notaron.


- Jace tienes que ir a disculparte con ella - hablo Luke mientras veía como su hermano se veía completamente arrepentido


- Claro va ser fácil, la lastime de una manera que no me va perdonar -


- Ella no es así, ella te ama eres su hermano, ve a buscarla está en el balcón - dijo Baela quien abrazo a Jace por la espalda


Jace sostuvo las manos de Baela y con gentileza se separó - Iré a buscarla -


Al momento de ir a buscar a su hermana para solucionar el mal entendió que habían tenido, mientras iba en busca de Laenyra sus pasos se detuvieron cuando vió cómo está entraba hacia una habitación y detrás de ella venía Aemond.


La visión de su hermana con Aemond, le provocó una oleada de de preocupación, y su acción más normal fue ir dentras de ellos.


Al abrir la puerta de la habitación encontró a su madre, sentada al frente con Laenyra y Aemond a un lado.


La tensión en la habitación era palpable.


- Madre, necesito hablar contigo. Es urgente -declaró, lanzando una mirada desconfiada hacia Aemond.


Rhaenyra lo miró con una mezcla de sorpresa y exasperación.


-Jacaerys, este no es el momento - respondió, intentando mantener la compostura frente a la presencia de Aemond. - Lo que discutimos aquí es de gran importancia -


Aemond sonrió ligeramente, disfrutando del malestar de Jacaerys. Laenyra, sentada al lado de su madre, observaba la escena en silencio, con una expresión indescifrable.


- Madre, por favor - insistió Jacaerys, su preocupación evidente en su voz.


Rhaenyra suspiró, sintiendo la tensión en la situación. - Jace, sal de la habitación. Hablaré contigo más tarde - dijo con firmeza


Resignado, Jacaerys salió, pero se quedó cerca, decidido a no alejarse demasiado. Una hora después, vio a Laenyra salir de la habitación. Su rostro mostraba enojo y frustración, una mezcla que no pasó desapercibida para Jacaerys.


- ¿Qué ha pasado, hermana? - preguntó, acercándose a ella.


Laenyra lo miró con una mezcla de preocupación y nostalgia -Aemond quiere formar una alianza - comenzó, su voz cargada de emociones.


- Propone que dejemos atrás la rivalidad con un matrimonio. Cree que es posible encontrar un terreno común -


Jacaerys frunció el ceño, asimilando las palabras de su hermana. -¿Y tú qué piensas de eso? ¿Tú realmente sientes algo por él l? -


Laenyra suspiró, cruzándose de brazos. - No estoy enamorada de él, pero quizás es hora de pensar en el futuro. Quizás sea hora de considerar qué es lo mejor para todos nosotros. -


- ¡¿QUÉ?! eso no te hará feliz, yo no puedo permitir eso y además... -


Laenyra dio una pequeña risa burlesca al ver como Jace actuaba


- Realmente ¿creíste que pondría mi felicidad ante una rivalidad?, Madre será la reina y ellos no podrán hacer nada -


Jace puso sus manos en su cintura mientras reía - En eso tienes razón, además ella nunca te casaría por egoísmo -


- Jace, Enyra - dijo Rhaenyra la cual se acercaba a sus hijos


- Yo no podría cumplir mis actos egoístas y no permitirlos ser felices, aún que ya es tiempo que Enyra sea comprometida y fortalecer lazos, ¿estas de acuerdo con eso? -


- Si, pero no con Aemond - reprochó Jace


- Lo se, es un buen candido pero solo accederé a su petición si Laenyra así lo desea y si eso la hace feliz - pronunciado Rhaenyra mientras ponía su mano en la mejilla de la joven


- Madre yo no podría otorgarme ante un hombre que insulta y blasfema con mi familia, convoca a los jóvenes de las casas nobles para un arreglo matrimonial -


Era evidente que mientras pasaban los días, las respuestas ante una propuesta de matrimonio no se hicieron tardar, al saber que la princesa estaba en busca de un protector, se sabía perfectamente que podría ser una gran estrategia unirse a la familia Targaryen.


Pero a pesar de que varios hombres, formidables, nobles y ricos, ninguno fue del gusto de la princesa, haciendo que Rhaenyra tomara un descanso en buscar un joven para su hija.
























