Samel

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

El era oscuro, ella era luz. El era indestructible e inhumano. Para el nada era imposible hasta que la conoció a ella. El no sabía amar, ella estaba dispuesta a hacerlo. El no podía, ella quería. Era imposible.

Estado:
Completado
Capítulos:
24
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Mi padre me enseño desde el día uno lo que era el odio, no tenía permitido enamorarme, no tenía permitido sentir lastima y sobretodo no tenía permitido tener sentimientos por ninguna chica. ¡Nunca! Mi padre era muy estricto, y por el bien de todos, incluso el mío lo mejor era no hacerlo molestar jamás. Aunque yo era inmortal él siempre se las arreglaba para hacerme sufrir de alguna manera, y sí, solo para aclarar mi padre era Lucifer, el famoso llamado "Diablo".




— Samael. ¿Qué estas esperando para matarlo?— Pregunto mi padre.


Era consciente que tenía la mirada de todos encima, ¡Pero vamos!, él chico era un crío, quizás tenía unos doce años o menos, según mi calculo... Y no entendía que demonios hacía un chico de su edad en un lugar como este, pero algo tenía claro, era un chico estúpido por hacer un pacto con el mismísimo Diablo.


—¡Por favor!- Suplicaba el crío —No me mates.... Solo quería a mi madre— Sabía que haría algo estúpido, sabía que estaba mal lo que hacía, y que al enterarse mi padre pagaría las consecuencias, pero solo había una persona que sabía mi secreto, y confiaba plenamente en ella.


Congele el tiempo, sí, incluso en el infierno tenía poder para hacerlo, Lena mi cuidadora decía que yo tenía mucho más poder que mi propio padre, y que si alguna vez mi secreto salía a la luz el buscaría la forma de matarme.



Y le creí, por eso nadie más que ella sabe mi secreto.


—¿Qué... Qué hiciste?— Pregunto él.


—Tienes menos de un minuto para desaparecer de esta ciudad chico, ¿Tienes algún familiar afuera?— Pregunte molesto.


—No... No lo entiendo, Señor...


—Se nos acaba el tiempo— Grite desesperado


—Yo... Mi... Mi tio Frank en New York— Contesto él pobre con lagrimas en los ojos.


—Escúchame bien chico, no te quiero volver a ver nunca más por aquí ¿Entendiste?


—Gracias señor, yo...— Y no lo escuche más, simplemente lo desaparecí


Chasquee los dedos e hice un circulo de llamas intenso donde se encontraba el chico, entonces respiré de nuevo.


—Qué rápido eres Samael, me haces sentir un padre orgulloso— Y con eso se fue, dejándome a mí solo.


* *


Había salvado a muchas personas enviándolas a diferentes lugares del mundo, si mi padre se enterará de eso me mataría, pero por lo momentos me sentía tranquilo, él era un hombre muy ocupado.


—Mañana cumples 25— Dijo Lena entusiasmada



—¿Que te emociona Lena?— Pregunte de mala gana.


Odiaba los cumpleaños, de hecho odiaba todo tipo de celebración, pero odiaba más la idea de salir a la ciudad en busca de un pobre tonto con un rídiculo deseo para complacer a mi padre.


—¡Te haré un pastel!


—¡Yeiii!— Dije sin ganas.


—Samael, ¿Puedes mostrar un poco de entusiasmo?— Me riño


—Acabo de matar a un niño Lena, ¿Que quieres que celebre?


—Bien sabemos que no lo mataste, sentí cuándo paraste el tiempo—Susurro y empezó a tejer ese trapo de siempre.


—¡Shhh! Ya te he dicho, no menciones nada de esto en el palacio de mi padre, las paredes escuchan, lo sabes muy bien.


—¿De que quieres tu pastel?—Cambio el tema de inmediato


—No lo sé, lo que tu quieras.


—¿Chocolate?- Pregunto con una sonrisa


—¡Okay!—Ella sabe que odio el chocolate, pero no quería ser injusto y quitarle el poquito de alegría que llevaba consigo—Debo irme Lena, Tim me espera.


—¿Vas a viajar?— Oía preocupación en su voz, Lena odia que vaya al mundo de los mortales, pero es una estupidez.


—Samael si algún....


—¡Basta!—La corte, — No va a pasar—Le dí un casto beso en la frente y me fui.


* *


Londres no estaba mal para celebrar, era una ciudad grande con chicas geniales, cientos y cientos de chicas geniales, extremadamente S E X Y S y después de un largo día de trabajo no estaba mal perderme con algunas de ellas.


—¿Después de la disco haremos After en mi casa?— Pregunto Tim


—No lo sé, no puedo llegar tan borracho a mi casa — Respondí con una sonrisa


—¿Desde cuándo hombre?



—Desde hoy— Mentí


—¿Me estas jodiendo?— Me pregunto sorprendido


—Quizás sí, quizás no.


—Odio cuándo me confundes hombre, vamos por unas ricas mujeres.


Lo único genial de ser yo es que pasaba a todos los lugares sin hacer cola, y tomaba tanto alcohol como quisiera que no pagaba nada, a veces creo que mis amigos se acercaron a mí por eso, excepto Tim él es un buen tipo. Pero hoy no le daré importancia a nada, beberé todo el alcohol que quiera.


Al final.... Nada me hace daño.


