Un par de Pro-Hero (Shinkami)

Sinopsis

Historia corta para conmemorar el final del manga. "Para ellos, simplemente floreció, con pequeños destellos en el pecho que se fueron formando hasta el punto dónde no se podía negar la verdad. Poco a poco, de forma suave, hasta su cotidianidad dulce y normal." un Shinkami dulce,suave, de la forma en la que yo los veo como pareja. pd. gracias Hori por no canonizar nada. para mí, este fue el final de estos dos

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
Isavett449
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Único

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"Y un par de miradas, fueron suficientes para saber que no podría seguir sin ti"


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Últimamente, el aroma a mantequilla predominaba cuando la puerta se abría y llegaba a casa, quizás era otra etapa de adicción a un postre en particular, pero solo rodaba los ojos y reía mientras se quitaba las botas al entrar. No importaba cuántas veces le dijera, sería lo mismo.


— ¿Cuándo llegaste? Pensé terminar antes.


Eso sí le causó un poco de sorpresa, Denki venía entrando con algunas bolsas en mano y una sonrisa brillante pero apurada.


— ¿Dejaste el horno encendido?


— Si, perdón. No tarde mucho.


Inmediatamente, el rubio desvío la mirada con una sonrisa temblorosa, sabiendo que era completamente culpable de lo acusado y el únicamente suspiro, negando con la cabeza y terminando de acomodar sus cosas en el mueble junto a la puerta escuchando los pasitos de retirada estratégica del otro.


¿Cuándo entendería que podría llegar a quemar la casa?


***


Fue completamente natural para el acercarse, es decir ¡Ya eran amigos! Era obvio que debía hacerlo. Y Shinsou pareció pensar lo mismo porque no se negó a su presencia aunque si mostró su cansancio mental, pero no importo. Su misión era hacer que Shinsou se sintiera cómodo en su nueva clase ¿Y quién mejor que él?


Bueno, era demasiado positivo, y obviamente se desilusionó cuando Shinsou sé íntegro en el grupo de Midoriya.


— Eso es traición, amigo.


— Vamos Kam, está integrándose, dale tiempo.


Kirishima se burló de su desgracia elegantemente, dándole palmaditas en el hombro a forma de apoyo. Él volvió a quejarse, terminando con un golpe "suave" de Bakugo ya cansado de su drama y levantándose de su asiento para moverse al comedor, el pelirrojo fue tras él y, como buen mal tercio, él también se levantó.


No sin antes mirar una vez más a Shinsou, quien notó su mirada, le vio fijo un par de segundos y sonrió con burla para luego volver a su charla con Midoriya e Iida.


Eso le causó un golpe en el pecho, se indignó, se dio la vuelta y se fue sintiendo el rostro rojo por la vergüenza.


"Tan tonto"


***


— Ya no me mires así, me vas a perforar la cabeza —


Admitía que fue un poco peligroso haber dejado la estufa encendida, pero ¡Solo fue a la tienda! Y aun así Hitoshi le veía malhumorado sin decirle nada.


Eso era un más aterrador.


— Lo siento ¿Si? Me emocioné un poco con la cena.


— ¿Cuándo no? Últimamente, cada que te toca cocinar traes más cosas.


Hizo una expresión molesta, se dio la media vuelta e ignoro el comentario sacando las cosas de las bolsas y empezando a acomodar. Tenía ya lista la cena, solo había ido por complementos y los panquecitos de mantequilla en el horno aún no estaban. Suspiro profundo, no le gustaba discutir y menos por su había traído más especias para la despensa.


— Den.


— ¿Mm?


— ¿Te ayudo? Tome una ducha en el trabajo, está vez, puedo hacerlo.


Inmediatamente con ese comentario se mordió la lengua, apretando los puños.


— Bien, pero amarra tu cabello, y lávate las manos primero.


El otro acato la orden, y su mirada inmediatamente se desvió de las compras a los brazos de Hitoshi, y la forma en la que se acomodaba las mangas para ayudarle.


¿Cómo mantenerse enfurruñado cuando aún después de un doble turno Hitoshi se molestaba en pasar a las duchas para llegar con el limpio y ayudarle?


"Tan tonto"


***


Los primeros días pudo soportarlo bien, su conciencia estaba tranquila, ya que en realidad no conocía del todo bien al chico, pero con cada día que pasaba, la mirada de cachorro abandonado del otro se veía cada vez más lamentable.