-TRAS UNA CONVERSACIÓN con sus hijos, Rhaenyra se reunió con Jacaerys en sus aposentos. El fuego en la chimenea proyectaba sombras danzantes en las paredes mientras ella reflexionaba sobre los próximos pasos.


- Jace - comenzó Rhaenyra, mientras miraba un mapa extendido sobre la mesa - nuestra situación en el sur es incierta, y la lealtad de los Stark podría ser el factor que incline la balanza a nuestro favor. Quiero que vayas al norte y fortalezcas nuestra alianza con ellos. -


Jacaerys frunció el ceño, comprendiendo la gravedad del encargo.


- Por qué es tan crucial la Casa Stark en este momento -


- Los Stark son conocidos por su lealtad y honor. Tener su apoyo aseguraría una retaguardia estable y un aliado poderoso en caso de conflicto - explicó Rhaenyra - Además, Cregan Stark es más cercano a tu edad y podría ser más receptivo a tus ideas y propuestas -


Rhaenyra hizo una pausa antes de continuar, mirando a su hijo con una mezcla de determinación y esperanza. - Es una oportunidad para mostrar que somos capaces de manejar asuntos diplomáticos por nosotros mismos. Y el norte respeta la fortaleza y el liderazgo joven -


- Entiendo - respondió Jacaerys, asintiendo lentamente. - ¿Quieres que les muestre que hay un nuevo liderazgo listo para tomar las riendas? -


Rhaenyra sonrió con orgullo - Confío en ti para manejar esto. Además, creo que sería bueno que llevaras a Laenyra contigo. Su presencia puede ayudar a fortalecer nuestras relaciones -


Jacaerys levantó una ceja, sorprendido por la sugerencia.


- ¿Laenyra? ¿Por qué? -


- Es hora de que también experimente la política de nuestro mundo y no solamente se quede como una esposa - explicó Rhaenyra -Y quizás en el norte pueda encontrar una perspectiva diferente -


Más tarde, Jacaerys se acercó a Laenyra mientras ella contemplaba el horizonte desde una torre - Hermana, madre ha pedido que viaje al norte para reunirme con Cregan Stark. Me gustaría que vinieras conmigo -


Laenyra, sorprendida, giró para enfrentar a su hermano


-¿Por qué yo? -


- Es una oportunidad para que veas más allá de los muros de King's Landing - respondió Jacaerys - Y sinceramente, me vendría bien tu compañía -


Laenyra sonrió, aceptando la oferta

- Está bien, Jace. Acepto. Será una buena oportunidad para escapar de aquí por un tiempo -



























-EL VIAJE HACÍA el norte fue largo y arduo, pero al llegar a Winterfell, Jacaerys y Laenyra fueron recibidos con calidez. La nieve caía suavemente sobre el castillo, cubriendo todo con un manto blanco que resplandecía bajo la luz del sol.


Cregan Stark, joven y con una presencia imponente, salió a recibirlos.


- Bienvenidos a Winterfell - dijo con una voz profunda


Sus ojos azules fijos en los de Laenyra. Por un momento, se quedó perplejo, admirando la belleza que tanto había escuchado de la hija de Rhaenyra.


Laenyra, sintiendo el peso de su mirada, se encontró igualmente fascinada. Había algo en Cregan, en su porte y confianza, que despertaba en ella una atracción inesperada.


- Es un honor recibir a los príncipes de la sangre del dragón -


- Gracias por acogernos, Lord Stark - respondió Jacaerys, devolviendo la sonrisa - Mi madre envía sus saludos y espera que podamos estrechar aún más los lazos entre nuestras casas -


Laenyra, de pie al lado de Jacaerys, inclinó la cabeza cortésmente


- Es un honor estar aquí. Siempre he oído hablar de la grandeza de Winterfell y su gente -


- Esperamos poder discutir asuntos que beneficien a nuestras casas - Jacaerys, observando la interacción, sonrió para sí mismo


- Claro, por ahora disfruten de la hospitalidad de mi casa -


A medida que pasaban los días, Jacaerys y Laenyra exploraron Winterfell, acompañados por Cregan. La relación entre los tres se volvió más cercana con cada paseo por los nevados bosques y cada cena en el gran salón. Laenyra se sintió atraída por la naturaleza honorable y el liderazgo firme de Cregan, mientras que él parecía igualmente fascinado por su espíritu y belleza.


