– única parte –
sol brilla en el salvador y un día muy especial se celebraba en el palacio presidencial, el cumpleaños de carismático presidente nayib armando bukele ortez, en honor a su día, el salvadoreño decidió hacer una pequeña fiesta, nada extraordinario en donde invitó a celebridades de su país, a su familia y a algunos políticos tanto de el salvador como de otros países, entre ellos estaba el excéntrico Javier milei, alguien al que Bukele le había guardado mucho cariño a pesar de conocerlo poco, le parecía una persona graciosa, bastante despreocupado para la carga que tiene en sus hombros, volviendo a la fiesta la cual estaba en el pleno apogeo, el argentino y el salvadoreño estaban hablando muy tranquilos en un rincón mientras todos estaban bailando y pasándola bien.
— y bueno, eso es todo lo que pasó. — Dijo milei antes de terminar de beber su cerveza.
— no puedo creer que existan mujeres así de crueles.—mencionó bukele para después dirigir su mirada a otro lado y luego darle un sorbo a su copa de vino. — al punto de meterse en la relación de su mejor amiga. — agregó con una voz relajada pero seria.
— che pero, el chabon también tiene la culpa, el salta de una a otra sin control, bueno se va a casar pero dios sabe que va a pasar.—
Dijo milei mientras se acercaba lentamente al salvadoreño mientras contemplaba aquellos ojos negros y esos labios rojos completamente embobado, por su parte, bukele no reacciono y se levantó debido que su padre y su esposa lo llamaron para hablar sobre algunos asuntos privados y milei simplemente se levantó por otra bebida para ahogar el dolor del aquel rechazo hostil por parte de bukele. el argentino ya sabía que nayib nunca le iba a regresar los sentimientos pero no podía evitar sentirse engatusado por la belleza de ese hombre, cada vez que estaba cerca de él, milei se sentía en las nubes, cada cosa relacionada a nayib era simplemente perfección pura, sus ojos, sus manos, su piel, su cabello bien peinado, su ropa, todo lo relacionado a el era bello pero también era doloroso ya que nunca podría estar con él de esa manera ya que aquel hombre que milei considera "el amor de su vida" estaba casado y con dos hijos, obviamente milei no iba a hacer algo para deshacerse de ellas ya que si lo hacía bukele jamás iba a amarlo y tampoco podía obligarlo a punta de bomba ya que el amor no se trata de eso según la mirada de la sociedad, aparte milei sabía que el pelinegro era completamente religioso y homofobico así que una declaración de amor de su boca sería como hechar fuego y gasolina a una bonita relación comercial.
— Javier
¿podemos hablar?—
Los pensamientos del mandatario argentino fueron interrumpidos por aquella angelical voz perteneciente al salvadoreño el cual lo miraba preocupado debido a que milei se había pasado de bebidas y ahora estaba completamente ebrio, bukele tomo al argentino en brazos y lo llevó a un lugar más privado para que no pase vergüenza por su estado etílico.
Ya en una habitación completamente vacía y alejada de la fiesta (en específico, la habitación de nayib y su mujer)
El salvadoreño iria por un vaso de agua para aquel argentino en Estado de embriaguez, mientras el salía milei se quedó pensando por un momento hasta que este volvió con el agua, sin pensarlo dos veces el argentino acorraló a aquel salvadoreño contra la pared.
– ¿Javier que estás haciendo?–
Dijo Bukele completamente asombrado por aquella acción, por lo cual el argentino sólo puso un dedo sobre aquellos labios ajenos y dijo.
– no te preocupes, solo disfruta, cariño –
para después apartar el dedo y robarle un pequeño pero romántico beso, al cual bukele simplemente rechazaría de manera cruel y gentil al mismo tiempo dejando clara la intención.
- Javier milei, Usted muy bien sabe que tengo esposa e hijos y esto no está bien-
Las palabras de nayib fueron como apuñaladas para el corazón de Javier, el cual se quedó vagando en sus pensamientos por un momento antes de alejarse y verlo, no sabía que hacer simplemente se quedó estático antes de pronunciar palabra.
-yo.. Lo lamento nayib, no estoy en mis cinco sentidos simplemente fue una acción provocada por el alcohol-
Dijo esto para poder calmar aquel ambiente de tensión que se formaba alrededor, sus pensamientos estaban en desorden y decidió mirar hacia otro lado para que al ver la cara del salvadoreño de posible asco y extrañeza no le rompieran el corazón, no sabía en que momento pensión que sería correspondido, pero no fue así.
-creo que debo irme señor milei, cuidate y ya no bebas más.-
Dijo bukele con un tono de voz fría y severa para luego salir de la habitación para que milei pudiera bajar las copas de su sistema. El mandatario se sentaría en la cama para poder procesar todo lo que sucedio, obviamente tenía el corazón roto pero sabía que sucedería y que no podía hacer nada para evitarlo, bukele jamás correspondería a esos sentimientos que el tiene y aceptar la realidad le dolía, así que lo único que pudo hacer fue quedarse quieto mientras algunas lágrimas bajan por sus mejillas. La fiesta finalmente acabó y todos se retiraron del palacio presidencial, el salvadoreño estaba viendo el paisaje lluvioso desde la ventana de su habitación tocando sus labios recordando cuando el argentino le robo un beso, "eran tan cálidos" pensaba mientras lágrimas salían.
– pero no es correcto, dios no lo permite. –
Susurro entre sollozos.
– y jamás le haría daño a Gabriela. –
Agregó, de inmediato se acostó boca arriba tratando de no pensar en eso pero era imposible, ya estaba hecho y por siempre estaría, no solo en la mente del mandatario salvadoreño sino también en la del argentino.
Fin...