Suspiro profundo, sabiendo que estaba a punto de cometer una gran estupidez.


— Kaminari.


Los ojos del rubio inmediatamente se iluminaron y se levantó de su asiento, aunque después trato de hacerse el desinteresado, ese primer movimiento lo decía todo.


— ¿Estamos juntos en la práctica de hoy?


No es que lo necesitará, su poder combinaba mucho mejor con el de otros compañeros, pero, recomendaría los esfuerzos de aquel rubio ruidoso que había tratado fuertemente de volverse su amigo cercano desde que se unió a su clase.


Quizás ceder un poco no estaría mal... No tanto.


***


Ver la sonrisita del rubio mientras terminaba de sacar las compras y prendía la cafetería le dio a entender que nuevamente, no iba a recordar su regaño y probablemente dejaría nuevamente la estufa encendida creyendo que regresaría a tiempo.


Suspiro profundamente, otra vez, ayudando a acomodar la mesa para la cena mirando de reojo los pasitos que daba el otro por toda la cocina. ¿Cuántas veces le había dicho, ya que bailar mientras cocinaba era peligroso? Pero al final, era su misma culpa, lo mimaba demasiado.


Dios, ni siquiera lo pensó cuando se metió a las duchas en el trabajo, porque sabía perfectamente que esa sonrisita y esos pasitos felices eran lo que quería conseguir con eso.


— Shin ¿Subes los condimentos? No sé dónde deje mi cajón.


Vio al rubio agacharse y buscar por entre los muebles aquel cubo de madera que usaba como escalón para alcanzar ciertas cosas. Y está vez el desvío la mirada haciéndose el loco.


No iba a decirle que él lo tiró.


— Te faltó él por favor, pero lo haré, ya que insistes. Haré eso, termina de servir la cena.


Paso a su lado sin denotar su culpa, estirándose para acomodar las cosas mientras escuchaba las cucharas sonar. Volvió a dirigir su mirada al rubio, enfocando su atención más a sus manos, la forma en la que acomodaba los platos en la mesa, el cómo acomodaba los cubiertos.


Y sonrió sutilmente, Denki tenía una forma elegante de moverse para las cosas más curiosas.


***


— La siguiente semana tenemos que ir si o sí.


— No


— Lo prometiste.


— No recuerdo. Y no iré.


Se desesperó, sería la última semana de estreno de la película que llevaba meses queriendo ver ¿Y ahora le quedaba mal? ¡Tan malo!


Se revolvió el cabello con desesperación, sin tener ni una idea de como hacerle ceder, ya que si se trataba de tercos, Shinsou era el número uno. Pese a que ahora eran amigos, muy amigos, incluso cuando Shinsou le había cedido sus fines de semana, de que ahora se la pasaban juntos en los almuerzos y actividades, aún no lograba descubrir el cómo hacer que el más alto cediera a sus peticiones.


— Terco.


— Aja.


Siguió concentrado en su celular, mientras él se daba por vencido haciendo una expresión molesta, tanto que al moverse de lugar sus lapiceros cayeron al suelo, genial, lo que le faltaba. Se agachó irritado, levantándose de golpe cuando sintió el impacto en su cabeza.


— Torpe.


Elevó la vista dispuesto a discutir, cuando noto la mano ajena agarrando la punta del pupitre, de tan forma, había chocado con su mano, no con el mueble, y notar eso solo mejoro su humor y perdió las ganas de pelear.


— ... Vamos hombre, es más fácil ser sincero.


Noto la expresión desconcertada del otro, quitando la vista de su teléfono, el mismo se confundió. Tenía cierto tiempo que Shinsou hacía gestos como esos dónde a su manera se preocupaba por él. El otro pareció entender entonces y su expresión pasó a una de repentina vergüenza desviando el rostro irritado pero con las orejas rojas.


— Calla.


— Pfff


Fue entonces que se soltó a reír, por eso era amigos, Shinsou era realmente un buen amigo a su manera, y al final, aunque se negara, el mero día iría a ver la película con él.


No lo dudaba.


***


— ¿Mm? ¿No cenamos esto hace unos días?


— Aja, quería intentarlo de nuevo.


Sentados en la mesa, sabía que Hitoshi diría eso antes que nada, ya que tenían una regla no escrita sobre la alimentación balanceada y si, la cena tenía más carne que la otra vez. Pero era intencional.