Una tarde, mientras paseaban por los jardines cubiertos de nieve, Jacaerys, de buen humor, bromeó diciendo - Sabes, Cregan, debería advertirte que Laenyra está en una lista de propuestas de matrimonio, y siento que tú eres el hombre indicado -


- Deberías apresurarte antes de que alguien más reclame su mano -


Laenyra se sonrojó y le dio un suave golpe en el brazo.


-Jace, no soy un premio que alguien pueda simplemente reclamar -


Cregan sonrió, sus ojos brillando con diversión y quizás un poco de esperanza. - Bueno mi princesa, yo no la veo como un premió, más bien alguien cuya presencia enriquece respeto y admiración -


Laenyra sintió una mezcla de emoción y calidez, reconociendo que había algo único y prometedor.


La broma rompió la tensión, pero dejó una semilla de pensamiento en ambos. Laenyra no podía ignorar la conexión de su corazón que sentía con Cregan, y Jacaerys, viendo la interacción, se dio cuenta de algo más.


Así, las conversaciones y las risas continuaron, y con cada día que pasaba, las relaciones se fortalecieron, forjando un lazo que podría cambiar el curso de sus futuros.


Laenyra caminaba lentamente por el Bosque de los Dioses, rodeada de los altos y antiguos árboles cuyas ramas estaban cubiertas por un manto de nieve.

El silencio del bosque era profundo, roto solo por el suave crujir de la nieve bajo sus pies. Había encontrado paz en este lugar, donde el aire helado refrescaba sus pensamientos y el mundo parecía reducirse a nada más que el presente.


Cregan Stark apareció a su lado, caminando con una confianza tranquila, sus botas dejando huellas junto a las de ella.

- Este bosque siempre ha sido un refugio para los Stark - dijo con una voz baja que parecía resonar con el entorno

- Es un lugar donde los pensamientos se aclaran -


Laenyra sonrió, sus ojos encontrándose con los de él.


- Puedo ver por qué. Hay algo... puro aquí. Algo que te invita a dejar las preocupaciones atrás -


- Es una pena que tenga que partir mañana mi Lord - menciono Laenyra


- Mi princesa puede quedarse el tiempo que usted preferencia, al igual que este bosque su presencia me ha traído calma que no puedo ignorar-


Ella sintió un calor en sus mejillas, sorprendiéndose por la franqueza de sus palabras.


Laenyra sintió un remolino de emociones ; sorpresa, nerviosismo, y una oleada de algo más profundo que la tomó desprevenida.


- Puede ser que nuestro sentimiento es mutuo mi Lord -


- Me alegro de oírlo princesa - pronto Cregan se puso cerca de ella


El aire parecía cargarse de una electricidad suave mientras permanecían de pie, tan cerca que Laenyra podía sentir el calor que emanaba de él a través del frío.

Ninguno de los dos dijo nada por un momento, simplemente disfrutando de la quietud compartida y del entendimiento silencioso que había surgido entre ellos.


Cregan levantó una mano, como si fuera a tocarla, pero la dejó caer con un gesto de respeto y contención.


- Lo último que querría es ponerte en una posición difícil - dijo finalmente, con un tono que mostraba tanto su deseo como su consideración.


- Lo sé - respondió Laenyra, con una sonrisa suave que prometía más que palabras.

- Y lo aprecio. Quizás el futuro tiene más reservado para nosotros de lo que imaginamos -


Con esa inquietud tácita flotando entre ellos, continuaron su paseo por el bosque y antes que el sol se ocultara, regresaron al castillo para disfrutar de una cena.








La cena transcurrió de manera animada y relajada. Jace, al ver la conexión entre su hermana y Cregan, bromeaba con picardía, llenando la sala con risas y un sentido de camaradería. La luz de las velas iluminaba el rostro de Laenyra, resaltando su mirada vivaz y su sonrisa contagiosa.


Después de la cena, cada uno se retiró a su respectiva habitación, aunque Laenyra no pudo sacudirse el deseo de hablar más con Cregan, de explorar lo que sus corazones compartían.

