|| imposible ||

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Sinopsis

Elyra, una adolescente de dieciséis años que decide mudarse con su padre para terminar su último año de secundaria, lo cual para ella fue la mejor decisión de su vida. ¿Por qué? Porque allí conocerá al hombre mas guapo y misterioso, por el cual despierta algo muy fuerte desde su interior, pensamientos y deseos que para ella eran únicos porque toda su atención estaba puesta en el. Pues muy bien por ella, pero hay un problema. Es un hombre mayor, trabaja con su padre y esconde secretos que poco importaran a la adolescente ya que lo único que quiere es estar a su lado.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Desperté desorientada de mi siesta por el sonido de mi móvil. Reaccionó de inmediato y contesto la llamada.


—Holaa...—dije alargando la palabra perezosamente.


—¿Haciendo la siesta? Dormilona—cuando escuché la voz de mi padre me emocioné muchísimo, ya que esperaba su llamada.


—¡Papá! ¿Cómo estás?


—Muy bien Elyra, ¿Y tú cómo estás mija?


—Genial, esperando tu llamada desde hace una semana.


—Lo sé, tuve que arreglar unas cuantas cosas para tu llegada.


—Entiendo Papá, se que no es fácil.


"Integrar a tu hija en tu nueva familia"


Me guardé esos comentarios porque no quería sentirme mal.


—¿Tienes todo listo?


—Si, todo listo.


—Muy bien, mañana viajaras por la tarde, te enviaré el pasaje ahora mismo.


—¿Qué? ¿Tan pronto?


—Es difícil hija, Alex estará trabajando y estará disponible para recogerte mañana.


Alexandra Janssens, la esposa de mi padre y madre de mis dos medios hermanos. Me cae bien y otras veces me cae mal y es que es difícil de explicar pero pienso que a veces sus palabras tienen doble sentido. Por eso dejo que los pensamientos negativos se alejen de mi porque solo es eso, a lo mejor soy yo con mis traumas del pasado y malinterpreto sus buenas intenciones.


—Tranquilo papá, si sucede algo o si no es posible que puedan venir a por mí puedo buscar un bus hasta vuestra casa.


—No, tranquila, ya nos organizamos bien y no pasará nada.


—Está bien papá, ¿Hablaste con mamá?


—Si, ya está al tanto de todo.


—Bueno, entonces nos vemos mañana papá, te quiero.


—Hasta mañana mija, también te quiero.


Cuando colgué la llamada de inmediato salí corriendo a la habitación de mi otro medio hermano de siete meses. Se llama Marcos y es igualito a su padre, el esposo de mi madre.Cuando llegue supuse que mi madre se encontraría aquí.


—Mamá, ¿Hablaste con papá?


—Sí, ¿Tienes todo listo?


—Así es, puedo ir sola hasta el aeropuerto.


—¿De verdad? Me harías un gran favor, me siento un poco mal y Víctor estará trabajando.


Víctor Gutiérrez, el esposo de mamá y el hombre más odioso que puede haber en todo el planeta. Mi mamá tiene muy mala suerte con los hombres, lo digo porque una de sus anteriores parejas me dejó con un trauma. Este hombre es muy toxico con mi madre y también es insoportable conmigo.


No soy mala hija, al contrario, soy buena estudiante y la mejor, nunca salgo y cuando lo hago es para salir con mi amiga, y nunca llego tarde, siempre estoy en casa antes de las seis de la tarde.


—Si mamá, tranquila y solo descansa.


Mi madre y yo no somos tan cercanas desde ese día, creo que piensa que le tengo algún tipo de rencor por lo que sucedió, pero igualmente la amo muchísimo y es que me mantuvo a salvo del peligro durante muchísimo tiempo, por mi culpa no pudo disfrutar de su vida. Me estoy mudando con mi padre también para darle a mi madre lo que mas desea y estoy segura de que es así.


Tengo que dejar a mi madre ser feliz con su nueva familia.


Aunque para eso tenga que molestar la vida de mi padre.


Siendo honesta, culpo un poco a mis padres por mi horrible pasado.


Camino pensando hasta llegar al salón y si, mi habitación es el salón porque desde que anuncie que me iría con mi padre literalmente mi madre desocupo todas mis cosas de mi habitación para dárselo a mi hermanito.


¿Me dolió? Como si me aplastará un camión.