— ... Bien.


Un bocado, dos, y la expresión de Shinsou cambio, mostrando una repentina sorpresa, mirándolo directamente y él solo sonrió empezando a comer. Sintiendo que había logrado su cometido con ello y después de guardar esa expresión en su memoria, finalmente se dedicó a cenar.


— Quería que lo disfrutaras, cambie las especias, agradécelo.


Ni siquiera lo miro, se dedicó a comer, Hitoshi no comento nada, pero se escuchó su cubierto muchas veces en su plato y acabo mucho antes que él, levantándose a servirse un poco más. Y sus propias orejas se pusieron rojas.


Le había gustado, lo había conseguido, y ahora estaba incomprensiblemente feliz. Para cuándo el término su primer plato, le tomo de sorpresa que Hitoshi se acercara por detrás de su silla y ya le hubiera servido el café y puesto los panques en la mesa.


— ¿Cuándo...?


— Hace unos minutos salieron, recordé que calientes salen más rápido del molde, ahora no te levantes y disfruta.


Miro al otro por el rabillo del ojo, con un poco de nervios y a la vez algo de orgullo, le gustaban esas atenciones simples, no había cambiado eso.


— Eso no quita que me regañaste mucho hoy, compénsalo.


— Que infantil — Hitoshi negó con la cabeza, pero aun así cambio su silla de enfrente suyo a su lado, tomando el café a sorbitos pequeños para que él terminara de cenar sin prisas.


Lo que solo le hizo reír, siempre conseguía lo que quería.


— ¿Y como te fue hoy en el trabajo?


***


Nunca fue particularmente cercano a nadie, pero se llevaba bien con sus compañeros y sobrevivía en el mundo social. Pero no tenía la energía suficiente para soportar a Denki todo el día.


Y aun así, ni siquiera recordaba el cómo, pero el rubio ya era parte de su espacio personal para el tercer año de escuela, incluso sus asientos quedaron a la par y ya no había forma de librarse de esos ojos dorados.


— Shin, Shin.


La risita ajena ya era un sonido normal en su ambiente, al que solamente respondía con una mirada cuando se recostaba en el pupitre dando a entender que le ponía atención, aunque en realidad no comprendía la mayoría de cosas que le decía. Pero asentía y negaba conforme las expresiones ajenas.


En todo el tercer año, no había alguien que conociera más las expresiones faciales del rubio que él.


— Den.


— ¿Si?


Noto el desconcierto ajeno al interrumpirlo de golpe, a lo que únicamente se limitó a extender su mano hasta tocar suavemente el cabello ajeno.


— No dormí para estudiar, déjame descansar un par de minutos antes de clase.


Murmuró eso más apagado, pero finalmente cerró los ojos cuando él vio sonreír, no necesitaba respuesta, sabía que Denki entendía y le dejaría dormir y probablemente incluso le diría a los demás que no le molestaran.


A veces ... No estaba tan mal ser su amigo.


***


Estaba derrotado, desde el momento en el que descubrió que Denki había hecho nuevamente aquel plato, pero cambiando ingredientes para que él lo disfrutara lo había dejado débil ¿Ahora como le decía que no a lo que pidiera? Incluso aunque le gustaba el café fuerte y caliente. Empezó a dar sorbos pequeños a su lado para disfrutar el momento un poco más.


— Suena a un día ajetreado.


— Bueno, no tanto, lo sentí así porque trabaje doble turno.


Repentinamente, al recordar eso se cansó, no había podido evitar reemplazar a un compañero, pero, agradecía finalmente estar en casa.


— Aunque escuché que el trabajo en la mañana para ti fue entretenido señor héroe ¿Desde cuándo tienes club de fans?


— Soy bonito ¿Qué esperabas?


La risita ajena resonó en su cabeza, ambos trabajaban en ambientes muy distintos, especialmente porque a él no le gustaban las multitudes y había seguido los pasos de su profesor. Mientras que Denki trabajaba en el lado brillante y resplandeciente del oficio.


— Bueno sí. Aunque me preocupe cuando escuché que interrumpieron tu misión.


— ¡Cierto! Casi se va el sujeto, Riot tuvo que ayudarme. Aunque fue bueno coincidir en una misión hoy.


Entonces, el rubio empezó a relatar las aventuras de su día, con movimientos de mano exagerados y él solo asentía o negaba conforme sus expresiones mientras tomaba café.


