El origen de la cazadora #1
Capítulo 1: El Inicio Del Caos
Era un día tranquilo como cualquier otro...
El sol estaba en su punto más alto, las aves surcaban los cielos y los musgorrinos correteaban alrededor de la aldea.
Yo vivía en una aldea dedicada a la agricultura y el comercio.
Nos dedicábamos mayormente a cosechar verduras, trabajar la tierra para tener nuestro sustento y comerciar con otras aldeas. Era difícil mantener el comercio porque la aldea más cercana a la nuestra estaba a 15 kilómetros, pero de alguna manera nos las arreglábamos para hacerlo.
Yo, en ese entonces, me dedicaba a recolectar las verduras, alimentar a los aptonoth's y poco más.
En ese entonces, era una chica debilucha, temerosa y asustadiza. Con el cabello de color castaño, ojos azules y una altura de 1,65, a mis 16 años.
Las casas de la aldea eran bellas construcciones de madera, piedra y paja.
Los cazadores se dedicaban a mantener segura la aldea de monstruos menores, como yian kut ku, gran maccao y velocidromes. Formado únicamente por un grupo de 4 cazadores, Ellos mantenían a raya a los monstruos. 2 cazadores especialistas en trampas y el uso de armas a distancia, como los arcos y ballestas. Y los otros 2 especialistas en combate cuerpo a cuerpo, utilizando espadas largas, lanzas, glaive insecto y otras armas.
Al caer la noche, el ambiente estaba impregnado de una tensión enorme. Las aves que se escuchaban fuera de la aldea cesaron su ruido. Los aptonoth's se mostraban inquietos. Y los musgorrinos huyeron ah gran velocidad de la zona.
Los cazadores, al ver el comportamiento de los animales y el cambio de ambiente, tomaron sus armas y estuvieron alerta para cualquier emergencia. Los aldeanos se resguardaron en sus casas hasta que todo se calmara.
A lo lejos, en el total silencio y oscuridad de la noche, se podía escuchar un aleteo pesado acercándose cada vez más. Desde la ventana de mi habitación, veía una gran figura alada a kilómetros de distancia.
La criatura empezó a sobrevolar la aldea, inspeccionando el terreno. La criatura se posó sobre la aldea, agitando sus enormes alas. Era un enorme wyvern volador que jamás había visto, ni siquiera en las notas de los cazadores de la aldea.
Me escondí tras la pared, asomando mi cabeza lo suficiente para no ser vista. De la boca de la criatura emanaban llamas, el wyvern dejó escapar un rugido atronador que puso en alerta a toda la aldea...

Los cazadores intentaron derribar a la criatura con bombas de luz, pero no surtieron efecto. Los artilleros dispararon munición perforante a la membrana de sus alas, pero estas eran enormemente resistentes.
La enorme criatura, de color rojo oscuro, de grandes y robustas alas y con una enorme cola con púas de gran tamaño, enfrentó a los cazadores. Escupió una enorme bola de fuego que quedó incrustada en el suelo, emanando un calor abrasador quemando todo a su alrededor. Al cabo de unos segundos, la bola de fuego explotó, quemando las casas de los alrededores. La gente entró en pánico y empezaron a huir hacia el bosque. El enorme wyvern no los dejaría escapar tan fácil. Los siguió hasta el bosque y quemó los árboles cercanos, dejándolos sin salida y en un punto muerto del cual no podrían salir. El fuego se propagó rápidamente y los cazadores intentaron de todo para llevar al enorme wyvern al suelo. Un cazador, empuñando una gran espada, saltó de un techo y golpeó la cabeza del monstruo. Le hizo perder un ojo, pero no le gustó para nada a la criatura. Soltó un segundo rugido y empezó a escupir fuego en múltiples direcciones de forma errática.
El miedo me tenía paralizada en la ventana de mi habitación, viendo el caos y la destrucción generada en cuestión de segundos.
Mi madre gritó mi nombre de manera desesperada -¡Nina!, ¡Nina! ¡Dónde estás!- Escuchaba los gritos de mi madre, pero estaba paralizada por el miedo, viendo los ojos rojos del enorme wyvern. La parálisis se rompió cuando una enorme bola de fuego impactó en una casa cercana a la mía. Bajé las escaleras a toda velocidad para ver a mi madre en una esquina, abrazando a mis dos hermanos pequeños.
No había escape alguno de la aldea. Los bosques estaban siendo quemados, las casas de la aldea estaban siendo destruidas y quemadas hasta convertirse en cenizas.
Los cazadores no podían hacer nada contra la amenaza alada. Los artilleros fueron abatidos. Sus armaduras se fundieron sobre su carne por el enorme calor de las llamas del wyvern. Sus arcos y ballestas, completamente destruidos, ahora yacían a sus pies. Los artilleros, de rodillas y sin vida, decoraban el horrible escenario de batalla. Los dos cazadores restantes no aguantaron mucho más... Sus espadas fueron destrozadas en pedazos al impactar sobre las duras escamas de la bestia. Los cazadores fueron aplastados como insectos por el wyvern, dejando únicamente charcos de sangre, huesos rotos, pedazos de carne y órganos, y una armadura aplastada. Sin cazadores para repeler el ataque, el monstruo empezó a arrasar con la aldea sin nada que lo detuviera.
Veía a mi madre en una esquina, abrazando a mis hermanos pequeños, resignados a intentar escapar, pues no había salida alguna del horror que inundaba la aldea. Me acerqué lentamente mientras mi madre me tendía la mano, con los ojos llorosos pero con una sonrisa cálida. Cuando estaba a punto de tomar su mano, la bestia cayó sobre mi familia. El impacto me hizo retroceder y un enorme trozo de madera cayó sobre mi cabeza. Lo último que pude ver fueron las manos ensangrentadas de mis hermanos y de mi madre, que yacían bajo los escombros de la casa derrumbada. No pasó mucho tiempo hasta que el resto de la casa cayó sobre mí, sepultándome por completo. Aún podía escuchar los rugidos de la bestia antes de caer inconsciente.
Y aquí termina el capítulo 1. La verdad, esta es la primera vez que comparto algo de lo que escribo y espero que les haya gustado y sido de su agrado. El capítulo 2 está en proceso de escritura, así que próximamente iré publicando los siguientes. No sé cuántos capítulos tendrá tooooda esta historia, pero estoy más que motivado para llevar a cabo todo esto. Igual tengo material para un laaaargo tiempo.