Pero bueno, ya pronto me iré y una habitación vacía no sirve para nada.

Pero igualmente me duele porque eso me hace pensar que ya no le importó a mi madre. Bueno, pronto seré una dulta y desde ahí empezará mi nueva vida.


Me siento en el sofá para analizar toda mi vida de nuevo.


Me llegó un mensaje de mi amiga, la única y mejor amiga que tengo.


Ana Willems.


- ¿¿Noticias?? ¿¿Cuando te irás?? Quiero salir contigo y hacer de tu última noche en España una fiesta alocada.


Observé el mensaje de mi amiga, vaya que si deseo salir por primera vez en toda mi vida.


- Aceptó tu oferta, me iré mañana espero que tengas todo listo.


- ¡¡Síi! No te arrepentirás Lyra. Te veo en el bar de soucett a las nueve.


Me quedé pensando y decidí saltarme las reglas del estúpido de Víctor, es mi última noche y no creo que mi madre haga realice algo especial como despedida para mí.


- Está bien, nos vemos allí.


- Nos vemos, vístete cono una puta pero una puta guapísima.


No pude aguantar la risa con sus ocurrencias. Cogí el vestido que ella misma me regaló y unas sandalias de verano tipo tacón dorados.


—Así que mi última noche aquí, tengo que disfrutar al máximo.


Cuando salí de la ducha enrollé la toalla cubriendo mi cuerpo y me coloqué el vestido rosa pálido el cual es muy llamativo ya que es corto hasta mis muslos un poco mas abajo, sin.angas ni nada, con un escote provocativo y se amolda a mi cuerpo. Termino de alistarme colocándome mascarilla de pestañas, rubor y un labial rosado, unos pendientes dorados en forma de aros y mi collar de mariposa.


"Estoy guapísima"


Me observo en el espejo y mi cabello castaño oscuro resalta por su volumen ya que me hice unas ondas que caían como cascadas tras mi espalda hasta llegar a mis caderas. Mi ojos marrones con mis largas pestañas me hacen ver tierna, pero a la vez tan seductora. Fijo mi vista en mis piernas torneadas, mi trasero redondo y grande, mis caderas anchas, mi fina cintura, mi abdomen plano y mis pechos grandes...


—El ejercicio valió la pena—


Si, porque todo se debe a mi esfuerzo y al querer tener mi cuerpo deseado y si chicas, se me realizó el sueño. Quise llorar por lo guapa que me veía.


Mi móvil timbro por el mensaje que recibí.


Ana Willems


- Ya estoy de camino


Sonreí como tonta, ya que sabía que sería una gran noche.


Decidí salir de inmediato de casa para no encontrarme con el odioso de Víctor. Envié un mensaje a mi mamá diciéndole que salía y recibí un sermón pero demasiado tarde, ya estaba fuera.


Caminando me robe la atención de alguna personas, pero no le di importancia ya que estaba perdida en mis pensamientos.


Sigo teniendo temor de la decisión que he tomado al decidir mudarme con mi padre, pero al menos no viviré en la otra punta del mundo.


Visualicé el bar a lo lejos y encontré a mi amiga hablando con un grupo de personas. Estaba muy guapa su cabello rubio atado en una coleta alta y sus ojos verdes llamativos, el vestido que traía puesto era muy hermoso de color blanco con unos tacones que la hacen ver más alta de lo normal. Yo medía un metro y sesenta y cinco centímetros, un duende no tan chiquito.


—¡Elyra!—mi amiga me abrazó dándome un beso en la mejilla.


—!Ana!—Dije un poco nerviosa por sus amigos que me observaban curiosos.


—Está es Elyra, mi mejor amiga y lamentablemente mañana se mudará, pero que ni piense que se librará de mi porque iré a visitarla siempre que pueda.


Todos se rieron por lo cual me sentí un poco más cómoda. Todos se presentaban, uno por uno y al final no recordaba ninguno de los nombres.


Nos adentramos en el bar y todos estaban bebiendo, yo no no bebí por dos razones.


Uno, mañana tengo un viaje y quiero estar bien sin sentir nada de malestares.


Dos, porque nunca bebí nada de alcohol y porque no tengo el permiso para hacerlo, tampoco es que tuviera ganas de beber.


—Elyra,baila conmigo— estaba muy alegre por pasar mi última noche con mi mejor amiga.