— Den.


— No, espera, falta la mejor parte.


— Den.


El rubio parecía dispuesto a seguir hablando, por lo que se levantó suavemente del asiento acercándose hacia él, dejando caer su cuerpo contra el suyo superficialmente, quedando en su hombro.


— Tuve doble turno, Den.


Aunque al principio si reacción fue tensarse, rápidamente el rubio se relajó, acariciando superficialmente su cabello.


— Sí. Buen trabajo hoy.


***


"¿Qué tipo de chica te gusta?"


Aquello le tomo de sorpresa, e inmediatamente se perdió en sus pensamientos.


Cuando entro a la escuela realmente tenía muchas fantasías y muchas ganas de conseguir novia, como cualquier chico, incluso ahora era bastante coqueto y le gustaba charlar y divertirse con chicas de otros grados, le gustaba la atención y la "popularidad" pero no había pensado en salir con nadie seriamente. Es decir, en primero sí, estaba bastante en ello y sus sentimientos iban en serio con una chica, pero... Muchas cosas pasaron, muchas, demasiadas, algunas aún las trataba en terapia. Entonces ... Simplemente perdió el interés.


Escuchar esa pregunta repentinamente le dejo helado, y ni siquiera iba dirigida a él la pregunta. Le sorprendió que Mineta, quien era claramente odiado por Shinsou, de repente quisiera hacer conversación con ello. Pero le sorprendió más verse interesado en la respuesta.


Aunque Shinsou ni contesto, miro mal a Mineta y este huyo cuál cobarde de las intenciones asesinas de Shinsou.


— Que perdida de tiempo. Den, vámonos.


Era lo normal, lo esperado, lo natural, que Hitoshi se molestará con la insistencia de ellos y prefiriera irse al comedor, lo anormal era, que él estaba entre decepcionado y aliviado de no escuchar la respuesta.


¿Qué tipo de chica le gustaría? Ahora quizás no, estaban concentrados en ser héroes y todo eso pero ¿Y en el futuro? ¿Se casaría? ¿Tendría familia? Y se encontró a sí mismo incómodo y afectado por ese pensamiento.


— ¿Den?


Mierda.


— Nada, solo pensaba que jamás se llevarán bien, vamos hombre, también es mi amigo.


— Eso no quita que me desagrade, ahora, vamos antes de que termine el descanso.


Avanzaron algunos pasos, él por detrás, y miro fijamente el cabello oscuro ajeno y se mordió levemente la lengua.


Ahora también estaba molesto con Mineta, si no hubiera hecho aquella tonta pregunta, no se habría dado cuenta.


***


Si no le detenían, era capaz de hablar toda la noche, lo admitía, era un defecto en que fuera muy hablador, pero por lo mismo le alegraba que Toshi fuera sincero y le pidiera dejarlo descansar.


— Vamos al sofá entonces, creo hoy estará una película que me gusta, podemos relajarnos un rato.


En automático Den llevo el café y los panesitos a la mesita frente al sofá, mientras Shinsou recogía la mesa, no había mucho que limpiar y sinceramente dejo la lavada para después.


Al sentir el peso ajeno caer rendido a su lado en el sofá, él se centró en buscar el control remoto y posteriormente buscar un canal agradable mientras a su lado en más alto se acomodaba hasta suspirar aliviado recargando sus brazos extendidos en la cabecera del sofá.


— Ahora que lo pienso, quedé en ver a los chicos para beber mañana, de una vez te aviso. Supongo pasarás tu día libre en cama, pero si quieres ir puedes alcanzarnos, iré directamente del trabajo.


— Aja


Sintió el peso de la cabeza ajena en su hombro y se tensó, Hitoshi estaba medio dormido, y él se acomodó, acomodando su cabeza junto a la suya mientras su atención variaba entre la tv y el cabello oscuro que escurría por su hombro. Cuando la respiración ajena se hizo más lenta entendió se había dormido.


— Ah ... Se me dormirá el hombro.


Hablo para sí mismo conteniendo la risa, con las mejillas rojas y tratando de poner atención en la película, no se movió ni un centímetro, quería dejarlo dormir, aunque le costará un poco de su comodidad, lo dejaría pasar.


***


Había tenido esa extraña sensación toda la semana, y había estado irritado y de mal humor, aunque se supone era un día de fiesta y alegría, aunque el resto de sus compañeros celebraban y se reían fuertemente, él estaba incómodo y de mal humor.