Mientras el castillo se sumía en el silencio de la noche, Laenyra se escabulló por los pasillos, su corazón latiendo con fuerza en anticipación.


Al llegar a la puerta de la habitación de Cregan, Laenyra dudó un momento antes de tocar suavemente. Cregan abrió la puerta, su sorpresa se transformó rápidamente en una sonrisa acogedora al ver a Laenyra allí.


-¿No podías dormir? -preguntó Cregan con una chispa de humor en sus ojos.

Laenyra sonrió, sintiendo cómo el nerviosismo se desvanecía al ver la calidez en su expresión.


-No quería que la noche terminara todavía -admitió en voz baja.


Cregan se apartó, permitiéndole entrar. La habitación estaba tenuemente iluminada, las sombras danzando suavemente en las paredes. Laenyra se sentó en una silla junto al fuego, sintiéndose extrañamente cómoda y segura en la compañía de Cregan.


-Esta noche fue... especial -dijo Laenyra, mirando las llamas parpadear en la chimenea.


Cregan asintió, acercándose para sentarse frente a ella. -Lo fue - respondió con sinceridad

- Hay algo en ti, Laenyra, que me hace desear conocer más, compartir más -


Laenyra levantó la mirada, encontrando los ojos de Cregan. La tensión romántica era palpable, y por un momento, el mundo exterior se desvaneció, dejándolos solos en su burbuja de intimidad.


Impulsada por un sentimiento que no podía negar, Laenyra se inclinó hacia él, sus labios encontrando los de Cregan en un beso suave y apasionado que pronto termino siendo uno más fogoso y exitante.


Con cada beso, suspiros pesados salía de la boca de ambos, enredando sus lenguas hasta quedar sin aliento y separarse de aquel beso para poder respirar dejando un hilo de saliva.


- Te deseo - dijo Laenyra mientras se ponía encima de Cregan para besar su cuello


Cregan sintió el calor que emana Laenyra a través de la delgada tela de su bata, sus muslos sobre el y lo suave de su pecho.


- Por favor hazme tuya, quiero ser tuya - susurro cerca de su oído


- Yo pretendo convertirte en mi esposa, anhelo que sea la madre de mis hijos , y que seas siempre mía -


Laenyra dejo de besar el cuello de Stark para mirarlo con una cara de inocencia y provocativa


- Entonces adelantemos la noche de bodas -


Al oír esas palabras Cregan decidió pararse mientras tenía a Laenyra encima solamente para que ella quedara abajo de el.


Pronto ambos unieron nuevamente sus labios en un intenso beso, Cregan dejo sus labios para comenzar a besar el cuello de su amada, dejando un camino húmedo hasta llegar a su clavícula, de un momento a otro Cregan ya se había desecho de la bata dejando al descubierto el cuerpo desnudó de Laenyra.


Mirando cada detalle de su cuerpo, su piel pálida, sus senos de un tamaño pequeño pero firmes, sus pezones rosas, y esa pequeña cintura

Junto con una ancha cadera.


Cregan No pudo contenerse al hacerla suya, su cuerpo emanaba un aroma dulce, y su cuerpo esbelto adornado de una cara rojiza de su amada, este comenzó por abrir un camino de besos empezando por chupar sus senos, hasta llegar a su abdomen donde depositó un beso, finalmente hundiendo su cara en la entrepierna de su amada.


Dandole placer en su punto dulce, mientras su lengua se movía de arriba y abajo, lamiedo cada parte de su vulva dejando sutiles beso sobre ella y succionado. Por su parte Laenyra derramaba lágrimas y gemidos en la habitación.


Stark paro, solamente para poder desvestirse y llevarla a su cama, el necesita sentir su calor, necesitaba estar piel con piel, quería que fuego derritiera al hielo.


Laenyra dejó a un lado su timidez, quedando sorprendió Cregan al ver la fuerza que tenía su amada, al estar ahora el bajo de ella. La albina también deseaba todo de él, no podía espera más, sus feromonas estaban al tope.


La albina subió sobre el pene erecto de Cregan, y sin penetrar hacia movimiento sobre su pene, pronto tomo su pene para caer sobre el haciendo que ambos soltaran un gemido al sentir lo viscoso y apretado que estaba.