—¿Que se siente ser el menor del grupo?— Pregunto Walker con una irónica sonrisa


Sonreí, como era obvio que no sabían nada de mí.


—Genial hombre, igual la edad no me define, puedo llevar a todo tipo de mujer a la cama, incluso a tu madre si quiero.


Todos al rededor comenzaron a pitar, y eso lo molesto como el infierno, presentía su enojo, así que decidí jugar con él.


Lo miré directo a los ojos hasta tener toda su atención, entonces le pregunte a través de telepatía que era lo que más deseaba.


>>Dinero<<



Puse los ojos en blanco.



¿Por qué demonios todos los hombres quieren dinero?



>>Quiero ser cómo tú, quiero todo lo que tú tienes<<


Entonces miré a otro lado, este tipo estaba completamente loco.


—Mira lo que te traje amigo— Tim se presento con tres mujeres.


Dos rubias y una morena, admito que no están mal, aunque me conformaría con la morena tiene todo perfecto y no es tanta cirugía como las otras dos.



Pero, ¿Que perdía?


—¿Quieren algo de beber Señoritas?— Me puse de pie y las invite a sentarse


Observe sus traseros, y mordí mis labios.



Bien, era suficiente para olvidarme de todo hoy.


Me senté en el medio, y decidí olvidarme de todo, faltaba tan solo una hora para mi cumpleaños.


—Me gusta mucho el color de tus ojos—Comento la morena —Son... No los sé definir, ¿Grises con verde quizás?


—Yo creo que son color gris, pero si te portas mal puede que sean negro— Me encogí de hombros y no le di importancia.


—Vamos al baño— Me susurro al oído mientras buscaba tocar más allá.


La miré y sonreí, ¿Con qué quiere jugar?


La tome de la mano y la lleve al baño sin decirle nada a nadie, elegí el baño de hombre, por lo general siempre estaba solo, y con lo excitado que estaba no quería que nadie interrumpiera.


La agarre de la cintura hasta cargarla y apoyarla sobre la puerta, baje mi cierre y la penetre, no hizo falta lubricación, las putas siempre están preparadas.


—Ahhh, ¿Te gusta duro?— Pregunto ella


No le conteste, lleve la mano hasta su boca para así callar sus gemidos, no quería que nadie nos escuchara.


Estaba casi listo, cuándo escuche gritos al otro lado.


Era una mujer.


Se escuchaba desesperada


—¿Que pasa? No pares, estoy a punto de acabar— La mujer tomo mi cara y por poco me besa


—No me beses— Le dije furioso


"Ayudaaaaaa"



Volví a escuchar


Puse a la chica en el piso y subí mi cierre, salí del baño y me fui sin darle ninguna explicación .


Los gritos cada vez eran más intenso, por lo general nunca voy a ayudar a nadie, de hecho nunca he ido a ayudar a alguien pero esa voz...



Me parece familiar...


Un hombre viejo y gordo se encontraba empujando a una chica, parecía que quería meterla dentro de esa habitación pero ella no se dejaba.



—Oye— Llame— Oye suéltala— Grite y me tire sobre el tipo.


—Puedo matarte, soy el dueño de este lugar, con una llamada puedo hacer que mis hombres te hagan picadillo.


Y yo puedo matarte con solo parpadear.


Lo miré directo a los ojos y el tipo aflojo los hombros



—Hombre... Que solo quería mostrarle mi oficina a la chica, ¿Verdad cariño?— Dijo con miedo, no voltee a mirar a la chica, no hacía falta, además mis ojos... No era el momento.


—No vuelvas a amenazarme nunca más en tu vida, ¿Te quedo claro?— Le dije tan bajito que solo pudiera escucharlo él.


—Per... Perdón..


—Pídele perdón a la Señorita— Grite molesto sin soltarlo aún


—Perdóname chica— Dijo con mala gana, entonces lo solte y respire.


—Oye, ¿Estas bien?—Pregunte a la chica, estaba quitando una mancha a su vestido


—Lo tenía todo controlado, él no podía hacerme daño—Contesto molesta


No sabía quién estaba más enojado en ese momento, si ella por ser una mal agradecida, o yo por dignarme a salvarle la vida a una estúpida chica.


—Ya lo veo mi amor, si no hubiera sido por mí...


—Te dije que lo tenía controlado— Entonces me miro.


Podría decir que esta chica acaba de robarme el aliento, podría decir que incluso sentí miedo, ella era hermosa, y sus ojos eran tan azules y tan grandes que me reflejaba en ellos. No dije nada, solo trague saliva, y miré a los lados, me dí cuenta que había dejado de respirar porqué había detenido el tiempo.


Entonces entendí porque Lena no quería que saliera esta noche.


Esta chica iba a ser mi perdición.



—Permiso, debo irme—Me empujo y me paso por un lado



Y yo me quede ahí como un tonto, sin decir ninguna palabra.



Cuándo regrese a la mesa todos me estaban esperando, incluso la chica morena, pero no tenía ganas de estar más ahí, tenía que irme cuanto antes, no podía perderla.


—Hombre ya tu torta viene en camino— Dijo Tim con una cerveza al aire.


—No puedo quedarme, problemas en casa. —Comente


—Es tu cumpleaños hombre, ¿A donde vas?



—Lo siento, debo irme.


Cogí mi chaqueta y salí de ese lugar sin mirar atrás.


Tenía que encontrarla.