La graduación fue como la esperaba, incluso el discurso de Iida aunque fue largo fue agradable y un par lloraron, las despedidas habían sido largas, las palabras de aliento muchas, y aunque había tristeza en la despedida, el ánimo por un nuevo comienzo y las ilusiones a flote eran lo que reinaba en el ambiente.


Y aun así, y aun así... Él no entendía su molestia interna. Más bien, no sabía "porque" le molestaba.


Porque su incomodidad tenía nombre y apellido.


— ¡Toshi!


Se quedó helado al escuchar la voz, se habían separado luego del discurso para las despedidas y fotos, y ahora nuevamente tenía que darle la cara. Volteo lentamente y esa reacción interior volvió a suceder.


La sonrisa alegre, los ojos brillantes, los mechones rubios revoloteando por el aire mientras corría en su dirección y el estúpido filtro de flores que ahora tenía cada que lo veía. Podía jurar que veía girasoles florecer en pleno invierno.


— Den.


— ¡Shinsou!


Atrapó como pudo al rubio que se lanzó a sus brazos, este estaba tan feliz. Y él... Estaba tan, pero tan molesto de verlo feliz en ese día.


Bajo al chico con cuidado, notando, nuevamente para su molestia, que el suéter claro ya no tenía botones. Y las flores en sus manos no habían sido imaginaciones suyas del todo, aunque las que tenía en mano eran más sencillas y coloridas.


— Se ve que te estás divirtiendo.


— Oh vamos ¡Por supuesto! Es un gran logro haberme graduado.


Estuvo tentado a recordarle que si no fuera por él, le habría sufrido en los recuperatorios. Pero se quedó callado y desvío la mirada, no le gustaba verlo feliz, pero tampoco quería arruinarle el día.


— Bien, aunque creí tus padres no vendrían ¿De dónde sacaste las flores?


— Me las dieron algunas chicas de primer año, fue divertido, aunque casi muero tratando de huir. Kiri y Jirou terminaron tomando mis botones, creo incluso a Bakugo le tocó uno.


El rubio siguió hablando, con felicidad y alegría en cada palabra, riendo entre anécdotas mientras sus pasos sin pensarlo los fueron llevando hasta el final de la escuela donde estaban la mayoría de sus compañeros tomándose fotos con los padres y entre ellos.


— ¡Hey chicos! Vamos a la foto.


Kirishima les grito desde donde estaban dónde el señor Masaru sonreía dulcemente invitándolos a unirse a la foto aunque ya se estaban tomando fotos Midoriya y Bakugo junto a Shouto, más por insistencia de sus madres que por gusto.


En automático casi toda la clase se reunió frente a la escuela, ellos dos juntos, como siempre, como era natural.


— Prepárense para la foto.


— Den.


Los padres se acomodaban para tomar las fotos y esperaban a un par de chicos que aún faltaban del grupo.


— ¿Mm?


— Escuché que la agencia a la que aplicaste está cerca de la mía. Me sorprendió.


— Oh ¡¿Verdad?! Fue toda una coincidencia, me alegra bastante, para tu desgracia estás destinado a soportarme más tiempo.


Una risita se le escapó, mejorando un poco su humor.


— Aunque es un caos, me aceptaron, pero tengo que buscar un lugar, mudarme etc., mi madre es muy insistente con ello.


Un poco de su incomodidad desapareció, al igual que su irritación de todo el día, miro las cámaras frente a ellos, que habían quedado en la parte trasera mientras los demás robaban protagonismo, especialmente Mina y Sero frente a ellos. A lo que se animó jalando suavemente de la manga al rubio sin dejar de ver al frente.


— Bueno, ya que estamos en esa situación, si quieres puedes venir conmigo. Mi departamento es demasiado grande, pero tendrás que pagar tu parte.


El silencio entre ellos reino, incapaz de ver al rubio o su reacción, solo mirando las cámaras y los flash mientras tomaban fotos. Hasta que sintió un leve jalón en su manga de vuelta, junto a una risita.


— Bien, ya que eres tan generoso, hagamos eso.


Las últimas fotos fueron tomadas, y finalmente se vieron a los ojos, y todo el mal humor de Shinsou se había ido para ese momento.


— Entonces, cuento contigo.


— Lo mismo digo.


