✦ 𝕻𝖗ó𝖑𝖔𝖌𝖔 ✦
¡Espera, no vallas tan rápido!- trataba de seguirle el paso a mi mejor amigo. Este volteo a verme con una sonrisa divertida.
-¡Vamos ____! Oh se nos hará tarde- dijo, jalándome de la muñeca.
Corríamos por las oscuras calles de Khaenri'ah. Lo único que iluminaba nuestro camino era la tenue luz de los faroles y el de las estrellas. Estrellas, las cuales bañaban los cielos con su hermoso brillo.
Mi vista quedó impregnada en ellas. Lo que por casi ocasiona que me caiga. Si no fuera por la mano del rubio, la cual me sostenía con fuerza, me hubiera besado con el suelo. Seguimos corriendo hasta que llegamos a la torre de astronomía.
-Vamos, vamos. Esto sucede cada 519 años. No nos lo podemos perder por nada - hablo de forma agitada. Adelantando el paso y llevándome a rastras con el por las escaleras. Comenzando a subir.
Un bufido mezclado con jadeos de fatiga, salieron de mis labios. Mientras aceleraba mis pasos para estar a la par del chico. Al llegar al final nos encontramos con una gran puerta de mármol blanco. Esta tenía líneas doradas en el borde y detalles en forma de estrellas de cuatro puntas de un color azul abismal. El cual si te le quedas viendo un buen rato, puedes ver las estrellas que se encuentran afuera, dentro de el. Como si las hubieran encerrado ahí.
Un suspiro de asombro escapa de mi. Aunque haya visto más de mil veces esta puerta, me sigue asombrando lo magnífica y lo potente que puede verse.
La mano de mi acompañante empuja la puerta, abriéndola. Entra a la habitación llevándome con el. Al estar dentro observo el lugar. Un gigantesco estudio de astronomía. Mesas llenas de papeles y pizarras repletas de dibujos y códigos que no soy capaz de entender. En el centro del lugar hay un enorme telescopio. Y lo más asombroso era que él techo era de cristal. Podías observar con gran claridad el extenso mar de estrellas.
-¡____!-
Busco al dueño de la voz. Encuentro al rubio al otro lado de la habitación, en el balcón, frente al telescopio. A paso apresurado me dirijo hacia el. Risas de diversión escapan de mi.
-Tranquilo Rubio, ya estoy aquí. No seas impaciente - rió. Este solo rueda sus ojos. Los cuales son tan azules como el zafiro.
Me siento en el suelo del balcón y le hago una señal para que se siente a mi lado. El silencio era cómodo y relajante. Cerré los ojos disfrutando de el, y más al sentir el frío viento de la noche. Sonreí inconcientemente.
-¡Mira!, ¡Ya empezó!- el zarandeo provocado por el ojiazul, hizo que abriera los ojos y lo observará.
Este me miraba emocionado y sus ojos brillan por tal sentimiento. Con su mano apunta al cielo oscuro. Miro, y mis ojos se abren de par a par. Una lluvia de estrellas azules bañaban los cielos de Khaenri'ah. Mi corazón galopaba y mis mejillas tomaban un tono rosado. Un sentimiento de calidez baño mi pecho. Esta vista es mejor de lo que pensaba.
-Es hermoso - susurré. Observando la ola de estrellas.
-Si que lo es- dijo contemplando me, para luego regresar su visita hacia el cielo.- si que lo es-
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Desperté exaltada. Había soñado con esa noche otra vez. Mire mis manos, estás temblaban; las cerré con fuerza. Tome aire y lo solté con suavidad, tratando de calmarme. Pase una mano por mi rostro y luego por mi cabello, echándolo hacia atrás. Me levanté de la cama y me acerque al balcón.
»Todavía es de noche.«
Sentía mi garganta seca, acudí a la cocina y tome un vaso de agua. Al terminar de refrescar me, dirigí mi caminar de regreso a la habitación y me recosté en la cama, arropando me. Mire el reloj en la pared. Faltan cuatro horas para que amanezca, he irme. Volví a cerrar los ojos para conciliar el sueño. Pero sus ojos azules, esos ojos azules volvían a aparecer.
»¿Dónde estás, Dainsleif?«
𝑪𝒐𝒏𝒕𝒊𝒏𝒖𝒂𝒓á . . .
~ 𝑨𝒏𝒏𝒊𝒌𝒂