Una madre en fragua de armaduras
7 meses en el vientre pude resistir, la razón aún la desconozco; al parejo a ello, mi progenitora venía con una angustia total por hacer virar la idea que la sociedad tendría de nosotros. Por el hecho de ser una familia de dos y no de tres o más. Centenares de noches y de luces contuvo la presión, el llanto, los gritos que no pudo dar; bien haciendo forjo nuestras armaduras para poder enfrentar las tantas batallas. Guerras complejas en su mayoría, contra monstruos y tormentas interminables. Nos faltaban armas, pero siempre nos sobró amor. Miradas entre nosotros que se conviertian en el lugar más seguro en cada una de las etapas. Esa seguridad la inyectamos en cada latir para poder cumplir victorias. Agradezco por cada imagen en la mente que me hizo más fuerte, por cada respiro que impulso el alma combatiendo el porvenir. Reconozco que aún quedan trayectos desconocidos, pero que estamos más firmes sonriendole a la vida. Madre valoro el hecho de elegirme como tú hijo. Diseñaste mi coraza no como la más reluciente, pero si como la mejor amurallada; pesa más resistir que darse por vencido.