Y finalmente sintió podía disfrutar de su graduación, aún después de ella, seguiría teniendo cerca esa sonrisita traviesa a la que tanto estaba acostumbrado.


***


Se sobresaltó cuando volvió en sí, la habitación estaba a oscuras, se movió un poco y entonces sintió a Denki a su lado, se habían dormido en el sofá y la tv ya estaba apagada, tardo un poco en recordar, pero finalmente se levantó tomando al rubio entre sus brazos, cargándolo por la casa hasta el segundo piso donde al entrar a la habitación lo acomodo en la cama y sin pensarlo se recostó a su lado.


— Mm... ¿Qué hora es?


— Aún es temprano, creo de madrugada.


Tal y como tenía la maña, Denki adormilado busco calor y se acomodó a su lado, removiéndose un poco hasta quedar sobre su brazo casi sobre su pecho, abrazarse a él y volver a quedarse dormido.


Solo atino a sonreír suavemente, el rubio siempre negaba haberse abrazado a él al día siguiente, pero allí estaba, cada que dormían le buscaba hasta encontrarlo y volver a dormirse cuál niño.


No sabía que hora era, ni le importaría, incluso de ante mano había apagado las alarmas. Y se dedicó a pasar sus manos por los cabellos rubios suavemente arrullándolo.


Quizás no podría volver a dormir, estaba acostumbrado a dormir poco por el trabajo, y era automático ese proceso en su cabeza.


Pero encontraba realmente reconfortante pasar el tiempo mirando la cabellera rubia, su respiración lenta y suave, la forma en la que se movían sus párpados al dormir y la sonrisa que ponía siempre que volvía a acomodarse.


— Aún es temprano...


No podía esperar a que despertara.


***


Convivir con alguien y vivir con alguien eran cosas completamente distintas. Siempre pensó él y Shinsou se llevaban bien, incluso acepto su propuesta de compartir departamento porque, fuera de sus sentimientos, confiaba en su amistad.


Pero, ya habían discutido, muchas veces, incluso en ese mismo día habían discutido al menos 3 veces por diferentes opiniones. Tantas cosas que hacían diferentes, tantas cosas en las que se diferenciaban. Empezaban a causar que ni siquiera disfrutarán de estar en casa.


Y aun así... Al menos de su parte, le era imposible irse.


— Estoy de vuelta.


La voz cansada y hastiada de Shinsou resonó por el departamento, y él, aún molesto salió a recibirlo. Ambos se miraron e inmediatamente el enojo de la mañana volvió, pero no dijeron nada y Shinsou paso a su lado sin hablar, y Denki simplemente le sirvió la cena de la misma forma.


Era tan incómodo.


— ¿Cómo te fue?


— Mal ¿No crees?


Desvío la vista levemente herido, sabía que no era fácil, ambos tenían malos días, ambos eran novatos, pero no consideraba que debieran hablarse así. Aunque, internamente le preocupaban las marcas y moretones que traía, no lo menciono, solo se quedó callado, mostrando molestia.


— ¿Tu superior otra vez?


— Sí.


Conforme fueron hablando, la tensión se relajó, ambos parecieron calmarse y quizás arrepentirse, y casi en automático luego de cenar Shinsou fue a bañarse y él se quedó en la sala mirando cualquier cosa que encontrará en la tv.


— Den.


No contesto, es más, se acostó en el sofá boca arriba ignorándolo.


Odiaba eso. Odiaba hablarse mal, tratarse mal, vivir juntos, pero no disfrutarlo, odiaba haber desarrollado otros sentimientos, odiaba no poder comunicarse como quería.


— Den.


Pero, Shinsou no ayudaba, menos cuando, como en esos momentos, se subía sobre él en el sofá para obligarlo a mirarlo, le tomaba el rostro entre ambas manos y estiraba sus mejillas.


— Lo lamento. Gracias por la cena.


Ah... Era tan horrible no poder odiarlo.


— Bueno, eso se debe decir primero.


— Lo siento.


— No quiero que te disculpes más, no me gusta discutir contigo.


— Lo sé.


Y entonces sonreía dulcemente y era cuando siempre era derrotado y era perdonado. Aunque el mismo usaba esa misma técnica, tenerla de regreso era horrible.


— Basta, ya, entiendo, también lo siento. Quítate de encima.