- ¿T-te duele? - preguntó Cregan al ver una mueca de dolor a Laenyra


- Un poco, pero se siente bien -


Laenyra continuó a pesar de lo incómodo que se sentía, esta abrió sus piernas, solo para que Cregan viera su unión.


Empezó a dar saltos sobre su pene, mientras Stark se deleitaba al ver cómo su miembro salía una y otra vez del interior de su amada, amaba esa sensación de calor tanto que puso sus manos en la cintura de la chica para menearla de atrás hacia adelante.


Esta acción hizo que Laenyra comenzara a estar más húmeda de su entrepierna y al mismo tiempo producirá sonidos lascivos.


El climax de ambos se aproximaba, haciendo que Cregan igual levantara su cadera y pegara a su princesa a su cuerpo, dando estocadas fuertes dentro de ella.


Un gemido salió de cada uno, al sentir como habían llegado al orgasmo, sintiéndose complacidos, Laenyra se quedó acostada en el pecho de Cregan, mientras este la veía con ternura.








Ambos desbordan su amor en una habitación, al entregarse uno al otro.













-AL PRIMER resplandor del sol, Lord Cregan había pedido la mano de la princesa Laenyra Velaryon a su hermano mayor, Jacerys Velaryon.


- Cuídala bien hermano, es una joya valiosa como para perderla - exclamar Jace mientras una amplia sonrisa iluminaba su rostro


- La cuidare con mi vida - dijo Cregan


Con el compromiso sellado, Laenyra y Jace regresaron a Dragonstone, ansiosos por compartir la noticia con Rhaenyra. Su madre los recibió con una mezcla de alegría y lágrimas, abrazando a Laenyra con orgullo y amor.


-Me alegra que hayas encontrado a alguien que te haga feliz, Laenyra -dijo Rhaenyra- Haremos los preparativos para la boda. Será una celebración digna de la unión de dos grandes casas.


Sin embargo, los rumores llegaron a Aemond sobre el compromiso de Laenyra, frustrando sus planes y sintiendo enojo.


Una semana antes de la boda, una tragedia sacudió los Siete Reino; Viserys falleció. La noticia se propagó rápidamente, y con su muerte, los verdes aprovecharon la oportunidad para usurpar el trono que le pertenecía a Rhaenyra, dejando a la familia destrozada.


Con la coronación de Aegon, la boda fue suspendida, y la tensión se transformó en una necesidad urgente de prepararse para la guerra. Jace y Cregan comenzaron a reunir un ejército en el Norte, fortaleciendo sus alianzas y preparándose para el inevitable conflicto.


Mientras tanto, Laenyra, determinada a ganar más aliados, montó su dragón y voló en busca de apoyo. En una emboscada calculada, él y Vhagar atacaron sin piedad.




- Sabes nunca creí que pasara esto, lamento que su compromiso se aplace - mencionó Jace a Cregan


- Nadie estaba preparado para esto mi príncipe, aún que me preocupa también el resguardo de la muralla, hemos notado que empiezan a desaparecer personas que están cerca de la muro es también curioso que ni los dragones se atreven a cruzar -


La conversación seguía mientras iban caminando hacia una torre, para observar el muro que los divide de lo desconocido y lo obscuro


- Vaya que es ingenioso que tu antepasado haya levantado esto, pero ¿Que es lo qué hay más haya del muro? -


- Muerte -


Su conversación fue interrumpida por un soldado de Cregan


- Mi señor, llegó un cuervo -


Cregan abrió la tira de papel para encontrase lo que menos deseaba, quedándose perplejo ante la nota, este le pasó la nota al príncipe Jacerys, dejándolo mientras Cregan gritaba que reunieran a todos los hombres para ir a la guerra, por su reina y su difunta prometida.









La lucha fue feroz, el cielo se llenó de llamas y gritos, pero la astucia y la ferocidad de Vhagar fueron demasiado.


- Ahora eres mía para siempre -













" La princesa fue vista por última vez montada en su dragón, su cuerpo descendiendo al vacío, tú perdiste a tu prometida, yo a mi hija . "


Lo siento


Rhaenyra Targaryen