Bailamos de todo e incluso se nos unieron unos chicos pero ya no le di tantas vueltas y me dejé llevar, claro que ninguno me tocó, fueron respetuosos.


—¡Está es la mejor noche de mi vida!— dije contenta, ya que estaba disfrutando con gente buena y amable, sobre todo por estar con mi mejor amiga.


- Yo diría eso estando borracha, pero si


Nos reímos cómos dos locas, pedía refrescos y agua para calmar la sed.


Observé mi teléfono, ya eran las doce de la noche y recibí diez llamadas perdidas de mi mamá, incluso dos llamadas perdidas de Víctor. Envié un mensaje mamá diciéndole que estoy bien y que pronto regreso a casa.


Decidí enviarle un mensaje a mi padre para tener un respaldo.


— ¿Qué haces ahí? — mi amiga se acercó dándome un refresco de limonada.


—estoy preocupada, mi madre siempre acata las reglas de Víctor y la verdad no me siento bien estar viviendo en el mismo lugar que ese tipo.


—Bueno, te irás pronto, estarás mas tranquila Lyra.


—No...Claro que no, porque mi madre seguirá con el, a pesar de estar metiéndome en la cabeza la idea de que estará mejor sin mi presencia.


—¿Puedo contarte algo?— asentí y me miró preocupada para después suspirar— La única vez que fui a tu casa, note que el te miraba de una manera no sana, pero tampoco con odio...


Tanto pensar en lo que me dijo me dejo perdida.


— Ana...¿ Tú crees...? Oh dios mío, no se que pensar, tengo miedo de joder todo.


— No te dije nada porque pensé que eran interpretaciones mías, pero ahora que me cuentas esto y lo que me has contado...Amiga tienes que saber que estaré pendiente de tu madre.


—Gracias Ana, pero es difícil lidiar con mi mamá y ahora peor ya que tiene un hijo con el.


— Lo peor es que si tu madre no sale de ahí por las buenas, lo descubrira por las malas en un futuro.


Sentí mis lagrimas deslizarse por mis mejillas.


— Es mi madre, la amo a pesar de todo y tengo miedo, pensé que el era asi de fastidioso por que estaba alli, una hija de otro hombre...


— Las cosas pasan por algo Elyra.


Seguimos conversando y mi amiga me aseguraba en cada momento cuidar de mi madre.


Le llegó un mensaje de alguien y me dijo que ya volvía, después se acerco un amigo de Ana y estuvimos hablando.


— Me encantó conocerte Elyra, dejame decirte algo y es que eres preciosa.


— Muchas gracias, no suelo escuchar muchos cumplidos.


— Ana siempre habla de ti, por eso para todos eres un misterio pero se nota que eres buena persona y es una pena que tengas que irte cuando recién estamos conociéndonos.


—Lo sé, espero tener otro encuentro casual entre todos, ha sido un gusto Martin.


— Encantado de conocerte Elyra, hasta pronto.


Tuve que ir al servicio porque ya no aguantaba mas y lo encontré, estaba a punto de entrar cuando observé a mi amiga hablando animadamente con un chico muy guapo, seguro y es el chico del que tanto me habla.


De pronto siento que tiran de mi cabello y me lanzan una bofetada que me dejó en shock.


— ¡Eres una zorra!


Me quedé sorprendida y con muchísima vergüenza.


—Te escapas de casa y encima vienes a un bar lleno de borrachos.


Me quedé muda sin saber que contestarle, ya que sentía una furia dentro de mi tan grande que tenía muedo de matarle allí mismo.


—¡Y vienes vestida como una puta!


No aguanté mas sus insultos y con mucha determinación le respondí.

—¡Basta! No eres mi padre, solo por estar con mi madre no tienes el derecho de decidir por mi y mucho menos faltarme el respeto.


Sentí que mis lágrimas querían salir pero lo impedí como pude y me giré hacia mi amiga buscándola.


— Ana, no puedo quedarme en mi casa, este loco puede hacerme daño.


— Te vienes a mi casa.


— Gracias Ana, tengo que recoger mis cosas y hablar con mi papá.


— Ni loca pienso dejarte con este abusador.


Cuando Ana dijo eso, Víctor levantó su mano con intención de golpear a mi amiga. Estaba a punto de impedir que eso pase cuando escuché una voz masculino gritar fuerte.


- ¡Ni te atrevas, puto imbécil!




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