Rápidamente, la posición cambio, y ahora sentados viendo tv sin interés alguno, volvían a las conversaciones usuales, y sus peleas volvían a ser insignificantes. Ya fuera que Shinsou o él se equivocaran, siempre se perdonaban, siempre arreglaban las cosas y trataban de cambiar.


Vivir con alguien era difícil, más porque era adaptarse. Pero, también era reconfortante cuando avanzaban como personas.


— Sabes


— ¿Mm?


— Deberías dejarte el cabello largo, como el profesor Aizawa, podría darte aires de mayor y te respetarían un poco más. A mí también... Me molesta que te traten mal.


Se sentó abrazándose las piernas, y sintió a Shinsou acercarse y abrazarle suavemente, acariciando sus cabellos.


— Es una buena idea.


Ah... Tan malditamente dulce.


— mañana lloverá, tuviste una buena idea.


Un golpe, y volvía a pensar en como había terminado viviendo con ese hombre.


***


— ¡oh dios!


El sol estaba en lo alto, pasando por entre las ventanas, lo que significaba una sola cosa.


— Voy tarde-


Corriendo por la habitación buscando sus cosas, su mochila, si equipamiento, Hitoshi aún dormía profundamente y él se preguntaba como no había escuchado las alarmas.


Después de medio vestirse empezó a batallar con las botas, ni siquiera pensó en bañarse, lo había hecho en la noche y ya ni tenía tiempo ahora. Aventó su mochila a la cama mientras se acomodaba el cabello causando que el otro se despertara.


— ¿Girasol?


— Voy tarde, lo siento, no prepare el desayuno, me quedé dormido y-


El repentino peso extra en su espalda lo hizo callar, alzó la mirada y Hitoshi ya se había acomodado abrazándolo por la espalda.


— No vayas hoy.


La voz, ronca aún por recién despertar le hizo temblar, pero negó frenéticamente con la cabeza.


— Dios, no actúes lindo, ya voy tarde Toshi.


Sentir que el contrario frotaba sus mejillas mutuamente no ayudaba, estaba nada de derretirse, pero debía ser fuerte y no caer en tentaciones. Y quizás debido a su fortaleza es que Hitoshi finalmente se quitó de encima, estirando y saliendo de la habitación sin decir nada más.


Parpadeo lento confundido, pero siguió arreglándose hasta sentirse listo, atando las botas de trabajo con fuerza y tomando su mochila cuando el otro volvió a la habitación.


— Girasol. No vayas hoy.


— Shin, ya te dije que-


Quizás era el día de las sorpresas, porque para nada esperaba que Hitoshi volviera con una enorme caja en manos con un notable moño rojo. Y un girasol sobre esta misma mientras el hombre sonreía dulcemente acercándose aprovechando su visible aturdimiento.


— No vayas hoy. Ya habías pedido permiso ¿Recuerdas? Estoy seguro de que los chicos lo recuerdan mejor que tú y por eso quedaron de ir a beber.


Se confundió a un más ¿Qué fecha era? Hizo cuentas, tratando de conectar puntos y cuando cayó en cuenta de la fecha se cubrió la boca con ambas manos y el rostro se le encendió en rojo para la notable diversión de Hitoshi.


— Sí.


***


Había cosas que simplemente no podían negarse. Y habían estado el suficiente tiempo juntos para que hasta alguien como él, sin un interés particular en ello, se interesará ahora.


Si iba a hacer las cosas, las haría bien, por lo que preparo todo de ante mano, una cena agradable, ya que le tocaba, se arregló y espero pacientemente a que Denki regresara del trabajo.


Lo había tomado de sorpresa era obvio. Sus pupilas se agradaron y le miro fijamente en busca de respuestas. Dejando caer su mochila del trabajo a un lado y buscando detrás de él si había alguien más.


— Está lista la cena.


— ¿Bien?


— Y necesitamos hablar.


— Ah...


Guío a un desconcertado Denki a la mesa, dónde como si fuera un día más le sirvió y le hizo charla, aunque las flores adornando y el vestido formalmente no daban tranquilidad al rubio, lo que le daba risa interiormente. Pero se mantuvo sereno hasta que llegó el momento de hablar.


— ¿Es sobre mudarme? Lo entiendo ya que hemos sido compañeros bastante tiempo.


— Algo.


Paso saliva, según él, había pensando bien en qué decir, pero ahora, con el rubio frente a él, no tenía idea de como empezar.


— Bueno. Siendo directo, hemos estado juntos demasiado tiempo. Tanto, que sé que la forma en la que frunces la nariz actualmente es porque evitas llorar. Y creo es inevitable hablar de esto Denki, ya que es muy evidente.


El rubio apretó los puños bajo la mesa, bajando la mirada, y Shinsou entendía eso como un "me descubrió". Y si, por así decirlo.


— Lo sabes.


— Si, sé que estás enamorado de mí.


El ambiente se tensó, a lo que él se levantó de su asiento, caminando y arrodillándose junto a él tomando sus manos temblorosas. Quizás para el rubio era más difícil comprender la situación debido a su experiencia. Mientras que él, una pared en blanco, atacaba de frente.


— y sé que sabes que yo lo estoy de ti.


Murmuró cerca de su oreja, lo que causó un temblor. Y luego un sonido extraño proveniente de la nariz ajena, lo que si le alarmó, jamás pensó afectarle negativamente al decirlo.


— Siendo así, debiste decirlo antes.


— Lo estoy haciendo ahora.


Denki alzó la mirada, "molesto" aunque Shinsou sabía que estaba feliz, quizás demasiado, aguantando sé las mismas ganas que él tenía de besarlo.


— ¿Entonces?


— Entonces, hoy voy a proponerte matrimonio.


— Te estás saltando un par de pasos Shinsou Hitoshi.


Se soltó a reír, lo que era raro en él, pero junto a Denki siempre estaba sonriendo a ratos, siempre encontraba una razón para reírse, y "el enojo" ajeno, lo causaba ahora mismo. Tomo sus manos entre las suyas con más fuerza, besando suavemente estás sin dejar de sonreír.


— Quizá. Pero a estas alturas, ambos sabemos que de cualquier forma, no estaremos sin el otro. Así que vamos directo a ello.


Poco a poco Denki dejo de fruncir la nariz, se suavizó su mirada y también empezó a reír dulcemente asintiendo.


— Bien, entonces, hagámoslo Hitoshi. Me casaré contigo.


Aunque Denki parecía el más feliz, en el fondo, todos sus nervios se disiparon y no podía haber un hombre más feliz que él en el momento en el que tomo al rubio entre sus brazos y finalmente le robó el beso que por tanto tiempo había querido robarle.


***


— Sí. Feliz aniversario, girasol.


Su mirada, suave y dulce, fue únicamente para el rubio que derramó un par de lágrimas y se echo a reír abrazándolo con fuerza olvidándose del regalo, el cual terminó en la cama dándole la libertad de apretar al rubio entre sus brazos. Recibir sus besos y disfrutar el momento.


— Oh mi, olvide que era hoy. Recuerdo haber preparado la sorpresa de ante mano con Sero y Eijirou, iba a ir a mi propia celebración sin acordarme.


— Lo supuse, hemos tenido mucho trabajo.


No sabía que iba a hacer con aquella cabecita rubia olvidadiza, posiblemente, lo que tenían preparado en su "cita para beber" era una fiesta en grande por su aniversario preparada de ante mano por el rubio pero claramente olvidada para la fecha. El momento del abrazo se extendió, hasta que finalmente se sintieron satisfechos de ello.


— Tengo que hablar con mi jefe.


— Hecho.


— Hoy estás muy detallista cariño.


— Un poco, no está mal para este día.


Denki sonrió, nuevamente con mariposas en el estómago lanzándose a abrazar nuevamente a su esposo, llenando le dé besos cortos por las mejillas causando un par de risitas de este.


Con una vida ocupada, un trabajo demandante y exigente, las sorpresas y detalles debían ser preparados de ante mano. Ahora solo le tocaba disfrutar su día.


— Bien, ya que es nuestro día, volvamos a la cama y luego de ello vamos con los chicos.


— Que atrevido.


Era una pena, ya se había arreglado completamente para el trabajo, pero en traje de héroe y el equipo fue rápidamente quitado del camino y aunque las botas costaron un poco de trabajo con un par de risas, uno que otro jalón y con desesperación ese obstáculo también fue resuelto. Shinsou conocía cada expresión en el rostro de su pareja, y Denki sabía bastante bien como hacer sonreír a su pareja, largos años de conocerse, de haber superado problemas y acomodarse mutuamente volvió su matrimonio algo natural, algo obvio, algo sin conflicto y que "tardo" demasiado en darse.


***

Fin